Lunes de la primera semana del tiempo ordinario
Evangelio según San Marcos 1,14-20.
Después que Juan fue arrestado, Jesús se dirigió a Galilea. Allí proclamaba la Buena Noticia de Dios, diciendo:
"El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia".
Mientras iba por la orilla del mar de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que echaban las redes en el agua, porque eran pescadores.
Jesús les dijo: "Síganme, y yo los haré pescadores de hombres".
Inmediatamente, ellos dejaron sus redes y lo siguieron.
Y avanzando un poco, vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban también en su barca arreglando las redes. En seguida los llamó,
y ellos, dejando en la barca a su padre Zebedeo con los jornaleros, lo siguieron.
Palabra de Dios. Gloria a Ti Señor Jesús.
lunes, 12 de enero de 2015
domingo, 11 de enero de 2015
Cristianos, judíos y musulmanes alemanes contra la violencia
Berlín (Alemania) (AICA): ¨No debe matarse en nombre de Dios¨, escribieron referentes católicos, protestantes, judíos y musulmanes en una declaración conjunta publicada este viernes en el diario alemán ¨Bild¨. ¨La Biblia, la Torá y el Corán son libros de amor, no de odio¨, indicaron y agregaron: ¨Cada cristiano, judío y musulmán debería acudir hoy a la mezquita, el Sabbat a la sinagoga y el domingo a su iglesia para rezar por las víctimas de París¨.
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Cristianos, judíos y musulmanes alemanes presentaron este viernes un manifiesto conjunto para repudiar el atentado en París a la redacción de la revista satírica francesa "Charlie Hebdo" y alertar de posibles actos de venganza.
"No debe matarse en nombre de Dios", escribieron los referentes de la Iglesia católica, protestante, judíos y musulmanes en un escrito publicado en el diario alemán "Bild".
"La Biblia, la Torá y el Corán son libros de amor, no de odio", indicaron y agregraron: "Cada cristiano, judío y musulmán debería acudir hoy a la mezquita, el Sabbat a la sinagoga y el domingo a su iglesia para rezar por las víctimas de París".
"El odio no es respuesta alguna al odio. Y la intolerancia no es la respuesta a la intolerancia. Sólo juntos podemos proteger nuestros valores y creencias contra las minorías radicalizadas", sostuvieron.+
Evangelio del Domingo 11 de Enero
Fiesta del Bautismo del Señor
Evangelio según San Marcos 1,7-11.
Palabra de Dios. Gloria a Ti Señor Jesús.
Evangelio según San Marcos 1,7-11.
Juan predicaba, diciendo:
"Detrás de mí vendrá el que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de ponerme a sus pies para desatar la correa de sus sandalias.
Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo".
En aquellos días, Jesús llegó desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán.
Y al salir del agua, vio que los cielos se abrían y que el Espíritu Santo descendía sobre él como una paloma; y una voz desde el cielo dijo: "Tú eres mi Hijo muy querido, en ti tengo puesta toda mi predilección."
Palabra de Dios. Gloria a Ti Señor Jesús.
sábado, 10 de enero de 2015
Evangelio del Sábado 10 de Enero
Sábado de tiempo de Navidad después de la Epifanía del Señor
Evangelio según San Lucas 4,14-22a.
Palabra de Dios. Gloria a Ti Señor Jesus.
Evangelio según San Lucas 4,14-22a.
Jesús volvió a Galilea con el poder el Espíritu y su fama se extendió en toda la región.
Enseñaba en las sinagogas y todos lo alababan.
Jesús fue a Nazaret, donde se había criado; el sábado entró como de costumbre en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura.
Le presentaron el libro del profeta Isaías y, abriéndolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:
El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. El me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor.
Jesús cerró el Libro, lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos en la sinagoga tenían los ojos fijos en él.
Entonces comenzó a decirles: "Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír".
Todos daban testimonio a favor de él y estaban llenos de admiración por las palabras de gracia que salían de su boca.
Enseñaba en las sinagogas y todos lo alababan.
Jesús fue a Nazaret, donde se había criado; el sábado entró como de costumbre en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura.
Le presentaron el libro del profeta Isaías y, abriéndolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:
El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. El me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor.
