jueves, 17 de abril de 2014

«Ungidos con óleo de alegría para ungir con óleo de alegría», homilía del Papa en la Misa Crismal

 Tomado de: http://www.news.va/

2014-04-17 Radio Vaticana
(RV).-   «“Alegría custodiada” por el rebaño y por tres hermanas que la rodean, la cuidan, la defienden: la hermana pobreza, la hermana fidelidad y la hermana obediencia», dijo el Papa Francisco, haciendo hincapié en tres rasgos significativos en la alegría sacerdotal: «nos unge, es incorruptible y es misionera». Con la Liturgia que se celebra este día en todo el mundo, este Jueves Santo, por la mañana, en la Basílica de San Pedro, el Obispo de Roma presidió la Santa Misa Crismal, con la bendición de los santos óleos para la unción de los catecúmenos, la unción de los enfermos y el crisma, para los grandes sacramentos que confieren el Espíritu Santo, es decir: Confirmación, Ordenación sacerdotal y Ordenación episcopal. Concelebraron con el Papa Francisco los Cardenales, Obispos y Presbíteros presentes en Roma. En la misma Celebración Eucarística, la renovación por parte de los sacerdotes de las promesas realizadas en el momento de su ordenación.

Ungidos con óleo de alegría. En su homilía, dirigiéndose a los queridos hermanos en el sacerdocio, el Papa recordó que «en el Hoy del Jueves Santo, en el que Cristo nos amó hasta el extremo (cf. Jn 13, 1), hacemos memoria del día feliz de la Institución del sacerdocio y del de nuestra propia ordenación sacerdotal. El Señor nos ha ungido en Cristo con óleo de alegría y esta unción nos invita a recibir y hacernos cargo de este gran regalo: la alegría, el gozo sacerdotal. La alegría del sacerdote es un bien precioso no sólo para él sino también para todo el pueblo fiel de Dios: ese pueblo fiel del cual es llamado el sacerdote para ser ungido y al que es enviado para ungir. Ungidos con óleo de alegría para ungir con óleo de alegría».

Y señaló tres rasgos significativos en la alegría sacerdotal: «es una alegría que nos unge – dijo - (no que nos unta y nos vuelve untuosos, suntuosos y presuntuosos), es una alegría incorruptible y es una alegría misionera que irradia y atrae a todos, comenzando al revés: por los más lejanos».
«Me gusta pensar la alegría contemplando a Nuestra Señora: María, la “madre del Evangelio viviente, es manantial de alegría para los pequeños” (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 288)», destacó también el Santo Padre - y añadió: «creo que no exageramos si decimos que el sacerdote es una persona muy pequeña: la inconmensurable grandeza del don que nos es dado para el ministerio nos relega entre los más pequeños de los hombres».

«En este Jueves sacerdotal le pido al Señor Jesús que haga descubrir a muchos jóvenes ese ardor del corazón que enciende la alegría apenas uno tiene la audacia feliz de responder con prontitud a su llamado», pidió el Papa Bergoglio, rogando luego también por los recién ordenados: «cuida Señor en tus jóvenes sacerdotes la alegría de salir, de hacerlo todo como nuevo, la alegría de quemar la vida por ti».
Por los ya tienen varios años de ministerio: «que sepan rezar como Nehemías: “la alegría del Señor es mi fortaleza” (cf. Ne 8,10)». Y por los sacerdotes ancianos, sanos o enfermos: «que sientan la alegría de pasar la antorcha, la alegría de ver crecer a los hijos de los hijos y de saludar, sonriendo y mansamente, las promesas, en esa esperanza que no defrauda».

(CdM - RV)

Texto completo de la homilía del Papa:

Ungidos con óleo de alegría

Queridos hermanos en el sacerdocio. En el Hoy del Jueves Santo, en el que Cristo nos amó hasta el extremo (cf. Jn 13, 1), hacemos memoria del día feliz de la Institución del sacerdocio y del de nuestra propia ordenación sacerdotal. El Señor nos ha ungido en Cristo con óleo de alegría y esta unción nos invita a recibir y hacernos cargo de este gran regalo: la alegría, el gozo sacerdotal. La alegría del sacerdote es un bien precioso no sólo para él sino también para todo el pueblo fiel de Dios: ese pueblo fiel del cual es llamado el sacerdote para ser ungido y al que es enviado para ungir.

Ungidos con óleo de alegría para ungir con óleo de alegría. La alegría sacerdotal tiene su fuente en el Amor del Padre, y el Señor desea que la alegría de este Amor “esté en nosotros” y “sea plena” (Jn 15,11). Me gusta pensar la alegría contemplando a Nuestra Señora: María, la “madre del Evangelio viviente, es manantial de alegría para los pequeños” (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 288), y creo que no exageramos si decimos que el sacerdote es una persona muy pequeña: la inconmensurable grandeza del don que nos es dado para el ministerio nos relega entre los más pequeños de los hombres. El sacerdote es el más pobre de los hombres si Jesús no lo enriquece con su pobreza, el más inútil siervo si Jesús no lo llama amigo, el más necio de los hombres si Jesús no lo instruye pacientemente como a Pedro, el más indefenso de los cristianos si el Buen Pastor no lo fortalece en medio del rebaño. Nadie más pequeño que un sacerdote dejado a sus propias fuerzas; por eso nuestra oración protectora contra toda insidia del Maligno es la oración de nuestra Madre: soy sacerdote porque Él miró con bondad mi pequeñez (cf. Lc 1,48). Y desde esa pequeñez asumimos nuestra alegría. ¡Alegría en nuestra pequeñez!

Encuentro tres rasgos significativos en nuestra alegría sacerdotal: es una alegría que nos unge (no que nos unta y nos vuelve untuosos, suntuosos y presuntuosos), es una alegría incorruptible y es una alegría misionera que irradia y atrae a todos, comenzando al revés: por los más lejanos.

Una alegría que nos unge. Es decir: penetró en lo íntimo de nuestro corazón, lo configuró y lo fortaleció sacramentalmente. Los signos de la liturgia de la ordenación nos hablan del deseo maternal que tiene la Iglesia de transmitir y comunicar todo lo que el Señor nos dio: la imposición de manos, la unción con el santo Crisma, el revestimiento con los ornamentos sagrados, la participación inmediata en la primera Consagración… La gracia nos colma y se derrama íntegra, abundante y plena en cada sacerdote. Ungidos hasta los huesos… y nuestra alegría, que brota desde dentro, es el eco de esa unción.

Una alegría incorruptible. La integridad del Don, a la que nadie puede quitar ni agregar nada, es fuente incesante de alegría: una alegría incorruptible, que el Señor prometió, que nadie nos la podrá quitar (cf. Jn 16,22). Puede estar adormecida o taponada por el pecado o por las preocupaciones de la vida pero, en el fondo, permanece intacta como el rescoldo de un tronco encendido bajo las cenizas, y siempre puede ser renovada. La recomendación de Pablo a Timoteo sigue siendo actual: Te recuerdo que atices el fuego del don de Dios que hay en ti por la imposición de mis manos (cf. 2 Tm 1,6).

Una alegría misionera. Este tercer rasgo lo quiero compartir y recalcar especialmente: la alegría del sacerdote está en íntima relación con el santo pueblo fiel de Dios porque se trata de una alegría eminentemente misionera. La unción es para ungir al santo pueblo fiel de Dios: para bautizar y confirmar, para curar y consagrar, para bendecir, para consolar y evangelizar.

Y como es una alegría que solo fluye cuando el pastor está en medio de su rebaño (también en el silencio de la oración, el pastor que adora al Padre está en medio de sus ovejitas) y por ello es una “alegría custodiada” por ese mismo rebaño. Incluso en los momentos de tristeza, en los que todo parece ensombrecerse y el vértigo del aislamiento nos seduce, esos momentos apáticos y aburridos que a veces nos sobrevienen en la vida sacerdotal (y por los que también yo he pasado), aun en esos momentos el pueblo de Dios es capaz de custodiar la alegría, es capaz de protegerte, de abrazarte, de ayudarte a abrir el corazón y reencontrar una renovada alegría.

“Alegría custodiada” por el rebaño y custodiada también por tres hermanas que la rodean, la cuidan, la defienden: la hermana pobreza, la hermana fidelidad y la hermana obediencia.

La alegría del sacerdote es una alegría que se hermana a la pobreza. El sacerdote es pobre en alegría meramente humana ¡ha renunciado a tanto! Y como es pobre, él, que da tantas cosas a los demás, la alegría tiene que pedírsela al Señor y al pueblo fiel de Dios. No se la tiene que procurar a sí mismo. Sabemos que nuestro pueblo es generosísimo en agradecer a los sacerdotes los mínimos gestos de bendición y de manera especial los sacramentos. Muchos, al hablar de crisis de identidad sacerdotal, no caen en la cuenta de que la identidad supone pertenencia. No hay identidad –y por tanto alegría de ser– sin pertenencia activa y comprometida al pueblo fiel de Dios (cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 268). El sacerdote que pretende encontrar la identidad sacerdotal buceando introspectivamente en su interior quizá no encuentre otra cosa que señales que dicen “salida”: sal de ti mismo, sal en busca de Dios en la adoración, sal y dale a tu pueblo lo que te fue encomendado, que tu pueblo se encargará de hacerte sentir y gustar quién eres, cómo te llamas, cuál es tu identidad y te alegrará con el ciento por uno que el Señor prometió a sus servidores. Si no sales de ti mismo el óleo se vuelve rancio y la unción no puede ser fecunda. Salir de sí mismo supone despojo de sí, entraña pobreza.

