martes, 29 de marzo de 2011

JORNADA DEL NIÑO POR NACER







EL PROGRAMA DE LA "JORNADA DEL NIÑO POR NACER” ha sido el siguiente:

A las 19: APERTURA EN EL  AUDITORIO "NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE" del OBISPADO , en la ciudad de Campana. Sorprendió la presencia de tanta juventud, familias, laicos y laicas pertenecientes a "Justicia y Paz" y asistencia en general. Fue transmitido en directo por FM "Santa María" de Campana y de Matheu (Escobar) y seguido en directo vía Facebook.

A las 19,20   Bienvenida - Oración de Inicio a cargo del Pbro. HUGO LOVATTO, cura párroco de la iglesia catedral y delegado diocesano para la Juventud              

Luego de una Introducción, a cargo de la locutora de la Radio "Santa María", que sucintamente dijo:

Nuestra fe cristiana nos ilumina acerca de que la dignidad de la persona humana tiene su más profundo fundamento en el hecho de ser hijos de DIOS y hermanos de Jesucristo, que quiso ser hombre por amor a todos y cada uno de nosotros.  Con humildad y con firmeza seguimos proponiendo el valor inmenso de la vida humana y el maravilloso mensaje del evangelio, de modo adecuado para llegar al mismo corazón de la cultura de nuestro tiempo.   Las culturas cambian, pero los fundamentos esenciales de las personas permanecen, la ley de DIOS y el sentido común nos han enseñado que la vida es un gran bien debemos preservar desde el mismo momento que comienza. Un sentido humanista y un sentido religioso de la vida humana desde el momento de la concepción hasta la muerte natural nos ayudará a construir una civilización más humana, más digna del ser humano. Los Brazos abiertos de DIOS siempre nos esperan para abrazarnos, cuando hay arrepentimiento., más bien nuestra actitud ha de ser la de valor cada día mas el don de DIOS que ha dado a la humanidad: ser co-creadores de su Amor creador.

Prosiguió la Jornada, que tuvo tres exposiciones y dio lugar a un ciclo de preguntas y respuestas de los presentes.

Destacamos también que la Parroquia Exaltación de la Cruz organizó para el viernes 25 en la Solemnidad de la Anunciación del Señor y Jornada del niño por nacer, a las 19:00 la Santa Misa y a continuación el VIA CRUCIS POR LA VIDA  en la Plaza frente a la Parroquia y al finalizar, bendición de embarazadas en la plaza, a cargo del Pbro. Walberto Morales. Participaro todos los niños de la catequesis y los movimientos parroquiales.

En la jurisdicción parroquial de la parroquia de la Sagrada Familia, de Los Cardales, a las 11  fue celebrada la Eucaristía de la Solemnidad, en la COMUNIDAD DEL CENACOLO, a cargo del Pbro. Claudio Caruso, quien fue acompañado en la oportunidad del Rev. diácono Conrado Gallo.  En horas de la tarde a las 18.30 se rezó el ROSARIO POR LOS NIÑOS POR NACER. y a las 19 se celebró la Misa de la Anunciación de la Santísima Virgen. Luego de la Misa de las 19  junto a toda la COMUNIDAD PARROQUIAL efectuaremos el VIA CRUCIS DEL NIÑO POR NACER.

El SÁBADO 2 de ABRIL, en Escobar, se tiene el siguiente programa:

Santa Misa por la VIDA y la FAMILIA

18:00 hs. Santo Rosario 19:00 hs Santa Misa
Co Catedral de Nuestro Señor Jesucristo
Av. Tapia de Cruz 524, Belén de Escobar, Diócesis de Zárate-Campana

PROSIGUIENDO CON LA "JORNADA" EN EL AUDITORIO DEL OBISPADO DE ZÁRATE-CAMPANA:

a las 19,25 Presentación Expositores.

19,30 Dra. Mariana Rey SARAVIA
* Síntesis de Curiculun Vitae : Medida egresada de UBA, Medica especialista en nutrición egresada en la Universidad Barceló. Diplomatura en Bioética Clínica en la Dra. Elena Lugo en el CAECE – Schoenstatt.