Jesús cerró el Libro, lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos en la sinagoga tenían los ojos fijos en él.
Entonces comenzó a decirles: "Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír".
Todos daban testimonio a favor de él y estaban llenos de admiración por las palabras de gracia que salían de su boca.
Palabra de Dios. Gloria a Ti Señor Jesus.
viernes, 9 de enero de 2015
Misa en Santa Marta- Corazones endurecidos
Tomado de: http://www.news.va/es/news/
Un corazón endurecido no logra comprender ni siquiera los más grandes milagros. Pero, «¿cómo se endurece un corazón?». Se lo preguntó el Papa Francisco durante la mesa celebrada el viernes 9 de enero en Santa Marta.
Los discípulos, se lee en el pasaje litúrgico del Evangelio de san Marcos (6, 45-52), «no habían comprendido lo de los panes, porque tenían su corazón endurecido». Eso que, explicó el Papa Francisco, «eran los apóstoles, los más íntimos de Jesús. Pero no entendían». E incluso habiendo asistido al milagro, incluso habiendo «visto que esa gente —más de cinco mil— había comido con cinco panes» no comprendieron. «¿Por qué? Porque su corazón estaba endurecido».
Muchas veces Jesús «habla en el Evangelio de la dureza del corazón», reprende al «pueblo de dura cerviz», llora sobre Jerusalén «que no comprendió quién era Él». El Señor se confronta con esta dureza: «tiene un gran trabajo Jesús —destacó el Papa— para hacer más dócil este corazón, para formarlo sin durezas, para hacerlo afable». Un «trabajo» que continúa después de la resurrección con los discípulos de Emaús y muchos otros.
«Pero —se preguntó el Pontífice—, ¿cómo se endurece un corazón? ¿Cómo es posible que esta gente, que estaba siempre con Jesús, todos los días, que lo escuchaba, lo veía... tenía un corazón endurecido. ¿Cómo puede un corazón llegar a ser así?». Y relató: «Ayer le pregunté a mi secretario: Dime, ¿cómo se endurece un corazón? Él me ayudó a pensar un poco en esto». De aquí la indicación de una serie de circunstancias con las que cada uno puede confrontar la propia experiencia personal.
Ante todo, dijo el Papa Francisco, el corazón «se endurece por experiencias dolorosas, por experiencias duras». Es la situación de quienes «vivieron una experiencia muy dolorosa y no quieren entrar en otra aventura». Es precisamente lo que sucedió a los discípulos de Emaús tras la resurrección, de quienes el Pontífice imaginó las consideraciones: «“Hay demasiado, demasiado ruido, pero marchémonos un poco lejos, porque...” —Porque, ¿qué? —“Eh, nosotros esperábamos que este fuese el Mesías, pero no lo era, yo no quiero ilusionarme otra vez, no quiero hacerme ilusiones”».
He aquí el corazón endurecido por una «experiencia de dolor». Lo mismo sucede a Tomás: «No, no, yo no creo. Si no pongo el dedo allí, no creo». El corazón de los discípulos era duro «porque habían sufrido». Y al respecto el Papa Francisco recordó un dicho popular argentino: «El que se quema con leche, ve la vaca y llora». O sea, explicó, «es la experiencia dolorosa que nos reprime abrir el corazón».
Otro motivo que endurece el corazón es también «la cerrazón en sí mismo: construir un mundo en sí mismo». Sucede cuando el hombre está «cerrado en sí mismo, en su comunidad o en su parroquia». Se trata de una cerrazón que «puede dar vueltas alrededor de muchas cosas»: del «orgullo, la suficiencia, de pensar que yo soy mejor que los demás» o también «de la vanidad». Precisó el Papa: «Existen el hombre y la mujer “espejo”, que están cerrados en sí mismos por mirarse a sí mismos, continuamente»: se podrían definir «narcisistas religiosos». Estos «tienen el corazón duro, porque son cerrados, no son abiertos. Y buscan defenderse con estos muros que construyen a su alrededor».
