lunes, 9 de septiembre de 2013

Visita a Villa Rosa

Este domingo 8, por segunda vez consecutiva, el Obispo visitó Villa Rosa y, comenzando con la procesión, celebró misa de campaña en el lugar donde se volvió a colocar la ermita de la Virgen María. Aquí, la imagen de Santa Rosa de Lima es trasladada para dar inicio a la procesión.
Sale la procesión con la imagen de Santa Rosa de Lima en Villa Rosa
 En Villa Rosa se tuvo misa con gran participación popular en espacio abierto, y bendición de la nueva ermita de la Virgen en barrio junto a la ruta.
Bendición ermita de la Virgen en Villa Rosa, Pilar
La ermita de la Virgen en el predio verde junto a la ruta en las afueras de Villa Rosa (Pilar). La anterior había sido dañada y fue repuesta para que estuviera como un "signo" de fe y devoción, y protección de Nuestra Señora, entre los vecinos de ese populoso barrio.
Ermita de la Ssma. Virgen en las afueras de Villa Rosa, Pilar.
Un momento de la misa de campaña en las afueras de Villa Rosa en Pilar este domingo 8 de septiembre, por la mañana, luego de la procesión que hizo varias cuadras desde la sede parroquial hasta el campito, con gran participación popular.
Misa de campaña en Villa Rosa en Pilar, en el campito, con gran participación popular.
Ministerio musical en la misa de campaña en Villa Rosa este domingo 8.
Ministerio musical en la misa de campaña en Villa Rosa, este domingo 8.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Misa por la Paz : en Oriente medio, en Siria y en todo el mundo

En Catedral Santa Florentina

 

Ver el resto de las fotos en: https://www.facebook.com/

 

Adoración al Santísimo Sacramento - Sábado 7 de septiembre

Adoración al Santísimo. Fue posterior a la misa de 19 hs del sábado 7 de septiembre, celebrada por la Jornada de ayuno y oración por la Paz en la Catedral Santa Florentina.


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sábado, 7 de septiembre de 2013

Jornada de oración y ayuno

El arte de "buscar la paz" emerge de un corazón purificado. El corazón purificado se transforma, entonces, en una "bendición" para los otros, ayudándolos también a ser "benditos". Bendición de la Paz, un gran anhelo de la humanidad actual".  De la homilía de Mons. Oscar Sarlinga el día de San Benito de 2005.
El Corazón de Jesucristo nos purifica para buscar de verdad la PAZ.

En este día en que pedimos por la Paz, en unión con nuestro Papa Francisco, que ha convocado a la Iglesia a la Jornada de oración y ayuno, recordamos un punto de una homilía de Mons. Obispo Oscar (cuando era Obispo titular de Uzali y auxiliar de Mercedes-Luján) sobre la PAZ en la regla de San Benito, en la festividad del Santo, el 11 de julio de 2005.

Link: http://www.aica.org/aica/

Texto completo:

SOLEMNIDAD DE SAN BENITO

Homilía de monseñor Oscar Domingo Sarlinga Obispo titular de Uzali y auxiliar de Mercedes-Luján, en la solemnidad de San Benito Abad
(Abadía de San Benito de Luján, 11 de julio de 2005)


Querido Padre Abad y hermanos de esta venerable comunidad monástica

Queridos sacerdotes, diácono, hermanos todos en el Señor

Constituye una gran alegría para quien les habla el celebrar hoy la solemnidad de San Benito Abad, en ésta, su Casa de Luján, a los pies de la Virgen Santísima que, en su advocación mediante la cual es Patrona de la Argentina, nos protege y guía en nuestro caminar. Agradezco de corazón al Padre Abad la invitación y a todos ustedes el afecto y acompañamiento espiritual.

I. VIDA DEL SANTO "BENEDICTUS"

El Papa San Gregorio Magno habla del Santo cuya fiesta celebramos, como de un "hombre verdaderamente insigne, digno de toda veneración". Lo hace en "La vida de San Benito", extraída del Segundo Libro de sus "Diálogos" (1). Dice allí también que se llamaba "Benedictus", y que este hombre fue verdaderamente bendecido de nombre y de gracia, pues ya desde los primeros años de su niñez era "maduro" –es la palabra empleada– en sus costumbres, al punto de ser casi un "precursor" de su edad, llevando la delantera a la poquedad de su edad, si podemos expresarnos así, por la seriedad y madurez de sus costumbres. Nos narra asimismo el santo Papa que "Benedictus", o Benito, hubiera podido disfrutar ampliamente de los gustos de este mundo, pero que, teniendo ante la vista los bienes celestiales, despreció a aquéllos como a flores secas y marchitas. Vemos todo un sentido proveniente de un acendrado don del discernimiento, fruto de la prudencia vivida ya desde la tierna edad, prudencia o "sabiduría de lo concreto, recta razón del obrar", vivida como don y bendición, pues Benito era un elegido, "benedictus" para fundar vida religiosa, crear paz y civilización, atraer la bendición del Señor al mundo de entonces, y al actual.

Nacido de la noble familia de la región de Nursia, o Norcia, en italiano, sus padres pensaron en hacerlo estudiar y con ese fin lo mandaron a Roma, donde era más hacedero participar de los estudios literarios. Iniciando esta etapa nueva de su vida, una gran desilusión lo golpeó, y en esto se ve nuevamente el don de discernimiento que lo adornaba. En dicho lugar de estudios encontró jóvenes que estaban en cosas totalmente diversas que en los caminos de la virtud. Sigue narrándonos San Gregorio Magno que nuestro Santo discernió bien los tiempos: “Acababa de poner un pie en el umbral del mundo; lo retrajo inmediatamente atrás. Había entendido que incluso una parte de aquella ciencia mundana habría sido suficiente para precipitarlo entero en los abismos” (2) Abandonó, pues, los estudios, y también la casa y los bienes paternos, a la búsqueda de un hábito de vida que lo hiciera consagrado al Señor. Señala nuevamente San Gregorio Magno que “(…) le ardía en el corazón una única ansia: la de agradar sólo a Él”, al Señor. En efecto, había aprendido a fondo, y en el alma, la ciencia de Dios. Y así fue cultivador de civilización: ingeniero y arquitecto de monasterios, restaurador de la cultura, creador de paz, cultor de la vida monástica como comunidad de Amor realizado, a imagen de la Trinidad: la ciencia de Dios en contemplación y acción.

II. LA PAZ EN LA REGLA DE SAN BENITO

En el "Prólogo" de la Regla, San Benito sienta las bases de la paz del alma y de la comunidad: “Cuando el Señor busca su operario entre la multitud, insiste diciendo: "¿Quién es el hombre que quiere la vida y arde del deseo de ver días felices?". Si a estas palabras tu respondes: "Yo", Dios replicará: "Si quieres tener la vida, la verdadera y eterna, guarda tu lengua del mal y tus labios de la mentira. Aléjate de la iniquidad, obra el bien, busca la paz y corre tras ella". Si obran así, volveré mis ojos a ustedes y mis oídos escucharán las plegarias de ustedes. Más aun, antes que me invoquen, les diré: "Aquí estoy"”. Están aquí asentadas también las bases divinas de los instrumentos humanos de las buenas obras, que presenta en el capítulo IV: “Cumplir cotidianamente los mandamientos de Dios. Amar la castidad, no odiar a nadie, no ser celoso, no cultivar la envidia, no amar las peleas, huir de la altivez y respetar a los ancianos, amar a los jóvenes, orar por los enemigos en el amor de Cristo, en la eventualidad de un conflicto con un hermano, establecer la paz antes de la caída del sol. Y no desesperar jamás de la misericordia de Dios”. Por supuesto que todo el "ars spiritualis" encuentra aquí su condensación. Es el arte, dado por gracia, de buscar la paz, la que emerge de un corazón purificado y hace feliz al mismo corazón, el cual representa toda la interioridad específicamente humana del hombre. Es arte que también hace felices a los demás. El corazón purificado se transforma, entonces, en una "bendición" para los otros, ayudándolos también a ser "benditos". Bendición de la Paz, un gran anhelo de la humanidad actual.