La alegría sacerdotal es una alegría que se hermana a la fidelidad. No principalmente en el sentido de que seamos todos “inmaculados” (ojalá con la gracia lo seamos) ya que somos pecadores, pero sí en el sentido de renovada fidelidad a la única Esposa, a la Iglesia. Aquí es clave la fecundidad. Los hijos espirituales que el Señor le da a cada sacerdote, los que bautizó, las familias que bendijo y ayudó a caminar, los enfermos a los que sostiene, los jóvenes con los que comparte la catequesis y la formación, los pobres a los que socorre… son esa “Esposa” a la que le alegra tratar como predilecta y única amada y serle renovadamente fiel. Es la Iglesia viva, con nombre y apellido, que el sacerdote pastorea en su parroquia o en la misión que le fue encomendada, la que lo alegra cuando le es fiel, cuando hace todo lo que tiene que hacer y deja todo lo que tiene que dejar con tal de estar firme en medio de las ovejas que el Señor le encomendó: Apacienta mis ovejas (cf. Jn 21,16.17).

La alegría sacerdotal es una alegría que se hermana a la obediencia. Obediencia a la Iglesia en la Jerarquía que nos da, por decirlo así, no sólo el marco más externo de la obediencia: la parroquia a la que se me envía, las licencias ministeriales, la tarea particular… sino también la unión con Dios Padre, del que desciende toda paternidad. Pero también la obediencia a la Iglesia en el servicio: disponibilidad y prontitud para servir a todos, siempre y de la mejor manera, a imagen de “Nuestra Señora de la prontitud” (cf. Lc 1,39: meta spoudes), que acude a servir a su prima y está atenta a la cocina de Caná, donde falta el vino. La disponibilidad del sacerdote hace de la Iglesia casa de puertas abiertas, refugio de pecadores, hogar para los que viven en la calle, casa de bondad para los enfermos, campamento para los jóvenes, aula para la catequesis de los pequeños de primera comunión…. Donde el pueblo de Dios tiene un deseo o una necesidad, allí está el sacerdote que sabe oír (ob-audire) y siente un mandato amoroso de Cristo que lo envía a socorrer con misericordia esa necesidad o a alentar esos buenos deseos con caridad creativa.

El que es llamado sea consciente de que existe en este mundo una alegría genuina y plena: la de ser sacado del pueblo al que uno ama para ser enviado a él como dispensador de los dones y consuelos de Jesús, el único Buen Pastor que, compadecido entrañablemente de todos los pequeños y excluidos de esta tierra que andan agobiados y oprimidos como ovejas que no tienen pastor, quiso asociar a muchos a su ministerio para estar y obrar Él mismo, en la persona de sus sacerdotes, para bien de su pueblo.

En este Jueves Santo le pido al Señor Jesús que haga descubrir a muchos jóvenes ese ardor del corazón que enciende la alegría apenas uno tiene la audacia feliz de responder con prontitud a su llamado.

En este Jueves Santo le pido al Señor Jesús que cuide el brillo alegre en los ojos de los recién ordenados, que salen a comerse el mundo, a desgastarse en medio del pueblo fiel de Dios, que gozan preparando la primera homilía, la primera misa, el primer bautismo, la primera confesión… Es la alegría de poder compartir –maravillados– por vez primera como ungidos, el tesoro del Evangelio y sentir que el pueblo fiel te vuelve a ungir de otra manera: con sus pedidos, poniéndote la cabeza para que los bendigas, tomándote las manos, acercándote a sus hijos, pidiendo por sus enfermos… Cuida Señor en tus jóvenes sacerdotes la alegría de salir, de hacerlo todo como nuevo, la alegría de quemar la vida por ti.

En este Jueves sacerdotal le pido al Señor Jesús que confirme la alegría sacerdotal de los que ya tienen varios años de ministerio. Esa alegría que, sin abandonar los ojos, se sitúa en las espaldas de los que soportan el peso del ministerio, esos curas que ya le han tomado el pulso al trabajo, reagrupan sus fuerzas y se rearman: “cambian el aire”, como dicen los deportistas. Cuida Señor la profundidad y sabia madurez de la alegría de los curas adultos. Que sepan rezar como Nehemías: “la alegría del Señor es mi fortaleza” (cf. Ne 8,10).

Por fin, en este Jueves sacerdotal, pido al Señor Jesús que resplandezca la alegría de los sacerdotes ancianos, sanos o enfermos. Es la alegría de la Cruz, que mana de la conciencia de tener un tesoro incorruptible en una vasija de barro que se va deshaciendo. Que sepan estar bien en cualquier lado, sintiendo en la fugacidad del tiempo el gusto de lo eterno (Guardini). Que sientan Señor la alegría de pasar la antorcha, la alegría de ver crecer a los hijos de los hijos y de saludar, sonriendo y mansamente, las promesas, en esa esperanza que no defrauda.

Jueves Santo.

Esta tarde a las 20 Monseñor Oscar, junto con el Padre Albino y sacerdotes presentes celebran la misa del Jueves Santo, de la Institución de la Eucaristía y el Sacerdocio. 
Hoy es bendecida y dedicada al culto la nueva capilla "de la Resurrección del Señor", adonde irá la bellísima imagen de Cristo Resucitado de la iglesia concatedral, junto con el vitral del Sagrado Corazón de Jesús y la Santa Cruz. 
La capilla estará dedicada a la adoración eucarística perpetua.

Evangelio del Jueves 17 de Abril

Jueves Santo en la Cena del Señor

Evangelio según San Juan 13,1-15.

Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, él, que había amado a los suyos que quedaban en el mundo, los amó hasta el fin.
Durante la Cena, cuando el demonio ya había inspirado a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarlo, sabiendo Jesús que el Padre había puesto todo en sus manos y que él había venido de Dios y volvía a Dios, se levantó de la mesa, se sacó el manto y tomando una toalla se la ató a la cintura. Luego echó agua en un recipiente y empezó a lavar los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura. Cuando se acercó a Simón Pedro, este le dijo: "¿Tú, Señor, me vas a lavar los pies a mí?". Jesús le respondió: "No puedes comprender ahora lo que estoy haciendo, pero después lo comprenderás". "No, le dijo Pedro, ¡tú jamás me lavarás los pies a mí!". Jesús le respondió: "Si yo no te lavo, no podrás compartir mi suerte". "Entonces, Señor, le dijo Simón Pedro, ¡no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza!". Jesús le dijo: "El que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque está completamente limpio. Ustedes también están limpios, aunque no todos". El sabía quién lo iba a entregar, y por eso había dicho: "No todos ustedes están limpios". Después de haberles lavado los pies, se puso el manto, volvió a la mesa y les dijo: "¿comprenden lo que acabo de hacer con ustedes? Ustedes me llaman Maestro y Señor; y tienen razón, porque lo soy. Si yo, que soy el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, ustedes también deben lavarse los pies unos a otros. Les he dado el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes."

PALABRA DEL SEÑOR. GLORIA A TI, SEÑOR JESÚS.

miércoles, 16 de abril de 2014

Feliz y Santa Pascua del Señor para todos.

El triduo pascual para nuestro obispo Oscar.

Monseñor Oscar celebrará junto con todos los sacerdotes la Misa Crismal, este miércoles santo por la tarde a las 19 en la iglesia catedral de Santa Florentina, en Campana.

El Jueves Santo, asistirá a la celebración de la institución de la eucaristía y del sacerdocio (y lavatorio de los pies) en la iglesia concatedral de la Natividad del Señor, de Belén de Escobar, donde bendice la capilla "de la Resurrección del Señor" para la adoración eucarística en dicha iglesia concatedral. La fotografía muestra el estado de la nueva capilla de la adoración eucarística, a la cual en el Jueves Santo se la dotará de la Cruz y de la estatua de Jesús Resucitado.

El Viernes Santo, nuestro obispo concurre desde las 12.00 a Presidente Derqui, donde permanecerá hasta las 24. Para visita a los enfermos, confesiones, celebración de la Pasión del Señor, via crucis y nuevamente confesiones. La celebración de la Pasión es a las 17.

Para la vigilia de la Resurrección, nuestro obispo celebra en la iglesia catedral de Santa Florentina, a las 21 (y no a las 22 como se mencionó en algunas publicaciones).

El domingo de Pascua, Misa a las 11 en el Hogar de la Paz y la Alegría de las Misioneras de la Caridad de la Madre Teresa de Calcuta, en Zárate.

FELIZ Y SANTA PASCUA DEL SEÑOR.


iglesia concatedral de la Natividad del Señor de Belén de Escobar.

Profesionales de la comunicación lanzaron un Vía Crucis en 140 caracteres

tomado de: http://www.aica.org/
 
Buenos Aires (AICA): Periodistas, locutores y encargados de prensa publicaron un Vía Crucis pensado por y para comunicadores, con la particularidad de contar con brevísimas reflexiones que buscan brindar una meditación que una la vocación y la profesión en esta oración a la que los cristianos se vuelcan especialmente en Cuaresma y en el Viernes de la Semana Santa.

Una de las estaciones del Vía Crucis
Convocados por la fundación Crónica Blanca Argentina, 14 comunicadores redactaron reflexiones de la extensión de un tuit -es decir, 140 caracteres-, a fin de tocar el corazón de sus colegas durante este tiempo litúrgico que viven los cristianos.

Las estaciones fueron ilustradas con un trabajo fotográfico del diseñador visual italiano Davide Righi, quien cedió especialmente las imágenes para este novedoso proyecto de apostolado lanzado por el Pbro. Lic. Claudio Caruso, director de Crónica Blanca Argentina, quien ya hizo llegar al Santo Padre una copia del pequeño cuaderno que recolecta las reflexiones.

