martes, 25 de noviembre de 2014

ORAR CON EL SALMO DE HOY: EL SEÑOR LLEGA A GOBERNAR LA TIERRA

De: https://www.facebook.com/news.va.es/
 
Del salmo 95:

R/. El Señor llega a regir la tierra

Decid a los pueblos: «El Señor es rey,
Él afianzó el orbe, y no se moverá;
Él gobierna a los pueblos rectamente.» R/.

Alégrese el cielo, goce la tierra,
retumbe el mar y cuanto lo llena;
vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,
aclamen los árboles del bosque. R/.

Delante del Señor, que ya llega,
ya llega a regir la tierra:
regirá el orbe con justicia
y los pueblos con fidelidad. R/.

Evangelio del Martes 25 de Noviembre

Martes de la trigésima cuarta semana del tiempo ordinario

Evangelio según San Lucas 21,5-11.


Como algunos, hablando del Templo, decían que estaba adornado con hermosas piedras y ofrendas votivas, Jesús dijo:
"De todo lo que ustedes contemplan, un día no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido".
Ellos le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo tendrá lugar esto, y cuál será la señal de que va a suceder?".
Jesús respondió: "Tengan cuidado, no se dejen engañar, porque muchos se presentarán en mi Nombre, diciendo: 'Soy yo', y también: 'El tiempo está cerca'. No los sigan.
Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones no se alarmen; es necesario que esto ocurra antes, pero no llegará tan pronto el fin".
Después les dijo: "Se levantará nación contra nación y reino contra reino.
Habrá grandes terremotos; peste y hambre en muchas partes; se verán también fenómenos aterradores y grandes señales en el cielo."

Palabra de Dios. Gloria a Ti Señor Jesus.

lunes, 24 de noviembre de 2014

“La Iglesia brille con la luz de Cristo y no con luz propia”

El Papa Francisco

Cuando la Iglesia es humilde y pobre, entonces “es fiel” a Cristo, de lo contrario es tentada de brillar con “luz propia” en vez de donar al mundo aquella de Dios. Lo afirmó el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta.

Dar tanto y públicamente, porque hay una riqueza que se nutre de ostentación y goza de vanidad. Y dar lo poco que se tiene, sin atraer la atención sino sólo la de Dios, porque Él es el todo en quien confiamos. En el episodio evangélico de la viuda que ante los ojos de Jesús entrega sus dos únicas monedas en el tesoro del templo – mientras los ricos habían arrojado gruesas cifras haciendo ver que para ellos eran superfluas – el Papa Francisco señala dos tendencias siempre presentes en la historia de la Iglesia. La Iglesia tentada por la vanidad y la “Iglesia pobre”, que – afirma el Pontífice – “no debe tener otras riquezas que su Esposo”, como la humilde mujer del templo:

«Me gusta ver en esta figura a la Iglesia que es en cierto modo un poco viuda, porque espera a su Esposo que regresará… Pero tiene a su Esposo en la Eucaristía, en la Palabra de Dios, en los pobres, si: pero espera que regrese, ¿no? Esta actitud de la Iglesia… Esta viuda no era importante, el nombre de esta viuda no aparecía en los diarios. Nadie la conocía. No tenía títulos… nada. Nada. No brillaba con luz propia. Es esto que me hace ver en esta mujer la figura de la Iglesia. La gran virtud de la Iglesia debe ser no brillar con luz propia, sino brillar de la luz que viene de su Esposo. Que viene propio de su Esposo. Y en los siglos, cuando la Iglesia ha querido tener luz propia, se ha equivocado».

“Es verdad – reconoce el Papa Francisco – que algunas veces el Señor puede pedir a su Iglesia tener, tomar un poco de luz propia”, pero eso se entiende, explicó el Papa, si la misión de la Iglesia es iluminar a la humanidad, la luz que viene donada debe ser únicamente aquella recibida de Cristo en actitud de humildad:

«Todos los servicios que nosotros hacemos en la Iglesia son para ayudarnos en esto, para recibir aquella luz. Y un servicio sin esta luz no está bien: hace que la Iglesia se vuelva o rica, o potente, o que busca el poder, o que se equivoque de camino, como ha sucedido tantas veces en la historia y como sucede en nuestras vidas, cuando nosotros queremos tener otra luz, que no es precisamente aquella del Señor: una luz propia».

Cuando la Iglesia “es fiel a la esperanza y a su esposo – repite el Santo Padre – es feliz de recibir la luz de Él, de ser en este sentido “viuda”, en espera, como la luna, del “sol que vendrá”:

«Cuando la Iglesia es humilde, cuando la Iglesia es pobre, también cuando la Iglesia confiesa sus miserias – pues todos las tenemos – la Iglesia es fiel. La Iglesia dice: ‘!Pero, yo soy oscura, pero la luz me viene de ahí!’ y esto nos hace tanto bien. Pero oremos a esta viuda que está en el Cielo, seguramente, oremos a esta viuda que nos enseñe a ser Iglesia así, dando de la vida todo lo que tenemos: nada para nosotros. Todo para el Señor y para el prójimo. Humildes. Sin vanagloriarnos de tener luz propia, buscando siempre la luz que viene del Señor. Así sea».

Fuente: www.news.va

Evangelio del Lunes 24 de Noviembre

Lunes de la trigésima cuarta semana del tiempo ordinario

Evangelio según San Lucas 21,1-4.

Levantando los ojos, Jesús vio a unos ricos que ponían sus ofrendas en el tesoro del Templo.
Vio también a una viuda de condición muy humilde, que ponía dos pequeñas monedas de cobre, y dijo: "Les aseguro que esta pobre viuda ha dado más que nadie. Porque todos los demás dieron como ofrenda algo de lo que les sobraba, pero ella, de su indigencia, dio todo lo que tenía para vivir." 

Palabra de Dios. Gloria a Ti Señor Jesus. 

domingo, 23 de noviembre de 2014

Papa: Cristo Rey Pastor lleno de amor, verdad, vida, justicia y paz


2014-11-23 Radio Vaticana

(RV).- El reino de Nuestro Señor Jesucristo Rey del Universo, es reino de verdad y de vida, reino de santidad y de gracia, reino de justicia, de amor y de paz», de «cercanía y ternura», reiteró el Papa Francisco en esta solemnidad. En su homilía, en la celebración de la Eucaristía con el rito de canonización de seis nuevos santos de la Iglesia universal, el Sucesor de Pedro hizo hincapié en que las Lecturas nos muestran cómo Jesús ha realizado su reino; cómo lo realiza en el devenir de la historia y qué cosa nos pide a nosotros hoy. Una vez más de miles de peregrinos de tantas partes del mundo, acudieron en esta mañana romana a la Plaza de San Pedro, engalanada con las imágenes de los nuevos santos.

Ante todo, Jesús ha realizado su reino con ternura y cercanía. Es un Pastor lleno de amor para su rebaño. Lo apacienta y cuida, busca a la oveja perdida, cura a la herida y enferma, recordó el Papa y señaló que cuantos en la Iglesia están llamados a ser pastores, no se pueden alejar de este modelo, si no se quieren volver mercenarios. «En este contexto, el Pueblo de Dios tiene un olfato infalible para reconocer a los buenos pastores y distinguirlos de los mercenarios».

«Jesús no es un rey a la manera de este mundo: para Él reinar no es mandar, sino obedecer al Padre, entregarse a Él para que se cumpla su diseño de amor y de salvación», destacó luego el Santo Padre, reflexionando sobre cómo después de su Resurrección, es decir de su victoria, Jesús lleva adelante su reino.

Reflexionando con el Evangelio sobre lo que Jesús nos pide hoy, el Obispo de Roma subrayó que la salvación comienza con la imitación de las obras de misericordia con la cuales Él ha realizado el Reino. Haciéndonos concretamente prójimo de los hermanos que piden pan, vestido, acogida, solidaridad. Y si verdaderamente amamos a ese hermano sentiremos el impulso de compartir con él lo más precioso que tenemos, «es decir al mismo Jesús y su Evangelio».

El Papa destacó que la Iglesia presenta a los nuevos santos que canonizó en esta solemnidad de Cristo Rey como modelos, que mediante las obras de una generosa entrega a Dios y a los hermanos, han sido servidores del reino de Dios y han llegado a ser sus herederos. Con su amor a Dios y al prójimo, sirvieron a los últimos, a los necesitados, a los enfermos, a los ancianos, a los peregrinos. Sigamos sus huellas – invitó el Santo Padre - invocando la guía de la Madre de Dios, Reina de todos los Santos

Los seis nuevos santos canonizados por el Papa Francisco son: Giovanni Antonio Farina, Obispo de Vicenza, Fundador de las Religiosas Maestras de Santa Dorotea Hijas de los Sagrados Corazones; Kuriakose Elías Chavara de la Sagrada Familia, sacerdote, Fundador de la Congregación de los Carmelitas de María Inmaculada; Ludovico de Casoria, sacerdote profeso de la Orden de los Frailes Menores, Fundador de la Congregación de las Religiosas Franciscanas Elisabetianas; Nicola de Longobardi, oblato profeso de la Orden de los Mínimos; Eufrasia Eluvathingal del Sagrado Corazón, de la Congregación de las Religiosas de la Madre del Carmelo y Amato Ronconi, de la Tercera Orden de San Francisco, Fundador del Hospital de los Pobres Peregrinos en Saludecio, ahora “Casa para ancianos Obra Pía del Beato Amato Ronconi”.

(CdM – RV)

Homilía completa del Papa Francisco en la crónica en directo

La liturgia hoy nos invita a fijar la mirada en Jesús como Rey del Universo. La bella oración del Prefacio nos recuerda que su reino es «reino de verdad y de vida, reino de santidad y de gracia, reino de justicia, de amor y de paz». Las lecturas que hemos escuchado nos muestran como Jesús ha realizado su reino; como lo realiza en el devenir de la historia; y que nos pide a nosotros.