19,50 Dr.  Gerardo PERAZZO
* Síntesis de Curiculun Vitae: Medico. Especialista en urología. Especialización en Conducción y gestión de Hospitales. Maestrando en Ética Biomédica (UCA). Coordinador de la Red Solidaria de la Salud dependiente del Departamento de Laicos de la Conferencia Episcopal Argentina (DEPLAI). Miembro del DEPLAI ( en representación de la Red Solidaria)  Coordinador del Área Salud de Caritas Buenos Aires. Integrante Coordinador de grupos de trabajo - Docente Asociado en la UBA - investigador con dedicación especial instituto de BIOETICA del la UCA. Profesor invitado en la Universidad Pompeu Fabre de BARCELONA. Disertante en cursos, jornadas y congresos en BIOETICA.  

20,15  Preguntas

20,30 Exposición Mons. Dr. Oscar D . SARLINGA.
Obispo de la Diócesis de ZARATE-CAMPANA
* Reflexiones. “ El milagro de la Vida”

21 Agradecimientos y despedida.
Agradecemos a los colaboradores: Carolina Martinoli  y Elías Duff
Agradecemos: a FM Santa María : Zarate - Campana  al señor Gastón MOLINA
FM Santa María:  Matheu
Agradecemos a los Movimientos Integrados : en las personas de Pastoral de Juventud al Pbro. Hugo LOVATTO, Liga de Madres de Familia al Pbro. Lucas MARTINEZ y a la Señora Celestina MATTINA, al Movimiento de Partidas en la persona de Elias Duff , Grupos de Misionero Discípulos de Jesús en la señora Beatriz Valerio , al Grupo Misionero de Oración Misionero Nuestra Señora del Cielo en la persona del señor Rodolfo PINI. Grupo de Familia de la Parroquia María de Nazaret en la persona del Pbro. Mario MEDINA. A la Comisión Diocesana de Justicia y Paz.


LA DIGNIDAD HUMANA DESDE LA CONCEPCIÓN HASTA LA MUERTE NATURAL

Cuando hablamos de la "dignidad humana" hay un elemento central que no puede ser sometido a comparación, que no reconoce propiamente gradación. Esto es lo que expresaría la intuición de Kant de que hay algo que es propio, lo íntimo de cada hombre/ mujer, y que no puede ser utilizado como medio, como instrumento, sino que es siempre un fin en sí. Ningún ser humano puede estar sometido a nuestro arbitrio. Hay algo en mí y en cada uno de los hombres y mujeres, que le es propio, y de lo cual nadie puede disponer. Nadie puede estar a disposición de otro como lo está el instrumento a la del operario. Esa condición del ser humano es su dignidad. Todas las cosas pueden ser transables y tienen precio; pero el hombre tiene dignidad.

Ser persona no es algo agregado, no es una cualidad o característica del ser humano: es la manera que tiene el ser humano de existir, de ser. La dignidad no está ligada a sus cualidades morales, físicas o intelectuales, sino simplemente a que este "es", al hecho de que como individuo de la especie humana tiene un lugar absolutamente especial en la creación.

La persona humana en cuanto organismo biológico está sujeta a leyes de origen, desarrollo y decadencia. Durante este trayecto es válido que ella no puede ser usada como instrumento y que es digna de acogida y de respeto. Desde el primer instante de su existencia la persona es con otros, los otros son responsables ante ella, deben acogerla, no pueden manipularla como si fuera un instrumento. Es en sí misma un fin y demanda de todos acogida y protección.

DIGNIDAD DEL EMBRIÓN HUMANO

Vamos a ordenar esta exposición de acuerdo a las siguientes preguntas:

¿Qué es un embrión humano? A lo que adelantamos la respuesta que propondremos: es un organismo perteneciente a la especie humana.

¿Qué trato corresponde darle a ese organismo? A lo que responderemos: el que es debido a una persona humana.

¿Qué se puede inferir de una sociedad que le niega ese trato? A lo que responderemos que ella no alberga un respeto cabal a la persona humana.

 ¿Qué es un embrión humano?

Queremos intentar una respuesta muy parcial, muy limitada, pero que no recurra todavía a nociones filosóficas que hoy son compartidas sólo por algunos; que se apegue en este apartado más bien al lenguaje de las ciencias naturales. Creemos que esta manera de proceder presenta algunas ventajas en cuanto posibilidad del diálogo.