En octubre del 2013, el mismo papa Francisco envió un mensaje bendiciendo y acompañando la iniciativa; alentando al mismo tiempo los deseos de promover con Crónica Blanca el servicio de la buena comunicación en la Argentina.

"Crónica Blanca busca ser un grupo de jóvenes comunicadores que, creyendo en los valores, intentan practicarlos y difundirlos entre sus colegas. Si bien es novedoso, este Vía Crucis no pierde su sentido ni objetivo: quisiéramos que muchos otros profesionales, movidos por este proyecto, puedan acercarse al Señor en estas Pascuas", explicó el sacerdote.

El "Vía Crucis de los comunicadores en 140 caracteres" contó con la participación de profesionales de las agencias de noticias AICA, Télam y DyN; los portales Infobae, MinutoUno.com, MDZ Online y Valores Religiosos; los diarios Crónica y El Cronista Comercial, Radio 10, Radio Rivadavia y la señal de noticias C5N, además de las oficinas de prensa del obispado de Mar del Plata.

A través de las redes sociales, Crónica Blanca difundirá desde hoy, martes 15 de abril, hasta el Viernes Santo, las estaciones de este Vía Crucis. Más información: cronicablancaargentina@gmail.com, twitter.com/cronicablancaar y facebook.com/cronicablancaargentina.

San Benito José Labre.

Estuve a rezar junto a su tumba, hace algunos años en Roma. Poco se lo conoce, poco se le pide su interecesión de verdadero amigo de Jesucristo; poco lo consideramos entre nuestros amigos en el Cielo. Posee un cierto parecido, cierta analogía con los santos "locos de Dios" de la tradición de la iglesia ortodoxa rusa... Una analogía, ni siquiera una semejanza... Y una semejanza con tantos nuevos vagabundos, callejeros y mendicantes modernos, con una vida de santidad y a quienes, esto sí, ni siquiera conocemos y a los que quizá, jamás nos hemos acercado, pero están.

Benito nació en Amettes, cerca de Arras (Francia), en 1748, siendo el mayor de los quince hijos de unos modestos agricultores. Estudió en su pueblo y con un tío suyo sacerdote. Pronto quiso hacerse monje, pero su carácter inquieto no se adaptaba a la vida monástica. Entendió entonces que su vocación era vivir en austeridad y oración, recorriendo caminos y calles como peregrino: ser el "vagabundo de Dios". Viajó por Francia, España (Montserrat y Compostela) e Italia. En la Basílica de San Francisco, en Asís, se ciñó el cordón de la archicofradía de los "cordígeros" de la Tercera Orden por devoción al Poverello. Pasó sus últimos años en Roma, como mendigo. Vivía de la caridad, compartía las limosnas con los más pobres, dormía en las ruinas del Coliseo. Sus jornadas las llenaban la oración contemplativa, el ayuno y la penitencia, y las peregrinaciones. Murió en Roma el 16 de abril de 1783, en casa de un carnicero caritativo que lo recogió en la calle ya moribundo.
- Oración:
Oh Dios, que concediste a san Benito José unirse a ti por el camino de la humildad y el amor a la pobreza, concédenos, por sus méritos, sabiduría para sopesar los bienes de la tierra amando intensamente los del cielo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Feliz cumpleaños, Benedicto XVI

Tomado de: http://www.romereports.com/

Benedicto XVI cumple 87 años este miércoles. Será la primera vez que lo celebre en el Vaticano como Papa emérito. El  año pasado lo hizo a unos kilómetros de Roma, en Castel Gandolfo.

No habrá celebración pública como otros años en los que Benedicto XVI ha disfrutado de fiestas muy especiales. Siempre con la música como denominador común.

Por ejemplo, en éste cuando la Orquesta Sinfónica de la Radio de Stuttgart tocó para él en el Vaticano.

En la Casa Blanca también se celebró con música. La visita coincidió con su cumpleaños y el presidente George W. Bush y la primera dama le prepararon una sorpresa.

Aunque no hay nada como celebrarlo en familia. Siempre que ha sido posible, lo ha hecho en compañía de su hermano mayor Georg. En 2012, por sus 85 años, celebraron el cumpleaños de Benedicto XVI con música tradicional bávara y bailes típicos de la región.

Fue la última fiesta de cumpleaños de Benedicto XVI antes de su renuncia. Pero no sólo ha habido fiesta en el Vaticano con motivo del cumpleaños del Papa. También celebró el 90 cumpleaños de su hermano Georg con música clásica.

Benedicto XVI ha celebrado siete cumpleaños como Papa. Y aunque no se sabe si se celebrará en el Vaticano, Benedicto XVI continuará haciendo historia como el único Papa emérito del mundo.
KLH /AC
RR
FA
PR
Up: YJA

Evangelio del Miércoles 16 de Abril

Miércoles Santo

Evangelio según San Mateo 26,14-25.


Uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes y les dijo: "¿Cuánto me darán si se lo entrego?". Y resolvieron darle treinta monedas de plata. Desde ese momento, Judas buscaba una ocasión favorable para entregarlo. 
El primer día de los Acimos, los discípulos fueron a preguntar a Jesús: "¿Dónde quieres que te preparemos la comida pascual?".
El respondió: "Vayan a la ciudad, a la casa de tal persona, y díganle: 'El Maestro dice: Se acerca mi hora, voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos'". Ellos hicieron como Jesús les había ordenado y prepararon la Pascua.
Al atardecer, estaba a la mesa con los Doce y, mientras comían, Jesús les dijo: "Les aseguro que uno de ustedes me entregará". Profundamente apenados, ellos empezaron a preguntarle uno por uno: "¿Seré yo, Señor?". El respondió: "El que acaba de servirse de la misma fuente que yo, ese me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre será entregado: más le valdría no haber nacido!". Judas, el que lo iba a entregar, le preguntó: "¿Seré yo, Maestro?". "Tú lo has dicho", le respondió Jesús.

PALABRA DEL SEÑOR. GLORIA A TI, SEÑOR JESÚS.

martes, 15 de abril de 2014

La "acampada juvenil" del decanato "Pilar" en nuestra diócesis de Zárte-Campana

Ver más en:
http://obispadodezaratecampana.org/

El Papa visitará la iglesia de San Estanislao y el Santuario de la Virgen del Amor Divino

Tomado de: http://www.news.va/

2014-04-15 Radio Vaticana
(RV).- El próximo mes de mayo, el Papa Francisco visitará la iglesia romana de San Estanislao y el Santuario romano de la Virgen del Amor Divino. El domingo 4 de mayo, el Obispo de Roma saldrá del Vaticano, por la mañana, para realizar una visita pastoral en la iglesia dedicada a San Estanislao patrono de Polonia, en la calle Botteghe Oscure, del centro de Roma, parroquia de los polacos en la Ciudad Eterna.

Y el domingo 18 de mayo, por la tarde, el Papa Bergoglio visitará el Santuario de la Virgen del Amor Divino, quien «desde este sugestivo santuario, que es el corazón de la devoción mariana de la diócesis de Roma y sus alrededores, vela maternalmente sobre todos los fieles que se confían a su protección y custodia en su peregrinar acá abajo en la tierra». Como dijo Juan Pablo II, cuando realizó la primera de sus tres visitas a este santuario mariano, el 1 de mayo de 1979.

Veintisiete años después, el 1 de mayo de 2006, Benedicto XVI presidió el rezo del Rosario en este mismo santuario mariano, destacando que en él «se expresa la profunda devoción a la Virgen María, tan arraigada en el alma y en la historia del pueblo de Roma». El Papa Ratzinger concluyó su meditación con estas palabras: «Queridos hermanos y hermanas, desde este santuario de la Virgen del Amor Divino renuevo la invitación que hice en la encíclica Deus caritas est (n. 39): vivamos el amor y así hagamos entrar la luz de Dios en el mundo».

(CdM – RV)

Pequeña guia para la CONFESIÓN


Queridos amigos, como dice el Papa Francisco, la Semana Santa es un buen momento para reflexionar sobre nuestra vida y confesar. Para quienes puedan estar interesados, publicamos esta pequeña guía a la confesión.
Para confesar bien, son necesarias 5 condiciones:

1- Realizar un examen de conciencia, para ser conscientes de los pecados que hemos cometido desde la última confesión.

2-Estar verdaderamente arrepentidos de haber pecado.

3-Propósito de enmienda: hacernos el propósito de no volver a cometer el o los pecados que se confiesan, ni ningún otro.

4- Decir los pecados al sacerdote (la confesión propiamente dicha)

5-Cumplir la penitencia que mande el sacerdote.

En primer lugar, realizamos un examen de conciencia. Hay muchos exámenes de conciencia buenos disponibles en los devocionarios; suelen diferenciarse porque unos son más generales y otros más profundos. Proponemos aquí un ejemplo de carácter general, basado en los mandamientos:

1er Mandamiento: Amarás a Dios sobre todas las cosas.
¿Rezo todos los días? ¿Me avergüenzo de aparecer creyente ante los demás? ¿He creído en supersticiones, por ejemplo; amuletos, sales, brujas, lectura de naipes etc.?

2ndo Mandamiento: No tomarás el Nombre de Dios en vano.
¿He blasfemado, o dicho el Nombre de Dios sin respeto y por cualquier tontería? ¿He jurado en falso o sin necesidad?

3er Mandamiento: Santificarás las fiestas.
¿He faltado a misa los domingos? ¿Cuántas veces?

4rto Mandamiento: Honrarás a tu padre y a tu madre.
¿He desobedecido a mis padres? ¿No les he querido ayudar? ¿Los he tratado mal? ¿He perdido el tiempo en vez de estudiar o trabajar?