Sobre todo, como Jesús ha realizado el reino: lo ha hecho con la cercanía y ternura hacia nosotros. Él es el Pastor, del cual nos ha hablado el profeta Ezequiel en la primera lectura (cfr. 34,11-12.15-17). Todo este pasaje esta tejido por verbos que indican la atención y el amor del Pastor a su rebaño: buscar, vigilar, reunir, llevar al pasto, hacer reposar, buscar la oveja perdida, encontrar la que se había perdido, vendar las heridas, sanar a la enferma, cuidarlas, pastorear. Todas estas actitudes se han hecho realidad en Jesucristo: Él es verdaderamente el “gran Pastor de las ovejas y guardián de nuestras almas” (cfr. Eb 13,20; 1Pt 2,25).

Y cuantos en la Iglesia estamos llamados a ser pastores, no podemos separarnos de este modelo, si no queremos convertirnos en mercenarios. Al respecto, el pueblo de Dios posee un olfato infalible en reconocer los buenos pastores y distinguirlos de los mercenarios.

Después de su victoria, es decir después de su Resurrección, ¿cómo Jesús lleva adelante su reino? El apóstol Pablo, en la primera Carta a los Corintios, dice: «Es necesario que Él reine hasta que no haya puesto a todos sus enemigos bajo sus pies» (15,25). Es el Padre que poco a poco ha puesto todo bajo el Hijo, y al mismo tiempo el Hijo pone todo bajo el Padre, y al final también Él mismo. Jesús no es un rey a la manera de este mundo: para Él reinar no es mandar, sino obedecer al Padre, entregarse a Él, para que se cumpla su diseño de amor y de salvación. De este modo existe plena reciprocidad entre el Padre y el Hijo. Por lo tanto el tiempo del reino de Cristo es el largo tiempo de la sumisión de todo al Hijo y de la entrega de todo al Padre. «El último enemigo en ser vencido será la muerte» (1 Cor 15,26). Y al final, cuando todo será puesto bajo la majestad de Jesús, y todo, también Jesús mismo, será puesto bajo el Padre, Dios será todo en todos (cfr. 1 Cor 15, 28).

El Evangelio nos dice que cosa nos pide el reino de Jesús a nosotros: nos recuerda que la cercanía y la ternura son la regla de vida también para nosotros, y sobre esto seremos juzgados. Este será el protocolo de nuestro juicio. Es la gran parábola del juicio final de Mateo 25. El Rey dice: «Vengan, benditos de mi Padre, tomen en posesión el reino preparado para ustedes desde la creación del mundo, porque tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, era forastero y me acogiste, estaba desnudo y me vestiste, enfermo y me visitaste, en la cárcel y viniste a verme» (25,34-36). Los justos le preguntaran: ¿cuándo hicimos todo esto? Y Él responderá: «En verdad les digo: que cuanto hicieron a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicieron» (Mt 25,40).

La salvación no comienza en la confesión de la soberanía de Cristo, sino en la imitación de las obras de misericordia mediante las cuales Él ha realizado el Reino. Quien las cumple demuestra de haber acogido la realiza de Jesús, porque ha hecho espacio en su corazón a la caridad de Dios. Al atardecer de la vida seremos juzgados sobre el amor, sobre la projimidad y sobre la ternura hacia los hermanos. De esto dependerá nuestro ingreso o no en el reino de Dios, nuestra ubicación de una o de otra parte. Jesús, con su victoria, nos ha abierto su reino, pero está en cada uno de nosotros entrar o no, ya a partir de esta vida – el Reino inicia ahora – haciéndonos concretamente prójimo al hermano que pide pan, vestido, acogida, solidaridad, catequesis. Y si verdaderamente amamos a este hermano o aquella hermana, seremos impulsados a compartir con él o con ella lo más precioso que tenemos, es decir ¡Jesús mismo y su Evangelio!

Hoy la Iglesia nos pone delante como modelos los nuevos Santos que, mediante las obras de generosa dedicación a Dios y a los hermanos, han servido, cada uno en su propio ámbito, el reino de Dios y se han convertido en herederos. Cada uno de ellos ha respondido con extraordinaria creatividad al mandamiento del amor a Dios y al prójimo. Se han dedicado sin reparo al servicio de los últimos, asistiendo a los indigentes, a los enfermos, a los ancianos, a los peregrinos. Su predilección por los pequeños y por los pobres era el reflejo y la medida del amor incondicional a Dios. De hecho, han buscado y descubierto la caridad en la relación fuerte y personal con Dios, de la cual surge el verdadero amor por el prójimo. Por eso, en la hora del juicio, han escuchado esta dulce invitación: «Vengan, benditos de mi Padre, tomen en posesión el reino preparado para ustedes desde la creación del mundo» (Mt 25,34).

Con el rito de canonización, una vez más hemos confesado el misterio del reino de Dios y honorado a Cristo Rey, Pastor lleno de amor por su grey. Que los nuevos Santos, con su ejemplo y su intercesión, hagan crecer en nosotros la alegría de caminar en la vía del Evangelio, la decisión de asumirlo como la brújula de nuestra vida. Sigamos sus huellas, imitemos su fe y su caridad, para que también nuestra esperanza se llene de inmortalidad. No nos dejemos distraer por otros intereses terrenos y pasajeros. Y nos guie en el camino hacia el reino de los Cielos la Madre, Reina de todos los Santos.

(Traducción del italiano, Renato Martinez - Radio Vaticano) (from Vatican Radio)

Evangelio del Domingo 23 de Noviembre

Solemnidad de nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo

Evangelio según San Mateo 25,31-46.

Jesús dijo a sus discípulos:
"Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso.
Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a su izquierda.
Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: 'Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver'.
Los justos le responderán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber?
¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos?
¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?'.
Y el Rey les responderá: 'Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo'.
Luego dirá a los de su izquierda: 'Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles, porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron'.
Estos, a su vez, le preguntarán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?'.
Y él les responderá: 'Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo'.
Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna". 


Palabra de Dios. Gloria a Ti Señor Jesus.

sábado, 22 de noviembre de 2014

Sábado 22 Noviembre, Santa Cecilia, virgen y mártir

Hoy es el día de Santa Cecilia, virgen y mártir. Es patrona de la música. En la basílica romana que lleva su nombre (y que contiene sus restos) se encuentra bajo el altar el sepulcro de la santa, con la escultura que la representa en la misma postura con la que fue encontrada en las catacumbas, en 1599. Roguemos su intercesión, como "amiga y servidora de Dios" y testigo supremo de Cristo por el martirio.
Santa Cecilia. Vitral, en Wymondley, Norfolk, United Kingdom.
Santa Cecilia. Vitral, en Los Ángeles.
Santa Cecilia. Estatua en la postura en que fue hallada en las catacumbas, 
en el año 1599, a cerca de los 500 años de su martirio, en Roma, Italia.
Santa Cecilia, virgen y mártir, Roma, Italia.
Santa Cecilia. Sepulcro,  
en Basilica Di Santa Cecilia In Trastevere

Evangelio del Sábado 22 de Noviembre

Sábado de la trigésima tercera semana del tiempo ordinario

Evangelio según San Lucas 20,27-40.


Se acercaron a Jesús algunos saduceos, que niegan la resurrección, y le dijeron: "Maestro, Moisés nos ha ordenado: Si alguien está casado y muere sin tener hijos, que su hermano, para darle descendencia, se case con la viuda.
Ahora bien, había siete hermanos. El primero se casó y murió sin tener hijos. El segundo se casó con la viuda, y luego el tercero. Y así murieron los siete sin dejar descendencia. Finalmente, también murió la mujer.
Cuando resuciten los muertos, ¿de quién será esposa, ya que los siete la tuvieron por mujer?".
Jesús les respondió: "En este mundo los hombres y las mujeres se casan, pero los que sean juzgados dignos de participar del mundo futuro y de la resurrección, no se casarán.
Ya no pueden morir, porque son semejantes a los ángeles y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección.
Que los muertos van a resucitar, Moisés lo ha dado a entender en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.
Porque él no es un Dios de muertos, sino de vivientes; todos, en efecto, viven para él".
Tomando la palabra, algunos escribas le dijeron: "Maestro, has hablado bien".
Y ya no se atrevían a preguntarle nada.

Palabra de Dios. Gloria a Ti Señor Jesus.

viernes, 21 de noviembre de 2014

La redención de Cristo es gratuita, que las iglesias jamás sean “especuladoras”, dijo el Papa en su homilía de la misa matutina




2014-11-21 Radio Vaticana

(RV).- Que las iglesias jamás se conviertan en casas de negocios, la redención de Jesús es siempre gratuita. Lo afirmó el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta en el día de la fiesta de la Presentación en el Templo de la Bienaventurada Virgen María.

Teniendo en cuenta la liturgia del día en que Jesús echó a los mercantes del Templo, porque habían transformado la casa de oración en una cueva de ladrones, el Papa explicó que Jesús realizó un gesto de purificación, porque “el Templo había sido profanado” y con el Templo, el pueblo de Dios. Profanado con el pecado sumamente grave que es el escándalo”.

Francisco observó que la gente era buena, iba al Templo, no veía estas cosas; buscaba a Dios, rezaba… pero debía cambiar las monedas para realizar las ofertas”. El pueblo de Dios iba al Templo no por esta gente, por lo que vendían, sino que iba al Templo por Dios” y “allí estaba la corrupción que escandalizaba al pueblo”. Asimismo, el Papa recordó el episodio bíblico de Ana, mujer humilde, madre de Samuel, que va al Templo para pedir la gracia de un hijo: “Susurraba en silencio sus oraciones”, mientras el sacerdote y sus dos hijos eran corruptos, sacaban provecho de los peregrinos y escandalizaban al pueblo.