En este orden de la Paz, permítaseme decir que resulta muy significativo que el primer Papa elegido en los inicios de este tercer Milenio al que nos condujera el gran Papa Juan Pablo II, el actual Pontífice Benedicto XVI, en el siglo Joseph Ratzinger, haya elegido, precisamente, el nombre de "Benedictus". Nomen est omen, "el nombre es un presagio", decían los antiguos, y el hecho del nombre papal remite por entero a la deseada Paz, remontándose a san Benito y a sus predecesores del mismo nombre, en especial Benedicto XV. Nos dice al respecto un autor: “El nombre "Benedicto" (Benito), que ha tomado el primer Sumo Pontífice elegido en el tercer milenio de la era cristiana, remite en primer lugar a san Benito de Nursia, el cual introdujo en Europa una propuesta compartida y activa de vida contemplativa diversa del anacoretismo y del estilitismo (…). En particular, la propuesta de san Benito apoya la vida espiritual en dos sólidas rocas: la lex orandi (ley de la oración) y la lex laborandi (la ley del trabajo), que se remontan directamente a los fundamentos originarios del Verbo y del amor, los cuales unidos, forman la divina Comunidad trinitaria, la cual, a su vez, es impulso y modelo para las comunidades cristianas” (3). Al mismo tiempo, como dijimos, la evocación del inmediato predecesor del mismo nombre, Benedicto XV dicen mucho acerca de un propósito de Paz: fue el Papa que todo lo intentó para conjurar los malvados y deletéreos efectos de la primera guerra mundial, el que todas las obras puso en acción para ayudar a la humanidad en horas aciagas; fue un Papa de la paz, de las misiones, de la promoción de la Sagrada Escritura, de la unidad de la Iglesia. Nomen est omen.

III. LA PAZ EN LA SOCIEDAD CIVIL, SEGÚN EL CONCEPTO DE SAN BENITO


La paz del corazón y de los corazones tiene su efecto en la sociedad civil. El Papa Pablo VI, de feliz memoria, hace una alusión a la construcción de la paz en la sociedad contemporánea, sobre el modelo benedictino de la fe y de la unidad, que tanto dio a Europa y a la civilización cristiana en el mundo. Se refiere a ello en 1964, en la homilía de la consagración de la iglesia de Montecassino, con motivo de la reconstrucción obrada luego de los estragos causados en la segunda guerra mundial.

Decía en ese momento el Santo Padre: “El hecho es tan grande e importante que toca a la existencia y la consistencia de nuestra vieja y siempre vital sociedad, hoy tan necesitada de alcanzar linfa nueva a las raíces de donde obtuvo su vigor y su esplendor, esto es, las raíces cristianas, que san Benito tanto le ofreció y alimentó con su espíritu (…) No ya porque se deba pensar a un nuevo Medioevo caracterizado por la actividad dominante de la Abadía Benedictina, pues un rostro muy diverso posee nuestra sociedad, con sus centros culturales, industriales, sociales y deportivos, sino por dos razones que hacen todavía desear la austera y suave presencia de san Benito entre nosotros: por la fe, que él y su orden predicaron en la familia de los pueblos (…) la fe cristiana, la religión de nuestra civilización, la de la santa Iglesia, madre e maestra de los pueblos; y por la unidad, para la cual el gran Monje solitario y social nos educó como hermanos (…) Fe y unidad: qué cosa mejor podremos desear e invocar para el mundo entero (…) Qué cosa de más moderno y de más urgente?. Y qué cosa de más necesario y útil para la paz?” (4)

La sociedad actual requiere ser construida en paz. La paz es don de Dios pues Cristo es nuestra paz. La paz construye la familia, la comunidad, la sociedad, la Iglesia. Volvemos aquí a la esencia misma del evangelio en su vertiente de conducta moral personal y comunitaria, resumida, si podemos decir así, en el capítulo IV de la Regla de San Benito, que hemos citado. La humanidad tiene urgencia de recibir una nueva evangelización, nueva en su ardor, nueva en sus métodos y nueva en sus modos de expresión, como nos lo pidiera en su momento el Papa Juan Pablo II. La humanidad tiene gran necesidad de un nuevo humanismo cristiano, integral y solidario, plenamente trascendente y a la vez plenamente humano. La humanidad tiene necesidad, por fin, de la Ciudad de Dios, que haga base en esta Ciudad de la tierra, para transformarla desde dentro, con la esperanza activa de la patria del Cielo que nos espera todo, donde ya no habrá dolor y veremos a Dios cara a cara, transfigurados.

En la espera de esa vida eterna, construyamos esta patria terrena en la Paz. Con este maravilloso fin, "sancta Crux sit nobis lux". Y la Virgen Madre nos guíe en este caminar.


Notas:
(1) San Gregorio Magno, Libro II° dei "Dialoghi" (Testo integrale) Traduzione a cura dei PP. Benedettini di Subiaco, pubblicato nella collana "Spiritualità nei secoli" di Città Nuova Editrice, Prólogo.
(2) Ibidem
(3) D. VENERUSO, El nombre de Benedicto XVI. Una fuente de indicaciones valiosas para la vida espiritual de todo el pueblo de Dios, in: L’Osservatore Romano, Ed. en lengua española, N. 18, 6 de mayo de 2005, p. 6 (242).
(4) Pablo VI, Homilía del Santo Padre con motivo de la consagración de la iglesia del Archicenobio de Montecassino, del sábado 24 de octubre de 1964, Fiesta del Arcángel San Rafael.


Mons. Oscar Domingo Sarlinga, obispo auxiliar de Mercedes-Luján

jueves, 5 de septiembre de 2013

5 de septiembre: Beata Teresa de Calcuta.


La Madre Teresa de Calcuta visitó en dos oportunidades Argentina y eligió a Zárate como el sitio para fundar su primera congregación. Es así que en 1978 se creó la sede de “Las Misioneras de la Caridad”, llamado el Hogar de la Paz y la Alegría, situado en Costanera sur.
En 1979, poco antes de recibir el Premio Nobel de la Paz, ella asistió en forma personal y silenciosa a conocerla, visitó Villa Angus, Villa Ciriaco y la barriada entonces existente de la Carbonilla, pues según sus palabras: “aquí la gente conoce del hambre, la pobreza y el frío”.
En 1982 volvió a la Argentina tomando mayor notoriedad su presencia: de nuevo estuvo en Zárate y recorrió algunos predios y villas locales.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Con nuestros saludos y afecto a nuestros hermanos y hermanas del judaísmo

Rosh Hashaná 5774

El mundo judío se prepara para recibir el año nuevo Rosh Hashaná 5774 - Hoy, miércoles con la salida de la primer estrella comienza Rosh Hashaná, el nuevo año judío 5774. Rosh Hashaná marca el comienzo del año judío. Su origen proviene de la Biblia (Lev. 23:23-25): "una conmemoración al son del shofar [el cuerno de carnero], una santa convocación". El término Rosh Hashaná, "comienzo del año" es rabínico, al igual que los temas reverenciales de la festividad: arrepentimiento, preparación para el día del juicio Divino, y oración para un año fructífero. Esta festividad de dos días cae el 1-2 de mes hebreo de tishrei, generalmente en el mes de septiembre del calendario gregoriano y comienza al ponerse el sol en la víspera, como todas las festividades judías. Las principales costumbres de Rosh Hashaná incluyen el toque del shofar en la mitad de un prolongado servicio religioso que se centra en los temas de la fiesta y elaboradas comidas en el hogar para celebrar el nuevo año. Las plegarias de la liturgia aumentan con raciones de arrepentimiento. En muchos sentidos, Israel comienza su año en Rosh Hashaná. La correspondencia gubernamental, los periódicos y la mayor parte de las transmisiones llevan la "fecha judía" primero. Los augurios para el nuevo año se formulan generalmente antes de Rosh Hashaná. Seguidamente llega Yom Kipur, a los ocho días después de Rosh Hashaná, es el día de la expiación, del juicio Divino y de "aflicción personal" (Lev. 23:26-32), de modo que el individuo pueda ser purificado de sus pecados. El único día de ayuno decreta- do en la Biblia, es el momento para que uno enumere sus malas acciones y reflexione sobre las faltas cometidas. Se espera que el judío, en este día, ore por el perdón de los pecados entre el hombre y Dios, y corrija sus acciones erradas y pecados entre el hombre y su prójimo. Los principales preceptos de Yom Kipur – prolongados servicios religiosos y un ayuno de 25 horas – son observados incluso par muchos laicos.El nivel de solemnidad pública en Yom Kipur sobrepasa el de cualquier otra festividad, incluyendo Rosh Hashaná.
KOTEL o Muro de los Lamentos.

martes, 3 de septiembre de 2013

Oración y Ayuno por la Paz

El sábado 7 nos unimos a la jornada de oración y ayuno a la que nos ha convocado el Papa Francisco, por la paz en Siria, en el Medio Oriente y en todo el mundo, en las vísperas de la Natividad de la Santísima Virgen María, Reina de la Paz.
Mons. Oscar Sarlinga convoca a la oración y ayuno "en comunión" con el pedido del Papa. ORACIÓN Y AYUNO POR LA PAZ.
En la iglesia catedral de Santa Florentina de Campana, en el Seminario diocesano "San Pedro y San Pablo", en Belén de Escobar, en Pilar, en Presidente Derqui, en Zárate y en otras ciudades de la diócesis se tendrán tiempos especiales de oración y actos simbólicos.
En Campana, donde asistirá nuestro Obispo, tendremos la misa el sábado a las 19 y desde allí en adelante la Hora Santa con adoración al Santísimo hasta las 23, y desde esa hora hasta las 24, procesión con antorchas, desde el atrio del conjunto catedralicio, culminando con la bendición con el Santísimo.
Paloma con el olivo, signo de la Paz.

viernes, 30 de agosto de 2013

Encuentro de diálogo interreligioso en Pilar

Gran asistencia al II Encuentro de diálogo interreligioso: judaísmo, islam, cristianismo. Religión, sociedad, desafíos.