5to Mandamiento: No matarás.
¿He deseado que a otros les vaya mal? ¿He peleado? ¿He dicho groserías? ¿Tengo resentimientos contra alguna persona y no le quiero perdonar? ¿No rezo por los que me han tratado mal? ¿Me he burlado de alguien? ¿He puesto sobrenombres? ¿He tratado con dureza? ¿He dicho palabras ofensivas? ¿He hablado mal de otras personas? ¿He contado lo malo que han hecho o lo que dicen de ellos? ¿He escandalizado? (o sea, ¿he enseñado lo malo a los que no lo saben?) ¿Cuántas veces? ¿Me he aprovechado de los más débiles?

6to Mandamiento: No cometerás actos impuros.
¿He detenido en mi cerebro por varios minutos pensamientos o deseos impuros? ¿He mirado películas impuras, o revistas pornográficas o escenas impuras por televisión, Internet u otros medios? ¿He dicho o celebrado chistes malos? ¿He hecho acciones impuras conmigo mismo o con algunas personas? ¿Tengo alguna amistad que me hace pecar?

7mo Mandamiento: No robarás.
¿He robado? ¿Cuánto vale lo que he robado? ¿Pienso devolverlo o dar eso a los pobres? ¿He devuelto lo prestado? ¿He tenido pereza en cumplir mis deberes o en el trabajo?

8vo Mandamiento: No dirás falso testimonio ni mentirás.
¿He dicho mentiras? ¿He inventado de otros lo que no han hecho o dicho? ¿He hecho trampas en negocios o estudios? ¿He creído que Dios no me va a ayudar?

9no Mandamiento: No consentirás pensamientos ni deseos impuros.
¿He codiciado la mujer o el esposo de mi prójimo? ¿He mirado a un hombre a una mujer de manera impura?

10mo Mandamiento: No codiciarás los bienes ajenos.
¿He deseado los bienes ajenos? ¿He sido evidioso? ¿He sido avaro? ¿He comido más de lo que necesito? ¿He sido orgulloso?

Una vez que hemos visto en qué hemos pecado, nos arrepentimos y pedimos perdón al Señor de corazón y nos proponemos no pecar más, ayudados por su Gracia.

Llega entonces el momento de acercarnos al confesionario. El penitente saluda al confesor, diciendo: "Ave María purísima" o "Bendígame Padre, porque he pecado", y hace la señal de la Cruz.

El sacerdote puede decir: “El Señor esté en tu corazón para que te puedas arrepentir y confesar humildemente tus pecados”.

El penitente se acusa de sus pecados:

- Mi última confesión fue hace… (días, meses o años aproximadamente).
- Pido perdón a Dios de... (se dicen los pecados cometidos desde la última confesión.)
- Me arrepiento también de todos aquellos pecados de los que no me acuerdo.

El sacerdote le da los consejos oportunos y le impone la penitencia. El sacerdote invita al penitente a manifestar la contrición.

El penitente puede decir, por ejemplo: “Jesús, Hijo de Dios, apiádate de mí, que soy un pecador”, o también rezar el acto de contricción: “Señor mío, Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre, Redentor mío, por ser vos quien sois, bondad infinita y por que os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido, también me pesa porque podéis castigarme con
las penas del infierno. Animado con tu divina gracia, propongo firmemente nunca mas pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta, para el perdón de mis pecados. Amen”.

El sacerdote, extendiendo ambas manos o, al menos, la derecha sobre la cabeza del penitente, dice:

“Dios, Padre misericordioso, que reconcilió consigo al mundo por la muerte y la resurrección de su Hijo y derramó el Espíritu Santo para la remisión de los pecados, te conceda, por el ministerio de la Iglesia, el perdón y la paz. Y yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo”.

El penitente responde: Amén.

El sacerdote despide al penitente:

“La Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, la intercesión de la Bienaventurada Virgen María y de todos los santos, el bien que hagas y el mal que puedas sufrir, te sirvan como remedio de tus pecados, aumento de gracia y premio de vida eterna. Vete en paz”.

El penitente debe cumplir la penitencia impuesta tan pronto como sea posible. Es bueno que también demos gracias a Dios por su misericordia, diciendo por ejemplo: “Te doy gracias, Dios mío, por haberme perdonado mis pecados y recibido de nuevo en tu amistad. Te pido por los méritos de tu Hijo Jesucristo y de su Madre Santísima, la Virgen María y de todos los santos, suplas con tu piedad y misericordia cuanto por mi pequeñez haya faltado a esta confesión de suficiente contrición, pureza e integridad, por Jesucristo nuestro Señor. Amén”.

Evangelio del Martes 15 de Abril

Martes Santo

Evangelio según San Juan 13,21-33.36-38.

Jesús, estando en la mesa con sus discípulos, se estremeció y manifestó claramente: "Les aseguro que uno de ustedes me entregará".
Los discípulos se miraban unos a otros, no sabiendo a quién se refería.
Uno de ellos -el discípulo al que Jesús amaba- estaba reclinado muy cerca de Jesús.
Simón Pedro le hizo una seña y le dijo: "Pregúntale a quién se refiere".
El se reclinó sobre Jesús y le preguntó: "Señor, ¿quién es?".
Jesús le respondió: "Es aquel al que daré el bocado que voy a mojar en el plato". Y mojando un bocado, se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote.
En cuanto recibió el bocado, Satanás entró en él. Jesús le dijo entonces: "Realiza pronto lo que tienes que hacer".
Pero ninguno de los comensales comprendió por qué le decía esto.
Como Judas estaba encargado de la bolsa común, algunos pensaban que Jesús quería decirle: "Compra lo que hace falta para la fiesta", o bien que le mandaba dar algo a los pobres.
Y en seguida, después de recibir el bocado, Judas salió. Ya era de noche.
Después que Judas salió, Jesús dijo: "Ahora el Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en él.
Si Dios ha sido glorificado en él, también lo glorificará en sí mismo, y lo hará muy pronto.
Hijos míos, ya no estaré mucho tiempo con ustedes. Ustedes me buscarán, pero yo les digo ahora lo mismo que dije a los judíos: 'A donde yo voy, ustedes no pueden venir'.
Simón Pedro le dijo: "Señor, ¿adónde vas?". Jesús le respondió: "A donde yo voy, tú no puedes seguirme ahora, pero más adelante me seguirás".
Pedro le preguntó: "¿Por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti".
Jesús le respondió: "¿Darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces".

PALABRA DEL SEÑOR. GLORIA A TI, SEÑOR JESÚS.

lunes, 14 de abril de 2014

Francisco escribe a la comunidad judía de Roma por el Pésaj

Tomado de: http://www.aica.org/

Roma (Italia) (AICA): El Gran Rabino de la Comunidad Judía de Roma, Riccardo Di Segni, recibió un telegrama del papa Francisco con motivo del Pésaj, la Pascua judía, que comienza al atardecer del 14 de abril y tendrá una duración de ocho días. El pontífice expresa ¨el más cordial deseo de paz¨ por esta festividad y pide que ¨la memoria de la liberación de la opresión a través del brazo potente del Señor inspire pensamientos de misericordia, de reconciliación y de fraternal cercanía a todos los que sufren bajo el peso de nuevas esclavitudes¨.

El Papa saludo al gran rabino Di Segni

El Gran Rabino de la Comunidad Judía de Roma, Riccardo Di Segni, recibió un telegrama del papa Francisco con motivo del Pésaj, la Pascua judía, que comienza al atardecer del 14 de abril y tendrá una duración de ocho días. En los próximos días, el Gran Rabino corresponderá a este gesto del Santo Padre al enviarle sus mejores deseos en un mensaje con motivo de la Pascua cristiana.

En su comunicación a Di Segni, el Pontífice argentino dirige "el más cordial deseo de paz" al rabino y a toda la comunidad judía de Roma al aproximarse esta importante festividad.

Que "la memoria de la liberación de la opresión a través del brazo potente del Señor inspire pensamientos de misericordia, de reconciliación y de fraternal cercanía a todos los que sufren bajo el peso de nuevas esclavitudes", añade.

"Dirigiendo el pensamiento a Jerusalén, que tendré la alegría de visitar próximamente, les pido que me acompañen con la oración, mientras les aseguro mi recuerdo, invocando abundantes bendiciones del Altísimo", concluye el Papa.

Desde su elección, Francisco realizó varios gestos de afecto y amistad hacia los judíos, considerados ya por Juan Pablo II y Benedicto XVI como "hermanos mayores en la fe", y en pos de profundizar el diálogo interreligioso.+

Pidamos al Señor que la Cruz, junto con la imagen de María, sea un signo de esperanza para todos, el Papa a la hora del Ángelus

Tomado de: http://www.news.va/

2014-04-13 Radio Vaticana

(RV).- (Con audio y video) Al final de la celebración, antes del rezo del Ángelus, el Papa dirigió un saludo especial a los 250 delegados – obispos, sacerdotes, religiosos y laicos – que participaron en el encuentro sobre las Jornadas Mundiales de la Juventud, organizado por el Consejo Pontificio para los Laicos. Así comienza – dijo Francisco – el camino de preparación para el próximo encuentro mundial, que se celebrará en julio de 2016, en Cracovia y su tema será: “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán la misericordia”.

Luego tuvo lugar la entrega de la Cruz de la JMJ por parte de los jóvenes brasileños a sus compañeros polacos. Una tradición esta del pasaje de la Cruz a la juventud instituida hace casi treinta años por el Papa Juan Pablo II, que pidió a los jóvenes que la llevaran por todo el mundo como signo del amor de Cristo por la humanidad.

Y dijo que el próximo 27 de abril “todos tendremos la alegría de celebrar la canonización de este Papa, junto con Juan XXIII. Juan Pablo II, que fue el iniciador de las Jornadas Mundiales de la Juventud, se convertirá en su gran patrono; en la comunión de los santos continuará siendo para los jóvenes del mundo, un padre y un amigo”.