“Yo pienso en el escándalo que podemos causar a la gente con nuestra actitud – subrayó el Papa –, con nuestros hábitos no sacerdotales en el Templo: el escándalo del comercio, el escándalo de la mundanidad… Cuántas veces vemos que entrando en una iglesia, aún hoy, está la lista de los precios” para el bautismo, la bendición, las intenciones para la Misa. “Y el pueblo se escandaliza”:

“Una vez, recién ordenado sacerdote, yo estaba un grupo de universitarios, y una pareja de novios quería casarse. Habían ido a una parroquia: pero, querían hacerlo con la Misa. Y allí, el secretario parroquial dijo: ‘No, no: no se puede’ – ‘Pero, ¿por qué no se puede con la Misa, si el Concilio recomienda hacerlo siempre con la Misa?’ – ‘No, no se puede, porque más de 20 minutos no se puede’ – ‘Pero, ¿por qué?’ – ‘Porque hay otros turnos’ – ‘Pero, ¡nosotros queremos la Misa!’ – ‘Entonces ¡paguen dos turnos!’. Y para casarse con la Misa tuvieron que pagar dos turnos. Esto es pecado de escándalo”.

El Santo Padre añadió: “Nosotros sabemos lo que dice Jesús a aquellos que son causa de escándalo: ‘Mejor ser tirados al mar”:

“Cuando los que están en el Templo – independientemente de que sean sacerdotes, laicos, secretarios que se ocupan de administrar la pastoral en el Templo – se vuelven especuladores, el pueblo se escandaliza. Y nosotros somos responsables de esto. También los laicos, ¡eh! Todos. Porque si yo veo que en mi parroquia se hace esto, debo tener el coraje de decírselo en la cara al párroco. Y la gente sufre por ese escándalo. Es curioso: el pueblo de Dios sabe perdonar a sus sacerdotes, cuando tienen una debilidad, resbalan sobre un pecado… sabe perdonar. Pero hay dos cosas que el pueblo de Dios no puede perdonar: a un sacerdote apegado al dinero y a un sacerdote que maltrata a la gente. ¡No es capaz de perdonar! Y el escándalo, cuando el Templo, la Casa de Dios, se vuelve una casa de negocios, como aquel matrimonio: se alquilaba la iglesia”.

Jesús “no está enojado” – explicó el Papa – “es la Ira de Dios, es el celo por la Casa de Dios”, porque no se puede servir a dos patrones: “o das culto a Dios vivo, o das culto al dinero, al dinero”:

“Pero ¿por qué Jesús está contra el dinero? Porque la redención es gratuita; la gratuidad de Dios, Él viene a traernos la gratuidad total del amor de Dios. Y cuando la Iglesia o las iglesias se vuelven especuladoras, se dice que… ¡eh, no es tan gratuita la salvación!… Es por esto que Jesús toma el látigo para hacer este rito de purificación en el Templo. Hoy la Liturgia celebra la presentación de la Virgen en el Templo: desde muchachita… Una mujer sencilla, como Ana, en aquel momento, entra la Virgen. Que Ella nos enseñe a todos nosotros, a todos los párrocos, a todos aquellos que tienen responsabilidades pastorales, a mantener limpio el Templo, a recibir con amor a aquellos que vienen, como si cada uno de ellos fuera la Virgen”.

(María Fernanda Bernasconi - RV).(from Vatican Radio)

21 DE NOVIEMBRE: PRESENTACION DE MARIA EN EL TEMPLO

VIRGEN DE LUJAN PEREGRINA, BENDECIDA POR EL PAPA FRANCISCO.
21 de Noviembre: Presentación de María Santísima al templo- Es en una antigua y piadosa tradición que encontramos los orígenes de esta fiesta mariana que surge en el escrito apócrifo llamado "Protoevangelio de Santiago". Este relato cuenta que cuando la Virgen María era muy niña sus padres San Joaquín y Santa Ana la llevaron al templo de Jerusalén y allá la dejaron por un tiempo, junto con otro grupo de niñas, para ser instruida muy cuidadosamente respecto a la religión y a todos los deberes para con Dios.
«Los meses se sucedían para la niña. Y, cuando llegó a la edad de dos años, Joaquín dijo: Llevémosla al templo del Señor, para cumplir la promesa que le hemos hecho, no sea que [Dios] nos la reclame, y rechace nuestra ofrenda. Y Ana respondió: Esperemos al tercer año, a fin de que la niña no nos eche de menos. Y Joaquín repuso: Esperemos.
Y, cuando la niña llegó a la edad de tres años, Joaquín dijo: Llamad a las hijas de los hebreos que estén sin mancilla, y que tome cada cual una lámpara, y que estas lámparas se enciendan, para que la niña no vuelva atrás, y para que su corazón no se fije en nada que esté fuera del templo del Señor. Y ellas hicieron lo que se les mandaba, hasta el momento en que subieron al templo del Señor. Y el Gran Sacerdote recibió a la niña, y, abrazándola, la bendijo, y exclamó: El Señor ha glorificado tu nombre en todas las generaciones. Y en ti, hasta el último día, el Señor hará ver la redención por Él concedida a los hijos de Israel.
E hizo sentarse a la niña en la tercera grada del altar, y el Señor envió su gracia sobre ella, y ella danzó sobre sus pies y toda la casa de Israel la amó.
Y sus padres salieron del templo llenos de admiración, y glorificando al Omnipotente, porque la niña no se había vuelto atrás. Y María permaneció en el templo del Señor, nutriéndose como una paloma, y recibía su alimento de manos de un ángel.
Y, cuando llegó a la edad de doce años, los sacerdotes se congregaron, y dijeron: He aquí que María ha llegado a la edad de doce años en el templo del Señor. ¿Qué medida tomaremos con ella, para que no mancille el santuario? Y dijeron al Gran Sacerdote: Tú, que estás encargado del altar, entra y ruega por María, y hagamos lo que te revele el Señor.
Y el Gran Sacerdote, poniéndose su traje de doce campanillas, entró en el Santo de los Santos, y rogó por María. Y he aquí que un ángel del Señor se le apareció, diciéndole: Zacarías, Zacarías, sal y reúne a todos los viudos del pueblo, y que éstos vengan cada cual con una vara, y aquel a quien el Señor envíe un prodigio, de aquel será María la esposa. Y los heraldos salieron, y recorrieron todo el país de Judea, y la trompeta del Señor resonó, y todos los viudos acudieron a su llamada...»

Evangelio del Viernes 21 de Noviembre

Viernes de la trigésima tercera semana del tiempo ordinario

Fiesta de la Iglesia: Presentación de santa María Virgen

Evangelio según San Lucas 19,45-48.

Jesús al entrar al Templo, se puso a echar a los vendedores, diciéndoles: "Está escrito: Mi casa será una casa de oración, pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones".
Y diariamente enseñaba en el Templo. Los sumos sacerdotes, los escribas y los más importantes del pueblo, buscaban la forma de matarlo.
Pero no sabían cómo hacerlo, porque todo el pueblo lo escuchaba y estaba pendiente de sus palabras.

Palabra de Dios. Gloria a Ti Señor Jesus.

jueves, 20 de noviembre de 2014

El Papa en Santa Marta: 'Jesús llora cuando la Iglesia rechaza sus sorpresas'

Tomado de: http://www.zenit.org/

Francisco explica que tenemos miedo de la conversión, porque convertirse significa dejar que el Señor nos guíe. En su homilía de este jueves, pide también que no queramos controlar todo

Ciudad del Vaticano, 20 de noviembre de 2014 (Zenit.org)

Hoy Jesús llora también, cuando las puertas de nuestros corazones, de los pastores, de la Iglesia, se cierran a sus sorpresas no reconociendo a Aquel que trae la paz. Es lo que ha afirmado el papa Francisco en la misa de esta mañana en la capilla de la Casa Santa Marta.

Jesús llora por Jerusalén, porque no ha reconocido a Aquel que trae la paz. El Santo Padre ha comentado el Evangelio del día, explicando que el Señor llora por "el cierre del corazón" de la "ciudad elegida, el pueblo elegido. ¡No tenía tiempo para abrirle la puerta! Estaba demasiado ocupada, demasiado satisfecha de sí misma. Y Jesús sigue tocando a las puertas, como ha llamado a la puerta del corazón de Jerusalén: a las puertas de sus hermanos, de sus hermanas; a nuestras puertas, a las puertas de nuestros corazones, a las puertas de su Iglesia. Jerusalén se sentía feliz, tranquila con su vida y no tenía necesidad del Señor: no se había dado cuenta de que necesitaba la salvación. Y por eso ha cerrado su corazón ante el Señor". "El llanto de Jesús" por Jerusalén -ha dicho el Pontífice- es "el llanto por su Iglesia, hoy, por nosotros":

"¿Y por qué Jerusalén no había recibido al Señor? Porque estaba tranquila con lo que tenía, no quería problemas. Pero además -como dice el Señor en el Evangelio- 'si hubieras entendido tú también, en este día, quien te trae la paz. No has reconocido el tiempo de tu visitación'. Tenía miedo de ser visitada por el Señor; tenía miedo de la gratuidad de la visita del Señor. Estaba segura de las cosas que ella podía gestionar. Nosotros tenemos confianza en las cosas que podemos gestionar... Pero la visita del Señor, sus sorpresas, nosotros no las podemos gestionar".

Y el Papa ha añadido:

"Y de esto tenía miedo Jerusalén: de ser salvada por el camino de las sorpresas del Señor. Tenía miedo del Señor, de su Esposo, de su Amado. Y así Jesús llora. Cuando el Señor visita a su pueblo, nos trae la alegría, nos lleva a la conversión. Y todos nosotros no tenemos miedo de la alegría -¡no!- Pero sí de la alegría que trae al Señor, porque no podemos controlarla. Tenemos miedo de la conversión, porque convertirse significa dejar que el Señor nos guíe".