Encuentro de diálogo interreligioso en Pilar. Organizado por la Fundación por Pilar, y el secretario de salud del Municipio, Pablo Atchabanian. Con la presencia del Intendente Municipal, y destacados participantes.
Mons. Oscar Sarlinga, Omar Abboud, presidente del Centro Islámico y Daniel Goldman, líder de la comunidad Bet-El, sentaron bases sobre actitudes profundas y coincidencias, sin dejar de ver las diferencias entre las religiones, para construir una comunidad mancomunada.

30 de agosto. Festividad de SANTA ROSA DE LIMA

En nuestra diócesis de Zárate-Campana, es patrona de las parroquias de Manuel Alberti y de Villa Rosa -ambas en el partido de Pilar-.
Un encuentro de dos grandes santos: Santa Rosa de Lima, "Rosa de América" y el arzobispo Santo Toribio de Mogrovejo, patrono del episcopado latinoamericano. Rosa de Lima, nacida Isabel Flores de Oliva, vio la luz en Lima (Perú) el 30 de abril de 1586, hija de Gaspar Flores y de María de Oliva. Fue bautizada en la Parroquia de San Sebastián en Lima por el sacerdote Antonio Polanco. Recibió la confirmación en el pueblo de Quives de manos del entonces Arzobispo de Lima, Santo Toribio de Mogrovejo. Todos la llamaban Rosa porque según la tradición cuando era apenas una bebé su rostro parecía transfigurarse en una rosa, con belleza irradiante. Más adelante, como consagrada, ella quiso llamarse Rosa de Santa María. Dedicó su vida a la oración, el sacrificio y la ayuda a los mas necesitados, ayuda espiritual y material, habiendo realizado de manera admirable las obras de misericordia.
Murió a los treinta y un años de edad el 24 de agosto de 1617, fiesta de San Bartolomé, como ella misma lo profetizó. El Papa Clemente X la canonizó en 1671. Fue la primera Santa de América luego de producirse la primera Evangelización del continente americano. Hoy sus restos se veneran en la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Lima (Santo Domingo) con una gran devoción del pueblo peruano y de América. En Lima se levantó un Santuario en su honor.

lunes, 26 de agosto de 2013

En camino a la Misión Juvenil Diocesana

En preparación a la próxima Misión Juvenil Diocesana (MJD) el pasado domingo 25 de agosto se realizó el encuentro “JMJ rumbo a la MJD” donde se reflexionó acerca de algunos de los mensajes del Papa Francisco en la Jornada Mundial de la Juventud y jóvenes de toda la diócesis se hicieron presentes para empezar a prepararse para la VII Misión Juvenil que se realizará en Capilla del Señor del 4 al 6 de octubre próximo.

El encuentro llevado a cabo en el Seminario Diocesano San Pedro y San Pablo fue organizado por la Pastoral Juvenil y Vocacional y coordinado por laicos y seminaristas. Allí acudieron adolescentes y jóvenes que fueron invitados a participar de la Misión que completará el ciclo de 7 misiones en los 7 partidos de la diócesis. Asímismo Filippo Salvi, Florencia Izaguirre y Gladys Pezzoli dieron su testimonio y hablaron acerca de como viven el espíritu misionero al que nos invita el Papa Francisco: “Vayan, sin miedo, para servir”.

Previo a este encuentro el Pbro. Adrián Lázaro de la Pastoral Juvenil y Vocacional dialogó acerca de lo que allí se llevó a cabo y de la próxima misión: 

domingo, 25 de agosto de 2013

XIII Encuentro diocesano de Catequesis


El sábado 24 de agosto se realizo el XIII EDICA de la diócesis de Zárate-Campana (en el colegio Santo Tomas de Aquino del partido de Campana).
 

El lema del encuentro fue una frase del Evangelio de San Juan: “Si ustedes permanecen fieles a mi palabra serán verdaderamente mis discípulos” Jn 8, 31-32;  y su eje transversal: Catequesis y biblia – La animación bíblica de la catequesis.

Por la mañana, luego de la recepción y acreditación de los participantes del encuentro, se compartió un momento de oración y adoración al Santísimo.

A continuación el Obispo dirigió unas palabras de bienvenida donde dijo a los asistentes que  había que recordar que la promesa de salvación está realizada en nosotros si permanecemos en el Señor, y  que vemos y veremos su rostro . Cito además a Jn 12, 21  (que menciona el pedido de un grupo de griegos, que habiendo llegado a Jerusalén, le dicen a Felipe: “Señor, queremos ver a Jesús”)  y  la bienaventuranza de Mt 11, 29 ( donde el Señor nos invita a cargar su yugo y ser sencillos de corazón para hallar descanso en El).

Luego agradeció al padre Fernando Crevatín (delegado diocesano para la Catequesis) y a la delegación de Catequesis la presencia y arduo trabajo de preparación de la jornada  , y presento a Monseñor Nicolas Baisi. Este habló de la importancia de conocer a Jesús a través de las Sagradas escrituras, para poder permanecer en su Amor.  A través de la Lectio Divina  -explico- se  puede conocer  la Palabra viva que es el Hijo de Dios.  Para permanecer en Jesús justamente,  hay que comprenderlo y conocerlo como amigo . Por ultimo mencionó que nuestra felicidad debería ser que Dios nos hable; y  que nuestra vida entonces tendría que reflejar la escucha de la voz del Señor.

El Lic. Gerardo García Helder hablo acerca de la Lectio divina, sobre el pasaje del Evangelio de los discípulos de Emaus y de que actitud debe tener el catequista como discípulo de Jesus. Cabe destacar que dijo que  el nuevo paradigma de hoy es la Animación Bíblica de la pastoral. Luego de esto, los catequistas reflexionaron en pequeños grupos sobre sus apostolados a la luz de las exposiciones de esa mañana.

A continuación del almuerzo y los momentos de animación, se desarrollaron por la tarde, tres talleres en simultáneo:

-De la Pastoral Bíblica a la Animación Bíblica. Lic. Gerardo García Helder.

-Leer con el mismo Espíritu: Algunas herramientas y criterios de lectura. Licenciada Constanza Levaggi (Licenciada en Teología por la Universidad del Salvador de Bs. As)

-Títeres al servicio de la catequesis. Profesora Mónica Gómez (Profesora de Educación Preescolar y Jardín Maternal. Catequista de Niños, Jóvenes y Adultos. Titiritera)

Monseñor Oscar estuvo presente en el taller sobre  la Pastoral  y Animación Bíblica, a cargo del Lic. Gerardo Helder. El Obispo dirigió unas palabras, a modo de conclusión personal sobre la exposición del licenciado,  donde destaco la importancia y necesidad de que la diócesis tenga  una pastoral bíblica y animación bíblica,  que impregne los diferentes ámbitos del modo mas  oportuno y conveniente. Además explico, que esto puede ser de gran ayuda para los ministerios laicales, particularmente para que tengan una presencia notoria y activa en la sociedad en la sociedad .

La misa de clausura fue presidida por Monseñor Baisi, quien durante la homilía animó a los catequistas a que pidan al Señor sentirse necesitados de El, siendo conscientes que sin El nada son, y que permitan que Dios llene sus vidas.

lunes, 19 de agosto de 2013

Misa dominical en la parroquia de San Manuel Mártir

En La Lonja, Pilar, para la bendición y entronización de las imágenes de San Josemaría Escrivá de Balaguer y de San Pío de Pietrelcina, en el templo parroquial.