“Pidamos al Señor que la Cruz, junto con la imagen de María, Salus Populi Romani – dijo Francisco mientras se producía el pasaje de la Cruz entre los jóvenes – sea un signo de esperanza para todos, revelando al mundo el amor invencible de Cristo”.
Luego, el Santo Padre saludó a todos los romanos y peregrinos. Un saludo particular lo dirigió a las delegaciones de Río de Janeiro y Cracovia, guiadas por sus arzobispos, los cardenales Orani João Tempesta y Stanislaw Dziwisz.

Y en este contexto, Francisco anunció que el próximo 15 de agosto en Daejeon, en el curso de su viaje a la República de Corea, se reunirá con los jóvenes de Asia en su reunión más grande de Asia continental.

Texto completo de la alocución del Papa antes de rezar el Ángelus:

 Al final de esta Celebración, dirijo un saludo especial a los 250 delegados -obispos, sacerdotes, religiosos y laicos - que participaron al encuentro sobre las Jornadas Mundiales de la Juventud, organizado por el Consejo Pontificio para los Laicos. Comienza así el camino de preparación para el próximo encuentro mundial, que se celebrará en julio de 2016, en Cracovia y cuyo tema será: "Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia" (Mt 5, 7).
Dentro de poco los jóvenes brasileños entregarán a los jóvenes polacos la Cruz de las Jornadas Mundiales de la Juventud. La asignación de la cruz a los jóvenes fue realizada hace treinta años por el beato Juan Pablo II: él les pidió que la llevaran en todo el mundo como signo del amor de Cristo por la humanidad.

El próximo 27 de abril todos tendremos la alegría de celebrar la canonización de este Papa, junto con Juan XXIII. Juan Pablo II, que fue el iniciador de las Jornadas Mundiales de la Juventud, se convertirá en su gran patrono; en la comunión de los santos seguirá siendo para los jóvenes del mundo, un padre y un amigo.

Pidamos al Señor que la Cruz, con el icono de María, Salus Populi Romani, sea signo de esperanza para todos revelando al mundo el amor invencible de Cristo
 
Tras el pasaje de la Cruz, el Papa dirigió sus saludos diciendo:

¡Saludo a todos los romanos y peregrinos! Saludo de modo particular a las delegaciones de Río de Janeiro y de Cracovia, guiadas por sus Arzobispos, los Cardenales Orani João Tempesta y Stanisław Dziwisz.
En este contexto tengo la alegría de anunciar que, con la ayuda de Dios, el próximo 15 de agosto en Daejeon, en la República de Corea, me encontraré con los jóvenes de Asia en su gran reunión continental.
Y ahora dirijámonos a la Virgen Madre, para que nos ayude a seguir siempre con fe el ejemplo de Jesús.

(Traducción de Eduardo Rubió y María Fernanda Bernasconi – RV).

Evangelio del Lunes 14 de Abril

Lunes Santo

Evangelio según San Juan 12,1-11.

Seis días antes de la Pascua, Jesús volvió a Betania, donde estaba Lázaro, al que había resucitado.
Allí le prepararon una cena: Marta servía y Lázaro era uno de los comensales.
María, tomando una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, ungió con él los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. La casa se impregnó con la fragancia del perfume.
Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dijo:
"¿Por qué no se vendió este perfume en trescientos denarios para dárselos a los pobres?".
Dijo esto, no porque se interesaba por los pobres, sino porque era ladrón y, como estaba encargado de la bolsa común, robaba lo que se ponía en ella.
Jesús le respondió: "Déjala. Ella tenía reservado este perfume para el día de mi sepultura.
A los pobres los tienen siempre con ustedes, pero a mí no me tendrán siempre".
Entre tanto, una gran multitud de judíos se enteró de que Jesús estaba allí, y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado.
Entonces los sumos sacerdotes resolvieron matar también a Lázaro,
porque muchos judíos se apartaban de ellos y creían en Jesús, a causa de él.

PALABRA DEL SEÑOR. GLORIA A TI, SEÑOR JESÚS.

domingo, 13 de abril de 2014

Domingo de Ramos en Catedral Santa Florentina.

 Misa del Domingo de la Pasión ó Domingo de Ramos


El Obispo durante su homilía del domingo 13 de abril destaco dos símbolos de la celebración del domingo de Ramos: los ramos de olivos y el color rojo.

Al respecto del ramo de olivos, explico que con las aceitunas, se hace el aceite. En la iglesia este aceite, el óleo, se usa para consagrar: a los bautizados, confirmados, obispos (en su cabeza, el día de la ordenación episcopal), altares, catedrales, y en la antigüedad a los reyes. La consagración es un signo de dedicación total al Reino de Dios. Cuando fuimos bautizados por ej., nos consagraron al Señor, con el santo Crisma (en la cabeza, de ahí el uso de la palabra crisma)

De la misma manera que a las aceitunas se las machaca y aplasta para hacer el aceite – que en hebreo se llama a esto Mesias- ; Jesus – el Mesias- dejó que lo aplastaran, humillaran para que surgiera de su consagración en la Cruz, el óleo de la alegría – la gracia- para nuestra salvación. 

En lo que refiere el color rojo – presente en los ornamentos de la liturgia del domingo- , este era un color utilizado por los reyes y el emperador. Al Señor durante su pasión, por eso le ponen una capa roja, una corona – de espinas- y una caña como cetro; para burlarse de El, emulando a un rey. Efectivamente Jesús entro a Jerusalén el domingo de Ramos a ser consagrado Rey, pero no en un trono con poder humano, sino en la Cruz.

Luego destaco la figura de María, como Madre y modelo de fe, teniendo ella una fe que no perdió, ni aun en el momento de mayor sufrimiento. 

Concluyo con una oración y recordando que lo que vivimos en esta Semana Santa, no es una repetición de hechos, sino una reactualización de los misterios de Salvación: espiritualmente la iglesia congregada se renueva de este modo.

“Señor en este tiempo Santo, haznos creaturas nuevas por tu amor. Con la ayuda de la Virgen Madre de Dios que nos acompaña, nos guía, nos ilumina en nuestro caminar y en nuestra misión. Que asi sea.”

¿Me parezco a Judas o a María, que llora a su Jesús?, el Papa en su homilía del Domingo de Ramos

Tomado de: http://www.news.va/

2014-04-13 Radio Vaticana

(RV).- (Con audio y video)  ¿Dónde está mi corazón? ¿Soy yo como Pilato que cuando veo que la situación es difícil, me lavo las manos y no sé asumir mi responsabilidad y dejo condenar – o condeno yo – a las personas? ¿Quién soy yo? ¿Me parezco a Judas o a María, que llora a su Jesús? ¿Quién soy yo, ante mi Señor?, son algunas de las preguntas que el Papa hizo en su homilía de este Domingo de la Pasión del Señor, que abre la Semana Santa. (MFB - RV)

Texto completo de la homilía del Santo Padre Francisco:

Esta semana comienza con una procesión festiva con ramas de olivo: todo el pueblo acoge a Jesús. Los niños y los jóvenes cantan, alaban a Jesús. Pero esta semana va adelante en el misterio de la muerte de Jesús y de su resurrección.
Hemos escuchado la Pasión del Señor. Nos hará bien preguntarnos ¿Quién soy yo? ¿Quién soy yo ante mi Señor? ¿Quién soy yo, delante de Jesús entrando en Jerusalén en este día de fiesta? ¿Soy capaz de expresar mi alegría, de alabarlo? ¿O tomo las distancias? ¿Quién soy yo, delante de Jesús que sufre? Hemos oído muchos nombres: tantos nombres.
El grupo de líderes religiosos, algunos sacerdotes, algunos fariseos, algunos maestros de la ley que había decidido matarlo. Estaban esperando la oportunidad de apresarlo ¿Soy yo como uno de ellos? Incluso hemos oído otro nombre: Judas. 30 monedas. ¿Yo soy como Judas? Hemos escuchado otros nombres: los discípulos que no entendían nada, que se quedaron dormidos mientras el Señor sufría.
¿Mi vida está dormida? ¿O soy como los discípulos, que no entendían lo que era traicionar a Jesús? ¿O como aquel otro discípulo que quería resolver todo con la espada: soy yo como ellos? ¿Yo soy como Judas, que finge amar y besa Maestro para entregarlo, para traicionarlo? ¿Soy yo, un traidor? ¿Soy como aquellos líderes religiosos que tienen prisa en organizar un tribunal y buscan falsos testigos? ¿Soy yo como ellos?
Y cuando hago estas cosas, si las hago, ¿creo que con esto salvo al pueblo? ¿Soy yo como Pilato que cuando veo que la situación es difícil, me lavo las manos y no sé asumir mi responsabilidad y dejo condenar – o condeno yo – a las personas? ¿Soy yo como aquella muchedumbre que no sabía bien si estaba en una reunión religiosa, en un juicio o en un circo, y elije a Barrabás?
Para ellos es lo mismo: era más divertido, para humillar a Jesús. ¿Soy yo como los soldados que golpean al Señor, le escupen, lo insultan, se divierten con la humillación del Señor? ¿Soy yo como el Cireneo que regresaba del trabajo, fatigado, pero que tuvo la buena volunta de ayudar al Señor a llevar la cruz? ¿Soy yo como aquellos que pasaban delante de la Cruz y se burlaban de Jesús?: “¡Pero... tan valeroso! ¡Que descienda de la cruz, y nosotros creeremos en Él!”.
La burla a Jesús… ¿Soy yo como aquellas mujeres valientes, y como la mamá de Jesús, que estaba allí, y sufrían en silencio? ¿Soy yo como José, el discípulo escondido, que lleva el cuerpo de Jesús con amor, para darle sepultura? ¿Soy yo como estas dos Marías, que permanecen en la puerta del Sepulcro, llorando, rezando? ¿Soy yo como estos dirigentes que al día siguiente fueron a los de Pilato para decir: “Pero, mira que éste decía que habría resucitado; pero que no venga otro engaño”, y frenan la vida, bloquean el sepulcro para defender la doctrina, para que la vida no salga afuera? ¿Dónde está mi corazón? ¿A cuál de éstas personas yo me parezco?
Que esta pregunta nos acompañe durante toda la semana.