"Jerusalén estaba tranquila, contenta. El templo funcionaba. Los sacerdotes hacían sacrificios, la gente venía en peregrinación, los doctores de la ley habían arreglado todo, ¡todo! ¡Todo claro! Todos los mandamientos claros... Y con todo esto Jerusalén tenía la puerta cerrada". La cruz, "el precio de aquel la rechazo" -ha observado Francisco- nos muestra el amor de Jesús, lo que le lleva "hoy también a llorar -muchas veces- por su Iglesia".

"Yo me pregunto: ¿hoy los cristianos, que conocemos la fe, el catecismo, que vamos a Misa todos los domingos, los cristianos, los pastores estamos contentos con nosotros? Porque tenemos todo acomodado y no necesitamos nuevas vistas del Señor... Y el Señor sigue llamando a la puerta de cada uno de nosotros y de su Iglesia, a los pastores de la Iglesia. Ah sí, la puerta de nuestro corazón, de la Iglesia, de los pastores no se abre: el Señor llora, también hoy".

Por último, el Papa ha invitado a un examen de conciencia: "Pensemos en nosotros: ¿cómo estamos ahora ante Dios?". 

(20 de noviembre de 2014) © Innovative Media Inc.

Papa, FAO: dar de comer a los hambrientos para salvar la vida en el planeta

 
2014-11-20 Radio Vaticana

(RV).- Esta mañana el Papa Francisco dirigió un discurso a la Sala Plenaria de la FAO, reunidos en ocasión de la Segunda Conferencia Internacional sobre Nutrición (CIN2), evento organizado conjuntamente por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), en colaboración con el Equipo de tareas de alto nivel sobre la crisis mundial de la seguridad alimentaria (HLTF, por sus siglas en inglés, FIDA, IFPRI, UNESCO, UNICEF, Banco Mundial, PMA y la OMC).

Este evento reúne a numerosos jefes de estado y de gobierno, a responsables nacionales de las políticas del sector agrícola, sanitario y otros ministerios y organismos relevantes, asimismo a dirigentes de organismos de las Naciones Unidas y otras organizaciones intergubernamentales y la sociedad civil.

En este marco el Santo Padre resaltó la finalidad de este evento, señalando que es importante «estudiar juntos las formas de intervención para asegurar la nutrición, así como los cambios necesarios que se han de aportar a las estrategias actuales». En este sentido el Papa dijo que «la Iglesia, como ustedes saben, siempre trata de estar atenta y solícita respecto a todo lo que se refiere al bienestar espiritual y material de las personas, ante todo de los que viven marginados y son excluidos, para que se garanticen su seguridad y su dignidad».

“Vivimos en una época – señalo el Pontífice – en la que las relaciones entre las naciones están demasiado a menudo dañadas por la sospecha recíproca, que a veces se convierte en formas de agresión bélica y económica, socava la amistad entre hermanos y rechaza o descarta al que ya está excluido”. En esta perspectiva, espero que, en la formulación de dichos compromisos, afirmó el Papa Francisco, los Estados se inspiren en la convicción de que el derecho a la alimentación sólo quedará garantizado si nos preocupamos por su sujeto real, es decir, la persona que sufre los efectos del hambre y la desnutrición.

Frente a estos problemas Francisco exhortó a los líderes de gobierno a buscar la justicia de modo concreto y no solo teórico, “las personas y los pueblos exigen que se ponga en práctica la justicia; no sólo la justicia legal, sino también la contributiva y la distributiva”.

Recordando a su predecesor, el santo Papa Juan Pablo II, que intervino en la inauguración de la Primera Conferencia sobre Nutrición, en 1992, puso en guardia a la comunidad internacional ante el riesgo de la «paradoja de la abundancia»: hay comida para todos, pero no todos pueden comer, mientras que el derroche, el descarte, el consumo excesivo y el uso de alimentos para otros fines, están ante nuestros ojos. Por desgracia, dijo el Obispo de Roma, esta «paradoja» sigue siendo actual.

En su discurso el Papa Francisco señaló que la falta de solidaridad es otro reto que la Asamblea debería afrontar. “El segundo reto que se debe afrontar es la falta de solidaridad. Nuestras sociedades se caracterizan por un creciente individualismo y por la división; esto termina privando a los más débiles de una vida digna y provocando revueltas contra las instituciones. Cuando falta la solidaridad en un país, se resiente todo el mundo. En efecto, la solidaridad es la actitud que hace a las personas capaces de salir al encuentro del otro y fundar sus relaciones mutuas en ese sentimiento de hermandad que va más allá de las diferencias y los límites, e impulsa a buscar juntos el bien común”. En este sentido, en la medida que los seres humanos, toman conciencia de ser parte responsable del designio de la creación, dijo el Papa, se hacen capaces de respetarse recíprocamente, en lugar de combatir entre sí, dañando y empobreciendo el planeta.

Finalmente el Pontífice recordó que es tarea de todo Estado estar atentos al bienestar de sus ciudadanos, suscribirlas sin reservas, y preocuparse de su aplicación. En esta tarea, la Iglesia Católica trata de ofrecer también su propia contribución, mediante una atención constante a la vida de los pobres en todas las partes del planeta; en esta misma línea se mueve la implicación activa de la Santa Sede en las organizaciones internacionales y con sus múltiples documentos y declaraciones. De este modo señaló el Obispo de Roma, “Se pretende de este modo contribuir a identificar y asumir los criterios que debe cumplir el desarrollo de un sistema internacional ecuánime. Son criterios que, en el plano ético, se basan en pilares como la verdad, la libertad, la justicia y la solidaridad; al mismo tiempo, en el campo jurídico, estos mismos criterios incluyen la relación entre el derecho a la alimentación y el derecho a la vida y a una existencia digna, el derecho a ser protegidos por la ley, no siempre cercana a la realidad de quien pasa hambre, y la obligación moral de compartir la riqueza económica del mundo”.

El Santo Padre concluyó su intervención en la Conferencia Internacional invocando el auxilio divino para afrontar estos retos y tareas. “Pido al Todopoderoso, al Dios rico en misericordia, que bendiga a todos los que, con diferentes responsabilidades, se ponen al servicio de los que pasan hambre y saben atenderlos con gestos concretos de cercanía. Ruego también para que la comunidad internacional sepa escuchar el llamado de esta Conferencia y lo considere una expresión de la común conciencia de la humanidad: dar de comer a los hambrientos para salvar la vida en el planeta. Gracias”.

(Renato Martínez - RV)

TEXTO COMPLETO DEL DISCURSO PRONUNCIADO POR EL PAPA FRANCISCO

Señor Presidente,

Señoras y Señores

Con sentido de respeto y aprecio, me presento hoy aquí, en la Segunda Conferencia Internacional sobre Nutrición. Le agradezco, señor Presidente, la calurosa acogida y las palabras de bienvenida que me ha dirigido. Saludo cordialmente al Director General de la FAO, el Prof. José Graziano da Silva, y a la Directora General de la OMS, la Dra. Margaret Chan, y me alegra su decisión de reunir en esta Conferencia a representantes de Estados, instituciones internacionales, organizaciones de la sociedad civil, del mundo de la agricultura y del sector privado, con el fin de estudiar juntos las formas de intervención para asegurar la nutrición, así como los cambios necesarios que se han de aportar a las estrategias actuales. La total unidad de propósitos y de obras, pero sobre todo el espíritu de hermandad, pueden ser decisivos para soluciones adecuadas. La Iglesia, como ustedes saben, siempre trata de estar atenta y solícita respecto a todo lo que se refiere al bienestar espiritual y material de las personas, ante todo de los que viven marginados y son excluidos, para que se garanticen su seguridad y su dignidad.

1. Los destinos de cada nación están más que nunca enlazados entre sí, al igual que los miembros de una misma familia, que dependen los unos de los otros. Pero vivimos en una época en la que las relaciones entre las naciones están demasiado a menudo dañadas por la sospecha recíproca, que a veces se convierte en formas de agresión bélica y económica, socava la amistad entre hermanos y rechaza o descarta al que ya está excluido. Lo sabe bien quien carece del pan cotidiano y de un trabajo decente. Este es el cuadro del mundo, en el que se han de reconocer los límites de planteamientos basados en la soberanía de cada uno de los Estados, entendida como absoluta, y en los intereses nacionales, condicionados frecuentemente por reducidos grupos de poder. Lo explica bien la lectura de la agenda de trabajo de ustedes para elaborar nuevas normas y mayores compromisos para nutrir al mundo. En esta perspectiva, espero que, en la formulación de dichos compromisos, los Estados se inspiren en la convicción de que el derecho a la alimentación sólo quedará garantizado si nos preocupamos por su sujeto real, es decir, la persona que sufre los efectos del hambre y la desnutrición.

Hoy día se habla mucho de derechos, olvidando con frecuencia los deberes; tal vez nos hemos preocupado demasiado poco de los que pasan hambre. Duele constatar además que la lucha contra el hambre y la desnutrición se ve obstaculizada por la «prioridad del mercado» y por la «preminencia de la ganancia», que han reducido los alimentos a una mercancía cualquiera, sujeta a especulación, incluso financiera. Y mientras se habla de nuevos derechos, el hambriento está ahí, en la esquina de la calle, y pide carta de ciudadanía, ser considerado en su condición, recibir una alimentación de base sana. Nos pide dignidad, no limosna.

2. Estos criterios no pueden permanecer en el limbo de la teoría. Las personas y los pueblos exigen que se ponga en práctica la justicia; no sólo la justicia legal, sino también la contributiva y la distributiva. Por tanto, los planes de desarrollo y la labor de las organizaciones internacionales deberían tener en cuenta el deseo, tan frecuente entre la gente común, de ver que se respetan en todas las circunstancias los derechos fundamentales de la persona humana y, en nuestro caso, la persona con hambre. Cuando eso suceda, también las intervenciones humanitarias, las operaciones urgentes de ayuda o de desarrollo – el verdadero, el integral desarrollo – tendrán mayor impulso y darán los frutos deseados.