La respuesta es casi engañosamente simple: es un organismo de la especie humana. Pero para entender esta respuesta en sus implicaciones hay que clarificar los términos. ¿Organismo animal? ¿Cuándo decimos que estamos frente a un organismo?

Un organismo es una unidad discreta, una entidad biológica que se distingue claramente de su medio, del cual lo separa una capa más o menos complicada de estructuras que vienen a constituir el límite o borde del organismo.

Todos los organismos se caracterizan por una trayectoria de desarrollo, de complicación, de auto-organización, que sigue un curso perfectamente previsible. Si observo un organismo de una especie determinada en un momento dado de su vida puedo prever cuál será su estado en un instante posterior. Nos interesa destacar que este fenómeno universal en los organismos animales de autoorganización ordenada y de curso predecible deriva directamente de que sus componentes químicos tienen formas y propiedades especificadas con alta precisión: poseen un "alto grado de información" y desenvuelven sus reacciones de interacción química dentro de los límites establecidos por un borde. Todas estas propiedades son comunes a los organismos, desde el primer instante de su constitución hasta la disolución del sistema termodinámico en la muerte.

Claramente este sistema empieza con la penetración del espermatozoide en el ovocito. En ese instante se generan -en el espacio confinado por la membrana celular- las cadenas continuas de reacciones químicas coordinadas entre los componentes paterno y materno que caracterizan el desarrollo. Inmediatamente antes de ese instante hay dos células independientes, el espermatozoide y el óvulo, que no están circunscritas por un borde común y que tienen destinos o trayectorias propias, enteramente distintas de la que se hará presente en el óvulo al ser fertilizado. Inmediatamente después tenemos un organismo en evolución.

Pero también, e insistiendo un poco sobre el desarrollo del huevo fecundado, él es claramente un organismo de la especie humana. El más simple de los estudios de sus cromosomas así lo acredita, y más todavía lo acredita su trayectoria normal de desarrollo que a través de distintas etapas lo lleva a la adultez y la muerte.

Además, cada embrión es un sistema dinámico en el cual se combinan de manera única por lo menos dos tipos de componentes: los que constituyen sus genes y los que forman el resto de los componentes celulares: en el caso del zigoto, el citoplasma.

Todo esto vale entonces desde el momento de la fecundación. No hay razón sólida para pensar que un embrión es menos un organismo humano antes de la implantación en el útero que después de ella: los famosos catorce días del informe Warnock son un plazo convencional y dictado por razones sin base conceptual que resista el análisis.

¿Qué trato merece un organismo humano? ¿Desde qué momento merece el trato debido a una persona?

Puesto de otro modo, ¿desde qué momento tiene el derecho a la vida? Pensemos por un momento en este concepto tan peculiar de "derecho a la vida". La propia existencia no es una cosa a la que uno tenga un derecho que sea de la misma especie que los demás. El "derecho a la vida" es más bien el fundamento o condición de todos los derechos y bienes posibles

Las funciones de relación humanas aparecen también gradualmente en trayectorias de desarrollo y no está claro por qué, si el organismo es un sistema en desarrollo (y lo es siempre), debería preferirse algún momento especial de madurez funcional y no, por ejemplo, el de algún fenómeno de determinación que sea irreversible. Se ha hablado entonces del instante de la aparición de las primeras neuronas, pero no queda claro qué podría tener de especial este último fenómeno para darle preferencia sobre la aparición del primer esbozo del sistema nervioso en el tubo neural, el que aparece como una diferenciación en un organismo humano ya constituido y se halla irreversiblemente comprometido en el desarrollo de un sistema nervioso humano, y cuyo origen hay que buscarlo más atrás, en el mismo comienzo de la evolución del embrión.

Uno puede decir con perfecta propiedad que desde el momento en que existe un organismo humano se hallan en alguna fase de su desarrollo las funciones de relación que le son propias. Da la impresión de que cualquier punto que se escoja para decir: "Aquí se inicia el desarrollo de las funciones de relación" es completamente arbitrario y refleja el deseo de encontrar un punto de discontinuidad más bien que la existencia de tal discontinuidad. Haciendo una brevísima incursión en un terreno de filosofía que hemos evitado hasta ahora, diríamos que la persona humana existe en un cuerpo y que es propio de ese cuerpo hallarse siempre en algún estado de desarrollo.