El templo parroquial de San Manuel Mártir, en La Lonja, Pilar.
San Josemaría Escrivá de Balaguer
Bendición de sagrada imagen de San Josemaría Escrivá de Balaguer
Bendición de la imagen de San Pío de Pietrelcina
Momento de la concelebración.
San Pío de Pietrelcina

viernes, 16 de agosto de 2013

María de Nazaret en Zárate

El próximo domingo 18 la parroquia de "María de Nazaret", en el barrio Villa Fox, de Zárate, celebra sus fiestas patronales (la asunción de la Santísima Virgen, trasladada a las vísperas del domingo). Está prevista una procesión, símbolo del caminar del Pueblo de Dios, y luego la Misa, a las 10.30, que celebrará nuestro Obispo Mons. Oscar Sarlinga junto con el P. Adrián Lázaro, pastor de esa comunidad parroquial y los sacerdotes que asistan. Al final de la celebración eucarística, como comunidad congregada en el Año de la Fe, se tendrá la Renovación de las Promesas Bautismales de las personas que hayan cumplido un aniversario más de su Bautismo (ya han venido haciéndolo, en la parroquia, el tercer fin de semana de cada mes, por motivo del Año de la Fe). Para estas fiestas patronales se han concedido las indulgencias plenarias en razón del Año Jubilar parroquial. Como lo es siempre en esa acogedora "comunidad de comunidades" que es la parroquia, el obispo, los sacerdotes y las familias tendrán un compartir fraterno en el amplio y renovado salón parroquial.
En iglesia parroquial de María de Nazaret, en Zárate. Imagen de archivo

martes, 13 de agosto de 2013

15 de agosto: ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

pintura al fresco en cúpula, del Correggio, la Santísima Virgen se ve abajo, siendo asunta al Cielo
Nuestro Obispo Mons. Oscar Sarlinga visitará el colegio de las Franciscanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor, en Pilar, tiene encuentro con los jóvenes de esa institución educativa y a las 10 celebra la Santa Misa. Luego va a compartir el almuerzo con las religiosas de ese instituto educativo, de la congregación fundada por la beata María Ana Mogas Fontcuberta. El carisma congregacional consiste en "la educación de niñas pobres y desamparadas", la atención a los enfermos "hospitalizados o en sus domicilios" así como "otras obras de caridad que los prelados de los respectivos lugares aconsejaren, teniendo los medios necesarios para realizarlo con fruto".
Para conocimiento, puesto que estas religiosas han misionado mucho en Pilar y barrios enteros recibieron de su presencia evangelizadora, es bueno que nos interioricemos en la vida de la bienaventurada MARÍA ANA MOGAS FONTCUBERTA, la fundadora.
María Ana Mogas nace el día 13 de enero de 1827, en Granollers (Barcelona), en un ambiente de sencillez, trabajo y vida cristiana.
1840, huérfana de padre y madre se traslada a Barcelona a vivir con su madrina.
1848, conoce a dos capuchinas exclaustradas que se dedican a educar a niñas pobres, orientadas por el P. José Tous, capuchino.
1850, el 13 de junio, a los 23 años de edad, deja todo para seguir su vocación, uniéndose a la escuela que han abierto en Ripoll, primera casa del Instituto. Elegida superiora siendo aún novicia, el resto del grupo la reconocerá desde el primer momento como la persona indicada a orientar la naciente congregación.
1851, 26 de junio emite sus votos, en Ripoll.
1865, inicia su acción educadora en Madrid.
1872, el Instituto se consolida en Madrid como Franciscanas de la Divina Pastora. Desde sus primeros momentos establece como fines congregacionales: "la educación de niñas pobres y desamparadas", la atención a los enfermos "hospitalizados o en sus domicilios" así como "otras obras de caridad que los prelados de los respectivos lugares aconsejaren, teniendo los medios necesarios para realizarlo con fruto".
1886, el 3 de julio, muere en Fuencarral con fama de santidad, dejando como testamento y lema:
"Amaos. Caridad, caridad verdadera. Amor y Sacrificio".
1996, el 6 de octubre es Beatificada en Roma, por el Papa Juan Pablo II.

sábado, 10 de agosto de 2013

Madre, junto con el Papa Francisco queremos ofrecerte hoy también todo nuestro mundo, todo nuestro ser.

La verdadera "autoridad" y Santa María la Mayor

Basílica de Santa María la Mayor.
Hoy celebramos la dedicación de la Basílica de Santa María la Mayor, María, imagen perfecta de la Iglesia, y de la "auctoritas" -término que proviene de "augeo", hago crecer, doy cauce, engrandezco, es un significado parecido al hebreo "Yosef"; mirémoslo: lo parental. La "autoridad" nos "hace libres y responsables". Por eso, quisiera referirme hoy a este tema del que hasta ahora hemos conversado sólo tangencialmente: la "autoridad". Para el caso, sería incluso conveniente que adjudicáramos la relevancia espiritual que ha tenido esta Basílica en lo que lleva el Papa Francisco como Obispo de Roma, y lo que allí nos ha transmitido, como por ejemplo estos dos parágrafos con ocasión del rezo del rosario en dicho templo, el 4 de mayo. ¿Y qué tiene que ver la "autoridad"?. El Evangelio nos refiere que Jesús hablaba "como quien tiene autoridad". Autoridad, lejos de ser imposición, puede verse en su ser más profundo como "el hacer crecer", "el educar, en sentido de e.ducir", el "velar" porque aquellos que están encomendados a dicha "autoridad" crezcan fuertes, responsables, capaces de pro-tender hacia grandes ideales, a superar los problemas y a ser siempre fecundos de fe y de alegría". La autoridad, por fin, es "dadora de vida, física y espiritual" o no es autoridad, al menos no es "autoridad verdadera". No es fácil, y, no es el caso de extendernos, pero tengamos en cuenta que en esta temática entra a jugar -en lo psicológico, en lo práctico de cada día, y no menos en las profundidades de nuestro espíritu- el "rol parental". En nuestra historia, en la "chispa de eternidad" que hay en cada instante el llamado "rol parental", en realidad trasciende lo psicológico, y se remonta a lo profundamente humano, tiene que ver con la "pietas", piedad. Es decir, la autoridad tiene que ver, en cierto sentido, con la misión "del padre y de la madre", aunque no tomados literalmente, porque puede referirse al papá y a la mamá, pero también a los educadores, a la Iglesia, al estado, en cuanto promotor del bien común, y todo esto tiene mucho que ver con el principio de subsidiariedad, entendido como un principio de la teología moral de la Iglesia, y no sólo sociológicamente.
Pidamos al Señor a través de la Virgen María, esa Madre "que nos da la salud en el crecimiento, que nos da la salud de afrontar y superar los problemas, que nos da la salud de hacernos libres, para opciones definitivas". Y la gracia de soportar, sobrellevar, todos los aspectos "martiriales" de "ser autoridad" en cualesquiera de los órdenes de la vida, no por "grado" sino por misión... de sobrellevar y ser "testigo" sin desfallecer, y sin perder la esperanza, sino lo contrario, y, más aún, dando esperanza, y liberación.... Como suelo decirles, "el realismo de la esperanza", un realismo esperanzado y esperanzador.
Bendiciones en este día que la Virgen derrame hoy su intercesión piadosa sobre todos nosotros, para que nos consiga del Señor Jesús el don de perdonar, ser perdonados, y "mirar hacia adelante" y "salir a caminar".

+Oscar Sarlinga

Aquí están los dos textos del Papa Francisco que les mencioné, y que en parte cité:

“Una mamma aiuta i figli a crescere e vuole che crescano bene; per questo li educa a non cedere alla pigrizia - che deriva anche da un certo benessere -, a non adagiarsi in una vita comoda che si accontenta di avere solo delle cose. La mamma ha cura dei figli perché crescano sempre di più, crescano forti, capaci di prendersi responsabilità, di impegnarsi nella vita, di tendere a grandi ideali
(...) La Madonna fa proprio questo in noi, ci aiuta a crescere umanamente e nella fede, ad essere forti e non cedere alla tentazione dell’essere uomini e cristiani in modo superficiale, ma a vivere con responsabilità, a tendere sempre più in alto”. (Rosario a S. Maria Maggiore, 4 maggio 2013)

“La Salus Populi Romani è la mamma che ci dona la salute nella crescita, ci dona la salute nell’affrontare e superare i problemi, ci dona la salute nel renderci liberi per le scelte definitive; la mamma che ci insegna ad essere fecondi, ad essere aperti alla vita e ad essere sempre fecondi di bene, fecondi di gioia, fecondi di speranza, a non perdere mai la speranza, a donare vita agli altri, vita fisica e spirituale”. (Rosario a S. Maria Maggiore, 4 maggio 2013)

miércoles, 7 de agosto de 2013

San Cayetano, el Santo de la Providencia, Patrono del pan y del trabajo.