(Traducción de Eduardo Rubió y María Fernanda Bernasconi – RV).

San Hermenegildo, rey (por derecho) y mártir.

Le correspondía ser el rey de la España visigótica. Es miembro de la familia de los nobles visigóticos de la España en pugna con el arrianismo, entre los cuales San Isidoro de Sevilla, San Leandro de Sevilla (sus tíos carnales) y Santa Florentina, titular de nuestra catedral (su tía). Su fiesta es hoy, 13 de abril. Como es el domingo de Ramos, no se celebra conmemoración litúrgica de Santos.

Hermenegildo y su hermano, Recaredo eran hijos de Leovigildo, rey de los visigodos de España, y de su primera esposa, Teodosia. Su padre los educó en el arrianismo, el cual había hecho estragos en la oikuméne cristiana de entonces. Sin embargo, el joven príncipe Hermenegildo se casó con una católica, quien con su ejemplo y oraciones lo convirtieron a la fe de la Iglesia. Su padre, arriano por convicción y/o conveniencia política, al enterarse de esto se enfureció y lo desheredó, y tomó prisioneros tanto a la esposa católica como a su propio hijo, ahora también católico. Pese a ello, por distintas vicisitudes, luego de un año, hicieron las paces. Pero, tiempo después, siendo el rey Leovigildo padre viudo y habiendo contraído nupcias con su (segunda) esposa, esta última comenzó a instigar y a despertar nuevas sospechas contra el príncipe católico Hermenegildo (quien sería su hijastro), el cual, por estas razones falaces, fue encarcelado en Tarragona y acusado de herejía (es decir, por no profesar el arrianismo, que era una religión política, por lo demás). Se le ofreció la libertad sólo a condición de que se retractase.

Hermenegildo pidió fervorosamente a Dios que le fortaleciese en su combate por la fe, añadió mortificaciones voluntarias a sus sufrimientos y se vistió con un sayal, como los penitentes. Al negarse a recibir la comunión de manos de un obispo arriano (no católico), su padre, el rey, lo mandó matar a mazazos. Hermenegildo recibió la noticia con gran resignación y murió instantáneamente de un solo golpe de mazo. Ante esto, su hermano de sangre, el príncipe recaredo, con el tiempo rey, se convirtió también a la fe católica. De hecho, el Papa San Gregorio Magno atribuye a los méritos de San Hermenegildo la conversión de su hermano Recaredo y de toda la España visigótica.

Evangelio del Domingo 13 de Abril

Domingo de Ramos en la Pasión del Señor

Evangelio según San Mateo 26,3-5.14-75.27,1-66.

Unos días antes de la fiesta de Pascua, los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo se reunieron en el palacio del Sumo Sacerdote, llamado Caifás, y se pusieron de acuerdo para detener a Jesús con astucia y darle muerte. Pero decían: "No lo hagamos durante la fiesta, para que no se produzca un tumulto en el pueblo". Entonces uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes y les dijo: "¿Cuánto me darán si se lo entrego?". Y resolvieron darle treinta monedas de plata. Desde ese momento, Judas buscaba una ocasión favorable para entregarlo.

El primer día de los Acimos, los discípulos fueron a preguntar a Jesús: "¿Dónde quieres que te preparemos la comida pascual?". El respondió: "Vayan a la ciudad, a la casa de tal persona, y díganle: 'El Maestro dice: Se acerca mi hora, voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos'". Ellos hicieron como Jesús les había ordenado y prepararon la Pascua.

Al atardecer, estaba a la mesa con los Doce y, mientras comían, Jesús les dijo: "Les aseguro que uno de ustedes me entregará". Profundamente apenados, ellos empezaron a preguntarle uno por uno: "¿Seré yo, Señor?". El respondió: "El que acaba de servirse de la misma fuente que yo, ese me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre será entregado: más le valdría no haber nacido!". Judas, el que lo iba a entregar, le preguntó: "¿Seré yo, Maestro?". "Tú lo has dicho", le respondió Jesús.

Mientras comían, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: "Tomen y coman, esto es mi Cuerpo". Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó, diciendo: "Beban todos de ella,porque esta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos para la remisión de los pecados. Les aseguro que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta el día en que beba con ustedes el vino nuevo en el Reino de mi Padre". Después del canto de los Salmos, salieron hacia el monte de los Olivos. Entonces Jesús les dijo: "Esta misma noche, ustedes se van a escandalizar a causa de mí. Porque dice la Escritura: Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas del rebaño. Pero después que yo resucite, iré antes que ustedes a Galilea".

Pedro, tomando la palabra, le dijo: "Aunque todos se escandalicen por tu causa, yo no me escandalizaré jamás". Jesús le respondió: "Te aseguro que esta misma noche, antes que cante el gallo, me habrás negado tres veces".
Pedro le dijo: "Aunque tenga que morir contigo, jamás te negaré". Y todos los discípulos dijeron lo mismo.

Cuando Jesús llegó con sus discípulos a una propiedad llamada Getsemaní, les dijo: "Quédense aquí, mientras yo voy allí a orar". Y llevando con él a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse. Entonces les dijo: "Mi alma siente una tristeza de muerte. Quédense aquí, velando conmigo". Y adelantándose un poco, cayó con el rostro en tierra, orando así: "Padre mío, si es posible, que pase lejos de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya".

Después volvió junto a sus discípulos y los encontró durmiendo. Jesús dijo a Pedro: "¿Es posible que no hayan podido quedarse despiertos conmigo, ni siquiera una hora? Estén prevenidos y oren para no caer en la tentación, porque el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil".

Se alejó por segunda vez y suplicó: "Padre mío, si no puede pasar este cáliz sin que yo lo beba, que se haga tu voluntad".

Al regresar los encontró otra vez durmiendo, porque sus ojos se cerraban de sueño. Nuevamente se alejó de ellos y oró por tercera vez, repitiendo las mismas palabras.Luego volvió junto a sus discípulos y les dijo: "Ahora pueden dormir y descansar: ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levántense! ¡Vamos! Ya se acerca el que me va a entregar".

Jesús estaba hablando todavía, cuando llegó Judas, uno de los Doce, acompañado de una multitud con espadas y palos, enviada por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. El traidor les había dado esta señal: "Es aquel a quien voy a besar. Deténganlo". Inmediatamente se acercó a Jesús, diciéndole: "Salud, Maestro", y lo besó. Jesús le dijo: "Amigo, ¡cumple tu cometido!". Entonces se abalanzaron sobre él y lo detuvieron. Uno de los que estaban con Jesús sacó su espada e hirió al servidor del Sumo Sacerdote, cortándole la oreja. Jesús le dijo: "Guarda tu espada, porque el que a hierro mata a hierro muere. ¿O piensas que no puedo recurrir a mi Padre? El pondría inmediatamente a mi disposición más de doce legiones de ángeles. Pero entonces, ¿cómo se cumplirían las Escrituras, según las cuales debe suceder así?". Y en ese momento dijo Jesús a la multitud: "¿Soy acaso un ladrón, para que salgan a arrestarme con espadas y palos? Todos los días me sentaba a enseñar en el Templo, y ustedes no me detuvieron".

Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que escribieron los profetas. Entonces todos los discípulos lo abandonaron y huyeron. Los que habían arrestado a Jesús lo condujeron a la casa del Sumo Sacerdote Caifás, donde se habían reunido los escribas y los ancianos.

Pedro lo seguía de lejos hasta el palacio del Sumo Sacerdote; entró y se sentó con los servidores, para ver cómo terminaba todo.

Los sumos sacerdotes y todo el Sanedrín buscaban un falso testimonio contra Jesús para poder condenarlo a muerte; pero no lo encontraron, a pesar de haberse presentado numerosos testigos falsos. Finalmente, se presentaron dos que declararon: "Este hombre dijo: 'Yo puedo destruir el Templo de Dios y reconstruirlo en tres días'". El Sumo Sacerdote, poniéndose de pie, dijo a Jesús: "¿No respondes nada? ¿Qué es lo que estos declaran contra ti?". Pero Jesús callaba. El Sumo Sacerdote insistió: "Te conjuro por el Dios vivo a que me digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios". Jesús le respondió: "Tú lo has dicho. Además, les aseguro que de ahora en adelante verán al Hijo del hombre sentarse a la derecha del Todopoderoso y venir sobre las nubes del cielo". Entonces el Sumo Sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: "Ha blasfemado, ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Ustedes acaban de oír la blasfemia. ¿Qué les parece?". Ellos respondieron: "Merece la muerte". Luego lo escupieron en la cara y lo abofetearon. Otros lo golpeaban, diciéndole: "Tú, que eres el Mesías, profetiza, dinos quién te golpeó".

