sábado, 12 de febrero de 2011

VISITA DE MONS. OSCAR SARLINGA AL CENTRO DE PROMOCIÓN HUMANA “NUESTRA SEÑORA DE LOURDES"

DIÓCESIS DE ZÁRATE-CAMPANA
CENTRO DE PROMOCIÓN HUMANA “NUESTRA SEÑORA DE LOURDES” (Barrio “Santa Brígida”, Pilar): TERCERA VISITA DEL OBISPO MONS. SARLINGA


El sábado 12 de febrero por la tarde el Obispo de Zárate-Campana, Mons. Oscar Sarlinga, visitó nuevamente el “centro de promoción humana integral” llamado “Nuestra Señora de Lourdes”, llevado por la Hna. Laurentina Bussano y la asociación que lleva el mismo nombre mencionado de la advocación de la Virgen, ubicado en la zona del partido de Pilar llamada “Intendente Lagomarsino”, dentro de la jurisdicción de la parroquia de la Inmaculada Concepción (en la región conocida como “Maquinista Savio”). Se trata de una populosa zona del Gran Buenos Aires,  donde el mencionado centro pastoral, a cargo de una virgen consagrada, Laurentina Bussano, está constituido a la vez en asociación privada de fieles, para brindar en esas barriadas tan pobladas, la catequesis, el apoyo alimentario a los niños de familias más carenciadas, y también el apoyo escolar en sus estudios de la escuela primaria. Así pues, catequesis, asistencia y promoción, educación, son sus finalidades principales.
Es la tercera visita que el obispo realiza al centro pastoral, que está perfectamente integrado a la pastoral de la parroquia de la Inmaculada Concepción (de la localidad de Maquinista Savio, ubicada exactamente en el límite de los partidos de Pilar y Escobar, jurisdicción en la que se calcula  habitan unas 60.000 personas). La visita episcopal comenzó en la sede del centro “Nuestra Señora de Lourdes” desde donde partió una procesión, la cual llegó hasta el monolito con la artística imagen en mayólica de Santa Brígida de Suecia (cuyo nombre lleva el barrio, por disposición municipal). Al mismo tiempo, en el centro pastoral funciona uno de los grupos “de piedad ecuménica” de los que conforman la diócesis, según la pastoral desarrollada por la delegación de ecumenismo y diálogo interreligioso. Junto con el obispo se encontraban Mons. Justo Rodríguez Gallego (párroco de la Inmaculada Concepción) y el Pbro. Dr. Nestor Villa, moderador de la citada comisión de ecumenismo y diálogo interreligioso, así como diáconos permanentes y seminaristas, y el excelente grupo de monaguillos dirigido por el Sr. Oscar Cabrera, que ayudó a la dignidad de la Liturgia. Luego de la procesión, muy seguida por los fieles laicos, tuvo lugar la celebración de la Misa en honor de Nuestra Señora de Lourdes, con la intención principal por los enfermos, en la Jornada de los enfermos que se celebra a nivel mundial (aunque en la Argentina es trasladada al mes de noviembre).
El obispo Mons. Sarlinga hizo alusión en su homilía a la fe cristiana como “motor” y a la importancia de la catequesis y de la educación para el progreso de los pueblos, y en especial de los jóvenes, para que se beneficien de los frutos de la cultura, incluyendo aquí –destacó- “el sentido religioso y moral”, de manera tal que se viva desde las convicciones profundas, trascendentes, que encuentran su «humus» de crecimiento en la amistad social.
Dijo también Mons. Sarlinga que este principio de la doctrina social de la Iglesia que es la  amistad social se aplica también a la comunidad y a la convivencia social y política, y que su campo es “el del desinterés, el desapego de los bienes materiales, la donación, la disponibilidad interior a las exigencias del otro. La amistad civil, así entendida, es la actuación más auténtica del principio de fraternidad, que es inseparable de los de la libertad y la igualdad". Citó en esto al Compendio de la Doctrina social de la Iglesia y animó a todos los presentes a formarse más y más en dicha doctrina, así como donó al centro pastoral algunos ejemplares para su biblioteca, instando a que se le dé la importancia debida como “instrumento privilegiado de la evangelización”.
Al término de la misa se tuvo un ágape fraterno, durante el cual el Obispo y los sacerdotes tuvieron oportunidad de saludar personalmente a los vecinos del barrio, a los catequistas, a las familias y a los niños que allí concurren.