Entonces, reformulando la pregunta, ¿cuál es el trato debido a un organismo que tiene tantas probabilidades de ser efectivamente una persona? Cuando algo muy grave está en juego -como la vida de alguien- la menor incerteza plantea un problema moral y por eso respondemos que ante cualquier mínimo grado de incertidumbre se le debe al embrión el respeto que se le debe a una persona. Yo puedo afirmar, claro está, que el embrión es siempre un organismo humano y que no hay ninguna evidencia científica que sea suficiente para negarle la condición de persona. Y eso tiene una importancia práctica decisiva para decidir sobre el trato que debo darle.

 ¿Qué significa que se le niegue al embrión el derecho a vivir?

En el estado actual de nuestros conocimientos, no importa tanto la seguridad de que el organismo embrionario sea una persona, como que no existe un respeto adecuado a la persona humana; no tanto las dudas sobre el "estatus" del embrión como el desdén por el hombre.

DIGNIDAD DE LA FAMILIA Y DERECHOS HUMANOS


La Declaración de los Derechos Humanos no respondió a ninguna postura filosófica o religiosa determinada, sino que fue provocada por los grandes horrores de la Segunda Guerra Mundial. Como el articulado de la Declaración hace prescripciones bastante precisas sobre régimen político, no sería tampoco lógico, si no se quiere caer en un raciocinio circular, buscar el fundamento de la Declaración en el propio ideal político que ellapropone. Sinembargo,apesarde estaforma de "neutralidad ideológica", ya la primera mirada al texto revela algunos supuestos del documento.

El primero de ellos es su pretensión de ser universalmente vinculante. La Declaración es presentada como "ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse" (proclamación). Ella aspira entonces a darle una forma jurídica a un sentido moral de la humanidad, que no se entiende si no pretende universalidad.

A continuación, el escrito apunta hacia principios que se suponen reconocidos por todos los seres humanos, hasta el punto de que no requieren de mayor justificación. Empieza con la afirmación de que "la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen como base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana" (considerando Nº 1). Y afirma además (art. 1) que "todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos", y luego que "toda persona humana tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna..."

"Dignidad" y "derechos" configuran una condición especial y única, propia de personas en las cuales se aúna la condición de sujetos con la apertura a una verdad que las trasciende. La Declaración supone la noción del hombre como ser responsable y sometido a exigencias morales objetivas que se pueden codificar. Aún más, supone la universalidad de una ley que ha de regir a muchos pueblos, de historias, costumbres y culturas diferentes y que por lo tanto debe haber persistido a través de evoluciones culturales divergentes. El hecho de que conserve una vigencia universal, manteniéndose válida para todos, sugiere un fuerte grado de inmutabilidad: los derechos humanos serían no sólo universales sino también permanentes. En esta forma, los derechos propuestos configuran un conjunto de bienes objetivos importantes para el hombre.

Es posible que prescripciones éticas o jurídicas de carácter universal y perdurable reflejen alguna forma de experiencia ética básica de la humanidad. Porque cuando el hombre aprueba, reprueba o regula una conducta dada, ello acontece en primer término porque la siente conforme o disconforme con lo que su propio modo de ser le impone. La aprobación es una suerte de adhesión práctica al objeto propuesto para la conducta, una verdadera connaturalidad entre el objeto propio de la acción y su agente. Se verifica un juicio de inclinación que se refiere directamente a lo concreto de la situación propuesta y que debe ser posteriormente ratificado por la razón.

El acuerdo que se exige y proclama en la Declaración no pretende fundarse en ninguna concepción particular del hombre que se halle explícitamente reconocida en ella. Sin embargo, es difícil eludir la impresión de que la aceptación de la Declaración supone un grado de acuerdo sobre lo que se ha llamado desde antiguo la "naturaleza humana". Tal vez por eso mismo ella fue aceptada como proyecto por pensadores como Jacques Maritain, sostenedores de la noción de una "naturaleza humana" de la cual fluyen derechos y obligaciones. En cambio, filósofos como Croce, afectos a una interpretación historicista de lo humano, relativizaban o cuestionaban su valor.

Creemos que este es el punto en que se articulan los problemas de la familia y bioética con la Declaración de Derechos Humanos. Desde 1948 hasta hoy se ha ido produciendo una deriva en la concepción misma del hombre, la que viene a encontrarse con la revolución en la biomedicina.

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