3. El interés por la producción, la disponibilidad de alimentos y el acceso a ellos, el cambio climático, el comercio agrícola, deben ciertamente inspirar las reglas y las medidas técnicas, pero la primera preocupación debe ser la persona misma, aquellos que carecen del alimento diario y han dejado de pensar en la vida, en las relaciones familiares y sociales, y luchan sólo por la supervivencia. El santo Papa Juan Pablo II, en la inauguración en esta sala de la Primera Conferencia sobre Nutrición, en 1992, puso en guardia a la comunidad internacional ante el riesgo de la «paradoja de la abundancia»: hay comida para todos, pero no todos pueden comer, mientras que el derroche, el descarte, el consumo excesivo y el uso de alimentos para otros fines, están ante nuestros ojos. Esta es la paradoja. Por desgracia, esta «paradoja» sigue siendo actual. Hay pocos temas sobre los que se esgrimen tantos sofismas como los que se dicen sobre el hambre; pocos asuntos tan susceptibles de ser manipulados por los datos, las estadísticas, las exigencias de seguridad nacional, la corrupción o un reclamo lastimero a la crisis económica. Este es el primer reto que se ha de superar.

El segundo reto que se debe afrontar es la falta de solidaridad, una palabra que tenemos la sospecha que inconscientemente la queremos sacar del diccionario. Nuestras sociedades se caracterizan por un creciente individualismo y por la división; esto termina privando a los más débiles de una vida digna y provocando revueltas contra las instituciones. Cuando falta la solidaridad en un país, se resiente todo el mundo. En efecto, la solidaridad es la actitud que hace a las personas capaces de salir al encuentro del otro y fundar sus relaciones mutuas en ese sentimiento de hermandad que va más allá de las diferencias y los límites, e impulsa a buscar juntos el bien común.

Los seres humanos, en la medida en que toman conciencia de ser parte responsable del designio de la creación, se hacen capaces de respetarse recíprocamente, en lugar de combatir entre sí, dañando y empobreciendo el planeta. También a los Estados, concebidos como una comunidad de personas y de pueblos, se les pide que actúen de común acuerdo, que estén dispuestos a ayudarse unos a otros mediante los principios y normas que el derecho internacional pone a su disposición. Una fuente inagotable de inspiración es la ley natural, inscrita en el corazón humano, que habla un lenguaje que todos pueden entender: amor, justicia, paz, elementos inseparables entre sí. Como las personas, también los Estados y las instituciones internacionales están llamados a acoger y cultivar estos valores: amor, justicia, paz. Y hacerlo en un espíritu de diálogo y escucha recíproca. De este modo, el objetivo de nutrir a la familia humana se hace factible.

4. Cada mujer, hombre, niño, anciano, debe poder contar en todas partes con estas garantías. Y es deber de todo Estado, atento al bienestar de sus ciudadanos, suscribirlas sin reservas, y preocuparse de su aplicación. Esto requiere perseverancia y apoyo. La Iglesia Católica trata de ofrecer también en este campo su propia contribución, mediante una atención constante a la vida de los pobres, de los necesitados, en todas las partes del planeta; en esta misma línea se mueve la implicación activa de la Santa Sede en las organizaciones internacionales y con sus múltiples documentos y declaraciones. Se pretende de este modo contribuir a identificar y asumir los criterios que debe cumplir el desarrollo de un sistema internacional ecuánime. Son criterios que, en el plano ético, se basan en pilares como la verdad, la libertad, la justicia y la solidaridad; al mismo tiempo, en el campo jurídico, estos mismos criterios incluyen la relación entre el derecho a la alimentación y el derecho a la vida y a una existencia digna, el derecho a ser protegidos por la ley, no siempre cercana a la realidad de quien pasa hambre, y la obligación moral de compartir la riqueza económica del mundo.

Si se cree en el principio de la unidad de la familia humana, fundado en la paternidad de Dios Creador, y en la hermandad de los seres humanos, ninguna forma de presión política o económica que se sirva de la disponibilidad de alimentos puede ser aceptable. Presión política y económica, aquí pienso en nuestra hermana y madre tierra, en el planeta, si somos libres de presiones políticas y económicas para cuidarlo, para evitar que se autodestruya. Tenemos adelante Perú y Francia, dos conferencias que nos desafían, cuidar el planeta. Recuerdo una frase que escuché de un anciano hace muchos años, Dios siempre perdona las ofensas, los maltratos, Dios siempre perdona; los hombres perdonamos a veces, la tierra no perdona nunca. Cuidar a la hermana tierra, la madre tierra para que no responda con la destrucción. Pero, por encima de todo, ningún sistema de discriminación, de hecho o de derecho, vinculado a la capacidad de acceso al mercado de los alimentos, debe ser tomado como modelo de las actuaciones internacionales que se proponen eliminar el hambre.

Al compartir estas reflexiones con ustedes, pido al Todopoderoso, al Dios rico en misericordia, que bendiga a todos los que, con diferentes responsabilidades, se ponen al servicio de los que pasan hambre y saben atenderlos con gestos concretos de cercanía. Ruego también para que la comunidad internacional sepa escuchar el llamado de esta Conferencia y lo considere una expresión de la común conciencia de la humanidad: dar de comer a los hambrientos para salvar la vida en el planeta. Gracias.

(from Vatican Radio)

Efusión del Espíritu Santo en la diócesis.

"Ven, Espíritu Santo, ven, que tu Iglesia no vive sin Ti". "Ven a darnos tus dones, ven a darnos tu Luz".

Jueves 20 de noviembre. A las 18. Confirmaciones de alumnos del colegio "Mano Amiga" en la capilla de Nuestra Señora de Fátima de los PP. Siervos de María, en Pilar. Confirma Mons. Oscar Sarlinga.

Sábado 22 de noviembre. A las 19. Confirmaciones en Maquinista Savio. El Sr. Obispo delegó a Mons, Justo Rodríguez Gallego. 

Sábado 22 de noviembre, a las 19.30. Confirmaciones masivas de jóvenes y adultos de Pilar, en el gimnasio del colegio "Madre del Divino Pastor". Confirma nuestro obispo Mons. Oscar Sarlinga.

Domingo 23 de noviembre. A las 16. Confirmaciones en Santa Rosa de Lima, de Villa Rosa. El obispo delegó a Mons. Santiago Herrera. 

Domingo 23 de noviembre, a las 17. Confirmaciones en San Patricio de San Antonio de Areco. El obispo ha delegado a Mons. Ariel Pérez. 

Domingo 23 de noviembre, a las 17.30. Confirmaciones masivas en Garín (Santa Teresa de Jesús). Confirma Mons. Oscar Sarlinga.

Sábado 29 de noviembre. Confirmaciones en parroquia de San Luis Gonzaga, de Manzanares (Pilar). Confirma Mons. Oscar Sarlinga.

Domingo 30 de noviembre. Confirmaciones en San Antonio de Padua, de Presidente Derqui. (ya en el I Domingo de Adviento) Dos turnos, a las 10 y a las 18. Confirma Mons. Oscar Sarlinga.





Los signos y el rito de la Confirmación

1293 En el rito de este sacramento conviene considerar el signo de la unción y lo que la unción designa e imprime: el sello espiritual.

La unción, en el simbolismo bíblico y antiguo, posee numerosas significaciones: el aceite es signo de abundancia (cf Dt 11,14, etc.) y de alegría (cf Sal 23,5; 104,15); purifica (unción antes y después del baño) y da agilidad (la unción de los atletas y de los luchadores); es signo de curación, pues suaviza las contusiones y las heridas (cf Is 1,6; Lc 10,34) y el ungido irradia belleza, santidad y fuerza.

Evangelio del Jueves 20 de Noviembre

Jueves de la trigésima tercera semana del tiempo ordinario

Evangelio según San Lucas 19,41-44.

Cuando estuvo cerca y vio la ciudad, se puso a llorar por ella, diciendo: "¡Si tú también hubieras comprendido en este día el mensaje de paz! Pero ahora está oculto a tus ojos.
Vendrán días desastrosos para ti, en que tus enemigos te cercarán con empalizadas, te sitiarán y te atacarán por todas partes.
Te arrasarán junto con tus hijos, que están dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no has sabido reconocer el tiempo en que fuiste visitada por Dios". 

Palabra de Dios. Gloria a Ti Señor Jesus. 

miércoles, 19 de noviembre de 2014

San Rafael de San José (San José Kalinowski).

Un Santo muy poco conocido.... Reformador del Carmelo en Polonia. Ejerció una gran influencia sobre quien un día sería el Papa Juan Pablo II (San Juan Pablo II). Después de una vida que no hacía presagiar su futuro, partió al Carmelo con la Palabra de Dios, un crucifijo y la "Imitación de Cristo". Una realización de aquello que San Pablo clamara: "Todo lo puedo en Aquél que me conforta".
San Rafael de San José (San José Kalinowski). Su conmemoración litúrgica es el 19 de noviembre.
Tuvo una gran influencia en quien luego fuera el Papa Juan Pablo II (San Juan Pablo II)
Se llamó José y nació en Vuna (Polonia) el 1/sept/1835 de noble familia. Este artículo que ofrecemos está inspirado en Wikipedia, aunque enriquecido con otras fuentes.

Juventud y Estudios
Joseph Kalinowski nació en Vilna (Lituania) el 1 de septiembre de 1835. Segundo hijo de André Kalinowski, profesor de matemáticas y de Joséphine Polonska, matrimonio católico.
Su madre muere poco tiempo después de su nacimiento y su padre se vuelve a casar con la hermana de su mujer, con la cual tuvo tres hijos. Pero nueve años más tarde, pierde también a su segunda esposa y se vuelve a casar una tercera vez con Sopie Puttkamer con la cual tendrá 4 hijos.
Sophie Puttkamer tuvo una gran y benéfica influencia sobre Joseph al momento de una profunda crisis religiosa que tuvo durante sus estudios.
Joseph es de brillantes estudios, primero en el Instituto en donde ejercía su padre, después en el Instituto Superior de Agronomía en Hory-Horki, antes de entrar a la Escuela de Ingeniería Militar de San Petersburgo.