San Cayetano, ruega por nosotros.
San Cayetano de Thiene
Patrono de la Providencia. Trabajo y pan, unión familiar, paz en nuestras familias y comunidades.
En todas las comunidades de la diócesis de Zárate-Campana donde se celebra a San Cayetano, ¡salud y paz a todos ustedes!.

domingo, 4 de agosto de 2013

Feliz y Santo día a los Curas Párrocos y a los Sacerdotes

Hoy 4 de agosto, es el día del cura párroco. Se conmemora en esta fecha, en honor al Santo Cura de Ars, uno de los santos más populares en los últimos .En él se ha cumplido lo que dijo San Pablo: “Dios ha escogido lo que no vale a los ojos del mundo, para confundir a los grandes”.
Dios bendiga muy especialmente a todos los sacerdotes en este día, y recemos todos, para que tengan siempre presente, especialmente al momento de la prueba, que son instrumentos del Hijo del Altísimo, que es Dios mismo quien se vale de su humanidad, para hacer cosas grandiosas; hacer presente el Reino en la tierra.  La vida Crucificada en el Señor, confunde efectivamente a los grandes, y es Luz que irradia y da esperanza a este mundo oscurecido por el pecado
Dijo SAN JUAN MARÍA VIANNEY, el SANTO CURA de ARS: “Un buen pastor, un pastor según el corazón de Dios, es el tesoro más grande que el buen Dios puede conceder a una parroquia, y es uno de los dones más preciosos de la misericordia divina”
San Juan María Vianney, el Santo Cura de Ars
Historia de la vida de este Santo
Era un campesino de mente rústica, nacido en Dardilly, Francia, el 8 de mayo de 1786. Durante su infancia estalló la Revolución Francesa que persiguió ferozmente a la religión católica. Así que él y su familia, para poder asistir a misa tenían que hacerlo en celebraciones hechas a escondidas, donde los agentes del gobierno no se dieran cuenta, porque había pena de muerte para los que se atrevieran a practicar en público sulreligión. La primera comunión la hizo Juan María a los 13 años, en una celebración nocturna, a escondidas, en un pajar, a donde los campesinos llegaban con bultos de pasto, simulando que iban a alimentar sus ganados, pero el objeto de su viaje era asistir a la Santa Misa que celebraba un sacerdote, con grave peligro de muerte, si los sorprendían las autoridades.
Juan María deseaba ser sacerdote, pero a su padre no le interesaba perder este buen obrero que le cuidaba sus ovejas y le trabajaba en el campo. Además no era fácil conseguir seminarios en esos tiempos tan difíciles. Y como estaban en guerra, Napoléon mandó reclutar todos los muchachos mayores de 17 años y llevarlos al ejército. Y uno de los reclutados fue nuestro biografiado. Se lo llevaron para el cuartel, pero por el camino, por entrar a una iglesia a rezar, se perdió del gurpo. Volvió a presentarse, pero en el viaje se enfermó y lo llevaron una noche al hospital y cuando al día siguiente se repuso ya los demás se habían ido. Las autoridades le ordenaron que se fuera por su cuenta a alcanzar a los otros, pero se encontró con un hombre que le dijo. “Sígame, que yo lo llevaré a donde debe ir”. Lo siguió y después de mucho caminar se dio cuenta de que el otro era un desertor que huía del ejército, y que se encontraban totalmente lejos del batallón.
Y al llegar a un pueblo, Juan María se fue a donde el alcalde a contarle su caso. La ley ordenaba pena de muerte a quien desertara del ejército. Pero el alcalde que era muy bondadoso escondió al joven en su casa, y lo puso a dormir en un pajar, y así estuvo trabajando escondido por bastante tiempo, cambiándose de nombre, y escondiéndose muy hondo entre el pasto seco, cada vez que pasaban por allí grupos del ejército. Al fin en 1810, cuando Juan llevaba 14 meses de desertor el emperador Napoleón dio un decreto perdonando la culpa a todos los que se habían fugado del ejército, y Vianney pudo volver otra vez a su hogar.
Trató de ir a estudiar al seminario pero su intelecto era romo y duro, y no lograba aprender nada. Los profesores exclamaban: “Es muy buena persona, pero no sirve para estudiante No se le queda nada”. Y lo echaron.
Se fue en peregrinación de muchos días hasta la tumba de San Francisco Regis, viajando de limosna, para pedirle a ese santo su ayuda para poder estudiar. Con la peregrinación no logró volverse más inteligente, pero adquirió valor para no dejarse desanimar por las dificultades. El año siguiente, recibió el sacramento de la confirmación, que le confirió todavía mayor fuerza para la lucha; en él tomó Juan María el nombre de Bautista.
El Padre Balley había fundado por su cuenta un pequeño seminario y allí recibió a Vianney. Al principio el sacerdote se desanimaba al ver que a este pobre muchacho no se le quedaba nada de lo que él le enseñaba Pero su conducta era tan excelente, y su criterio y su buena voluntad tan admirables que el buen Padre Balley dispuso hacer lo posible y lo imposible por hacerlo llegar al sacerdocio.
Después de prepararlo por tres años, dándole clases todos los días, el Padre Balley lo presentó a exámenes en el seminario. Fracaso total. No fue capaz de responder a las preguntas que esos profesores tan sabios le iban haciendo. Resultado: negativa total a que fuera ordenado de sacerdote.
Su gran benefactor, el Padre Balley, lo siguió instruyendo y lo llevó a donde sacerdotes santos y les pidió que examinaran si este joven estaba preparado para ser un buen sacerdote. Ellos se dieron cuenta de que tenía buen criterio, que sabía resolver problemas de conciencia, y que era seguro en sus apreciaciones en lo moral, y varios de ellos se fueron a recomendarlo al Sr. Obispo. El prelado al oír todas estas cosas les preguntó: ¿El joven Vianney es de buena conducta? – Ellos le repondieron: “Es excelente persona. Es un modelo de comportamiento. Es el seminarista menos sabio, pero el más santo” “Pues si así es – añadió el prelado – que sea ordenado de sacerdote, pues aunque le falte ciencia, con tal de que tenga santidad, Dios suplirá lo demás”.
Y así el 12 de agosto de 1815, fue ordenado sacerdote, este joven que parecía tener menos inteligencia de la necesaria para este oficio, y que luego llegó a ser el más famoso párroco de su siglo (4 días después de su ordenación, nació San Juan Bosco). Los primeros tres años los pasó como vicepárroco del Padre Balley, su gran amigo y admirador.
Unos curitas muy sabios habían dicho por burla: “El Sr. Obispo lo ordenó de sacerdote, pero ahora se va a encartar con él, porque ¿a dónde lo va a enviar, que haga un buen papel?”.
Y el 9 de febrero de 1818 fue envaido a la parroquia más pobre e infeliz. Se llamaba Ars. Tenía 370 habitantes. A misa los domingos no asistían sino un hombre y algunas mujeres. Su antecesor dejó escrito: “Las gentes de esta parroquia en lo único en que se diferecian de los ancianos, es en que … están bautizadas”. El pueblucho estaba lleno de cantinas y de bailaderos. Allí estará Juan Vianney de párroco durante 41 años, hasta su muerte, y lo transformará todo.
El nuevo Cura Párroco de Ars se propuso un método triple para cambiar a las gentes de su desarrapada parroquia. Rezar mucho. Sacrificarse lo más posible, y hablar fuerte y duro. ¿Qué en Ars casi nadie iba a la Misa? Pues él reemplazaba esa falta de asistencia, dedicando horas y más horas a la oración ante el Santísimo Sacramento en el altar. ¿Qué el pueblo estaba lleno de cantinas y bailaderos? Pues el párroco se dedicó a las más impresionantes penitencias para convertirlos. Durante años solamente se alimentará cada día con unas pocas papas cocinadas. Los lunes cocina una docena y media de papas, que le duran hasta el jueves. Y en ese día hará otro cocinado igual con lo cual se alimentará hasta el domingo. Es verdad que por las noches las cantinas y los bailaderos están repletos de gentes de su parroquia, pero también es verdad que él pasa muchas horas de cada noche rezando por ellos. ¿Y sus sermones? Ah, ahí si que enfoca toda la artillería de sus palabras contra los vicios de sus feligreses, y va demoliendo sin compasión todas las trampas con las que el diablo quiere perderlos.
Cuando el Padre Vianney empieza a volverse famoso muchas gentes se dedican a criticarlo. El Sr. Obispo envía un visitador a que oiga sus sermones, y le diga que cualidades y defectos tiene este predicador. El enviado vuelve trayendo noticias malas y buenas.
El prelado le pregunta: “¿Tienen algún defecto los sermones del Padre Vianney? – Sí, Monseñor: Tiene tres defectos. Primero, son muy largos. Segundo, son muy duros y fuertes. Tercero, siempre habla de los mismos temas: los pecados, los vicios, la muerte, el juicio, el infierno y el cielo”. – ¿Y tienen también alguna cualidad estos sermones? – pregunta Monseñor-. “Si, tienen una cualidad, y es que los oyentes se conmueven, se convierten y empiezan una vida más santa de la que llevaban antes”.
El Obispo satisfecho y sonriente exclamó: “Por esa última cualidad se le pueden perdonar al Párroco de Ars los otros tres defectos”.
Los primeros años de su sacerdocio, duraba tres o más horas leyendo y estudiando, para preparar su sermón del domingo. Luego escribía. Durante otras tres o más horas paseaba por el campo recitándole su sermón a los árboles y al ganado, para tratar de aprenderlo. Después se arrodillaba por horas y horas ante el Santísimo Sacramento en el altar, encomendándo al Señor lo que iba decir al pueblo. Y sucedió muchas veces que al empezar a predicar se le olvidaba todo lo que había preparado, pero lo que le decía al pueblo causaba impresionantes conversiones. Es que se había preparado bien antes de predicar.
Pocos santos han tenido que entablar luchas tan tremendas contra el demonio como San Juan Vianney. El diablo no podía ocultar su canalla rabia al ver cuantas almas le quitaba este curita tan sencillo. Y lo atacaba sin compasión. Lo derribaba de la cama. Y hasta trató de prenderle fuego a su habitación . Lo despertaba con ruidos espantosos. Una vez le gritó: “Faldinegro odiado. Agradézcale a esa que llaman Virgen María, y si no ya me lo habría llevado al abismo”.
Un día en una misión en un pueblo, varios sacerdotes jovenes dijeron que eso de las apariciones del demonio eran puros cuentos del Padre Vianney. El párroco los invitó a que fueran a dormir en el dormitorio donde iba a pasar la noche el famoso padrecito. Y cuando empezaron los tremendos ruidos y los espantos diabólicos, salieron todos huyendo en pijama hacia el patio y no se atrevieron a volver a entrar al dormitorio ni a volver a burlarse del santo cura. Pero él lo tomaba con toda calma y con humor y decía: “Con el patas hemos tenido ya tantos encuentros que ahora parecemos dos compinches”. Pero no dejaba de quitarle almas y más almas al maldito Satanás.
Cuando concedieron el permiso para que lo ordenaran sacerdote, escribieron: “Que sea sacerdote, pero que no lo pongan a confesar, porque no tiene ciencia para ese oficio”. Pues bien: ese fue su oficio durante toda la vida, y lo hizo mejor que los que sí tenían mucha ciencia e inteligencia. Porque en esto lo que vale son las iluminaciones del Espíritu Santo, y no nuestra vana ciencia que nos infla y nos llena de tonto orgullo.
Tenía que pasar 12 horas diarias en el confesionario durante el invierno y 16 durante el verano. Para confesarse con él había que apartar turno con tres días de anticipación. Y en el confesionario conseguía conversiones impresionantes.
Desde 1830 hasta 1845 llegaron 300 personas cada día a Ars, de distintas regiones de Francia a confesarse con el humilde sacerdote Vianney. El último año de su vida los peregrinos que llegaron a Ars fueron 100 mil. Junto a la casa cural había varios hoteles donde se hospedaban los que iban a confesarse.
A las 12 de la noche se levantaba el santo sacerdote. Luego hacía sonar la campana de la torre, abría la iglesia y empezaba a confesar. A esa hora ya la fila de penitentes era de más de una cuadra de larga. Confesaba hombres hasta las seis de la mañana. Poco después de las seis empezaba a rezar los salmos de su devocionario y a prepararse a la Santa Misa. A las siete celebraba el santo oficio. En los últimos años el Obispo logró que a las ocho de la mañana se tomara una taza de leche.
De ocho a once confesaba mujeres. A las 11 daba una clase de catecismo para todas las personas que estuvieran ahí en el templo. Eran palabras muy sencillas que le hacían inmenso bien a los oyentes.
A las doce iba a tomarse un ligerísimo almuerzo. Se bañaba, se afeitaba, y se iba a visitar un instituto para jóvenes pobres que él costeaba con las limosnas que la gente había traido. Por la calle la gente lo rodeaba con gran veneración y le hacían consultas.
De una y media hasta las seis seguía confesando. Sus consejos en la confesión eran muy breves. Pero a muchos les leía los pecados en su pensamiento y les decía los pecados que se les habían quedado sin decir. Era fuerte en combatir la borrachera y otros vicios.
En el confesionario sufría mareos y a ratos le parecía que se iba a congelar de frío en el invierno y en verano sudaba copiosamente. Pero seguía confesando como si nada estuviera sufriendo. Decía: “El confesionario es el ataúd donde me han sepultado estando todavía vivo”. Pero ahí era donde conseguía sus grandes triunfos en favor de las almas.
Por la noche leía un rato, y a las ocho se acostaba, para de nuevo levantarse a las doce de la noche y seguir confesando.
Cuando llegó a Ars solamente iba un hombre a misa. Cuando murió solamente había un hombre en Ars que no iba a misa. Se cerraron muchas cantinas y bailaderos.
En Ars todos se sentían santamente orgullosos de tener un párroco tan santo. Cuando él llegó a esa parroquia la gente trabajaba en domingo y cosechaba poco. Logró poco a poco que nadie trabajara en los campos los domingos y las cosechas se volvieron mucho mejores.
Siempre se creía un miserable pecador. Jamás hablaba de sus obras o éxitos obtenidos. A un hombre que lo insultó en la calle le escribió una carta humildísima pidiendole perdón por todo, como si el hubiera sido quién hubiera ofendido al otro. El obispo le envió un distintivo elegante de canónigo y nunca se lo quiso poner. El gobierno nacional le concedió una condecoración y él no se la quiso colocar. Decía con humor: “Es el colmo: el gobierno condecorando a un cobarde que desertó del ejército”. Y Dios premió su humildad con admirables milagros.
El 4 de agosto de 1859 pasó a recibir su premio en la eternidad.
Fue beatificado el 8 de enero de 1905 por el Papa San Pío X, y canonizado por S.S. Pío XI el 31 de mayo de 1925.
Fuente: EWTN.com