HOMILÍA DE MONS. OSCAR SARLINGA

El 12 de febrero de 2011, en el centro de promoción humana integral “Nuestra Señora de Lourdes” del Barrio “Santa Brígida” de Pilar.
Queridos hermanos y hermanas de este centro pastoral, que es un centro de promoción humana integral, “Nuestra Señora de Lourdes”, han venido ustedes muy numerosos para la procesión, la misa y el encuentro fraterno en este día de Nuestra Señora. El intenso calor de la jornada no los ha arredrado o echado atrás; ojalá arda en nuestro corazón el amor de Dios, tanto e infinitamente más como ha ardido el sol a lo largo de nuestra procesión, y ahora mismo, en esta misa al aire libre, en el jardín del centro pastoral.
Nos encontramos congregados como Iglesia peregrina, en este lugar, donde este “centro” dedicado a la evangelización y a la caridad social en esta populosa barriada del partido de Pilar, llamado “Santa Brígida”, y esto en honor de la Santa sueca del medioevo, que tanto hizo por la unidad eclesial. Este centro, dedicado a la catequesis, al suplemento de la alimentación y nutrición de los niños de familias más pobres, al apoyo escolar y a la educación, en un “rico humanismo trascendente”.
Dada la importancia de los símbolos, el pasado año se ha inaugurado al ingreso de este barrio un importante monolito con una artística imagen de la misma Santa Brígida, la cual, en la diócesis, es patrona del ecumenismo espiritual, precisa y providencialmente en este lugar, en cuyo centro de promoción humana integral ha surgido uno de los grupos “de piedad ecuménica” de entre los más activos con los que contamos, esto es, un grupo de fieles católicos que oran por la unidad de la Iglesia, por el ecumenismo como ella lo entiende, y por el entendimiento en el diálogo interreligioso. Siempre que he visitado este centro de “Nuestra Señora de Lourdes” he experimentado, como palpable, la vivencia de la fraternidad. Fraternidad de la cual la fe cristiana es principio motor, porque la fe nos da fuerza, coraje y nos mueve a vivir en armonía y paz.  Al mismo tiempo, “promoción humana integral” posee como base de comprensión lo que la Iglesia entiende cuando defiende al ser humano a la «persona humana» como realidad única e inalienable[i], «creatura sagrada», admirable en la creación entera, «ser humano sagrado», es decir, la persona, piedra angular de la construcción de la sociedad humana, todo lo cual debe ir transmitiéndose en la educación. 
Destaco también el respeto existente con relación a personas de otras confesiones cristianas o de otras religiones, numerosos en estas zonas del Gran Buenos Aires. Cultivemos ese respeto, dentro de la verdad y la justicia, porque como nos enseña el Papa Benedicto XVI “la apertura a Dios, radicada en la naturaleza humana, confiere plena dignidad a cada ser humano y es garante del pleno respeto recíproco entre las personas” pues “existe un ligamen inescindible entre libertad y respeto”[ii].
También quisiera decirles, queridos hermanos y hermanas, que una tarea fundamental para el progreso de los pueblos, es la educación de la sociedad y, de modo particular, de los jóvenes, para que se beneficien de los frutos de la cultura, incluyendo aquí el sentido religioso y moral, de tal manera que no vivamos sólo de «códigos» (aunque dichos códigos sean necesarios) sino de convicciones profundas, trascendentes, que encuentran su «humus» de crecimiento en la amistad social, la cual incluye “que se promueva la capacidad de admiración, de comprensión interna, de contemplación y de formarse un juicio personal, así como de cultivar el sentido religioso moral y social”[iii]
 Este principio, me refiero al de la amistad social, se aplica también a la comunidad y a la convivencia social y política. Como lo dice el «Compendio de la Doctrina social de la Iglesia» “(…) esta convivencia adquiere todo su significado si está basada en la amistad civil y en la fraternidad (…) El campo de la amistad (…) es el del desinterés, el desapego de los bienes materiales, la donación, la disponibilidad interior a las exigencias del otro. La amistad civil, así entendida, es la actuación más auténtica del principio de fraternidad, que es inseparable de los de la libertad y la igualdad"[iv]
La amistad social, por su parte, ha de llevarnos a una solidaridad activa, basada en la fraternidad, que haga crecer, que dé renovadas fuerzas de caridad social o solidaridad. Mientras tanto, el concepto de solidaridad tiene que ver con el crecimiento común de toda la sociedad”[v]  y a eso tenemos que apuntar, a un legítimo progreso, con todas nuestras potencialidades, aspirar a un desarrollo integral, que junto con todo lo social, educativo, laboral,  incluya la dimensión espiritual, que nos da la fe y que si se transforma en el centro de nuestra vida, la cambiará desde dentro y nos dará renovadas energías a nuestro espíritu. Los insto a estudiar, a informarse, a formarse en la doctrina social de la Iglesia (existe el estupendo y no suficientemente conocido “Compendio de la Doctrina social de la Iglesia”) porque aquélla es “instrumento privilegiado de la evangelización”.
La Santísima Virgen, en su advocación de Nuestra Señora de Lourdes, nos ayude, nos asista, proteja a nuestras familias, y en especial a los enfermos (en esta Jornada del enfermo) y nos guíe en nuestro camino, el cual, si vamos de su mano, siempre nos conducirá a Jesucristo, el Hijo de Dios. Que Él sea nuestra luz.



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[i] Cf. J. RATZINGER, “The Dignity of the Human Person”, en H. VORGRIMLER (a cargo), Commentary on the Documents of Vatican II (vol. V) en Pastoral Constitution on the Church en the Modern World, New York, 1969, pp. 115-163.
[ii] BENEDICTO XVI, Mensaje del Santo Padre para la celebración de la XLIV Jornada mundial de la paz, 1ro. de enero de 2011, n. 3.
[iii] CONC. ECUM. VAT. II, Const. past. Gaudium et Spes, 59.
[iv] PONTIFICIO CONSEJO IUSTITIA ET PAX, COMPENDIO DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA, c. La convivencia basada en la amistad civil, n. 390.
[v] Cf PONTIFICIO CONSEJO IUSTITIA ET PAX, COMPENDIO DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA, c. Solidaridad y crecimiento común de los hombres, n. 194.

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