El Ejército
Lituania y Polonia estaban unidos por una Unión Federal desde 1385. Polonia fue dividida en 3 secciones entre tres grandes potencias: Austria, Prusia y Rusia, esta última poseía la parte de donde Joseph era originario desde 1772. Los zares habían cerrado las Universidades de sus 2 países en el momento de la revolución de independencia cerca del 1848, obligando a los estudiantes a unirse a las universidades de Rusia.
Joseph parte entonces a estudiar las ciencias exactas en la Escuela de Ingeniería Militar en San Petersburgo. Ahí es confrontado a la indiferencia religiosa que reinaba en la capital rusa.

Frases de Rafael:
Decía a su hermano Víctor:
Me dirijo hacia las vanidades del mundo, buscando algunos remedios, pero no encuentro la paz del corazón.
En 1857, obtiene el grado de Ingeniero-Teniente. Ejerce como ingeniero en Koursk, para la construcción de la línea de ferrocarril Koursk-Konotop. Aquí, al tratar de llenar un gran soledad, descubre las Confesiones de San Agustín y una profunda conversión comenzó:
Ahora veo la vida con más calma, y sus placeres han perdido para mi sus encantos.
Dirá también, en la misma época:
Encontré el valor de los conceptos religiosos que conocía y al fin me he girado hacia ellos.
Más tarde, irá a trabajar a Brest, Bielorrusia y es allá donde descubrirá la persecución de los católicos a gran escala.
Joseph Kalinowski rompe con el ejército y se consagra a la defensa de su nación.

Joseph Kalinowski, el insurgente
Participa en la insurrección polaca en enero de 1863, aún con poca esperanza de ganar este levantamiento. Fue arrestado el 24 de marzo de 1864 y condenado a muerte el 2 de junio de 1864. Sin embargo, su pena fue conmutada por 10 años de trabajos forzados en Siberia.
Así, el 29 de junio de 1864, Joseph sale de Vilna hacia Siberia. Los deportados tendrían que esperar más de un año para llegar a las salinas de Ussole cerca del Lago Baikal, el 15 de abril de 1865.
Permanece ahí varios meses, bajo inmensos sufrimientos. Joseph no llevó nada consigo, solo un Evangelio, un crucifijo y el libro de Imitación de Cristo. Encuentra en la oración la fuerza para sostenerse y mantener por su caridad y benevolencia a sus compañeros.
Fuera de la oración, no tengo nada que ofrecer a mi Dios. No puedo ayunar, no tengo prácticamente nada para dar en limosna, me faltan las fuerzas para trabajar. No me queda nada más que orar y sufrir. Pero jamás tuve tesoros tan grandes y valiosos como estos.
Aún en este penoso periodo de su vida, se sabía llamado al sacerdocio. Después de 10 años de exilio, es liberado el 2 de febrero de 1874, pero no se le autoriza a regresar a Lituania. Entonces se dirige a Polonia.

Llamado al sacerdocio
A su regreso del exilio, Joseph Kalinowski es solicitado para ser el preceptor del joven príncipe Augusto Czartoryski, quien tenía 16 años. Encuentra a su alumno en Cracovia en el otoño de 1874, así como a su tía, la religiosa carmelita María Javier de Jesús.
Ella reconoce inmediatamente en Joseph a aquel quien será el mejor en el desarrollo del Carmelo Polaco. De igual manera, ora intensamente para que nazca en él esta vocación.
Joseph se ocupa de los estudios del joven príncipe durante dos años. Los dos llegan a París, a la Isla de la Cité, el 27 de octubre de 1874, pero el joven, de salud frágil, debe ir a un establecimiento de salud. En el otoño de 1876, Joseph decide consagrarse totalmente al Señor en la Orden del Carmelo. Deja a Augusto, el príncipe, en 1877 para dirigirse a Linz, Austria, a fin de encontrarse con el provincial de las carmelitas descalzas de la austro-húngara a la que estaba ligado el único convento de carmelita polaco, en Czerna, cerca de Cracovia.
El 15 de julio de 1877, a sus 42 años, entra como novicio en el convento de Grantz, Austria, donde toma el nombre de Rafael de San José. Pronuncia sus primeros votos el 26 de noviembre de 1878 y parte hacia Hungría para hacer sus estudios de filosofía y teología en el convento de Raab.
El 27 de noviembre de 1881, pronuncia sus votos perpetuos y es enviado a Polonia al convento de Czerna. Es ordenado sacerdote en 1882 y llega a ser el padre prior de ese convento el año siguiente.

El Padre Rafael a la obra
Su obra, que concernía la restauración de la Orden del Carmelo en Polonia, fue fecunda. Vicario provincial y visitador de monasterios, está en la base de dos fundaciones, una de ellas en Ucrania. Funda también un convento en Wadowice, Polonia y un pequeño seminario para recibir a los hombres que quisieran integrar el Carmelo.
Organiza también la Tercera Orden Secular de la Cofraternidad del Carmelo y reúne todos los archivos conventuales dispersados desde la supresión de los antiguos monasterios. Numerosos documentos son así publicados bajo el título: «Crónicas Carmelitas».
Publica también varias biografías :
• Una de Madre Teresa de Jesús Marchoka (1603-1652), con el apelativo de La Teresa Polaca
• Un libro acerca de Santa Teresa De Ávila por el tercer centenario de su muerte
• Un opúsculo sobre el culto mariano en el Carmelo Polaco
• Otro opúsculo sobre los mártires polacos del siglo XVII
En 1906, toma la dirección del colegio de teología en Wadowice. Es apreciado por todos como director espiritual y como confesor.
El Padre Rafael de San José puede también ser considerado como el restaurador del Carmelo Polaco, ya que ha contribuido a su renacimiento y a su expansión.
Rafael Kalinowski muere el 15 de noviembre de 1907 en Wadowice, el día de la conmemoración de todos los difuntos del Carmelo.

A la Gloria de los Altares
• Rafael Kalinowski fue beatificado en Cracovia el 22 de junio de 1983 por el Papa Juan Pablo II.
• Canonizado en Roma el 17 de noviembre de 1991 por el Papa Juan Pablo II.
• Su fiesta fue fijada el 19 de noviembre
Citas
• « El mundo me puede privar de todo pero siempre me quedará un lugar escondido que le será inaccesible: ¡ La oración ! En ella, podemos recibir el pasado, el presente y el porvenir y ponerlos en el signo y plano de la esperanza. Oh Dios, que gran tesoro das a aquellos que esperan en Ti. »
• « Nuestra tarea principal en el Carmelo es la de conversar con Dios en todas nuestras acciones. »

- Saint Raphael Kalinowski: an Introduction to His Life and Spirituality, 1998. Written by Szczepan T. Praskiewicz, OCD. Translated to English by Thomas Coonan, Michael Griffin, OCD, and Lawrence Sullivan, OCD. ICS Publications, Institute of Carmelite Studies, Washington DC. — en St. Raphael of St. Joseph (Kalinowski). Fotografía tomada el 30 de marzo de 1897. .

Cuando la conversión llega a los bolsillos es segura, dijo el Papa


2014-11-18 Radio Vaticana
Atentos a no convertirse en cristianos tibios, cómodos o de apariencia. Es la admonición que hizo el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. El Pontífice subrayó que los cristianos deben responder siempre a la llamada de Jesús a la conversión, de lo contrario, de pecadores se vuelven corruptos.

Convertirse es una gracia, “es una visita de Dios”. Refiriéndose a la liturgia del día, el Papa Francisco se inspiró en un pasaje del Apocalipsis de Juan y en el encuentro entre Jesús y Zaqueo, para detenerse en el tema de las conversiones. En la primera lectura – observó el Papa – el Señor pide a los cristianos de Laodicea que se conviertan porque han caído en “la tibieza”. Viven en la “espiritualidad de la comodidad”. Y piensan: “Hago las cosas como puedo, pero estoy en paz sin que nadie venga a molestarme con cosas extrañas”.

Quien vive así – afirmó el Papa – piensa que no le falta nada: “Voy a Misa los domingos, rezo algunas veces, me siento bien, estoy en gracia de Dios, soy rico” y “no tengo necesidad de nada, estoy bien”. Este “estado de ánimo – advirtió – es uno estado de pecado: la comodidad espiritual es un estado de pecado”. Y con éstos – recordó el Santo Padre – el Señor “no ahorra palabras” y les dice: “Porque eres tibio estoy por vomitarte de mi boca”. Sin embargo – prosiguió explicando – les da el consejo de “vestirse”, porque “los cristianos cómodos están desnudos”.

Y añadió que “hay una segunda llamada” a los “que viven de las apariencias, los cristianos de las apariencias”. Estos se creen vivos pero están muertos. Y a ellos el Señor les pide que estén atentos. “Las apariencias – dijo el Papa – son el sudario de estos cristianos: están muertos”. Y el Señor los “llama a la conversión”.

Nosotros debemos preguntarnos: “¿Yo soy uno de estos cristianos de apariencias? ¿Estoy vivo dentro?, ¿tengo una vida espiritual? ¿Siento al Espíritu Santo?, ¿escucho al Espíritu?, ¿voy adelante, o …? Pero, si parece que todo está bien, no tengo nada que reprocharme: tengo una buena familia, la gente no habla mal de mí, tengo todo lo necesario, estoy casado por la Iglesia… estoy ‘en gracia de Dios’, estoy tranquilo. ¡Las apariencias! Cristianos de apariencia… ¡Están muertos! Pero hay que buscar algo vivo dentro y con la memoria y la vigilancia, reavivar esto para que vaya adelante. Convertirse: de las apariencias a la realidad. De la tibieza al fervor”.