jueves, 1 de agosto de 2013

La Transfiguración, la Cruz martirial y pascual, el don de la fortaleza, el tiempo propicio o kairós de la Misericordia.

La Transfiguración del Señor.
Nos preparamos para a la celebración de la "Transfiguración" del Señor, el 6 de agosto. Posee todo el significado del resplandor de Cristo verdadero Dios y verdadero Hombre, resplandeciente y teniendo junto a Si a Moisés (por la plenitud de la Ley) y a Elías (por el profetismo y la Unción).
Jesús preparó a los Apóstoles, los fortaleció con la visión de su gloria, "re-haciendo" -podemos decir- la "mirada" de ellos, para que no desfallecieran ante el escándalo -skándalon- de la Cruz, y que ésta deviniera "Cruz Pascual" en sus corazones, a su debido tiempo y con la acción del Espíritu.
Preparémonos para recibir, nosotros también, "transfiguración" de nuestras vidas, con el don de la fortaleza, que es del Espíritu Santo, que es don de mansedumbre y clemencia, templanza dada por el Fuego del Espíritu en los corazones nuestros, a veces tan heridos, tan lastimados.
"Lo nuevo" del cristianismo es "siempre" nuevo y a la vez renovador, siempre hacedor de creaturas nuevas en el Espíritu... Tengamos esperanza, siempre y bajo todas las circunstancias de la vida.
Este 6 de agosto, el día de la Transfiguración del Señor, se cumplen 35 años de la muerte del venerable siervo de Dios el Papa Pablo VI, quien llevó a buen término el Concilio Vaticano II. Roguemos en especial en ese día por una renovación continua en el Espíritu, en el Amor, en la profundización y expansión en nuestras historia del ser "un pueblo mesiánico", Pueblo de Dios, el Cuerpo de Cristo que vive, experimentando cada día más nuestra gozosa pertenencia a Ecclesiam suam... "Su Iglesia", la del Señor, Iglesia en la cual podemos fiarnos, porque en la Cruz luminosa de Cristo está todo el Amor de Dios, su inmensa misericordia, y es éste el "tiempo", la época, de la Misericordia. El venerable Siervo de Dios Pablo VI, pienso que pudo haber intuido el kairós de la Misericordia cuando hacía referencia a "la civilización del amor".
Y respecto del efecto de la Cruz nuestras vidas, reitero la profundidad e iluminación de las palabras del Papa Francisco en su discurso el día de la Via Crucis con los jóvenes, en Rio de Janeiro, del cual extracto algunos parágrafos:
"Nadie puede tocar la Cruz de Jesús sin dejar en ella algo de sí mismo y sin llevar consigo algo de la cruz de Jesús a la propia vida.
(...)
"Una antigua tradición de la Iglesia de Roma cuenta que el apóstol Pedro, saliendo de la ciudad para huir de la persecución de Nerón, vio que Jesús caminaba en dirección contraria y enseguida le preguntó: “Señor, ¿adónde vas?”. La respuesta de Jesús fue: “Voy a Roma para ser crucificado de nuevo”.
En aquel momento, Pedro comprendió que tenía que seguir al Señor con valentía, hasta el final, pero entendió sobre todo que nunca estaba solo en el camino; con él estaba siempre aquel Jesús que lo había amado hasta morir en la Cruz".
(...)
En la Cruz de Cristo está el sufrimiento, el pecado del hombre, también el nuestro, y Él acoge todo con los brazos abiertos, carga sobre su espalda nuestras cruces y nos dice: ¡Ánimo! No la llevas tú solo. Yo la llevo contigo y yo he vencido a la muerte y he venido a darte esperanza, a darte vida (cf. Jn 3,16).
(...) 
¿Qué ha dejado la Cruz en los que la han visto, en los que la han tocado? ¿Qué deja en cada uno de nosotros? Deja un bien que nadie más nos puede dar: la certeza del amor indefectible de Dios por nosotros. Un amor tan grande que entra en nuestro pecado y lo perdona, entra en nuestro sufrimiento y nos da fuerza para sobrellevarlo, entra también en la muerte para vencerla y salvarnos.
En la Cruz de Cristo está todo el amor de Dios, su inmensa misericordia. Y es un amor del que podemos fiarnos, en el que podemos creer".