Mientras tanto, Pedro estaba sentado afuera, en el patio. Una sirvienta se acercó y le dijo: "Tú también estabas con Jesús, el Galileo". Pero él lo negó delante de todos, diciendo: "No sé lo que quieres decir". Al retirarse hacia la puerta, lo vio otra sirvienta y dijo a los que estaban allí: "Este es uno de los que acompañaban a Jesús, el Nazareno". Y nuevamente Pedro negó con juramento: "Yo no conozco a ese hombre". Un poco más tarde, los que estaban allí se acercaron a Pedro y le dijeron: "Seguro que tú también eres uno de ellos; hasta tu acento te traiciona". Entonces Pedro se puso a maldecir y a jurar que no conocía a ese hombre. En seguida cantó el gallo, y Pedro recordó las palabras que Jesús había dicho: "Antes que cante el gallo, me negarás tres veces". Y saliendo, lloró amargamente.

Cuando amaneció, todos los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo deliberaron sobre la manera de hacer ejecutar a Jesús. Después de haberlo atado, lo llevaron ante Pilato, el gobernador, y se lo entregaron. Judas, el que lo entregó, viendo que Jesús había sido condenado, lleno de remordimiento, devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y a los ancianos,
diciendo: "He pecado, entregando sangre inocente". Ellos respondieron: "¿Qué nos importa? Es asunto tuyo". Entonces él, arrojando las monedas en el Templo, salió y se ahorcó.Los sumos sacerdotes, juntando el dinero, dijeron: "No está permitido ponerlo en el tesoro, porque es precio de sangre". Después de deliberar, compraron con él un campo, llamado "del alfarero", para sepultar a los extranjeros. Por esta razón se lo llama hasta el día de hoy "Campo de sangre". Así se cumplió lo anunciado por el profeta Jeremías: Y ellos recogieron las treinta monedas de plata, cantidad en que fue tasado aquel a quien pusieron precio los israelitas. Con el dinero se compró el "Campo del alfarero", como el Señor me lo había ordenado.

Jesús compareció ante el gobernador, y este le preguntó: "¿Tú eres el rey de los judíos?". El respondió: "Tú lo dices". Al ser acusado por los sumos sacerdotes y los ancianos, no respondió nada. Pilato le dijo: "¿No oyes todo lo que declaran contra ti?". Jesús no respondió a ninguna de sus preguntas, y esto dejó muy admirado al gobernador. En cada Fiesta, el gobernador acostumbraba a poner en libertad a un preso, a elección del pueblo. Había entonces uno famoso, llamado Barrabás. Pilato preguntó al pueblo que estaba reunido: "¿A quién quieren que ponga en libertad, a Barrabás o a Jesús, llamado el Mesías?". El sabía bien que lo habían entregado por envidia.

Mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó decir: "No te mezcles en el asunto de ese justo, porque hoy, por su causa, tuve un sueño que me hizo sufrir mucho". Mientras tanto, los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la multitud que pidiera la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús.

Tomando de nuevo la palabra, el gobernador les preguntó: "¿A cuál de los dos quieren que ponga en libertad?". Ellos respondieron: "A Barrabás". Pilato continuó: "¿Y qué haré con Jesús, llamado el Mesías?". Todos respondieron: "¡Que sea crucificado!". El insistió: "¿Qué mal ha hecho?". Pero ellos gritaban cada vez más fuerte: "¡Que sea crucificado!". Al ver que no se llegaba a nada, sino que aumentaba el tumulto, Pilato hizo traer agua y se lavó las manos delante de la multitud, diciendo: "Yo soy inocente de esta sangre. Es asunto de ustedes". Y todo el pueblo respondió: "Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos". Entonces, Pilato puso en libertad a Barrabás; y a Jesús, después de haberlo hecho azotar, lo entregó para que fuera crucificado.

Los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio y reunieron a toda la guardia alrededor de él. Entonces lo desvistieron y le pusieron un manto rojo.Luego tejieron una corona de espinas y la colocaron sobre su cabeza, pusieron una caña en su mano derecha y, doblando la rodilla delante de él, se burlaban, diciendo: "Salud, rey de los judíos". Y escupiéndolo, le quitaron la caña y con ella le golpeaban la cabeza. Después de haberse burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron de nuevo sus vestiduras y lo llevaron a crucificar.
Al salir, se encontraron con un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo obligaron a llevar la cruz. Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota, que significa "lugar del Cráneo", le dieron de beber vino con hiel. El lo probó, pero no quiso tomarlo. Después de crucificarlo, los soldados sortearon sus vestiduras y se las repartieron; y sentándose allí, se quedaron para custodiarlo. Colocaron sobre su cabeza una inscripción con el motivo de su condena: "Este es Jesús, el rey de los judíos". Al mismo tiempo, fueron crucificados con él dos ladrones, uno a su derecha y el otro a su izquierda. Los que pasaban, lo insultaban y, moviendo la cabeza, decían: "Tú, que destruyes el Templo y en tres días lo vuelves a edificar, ¡sálvate a ti mismo, si eres Hijo de Dios, y baja de la cruz!".

De la misma manera, los sumos sacerdotes, junto con los escribas y los ancianos, se burlaban, diciendo: "¡Ha salvado a otros y no puede salvarse a sí mismo! Es rey de Israel: que baje ahora de la cruz y creeremos en él. Ha confiado en Dios; que él lo libre ahora si lo ama, ya que él dijo: "Yo soy Hijo de Dios". También lo insultaban los ladrones crucificados con él. Desde el mediodía hasta las tres de la tarde, las tinieblas cubrieron toda la región. Hacia las tres de la tarde, Jesús exclamó en alta voz: "Elí, Elí, lemá sabactani", que significa: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?". Algunos de los que se encontraban allí, al oírlo, dijeron: "Está llamando a Elías". En seguida, uno de ellos corrió a tomar una esponja, la empapó en vinagre y, poniéndola en la punta de una caña, le dio de beber. Pero los otros le decían: "Espera, veamos si Elías viene a salvarlo". Entonces Jesús, clamando otra vez con voz potente, entregó su espíritu. Inmediatamente, el velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo, la tierra tembló, las rocas se partieron y las tumbas se abrieron. Muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron
y, saliendo de las tumbas después que Jesús resucitó, entraron en la Ciudad santa y se aparecieron a mucha gente.

El centurión y los hombres que custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y todo lo que pasaba, se llenaron de miedo y dijeron: "¡Verdaderamente, este era el Hijo de Dios!". Había allí muchas mujeres que miraban de lejos: eran las mismas que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirlo. Entre ellas estaban María Magdalena, María -la madre de Santiago y de José- y la madre de los hijos de Zebedeo.

Al atardecer, llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también se había hecho discípulo de Jesús, y fue a ver a Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. Pilato ordenó que se lo entregaran. Entonces José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia y lo depositó en un sepulcro nuevo que se había hecho cavar en la roca. Después hizo rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, y se fue.

María Magdalena y la otra María estaban sentadas frente al sepulcro.A la mañana siguiente, es decir, después del día de la Preparación, los sumos sacerdotes y los fariseos se reunieron y se presentaron ante Pilato, diciéndole: "Señor, nosotros nos hemos acordado de que ese impostor, cuando aún vivía, dijo: 'A los tres días resucitaré'. Ordena que el sepulcro sea custodiado hasta el tercer día, no sea que sus discípulos roben el cuerpo y luego digan al pueblo: '¡Ha resucitado!'. Este último engaño sería peor que el primero". Pilato les respondió: "Ahí tienen la guardia, vayan y aseguren la vigilancia como lo crean conveniente". Ellos fueron y aseguraron la vigilancia del sepulcro, sellando la piedra y dejando allí la guardia. PALABRA DEL SEÑOR. GLORIA A TI, SEÑOR JESÚS.

sábado, 12 de abril de 2014

Aniversario de Consagración Episcopal

El 12 de abril de 2003 Juan Pablo II nombró a Monseñor Oscar Sarlinga, Obispo titular de Uzali y auxiliar de Mercedes-Luján. Recibió la consagración episcopal en la catedral-basílica de Nuestra Señora de las Mercedes el 17 de mayo de 2003. Su consagrante principal fue monseñor Di Monte, y co-consagrantes el entonces cardenal Jorge Mario Bergoglio y el arzobispo emérito de Mercedes-Luján, monseñor Emilio Ogñénovich. Recemos hoy muy especialmente una oración por nuestro Pastor (esta foto es del día de la Consagración, no del nombramiento).

Evangelio del sábado 12 de Abril.

Evangelio según San Juan 10,31-42.

Los judíos tomaron piedras para apedrearlo.
Entonces Jesús dijo: "Les hice ver muchas obras buenas que vienen del Padre; ¿Por cuál de ellas me quieren apedrear?".
Los judíos le respondieron: "No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino porque blasfemas, ya que, siendo hombre, te haces Dios".
Jesús les respondió: "¿No está escrito en la Ley: Yo dije: Ustedes son dioses?
Si la Ley llama dioses a los que Dios dirigió su Palabra -y la Escritura no puede ser anulada-
¿Cómo dicen: 'Tú blasfemas', a quien el Padre santificó y envió al mundo, porque dijo: "Yo soy Hijo de Dios"?
Si no hago las obras de mi Padre, no me crean;
pero si las hago, crean en las obras, aunque no me crean a mí. Así reconocerán y sabrán que el Padre está en mí y yo en el Padre".
Ellos intentaron nuevamente detenerlo, pero él se les escapó de las manos.
Jesús volvió a ir al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan había bautizado, y se quedó allí.
Muchos fueron a verlo, y la gente decía: "Juan no ha hecho ningún signo, pero todo lo que dijo de este hombre era verdad".
Y en ese lugar muchos creyeron en él. PALABRA DEL SEÑOR. GLORIA A TI, SEÑOR JESÚS.

martes, 8 de abril de 2014

1° Jornada Diocesana de Comunicaciones

Durante su intervención en la 1° Jornada Diocesana de Comunicaciones, Monseñor Oscar Sarlinga agradeció muy especialmente a todos por su presencia y el esfuerzo realizado en asistir.
Comenzó destacando el buen trabajo en equipo que lleva adelante la Delegación Diocesana de Comunicación, dirigiendo unas cálidas palabras a cada uno de sus miembros. 