La tercera llamada a la conversión es con Zaqueo, “jefe de los publicanos y rico”. “Es un corrupto – dijo el Papa – y añadió: trabajaba para los extranjeros, para los romanos, traicionaba a su patria”:
“Era uno más como los tantos dirigentes que nosotros conocemos: corruptos. Estos que, en lugar de servir al pueblo, explotan al pueblo para servirse a sí mismos. Hay alguno, en el mundo. Y la gente no lo quería. Éste sí, no era tibio; no estaba muerto. Estaba en estado de putrefacción. Verdaderamente corrupto. Pero sintió algo dentro: 'a este sanador, este profeta que dicen que habla tan bien, yo querría verlo, por curiosidad'. El Espíritu Santo es astuto, ¡eh! Y sembró la semilla de la curiosidad, y aquel hombre para ver a Jesús incluso hace un poco el ridículo. Piensen en un dirigente que sea importante, y también que sea un corrupto, que se sube a un árbol para mirar una procesión: ¡qué ridículo!”
Zaqueo – dijo también el Papa – “no tuvo vergüenza”. Quería ver a Jesús, y “dentro trabajaba el Espíritu Santo”. Y después “la Palabra de Dios entró en aquel corazón y con la Palabra, la alegría”. “Quienes viven en la comodidad o en la apariencia – subrayó Francisco – han olvidado lo que es la alegría; este corrupto la recibe inmediatamente”, “el corazón cambia, se convierte”. Y así Zaqueo promete devolver cuatro veces cuanto había robado:

“Cuando la conversión llega a los bolsillos, es segura. ¿Cristianos de corazón? Sí, todos. ¿Cristianos de alma? Todos. Pero, cristianos de bolsillos, ¡pocos, eh! Pocos. Zaqueo se convirtió. Y los que no querían la conversión, los que no querían convertirse, viendo que Jesús iba a casa de Zaqueo murmuraban: ‘¡Ha entrado en la casa de un pecador!’: se ha ensuciado, ha perdido la pureza. Debe purificarse porque ha entrado en casa de un pecador”.

Son tres las llamadas de conversión que el mismo Jesús hace "a los tibios, a los cómodos y a quienes viven en la apariencia, a quienes se creen ricos pero son pobres, no tienen nada, están muertos". La Palabra de Dios "puede cambiar todo", pero "no siempre tenemos el valor de creer en la Palabra de Dios, de recibir esa Palabra que nos sana por dentro". 

La Iglesia, concluyó el Papa, quiere que en estas últimas semanas del año litúrgico "pensemos muy, muy seriamente en nuestra conversión, para que podamos avanzar en el camino de nuestra vida cristiana". Y nos dice que “recordemos la Palabra de Dios, para custodiarla, vigilar y también obedecer a la Palabra de Dios, para que nosotros comencemos una vida nueva, convertida”.

(María Fernanda Bernasconi - RV).

(from Vatican Radio)

Evangelio del Miércoles 19 de Noviembre

Miércoles de la trigésima tercera semana del tiempo ordinario

Evangelio según San Lucas 19,11-28.

Jesús dijo una parábola, porque estaba cerca de Jerusalén y la gente pensaba que el Reino de Dios iba a aparecer de un momento a otro.
El les dijo: "Un hombre de familia noble fue a un país lejano para recibir la investidura real y regresar en seguida.
Llamó a diez de sus servidores y les entregó cien monedas de plata a cada uno, diciéndoles: 'Háganlas producir hasta que yo vuelva'.
Pero sus conciudadanos lo odiaban y enviaron detrás de él una embajada encargada de decir: 'No queremos que este sea nuestro rey'.
Al regresar, investido de la dignidad real, hizo llamar a los servidores a quienes había dado el dinero, para saber lo que había ganado cada uno.
El primero se presentó y le dijo: 'Señor, tus cien monedas de plata han producido diez veces más'.
'Está bien, buen servidor, le respondió, ya que has sido fiel en tan poca cosa, recibe el gobierno de diez ciudades'.
Llegó el segundo y le dijo: 'Señor, tus cien monedas de plata han producido cinco veces más'.
A él también le dijo: 'Tú estarás al frente de cinco ciudades'.
Llegó el otro y le dijo: 'Señor, aquí tienes tus cien monedas de plata, que guardé envueltas en un pañuelo.
Porque tuve miedo de ti, que eres un hombre exigente, que quieres percibir lo que no has depositado y cosechar lo que no has sembrado'.
El le respondió: 'Yo te juzgo por tus propias palabras, mal servidor. Si sabías que soy un hombre exigentes, que quiero percibir lo que no deposité y cosechar lo que no sembré, ¿por qué no entregaste mi dinero en préstamo? A mi regreso yo lo hubiera recuperado con intereses'.
Y dijo a los que estaban allí: 'Quítenle las cien monedas y dénselas al que tiene diez veces más'.
'¡Pero, señor, le respondieron, ya tiene mil!'.
Les aseguro que al que tiene, se le dará; pero al que no tiene, se le quitará aún lo que tiene.
En cuanto a mis enemigos, que no me han querido por rey, tráiganlos aquí y mátenlos en mi presencia".
Después de haber dicho esto, Jesús siguió adelante, subiendo a Jerusalén. 

Palabra de Dios. Gloria a Ti Señor Jesus.

martes, 18 de noviembre de 2014

HOMILÍA DEL MARTES: "PENSEMOS MUY, MUY SERIAMENTE EN NUESTRA CONVERSIÓN"

Atentos a no convertirse en cristianos tibios, cómodos o de apariencia. Es la admonición que hizo el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. El Pontífice subrayó que los cristianos deben responder siempre a la llamada de Jesús a la conversión, de lo contrario, de pecadores se vuelven corruptos.

Convertirse es una gracia, “es una visita de Dios”. Refiriéndose a la liturgia del día, el Papa Francisco se inspiró en un pasaje del Apocalipsis de Juan y en el encuentro entre Jesús y Zaqueo, para detenerse en el tema de las conversiones. En la primera lectura – observó el Papa – el Señor pide a los cristianos de Laodicea que se conviertan porque han caído en “la tibieza”. Viven en la “espiritualidad de la comodidad”. Y piensan: “Hago las cosas como puedo, pero estoy en paz sin que nadie venga a molestarme con cosas extrañas”.

Quien vive así – afirmó el Papa – piensa que no le falta nada: “Voy a Misa los domingos, rezo algunas veces, me siento bien, estoy en gracia de Dios, soy rico” y “no tengo necesidad de nada, estoy bien”. Este “estado de ánimo – advirtió – es uno estado de pecado: la comodidad espiritual es un estado de pecado”. Y con éstos – recordó el Santo Padre – el Señor “no ahorra palabras” y les dice: “Porque eres tibio estoy por vomitarte de mi boca”. Sin embargo – prosiguió explicando – les da el consejo de “vestirse”, porque “los cristianos cómodos están desnudos”.

Y añadió que “hay una segunda llamada” a los “que viven de las apariencias, los cristianos de las apariencias”. Estos se creen vivos pero están muertos. Y a ellos el Señor les pide que estén atentos. “Las apariencias – dijo el Papa – son el sudario de estos cristianos: están muertos”. Y el Señor los “llama a la conversión”.

Nosotros debemos preguntarnos: “¿Yo soy uno de estos cristianos de apariencias? ¿Estoy vivo dentro?, ¿tengo una vida espiritual? ¿Siento al Espíritu Santo?, ¿escucho al Espíritu?, ¿voy adelante, o …? Pero, si parece que todo está bien, no tengo nada que reprocharme: tengo una buena familia, la gente no habla mal de mí, tengo todo lo necesario, estoy casado por la Iglesia… estoy ‘en gracia de Dios’, estoy tranquilo. ¡Las apariencias! Cristianos de apariencia… ¡Están muertos! Pero hay que buscar algo vivo dentro y con la memoria y la vigilancia, reavivar esto para que vaya adelante. Convertirse: de las apariencias a la realidad. De la tibieza al fervor”.

La tercera llamada a la conversión es con Zaqueo, “jefe de los publicanos y rico”. “Es un corrupto – dijo el Papa – y añadió: trabajaba para los extranjeros, para los romanos, traicionaba a su patria”:

“Era uno más como los tantos dirigentes que nosotros conocemos: corruptos. Estos que, en lugar de servir al pueblo, explotan al pueblo para servirse a sí mismos. Hay alguno, en el mundo. Y la gente no lo quería. Éste sí, no era tibio; no estaba muerto. Estaba en estado de putrefacción. Verdaderamente corrupto. Pero sintió algo dentro: 'a este sanador, este profeta que dicen que habla tan bien, yo querría verlo, por curiosidad'. El Espíritu Santo es astuto, ¡eh! Y sembró la semilla de la curiosidad, y aquel hombre para ver a Jesús incluso hace un poco el ridículo. Piensen en un dirigente que sea importante, y también que sea un corrupto, que se sube a un árbol para mirar una procesión: ¡qué ridículo!”

Zaqueo – dijo también el Papa – “no tuvo vergüenza”. Quería ver a Jesús, y “dentro trabajaba el Espíritu Santo”. Y después “la Palabra de Dios entró en aquel corazón y con la Palabra, la alegría”. “Quienes viven en la comodidad o en la apariencia – subrayó Francisco – han olvidado lo que es la alegría; este corrupto la recibe inmediatamente”, “el corazón cambia, se convierte”. Y así Zaqueo promete devolver cuatro veces cuanto había robado:

“Cuando la conversión llega a los bolsillos, es segura. ¿Cristianos de corazón? Sí, todos. ¿Cristianos de alma? Todos. Pero, cristianos de bolsillos, ¡pocos, eh! Pocos. Zaqueo se convirtió. Y los que no querían la conversión, los que no querían convertirse, viendo que Jesús iba a casa de Zaqueo murmuraban: ‘¡Ha entrado en la casa de un pecador!’: se ha ensuciado, ha perdido la pureza. Debe purificarse porque ha entrado en casa de un pecador”.