(DISCURSO DEL PAPA FRANCISCO EN VÍA CRUCIS con los jóvenes en JMJ Río 2013, RIO DE JANEIRO, 26 Jul. 13)

lunes, 29 de julio de 2013

¡Vayan! Jesucristo cuenta con ustedes, la Iglesia cuenta con ustedes, el Papa cuenta con ustedes



2013-07-28 Radio Vaticana
(RV).- (Con Audio) Fue el mandato que el Papa Francisco transmitió a más de tres millones de jóvenes el domingo por la mañana en la Santa Misa de clausura de la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud de Río, recordando la palabra de Dios que hoy nos indica: “Vayan”, “sin miedo”, “para servir”. 

El Obispo de Roma precisó que a donde nos envía Jesús no hay fronteras, no hay límites: nos envía a todos. El Evangelio no es para algunos sino para todos, precisó el Santo Padre. “No es sólo para los que nos parecen más cercanos, más receptivos, más acogedores. Es para todos. No tengan miedo de ir y llevar a Cristo a cualquier ambiente, hasta las periferias existenciales, también a quien parece más lejano, más indiferente.” El Señor busca a todos, quiere que todos sientan el calor de su misericordia y de su amor. “Quisiera que este mandato de Cristo: “Vayan”, resonara en ustedes jóvenes de la Iglesia en América Latina, comprometidos en la misión continental promovida por los obispos. Brasil, América Latina, el mundo tiene necesidad de Cristo”.

Homilía del Papa


(Audio) 

Queridos hermanos en el episcopado y en el sacerdocio,

Queridos jóvenes

«Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos». Con estas palabras, Jesús se dirige a cada uno de ustedes diciendo: «Qué bueno ha sido participar en la Jornada Mundial de la Juventud, vivir la fe junto a jóvenes venidos de los cuatro ángulos de la tierra, pero ahora tú debes ir y transmitir esta experiencia a los demás». Jesús te llama a ser un discípulo en misión. Hoy a la luz de la palabra de Dios que acabamos de oír, ¿Qué nos dice hoy el Señor? ¿Qué nos dice hoy el Señor? Tres palabras: Vayan, sin miedo, para servir.
1. Vayan. Durante estos días aquí en Río, ustedes han podido hacer la bella experiencia de encontrar a Jesús y de encontrarlo juntos, sintiendo la alegría de la fe. Pero la experiencia de este encuentro no puede quedar encerrada en la vida de ustedes, o en el pequeño grupo de la parroquia, del movimiento o de la comunidad de ustedes. Sería como quitarle el oxígeno a una llama que arde. La fe es una llama que se hace más viva cuanto más es compartida, transmitida, para que todos puedan conocer, amar y profesar a Jesucristo, que es el Señor de la vida y de la historia (cf. Rm 10,9).

Pero ¡cuidado! Jesús no ha dicho: si quieren, si tienen tiempo, ¡Vayan!, sino que dijo: «Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos». Compartir la experiencia de la fe, dar testimonio de la fe, anunciar el evangelio es el mandato que el Señor confía a toda la Iglesia, también a ti; es un mandato que no nace de la voluntad de dominio, de la voluntad de poder, sino de la fuerza del amor, del hecho que Jesús ha venido antes a nosotros y nos ha dado, no nos dio algo de sí, sino se nos dio todo Él. Ha dado su vida para salvarnos y mostrarnos el amor y la misericordia de Dios. Jesús no nos trata como a esclavos, sino como a hombres libres, amigos, hermanos; y no sólo nos envía, sino que nos acompaña, está siempre a nuestro lado en esta misión de amor.

¿Para dónde nos envía Jesús? No hay fronteras, no hay límites: nos envía para todas las personas. El evangelio es para todos, y no para algunas personas. No es sólo para aquellos que parecen más cercanos a nosotros, más abiertos, más acogedores. Es para todas las personas. No tengan miedo de ir y llevar a Cristo a todos los ambientes, hasta las periferias existenciales, incluidos aquellos que parecen más distantes, más indiferentes. El Señor busca a todos, quiere que todos sientan el calor de su misericordia y de su amor.

De forma especial, quisiera que este mandato de Cristo: «Vayan», resonara en ustedes jóvenes de la Iglesia en América Latina, comprometidos en la misión continental promovida por los obispos. El Brasil, América Latina, el mundo necesita de Cristo. San Pablo dice: «¡Ay de mí si no anuncio el evangelio!» (1 Co 9,16). Este continente ha recibido el anuncio del Evangelio, que marcó su camino y produjo mucho fruto. Ahora este anuncio se les ha confiado también a ustedes, para que resuene con fuerza renovada. La Iglesia necesita de ustedes, del entusiasmo, de la creatividad y de la alegría que los caracteriza. Un gran apóstol de Brasil, el beato José de Anchieta, partió en misión cuando tenía apenas diecinueve años! ¿Saben cuál es el mejor medio para evangelizar a los jóvenes? Otro joven. Éste es el camino a recorrer por ustedes.

2. Sin miedo. Puede que alguno piense: «No tengo ninguna preparación especial, ¿cómo puedo ir y anunciar el evangelio?». Querido amigo, tu miedo no se diferencia mucho del de Jeremías. Escuchamos en la lectura recién, cuando fue llamado por Dios para ser profeta: «¡Ay, Señor, Dios mío! Mira que no sé hablar, que sólo soy un niño». También Dios les dice a ustedes lo que dijo a Jeremías: «No les tengas miedo, que yo estoy contigo para librarte» (Jr 1,6.8). Él está con nosotros.
«No tengan miedo». Cuando vamos a anunciar a Cristo, es Él mismo el que va por delante y nos guía. Al enviar a sus discípulos en misión, ha prometido: «Yo estoy con ustedes todos los días» (Mt 28,20). Y esto es verdad también para nosotros. Jesús no nos deja solos, ¡nunca deja solo a nadie! ¡Nos acompaña siempre!

Además Jesús no dijo: «Andá», sino «Vayan»: somos enviados juntos. Queridos jóvenes, sientan la compañía de toda la Iglesia, y también la comunión de los santos, en esta misión. Cuando juntos hacemos frente a los desafíos, entonces somos fuertes, descubrimos recursos que pensábamos que no teníamos. Jesús no ha llamado a los apóstoles para que vivan aislados, los ha llamado a formar un grupo, una comunidad. Quisiera dirigirme también a ustedes, queridos sacerdotes que concelebran conmigo esta Eucaristía: han venido para acompañar a sus jóvenes, y es bonito compartir esta experiencia de fe. Seguro que los ha rejuvenecidos a todos. ¡El joven contagia juventud! Pero es una etapa en el camino. Por favor, sígan acompañándolos con generosidad y alegría, ayúdenlos a comprometerse activamente en la Iglesia; que nunca se sientan solos. Y aquí quiero agradecer de corazón a los grupos de pastoral juvenil, a los movimientos y nuevas comunidades que acompañan a los jóvenes en su experiencia de ser Iglesia, tan creativos, tan audaces. ¡Sigan adelante y no tengan miedo!

3. La última palabra: para servir. En el inicio del salmo que proclamado escuchamos estas palabras: «Canten al Señor un cántico nuevo» (95,1). ¿Cuál es este cántico nuevo? No son palabras, no es una melodía, sino que es el canto de nuestra vida, es dejar que nuestra vida se identifique con la Vida de Jesús, es tener sus sentimientos, sus pensamientos, sus acciones. Y la vida de Jesús es una vida para los demás. La vida de Jesús es una vida para los demás, es una vida de servicio.

San Pablo, en la lectura que escuchamos hace poco, decía: «Me hice esclavo de todos, a fin de ganar el mayor número posible» (1 Co 9,19). Para anunciar a Jesús, Pablo se hizo «esclavo de todos». Evangelizar significa testimoniar personalmente el amor de Dios, significa superar nuestros egoísmos, significa servir inclinándonos a lavar los pies de nuestros hermanos como hizo Jesús.