Haciendo referencia al lema de la Jornada “Comunicar es un acto de amor y de servicio”; explico que comunicar es un acto de amor, y que si este no esta presente, deja de ser comunicación - sería tal vez propaganda, propagación-.“La comunicación que queremos – destaco Monseñor- es esa comunicación (la que sea en el amor) “(…) “La propaganda, propagación son para otros ámbitos “

Con los medios de Comunicación actuales –refirió el Obispo - puede hacerse mucho : radios, medios parroquiales, otros medios que ponen a nuestra disposición en la diócesis , etc. Lo que es necesario es que se haga un uso proactivo de todas estas herramientas. Y al respecto de las redes sociales dijo que nos brindan la posibilidad de llegar a mucha mas gente, que cuando estas no existían. 

Alentó también a que se sigan incorporando parroquias y colegios al sistema de Registro Digital de Sacramentos - es una base de datos que contiene los sacramentos que reciben los fieles (recordemos que en esta reunión, se hicieron presentes miembros de la Pastoral que explicaron acerca de la importancia del uso de este sistema).

Monseñor Oscar para explicar la manera en que comprendemos utilizó muy oportuna y didácticamente un ejemplo en Chino Mandarín (lengua mas hablada del mundo – a nivel cuantitativo- , a la que le siguen el ingles y castellano). Este utiliza “dibujitos”: ideogramas (donde cada grama –dibujo- expresa una idea), siendo estos símbolos representaciones de cosas de nuestra existencia; los cuales brindan una cosmovisión diversa de las cosas – a como lo expresamos nosotros con letras y palabras - pero que captan perfectamente su sentido. 

La conclusión de este ejemplo, fue que cada uno comprende en función a una existencialidad y proximidad, y para que veamos que nosotros estamos hechos de acuerdo a modos culturales de comprensión – y que esto debemos tenerlo en cuenta al momento de comunicar, de ser “vehículos “para que a otros les llegue información. 

Continuo destacando al respecto de esto, que el modo simbólico existencial del Chino Mandarin es universal , y que todo el mundo también puede entender ciertos gestos corporales concretos . En la comunicación es fundamental - para que no sean meras estructuras intelectuales , o lectivas- todo esto, porque nos llega al centro de nuestra existencia, lo que la Biblia denomina corazón. 

Concluyo haciendo alusión a los gestos comunicativos del Papa Francisco – que también son obras de caridad- como el abrazo a un hombre con una enfermedad degenerativa, cuya foto recorrió el mundo. Esta proximidad del abrazo nos interpela a nosotros a preguntarnos ¿¿y yo que haría en esa situación??. Así es como la comunicación debe hacerse, desde el amor, “que es difusivo de si mismo …que se expande, mas y mas” 

Les compartimos y recomendamos especialmente este enlace para que escuchen -quienes no lo han hecho todavia- el audio completo de nuestro Obispo del miércoles 2 de abril: 

https://soundcloud.com/obispadozc/


La Cruz no es un ornamento del altar, sino el misterio del amor de Dios, dijo el Papa en su homilía

Tomado de: http://www.news.va/

2014-04-08 Radio Vaticana
(RV).- (Con audio) “No existe un cristianismo sin la Cruz”. Lo afirmó el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la Capilla de la Casa de Santa Marta. El Pontífice subrayó que “no tenemos posibilidad de salir solos de nuestro pecado” y reafirmó que la Cruz no es ornamento para colocarlo sobre el altar, sino el misterio del amor de Dios.
El pueblo murmuraba contra Dios y contra Moisés en su camino en el desierto. Pero cuando el Señor envió a las serpientes, este pueblo admitió su pecado y pidió un signo de salvación. El Papa se inspiró en la Primera lectura, tomada del Libro de los Números, para reflexionar sobre la muerte en el pecado. Y notó que Jesús, en el Evangelio del día, advierte a los fariseos diciéndoles: “Morirán en su pecado”:
“No hay posibilidad de salir solos de nuestro pecado. No hay posibilidad. Estos doctores de la ley, estas personas que enseñaban la ley, no tenían una idea clara sobre esto. Creían, sí, en el perdón de Dios, pero se sentían fuertes, suficientes, sabían todo. Y al final habían hecho de la religión, de la adoración a Dios, una cultura con los valores, las reflexiones, ciertos mandamientos de conducta para ser educados, y pensaban, sí, que el Señor puede perdonar, lo sabían, pero estaban demasiado lejos de todo esto”.

El Papa también recordó que el Señor en el desierto ordena a Moisés que haga una serpiente y la ponga sobre un asta, y le dice que quien será mordido por las serpientes y la mirará permanecerá con vida. Pero ¿qué es la serpiente?, se preguntó el Papa. “La serpiente – dijo – es el signo del pecado”, como ya vemos en el Libro del Génesis cuando “la serpiente sedujo a Eva, proponiéndole el pecado”. Y Dios – prosiguió Francisco – manda que se eleve el “pecado como bandera de victoria”. Lo que no se comprende bien si no entendemos lo que Jesús nos dice en el Evangelio”.
Jesús dice a los judíos: “Cuando habrán levantado al Hijo del hombre, sabrán que yo soy”. Por lo tanto, – dijo el Papa – en el desierto se levantó el pecado, “pero es un pecado que busca la salvación, porque cura ahí”. Y subrayó que quien es elevado es el Hijo del hombre, el verdadero Salvador, Jesucristo:
“El cristianismo no es una doctrina filosófica, no es un programa de vida para sobrevivir, para ser educados, para hacer la paz. Éstas son consecuencias. El cristianismo es una persona, una persona elevada, en la Cruz, una persona que se anonadó a sí misma para salvarnos; se ha hecho pecado. Y así como en el desierto fue elevado el pecado, aquí ha sido elevado Dios, hecho hombre y hecho pecador por nosotros. Y todos nuestros pecados estaban allí. No se comprende el cristianismo sin entender esta humillación profunda del Hijo de Dios, que se humilló a sí mismo haciéndose siervo hasta la muerte y muerte de Cruz, para servir”.
Y por esto el Apóstol Pablo – prosiguió el Papa – “cuando dice de qué cosa se gloría Él – y también podemos decir de qué cosa nos gloriamos nosotros – Francisco dijo: “De nuestros pecados”. Nosotros – observó el Santo Padre – “no tenemos otras cosas de las cuales gloriarnos, ésta es nuestra miseria”. Y añadió que “de parte de la misericordia de Dios, nosotros nos gloriamos en Cristo crucificado”. Por esta razón, reafirmó, “no existe un cristianismo sin la Cruz y no existe una Cruz sin Jesucristo”.
El corazón de la salvación de Dios, dijo también el Papa, “es su Hijo, que tomó sobre sí todos nuestros pecados, nuestras soberbias, nuestras seguridades, nuestras vanidades, nuestras ganas de llegar a ser como Dios”. Por esto, exhortó, “un cristiano que no sabe gloriarse en Cristo crucificado no ha entendido lo que significa ser cristiano”. Nuestras llagas, prosiguió Francisco, “esas que deja el pecado en nosotros, sólo se curan con las llagas del Señor, con las llagas de Dios hecho hombre, humillado, aniquilado”. “Y éste – afirmó el Papa – es el misterio de la Cruz”:
“No es un ornamento, que nosotros debemos poner siempre en las iglesias, sobre el altar, allí. No es un símbolo que nos distingue de los demás. La Cruz es el misterio, el misterio del amor de Dios, que se humilla a sí mismo, se hace ‘nada’, se hace pecado. ¿Dónde está tu pecado? ‘No lo sé, tengo tantos aquí. No, tu pecado está allí, en la Cruz. Ve a buscarlo ahí, en las llagas del Señor, y tu pecado será curado, tus llagas serán curadas, tu pecado será perdonado. El perdón que nos da Dios no es cancelar una cuenta que tenemos con Él: el perdón que nos da Dios son las llagas de su Hijo en la Cruz, elevado sobre la Cruz. Que Él nos atraiga hacia Él, y que nosotros nos dejemos curar”.

(María Fernanda Bernasconi – RV).

Evangelio del Martes 8 de abril

Martes de la quinta semana de Cuaresma

Evangelio según San Juan 8,21-30

Jesús dijo a los fariseos: "Yo me voy, y ustedes me buscarán y morirán en su pecado. Adonde yo voy, ustedes no pueden ir".
Los judíos se preguntaban: "¿Pensará matarse para decir: 'Adonde yo voy, ustedes no pueden ir'?".
Jesús continuó: "Ustedes son de aquí abajo, yo soy de lo alto. Ustedes son de este mundo, yo no soy de este mundo.
Por eso les he dicho: 'Ustedes morirán en sus pecados'. Porque si no creen que Yo Soy, morirán en sus pecados".
Los judíos le preguntaron: "¿Quién eres tú?". Jesús les respondió: "Esto es precisamente lo que les estoy diciendo desde el comienzo.
De ustedes, tengo mucho que decir, mucho que juzgar. Pero aquel que me envió es veraz, y lo que aprendí de él es lo que digo al mundo".
Ellos no comprendieron que Jesús se refería al Padre.
Después les dijo: "Cuando ustedes hayan levantado en alto al Hijo del hombre, entonces sabrán que Yo Soy y que no hago nada por mí mismo, sino que digo lo que el Padre me enseñó.
El que me envió está conmigo y no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que le agrada".
Mientras hablaba así, muchos creyeron en él.

es Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.