martes, 6 de enero de 2015

Epifanía y una "mirada nueva".

"Pasa un poco desapercibido, el tema de la “mirada” pero también proviene de lo esencial. Por ello hemos estado compartiendo la temática, y las imágenes, de “la mirada de la Virgen”. También recoge esa inspiración la Evangelii Gaudium, en el número 287: “Nosotros hoy fijamos en ella la mirada, para que nos ayude a anunciar a todos el mensaje de salvación, y para que los nuevos discípulos se conviertan en agentes evangelizadores. En esta peregrinación evangelizadora no faltan las etapas de aridez, ocultamiento, y hasta cierta fatiga, como la que vivió María en los años de Nazaret, mientras Jesús crecía: «Éste es el comienzo del Evangelio, o sea de la buena y agradable nueva. No es difícil, pues, notar en este inicio una particular fatiga del corazón, unida a una especie de “noche de la fe” —usando una expresión de san Juan de la Cruz—, como un “velo” a través del cual hay que acercarse al Invisible y vivir en intimidad con el misterio”.
Recibir la Luz de Cristo, para crecer en semejanza de la primera comunidad de creyentes.
Podemos estar seguros de recibir la Luz de Cristo, aunque por momentos pueda estar velada a nuestra vista, o semi-velada. ¡Abramos primero los ojos del espíritu!. Abrámonos a la dulce luz del Niño que se manifestó a todos los Pueblos en la Epifanía".
Pesebre en la comunidad de las Misioneras de la Caridad de la Madre Teresa de Calcuta
La mirada de la Virgen de Luján
"La Epifanía es, para nosotros, en cierto sentido, una manifestación de la Gracia que se proyecta en este nuevo Año que acabamos de comenzar, dentro del "Proyecto de Dios" para nuestra vida. A Año Nuevo, más que de manera maquinal o semi-mágica (lo cual a ninguna parte buena nos llevaría) la radicación de una renovación está en “orar en espíritu y en verdad” (¡empecemos por allí, por favor! por esa “puerta estrecha” que en realidad es “camino ancho y real” como afirmaba Santa Teresa de Jesús) y en aceptar el convertirnos en creaturas nuevas, por obra de la Gracia; creaturas que, en razón de su renovación aceptada, pasan a vivir de relaciones nuevas entre sí; creaturas que se profesan una “mirada nueva” (Sí a las relaciones nuevas que genera Jesucristo; Cf. Evangelii Gaudium 88). Mirémoslo con una “mirada”, también “nueva”.
PESEBRE VIVIENTE.
Catedral Santa Florentina.
Niños en situación de calle. Dos hermanitos que se cuidan el uno al otro. Despertar nuestra solidaridad. "Dejen que los niños vengan a Mí"
 dice el Señor, es también ocuparnos como comunidad cristiana de esta realidad. .

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