Tres palabras: “Vayan, sin miedo, para servir”. Siguiendo estas tres palabras “Vayan, sin miedo, para servir”, experimentarán que quien evangeliza es evangelizado, quien transmite la alegría de la fe, recibe más alegría. Queridos jóvenes, cuando vuelvan a sus casas, no tengan miedo de ser generosos con Cristo, de dar testimonio del Evangelio. En la primera lectura, cuando Dios envía al profeta Jeremías, le da el poder para «arrancar y arrasar, para destruir y demoler, para reedificar y plantar» (Jr 1,10). También es así para ustedes. Llevar el Evangelio es llevar la fuerza de Dios para arrancar y arrasar el mal y la violencia; para destruir y demoler las barreras del egoísmo, la intolerancia y el odio; para edificar un mundo nuevo. Queridos jóvenes, ¡Jesucristo cuenta con ustedes! ¡La Iglesia cuenta con ustedes! ¡El Papa cuenta con ustedes! Que María, Madre de Jesús y Madre nuestra, les acompañe siempre con su ternura: «Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos». Amén (RC-RV)

sábado, 27 de julio de 2013

Discurso del Papa Francisco en Vía Crucis con los jóvenes de JMJ RÍO 2013


RÍO DE JANEIRO, 26 Jul. 13 / 05:38 pm (ACI).-

Queridísimos jóvenes:

Hemos venido hoy aquí para acompañar a Jesús a lo largo de su camino de dolor y de amor, el camino de la Cruz, que es uno de los momentos fuertes de la Jornada Mundial de la Juventud.

Al concluir el Año Santo de la Redención, el beato Juan Pablo II quiso confiarles a ustedes, jóvenes, la Cruz diciéndoles: “Llévenla por el mundo como signo del amor de Jesús a la humanidad, y anuncien a todos que sólo en Cristo muerto y resucitado hay salvación y redención” (Palabras al entregar la cruz del Año Santo a los jóvenes, 22 de abril de 1984: Insegnamenti VII,1 (1984), 1105).

Desde entonces, la Cruz ha recorrido todos los continentes y ha atravesado los más variados mundos de la existencia humana, quedando como impregnada de las situaciones vitales de tantos jóvenes que la han visto y la han llevado.

Nadie puede tocar la Cruz de Jesús sin dejar en ella algo de sí mismo y sin llevar consigo algo de la cruz de Jesús a la propia vida.

Esta tarde, acompañando al Señor, me gustaría que resonasen en sus corazones tres preguntas: ¿Qué han dejado ustedes en la Cruz, queridos jóvenes de Brasil, en estos dos años en los que ha recorrido su inmenso país? Y ¿qué ha dejado la Cruz en cada uno de ustedes? Y, finalmente, ¿qué nos enseña para nuestra vida esta Cruz?

1. Una antigua tradición de la Iglesia de Roma cuenta que el apóstol Pedro, saliendo de la ciudad para huir de la persecución de Nerón, vio que Jesús caminaba en dirección contraria y enseguida le preguntó: “Señor, ¿adónde vas?”. La respuesta de Jesús fue: “Voy a Roma para ser crucificado de nuevo”.

En aquel momento, Pedro comprendió que tenía que seguir al Señor con valentía, hasta el final, pero entendió sobre todo que nunca estaba solo en el camino; con él estaba siempre aquel Jesús que lo había amado hasta morir en la Cruz.

Miren, Jesús con su Cruz recorre nuestras calles para cargar con nuestros miedos, nuestros problemas, nuestros sufrimientos, también los más profundos.

Con la Cruz, Jesús se une al silencio de las víctimas de la violencia, que no pueden ya gritar, sobre todo los inocentes y los indefensos; con ella, Jesús se une a las familias que se encuentran en dificultad, que lloran la trágica pérdida de sus hijos, como en el caso de los 242 jóvenes víctimas en el incendio de la ciudad de Santa María en el incendio de este año recemos por ellos.

O que sufren al verlos víctimas de paraísos artificiales como la droga; con ella, Jesús se une a todas las personas que sufren hambre en un mundo que cada día tira toneladas de alimentos; con ella, Jesús se une a quien es perseguido por su religión, por sus ideas, o simplemente por el color de su piel; en ella, Jesús se une a tantos jóvenes que han perdido su confianza en las instituciones políticas porque ven el egoísmo y la corrupción, o que han perdido su fe en la Iglesia, e incluso en Dios, por la incoherencia de los cristianos y de los ministros del Evangelio.

En la Cruz de Cristo está el sufrimiento, el pecado del hombre, también el nuestro, y Él acoge todo con los brazos abiertos, carga sobre su espalda nuestras cruces y nos dice: ¡Ánimo! No la llevas tú solo. Yo la llevo contigo y yo he vencido a la muerte y he venido a darte esperanza, a darte vida (cf. Jn 3,16).

2. Y así podemos responder a la segunda pregunta: ¿Qué ha dejado la Cruz en los que la han visto, en los que la han tocado? ¿Qué deja en cada uno de nosotros? Deja un bien que nadie más nos puede dar: la certeza del amor indefectible de Dios por nosotros. Un amor tan grande que entra en nuestro pecado y lo perdona, entra en nuestro sufrimiento y nos da fuerza para sobrellevarlo, entra también en la muerte para vencerla y salvarnos.

En la Cruz de Cristo está todo el amor de Dios, su inmensa misericordia. Y es un amor del que podemos fiarnos, en el que podemos creer.

Queridos jóvenes, fiémonos de Jesús, confiemos totalmente en Él (cf. Lumen fidei, 16). porque Él nunca defrauda a nadie.

Sólo en Cristo muerto y resucitado encontramos salvación y redención. Con Él, el mal, el sufrimiento y la muerte no tienen la última palabra, porque Él nos da esperanza y vida: ha transformado la Cruz de ser instrumento de odio, de derrota, de muerte, en un signo de amor, de victoria y de vida.

El primer nombre de Brasil fue precisamente “Terra de Santa Cruz”. La Cruz de Cristo fue plantada no sólo en la playa hace más de cinco siglos, sino también en la historia, en el corazón y en la vida del pueblo brasileño, y en muchos otros. A Cristo que sufre lo sentimos cercano, uno de nosotros que comparte nuestro camino hasta el final. No hay en nuestra vida cruz, pequeña o grande, que el Señor no comparta con nosotros.

3. Pero la Cruz nos invita también a dejarnos contagiar por este amor, nos enseña así a mirar siempre al otro con misericordia y amor, sobre todo a quien sufre, a quien tiene necesidad de ayuda, a quien espera una palabra, un gesto, y a salir de nosotros mismos para ir a su encuentro y tenderles la mano.

Muchos rostros han acompañado a Jesús en su camino al Calvario: Pilato, el Cireneo, María, las mujeres… También nosotros podemos ser para los demás como Pilato, que no tiene la valentía de ir contracorriente para salvar la vida de Jesús y se lava las manos.

Queridos amigos, la Cruz de Cristo nos enseña a ser como el Cireneo, que ayuda a Jesús a llevar aquel madero pesado, como María y las otras mujeres, que no tienen miedo de acompañar a Jesús hasta el final, con amor, con ternura. Y tú, ¿como quién eres? ¿Como Pilato, como el Cireneo, como María? Jesús te está mirando ahora y te dice ¿Me quieres ayudar a llevar la cruz?.

Queridos jóvenes, llevemos nuestras alegrías, nuestros sufrimientos, nuestros fracasos a la Cruz de Cristo; encontraremos un Corazón abierto que nos comprende, nos perdona, nos ama y nos pide llevar este mismo amor a nuestra vida, amar a cada hermano o hermana nuestra con ese mismo amor. Que así sea.

jueves, 25 de julio de 2013

De la homilía en APARECIDA

DIOS "SORPRENDENTE"

Pienso que tiene que ser "re-re-leída, re-re-reflexionada", sobre todo en un punto sobre el cual observo que no se le ha dado la relevancia que posee, si lo interpretamos a la luz de esas homilías matutinas en Santa Marta. Me refiero: habría que profundizar más en lo que para el Papa Francisco significa, me parece, "dejarse sorprender" por Dios.... Me parece quiere decir "Dios que amorosamente irrumpe con su -quizá por nosotros inesperada- MISERICORDIA", que sana, que cura, que nos hace creaturas nuevas. Tampoco el hijo pródigo "se esperaba" la reacción de su Padre de Amor...lo "sorprendió", porque a decir verdad, como merecer, merecía, "ser tratado como uno de los servidores, y no ya como hijo". Pero.... la "sorpresa" de Dios.... como locus theologicus.... tal vez nos deparará sorpresas en la consideración de nosotros mismos como "hijos" y en la renovada evangelización a la que somos llamados. Es una impresión, un hermeneuta no soy. Pero de mi parte al menos voy a ponerlo en oración, esto que mencioné, no sea cosa que, en el cúmulo y fárrago de la hiperinformación que recibimos, me pierda algo "que el Espíritu dice a las Iglesias...." como dice el libro del Ap. en la Biblia.
Dios, "que nos sorprende"
La categoría del "encuentro"
La categoría de la "sorpresa"
La gracia del perdón; la maravilla de la Misericordia.
Las "nuevas creaturas" que somos, por la Gracia de Jesús.
El Reino del Señor, cuya primicia es la Iglesia, "que camina" hacia la Casa del Padre, guiada por la luz de la Estrella de la Mañana, María, la Virgen.
Francisco inciensa el ícono de Jesús Misericordioso en el Domingo de la Divina Misericordia, en Roma
La homilía en youtube