Son tres las llamadas de conversión que el mismo Jesús hace "a los tibios, a los cómodos y a quienes viven en la apariencia, a quienes se creen ricos pero son pobres, no tienen nada, están muertos". La Palabra de Dios "puede cambiar todo", pero "no siempre tenemos el valor de creer en la Palabra de Dios, de recibir esa Palabra que nos sana por dentro".

La Iglesia, concluyó el Papa, quiere que en estas últimas semanas del año litúrgico "pensemos muy, muy seriamente en nuestra conversión, para que podamos avanzar en el camino de nuestra vida cristiana". Y nos dice que “recordemos la Palabra de Dios, para custodiarla, vigilar y también obedecer a la Palabra de Dios, para que nosotros comencemos una vida nueva, convertida”.

El Papa: Los niños tienen derecho a una familia con un padre y una madre, no a familia ideológica

Tomado de: http://www.news.va/
2014-11-18 Radio Vaticana

Los niños tienen derecho a una familia con un padre y una madre, capaces de crear un ambiente idóneo a su desarrollo y a su maduración afectiva: lo subrayó el Papa Francisco a los participantes en el Coloquio Internacional sobre la complementariedad entre el hombre y la mujer, promovido en el Vaticano por la Congregación para la Doctrina de la Fe.

El Papa ha recalcado que no hay que caer en la trampa de calificar la familia con conceptos de naturaleza ideológica que solamente tienen fuerza en un momento de la historia y luego decaen. La familia es un hecho antropológico, la familia es familia. La familia es en sí misma, tiene una fuerza en sí misma.

Reflexionando sobre el título del coloquio el Pontífice destacó que “complementariedad”, es una palabra preciosa, con múltiples valencias, que puede referirse a diversas situaciones, en las cuales, un elemento completa al otro o suple una carencia suya. No obstante, prosiguió el Santo Padre, la complementariedad es mucho más que esto.

"Reflexionar sobre la complementariedad - dijo - no es otra cosa que meditar sobre las armonías dinámicas que están al centro de toda la Creación. Ésta es la palabra clave: armonía. La complementariedad, es la base del matrimonio y la familia, primera escuela en donde aprendemos a apreciar nuestros dones y aquellos de los otros y en donde se aprende el arte de vivir juntos”.

Esta complementariedad entre hombre y mujer, continuó el Papa, asume muchas formas porque cada hombre y cada mujer aporta la propia contribución personal en el matrimonio y en la educación de los hijos. La propia riqueza personal, el propio carisma personal y la complementariedad se transforman así en una gran riqueza, y no sólo es un bien, sino también belleza.

Y observó que en nuestro tiempo, el matrimonio y la familia están en crisis. “Vivimos en una cultura de lo provisorio, en la cual tantas personas renuncian al matrimonio como compromiso público. Esta revolución en las costumbres y en la moral, que a menudo, ha hecho flamear la bandera de la libertad ‘entre comillas’, en realidad ha traído devastación espiritual y material a un sinnúmero de seres humanos, especialmente los más vulnerables”, constató.

Finalmente la exhortación del Pontífice a pensar en los jóvenes y a no dejar que se dejen envolver por la mentalidad dañina de lo provisorio. “Ir contracorriente, y no caer en la trampa de ser calificados con conceptos ideológicos. La familia es un hecho antropológico y en consecuencia un hecho social, cultural, afirmó el Papa. No podemos calificarla con conceptos de naturaleza ideológica que solamente tienen fuerza en un momento de la historia y luego decaen. Hoy no se puede hablar de familia conservadora y familia progresista, la familia es familia. La familia es en sí misma, tiene una fuerza en sí misma. No se dejen calificar así, por este u otros conceptos de naturaleza ideológica”.

Al concluir el discurso, la confirmación del Papa de su próxima visita a Filadelfia, en septiembre del 2015, en ocasión de octavo Encuentro Mundial de las Familias.

(MCM-RV)

Texto completo del Discurso del Papa Francisco

Queridos hermanos y hermanas,

Los saludo cordialmente y agradezco al Cardenal Müller por las palabras con las cuales ha introducido este encuentro.

1. Ante todo, quisiera compartir una reflexión sobre el título de su Coloquio. “Complementariedad”: es una palabra preciosa, con múltiples valencias. Puede referirse a diversas situaciones en el cual un elemento completa al otro o lo sustituye en una carencia suya. Todavía, complementariedad es mucho más que esto. Los cristianos encuentran el significado en la Primera Carta de San Pablo a los Corintios, donde el apóstol dice que el Espíritu ha dado a cada uno diversos dones en modo que, como los miembros del cuerpo humano se complementan para el bien del entero organismo, los dones de cada uno pueden contribuir para el bien de todos (cfr 1 Cor 12). Reflexionar sobre la complementariedad no es otra cosa que meditar sobre las armonías dinámicas que están al centro de toda la Creación. Y esta es la palabra clave: armonía. Todas las complementariedades el Creador los ha hecho para que el Espíritu Santo, que es el autor de la armonía, haga esta armonía.

Oportunamente se han reunido en este Coloquio Internacional para profundizar el tema de la complementariedad entre el hombre y la mujer. De hecho, esta complementariedad está a la base del matrimonio y de la familia, que es la primera escuela donde aprendemos a apreciar nuestros dones y aquellos de los demás y donde comenzamos a aprender el arte del vivir juntos. Para la mayor parte de nosotros, la familia constituye el lugar principal en el cual iniciamos a “respirar” valores e ideales, como también a realizar nuestro potencial de virtudes y de caridad. Al mismo tiempo, como sabemos, las familias son lugares de tensiones: entre egoísmo y altruismo, entre razón y pasión, entre deseos inmediatos y objetivos a largo tiempo, etc. Pero las familias también proporcionan el ambiente en el cual se resuelven tales tensiones: y esto es importante. Cuando hablamos de complementariedad entre hombre y mujer en este contexto, no debemos confundir tales términos con la idea simplicista que todos los roles y las relaciones de ambos sexos están comprendidas en un modelo único y estático. La complementariedad asume muchas formas, porque cada hombre y cada mujer aportan su propia contribución personal al matrimonio y a la educación de los hijos. La propia riqueza personal, el propio carisma personal, y la complementariedad se convierten así en una grande riqueza. Y no sólo es un bien, sino también es belleza.

2. En nuestro tiempo el matrimonio y la familia están en crisis. Vivimos en una cultura de lo provisorio, en el cual siempre más personas renuncian al matrimonio como compromiso público. Esta revolución en las costumbres y en la moral muchas veces ha agitado la bandera de la libertad – entre comillas –, pero en realidad ha traído devastación espiritual y material a numerosos seres humanos, especialmente a los más vulnerables. Es siempre más evidente que el declino de la cultura del matrimonio está asociado a un aumento de la pobreza y a una serie de otros numerosos problemas sociales que hieren de manera desproporcionada a las mujeres, los niños y los ancianos. Y son siempre ellos los que sufren más, en esta crisis.

La crisis de la familia ha dado origen a una crisis de ecología humana, porque los ambientes sociales, como los ambientes naturales, tiene necesidad de ser protegidos. Si bien la humanidad ha comprendido ahora la necesidad de afrontar lo que constituye una amenaza para los ambientes naturales, somos lentos – pero somos lentos, ¿eh?, en nuestra cultura, también en nuestra cultura católica – somos lentos en reconocer que también nuestros ambientes sociales están en riesgo. Es pues indispensable promover una nueva ecología humana y hacerla caminar adelante.

3. Es necesario insistir sobre los pilares fundamentales que sostienen una nación: sus bienes inmateriales. La familia permanece en el fundamento de la convivencia y la garantía contra la exfoliación social. Los niños tienen el derecho de crecer en una familia, con un papá y una mamá, capaces de crear un ambiente idóneo a su desarrollo y a su maduración afectiva. Por esta razón, en la Exhortación apostólica Evangelii Gaudium, he puesto el acento sobre la contribución «indispensable» del matrimonio a la sociedad, contribución que «supera el nivel de la emotividad y de la necesidad contingente de la pareja» (n. 66). Por esto les estoy agradecido por el énfasis puesto por su Coloquio sobre los beneficios que el matrimonio puede aportar a los hijos, a los mismos esposos y a la sociedad.

En estos días, mientras reflexionaran sobre la complementariedad entre el hombre y la mujer, los exhorto a dar realce a otra verdad concerniente al matrimonio: que el compromiso definitivo en relación de la solidaridad, de la fidelidad y del amor responde a los deseos más profundos del corazón humano. Pensemos sobre todo a los jóvenes que representan el futuro: es importante que ellos no se dejen envolver por la mentalidad dañina de los provisional y sean revolucionarios con el coraje para buscar un amor fuerte y duradero, es decir de ir contracorriente: se debe hacer esto. Y sobre esto quisiera decir una cosa, ¿no? No debemos caer en la trampa de ser calificados con conceptos ideológicos. La familia es un hecho antropológico, y consecuentemente un hecho social, de cultura, etc. Y nosotros no podemos calificarla con conceptos de naturaleza ideológica que solamente tiene fuerza en un momento de la historia, y después caen. No se puede hablar hoy de familia conservadora o de familia progresista: la familia es familia. Pero no se dejen calificar así por esto o por otros conceptos, de naturaleza ideológica. La familia es en sí misma, tiene una fuerza en sí misma.

Pueda este Coloquio ser fuente de inspiración para todos aquellos que buscan sostener y reforzar la unión del hombre y de la mujer en el matrimonio como un bien único, natural, fundamental y bello para las personas, las familias, las comunidades y la sociedad.

En este contexto me gustaría confirmar que, a Dios rogando, en septiembre de 2015 iré a Philadelphia para el octavo Encuentro Mundial de las Familias.

Les agradezco por sus oraciones con las cuales acompañan mi servicio a la Iglesia. Yo también rezo por ustedes y los bendigo de corazón.

Muchas gracias.

(from Vatican Radio)