Existe además un ulterior motivo que endurece el corazón: la inseguridad. Es lo que experimenta quien piensa: «Yo no me siento seguro y busco dónde aferrarme para estar seguro». Esta actitud es típica de la gente «que está muy apegada a la letra de la ley». Sucedía, explicó el Pontífice, «con los fariseos, los saduceos y los doctores de la ley de la época de Jesús». Quienes objetaban: «Pero la ley dice esto, dice esto hasta aquí...», y así «hacían otro mandamiento»; al final, «pobrecillos, se cargaban 300-400 mandamientos y se sentían seguros».
En realidad, hizo notar el Papa Francisco, todas estas «son personas seguras, pero como está seguro un hombre o una mujer en la celda de una cárcel detrás de las rejas: es una seguridad sin libertad». Mientras que es precisamente la libertad lo que «vino a traernos Jesús». San Pablo, por ejemplo, riñe a Santiago y también a Pedro «porque no aceptan la libertad que nos trajo Jesús».
He aquí, entonces, la respuesta a la pregunta inicial: «¿Cómo se endurece un corazón?». El corazón, en efecto, «cuando se endurece, no es libre y si no es libre es porque no ama». Un concepto expresado en la primera lectura de la liturgia del día (1 Juan 4, 11-18), donde el apóstol habla del «amor perfecto» que «aleja el temor». En efecto, «en el amor no hay temor, porque el temor supone un castigo y quien teme no es perfecto en el amor. No es libre. Siempre tiene el temor que suceda algo doloroso, triste», que nos haga «ir mal por la vida o arriesgar la salvación eterna». En realidad, son sólo «imaginaciones», porque ese corazón sencillamente «no ama». El corazón de los discípulos, explicó el Papa, «estaba endurecido porque todavía no habían aprendido a amar».
Entonces nos podemos preguntar: «¿Quién nos enseña a amar? ¿Quién nos libera de esta dureza?» Puede hacerlo «solamente el Espíritu Santo», aclaró el Papa Francisco precisando: «Tú puedes hacer mil cursos de catequesis, mil cursos de espiritualidad, mil cursos de yoga, zen y todas estas cosas. Pero todo esto nunca podrá darte la libertad de hijo». Sólo el Espíritu Santo «mueve tu corazón para decir “padre”»; sólo Él «es capaz de aplastar, de romper esta dureza del corazón» y hacerlo «dócil al Señor. Dócil a la libertad del amor». No por casualidad el corazón de los discípulos permaneció «endurecido hasta el día de la Ascensión», cuando dijeron al Señor: «Ahora tendrá lugar la revolución y llega el reino». En realidad «no entendían nada». Y «sólo cuando vino el Espíritu Santo, las cosas cambiaron».
Por ello, concluyó el Pontífice, «pidamos al Señor la gracia de tener un corazón dócil: que Él nos salve de la esclavitud del corazón endurecido» y «nos lleve hacia adelante en esa hermosa libertad del amor perfecto, la libertad de los hijos de Dios, la que sólo puede dar el Espíritu Santo».
Evangelio del Viernes 9 de Enero
Viernes de tiempo de Navidad después de la Epifanía del Señor
Evangelio según San Marcos 6,45-52.
Después que los cinco mil hombres se saciaron, en seguida, Jesús obligó a sus discípulos a que subieran a la barca y lo precedieran en la otra orilla, hacia Betsaida, mientras él despedía a la multitud.
Una vez que los despidió, se retiró a la montaña para orar.
Al caer la tarde, la barca estaba en medio del mar y él permanecía solo en tierra.
Al ver que remaban muy penosamente, porque tenían viento en contra, cerca de la madrugada fue hacia ellos caminando sobre el mar, e hizo como si pasara de largo.
Ellos, al verlo caminar sobre el mar, pensaron que era un fantasma y se pusieron a gritar,
porque todos lo habían visto y estaban sobresaltados. Pero él les habló enseguida y les dijo: "Tranquilícense, soy yo; no teman".
Luego subió a la barca con ellos y el viento se calmó. Así llegaron al colmo de su estupor, porque no habían comprendido el milagro de los panes y su mente estaba enceguecida.
Palabra de Dios. Gloria a Ti Señor Jesús.
Evangelio según San Marcos 6,45-52.
Después que los cinco mil hombres se saciaron, en seguida, Jesús obligó a sus discípulos a que subieran a la barca y lo precedieran en la otra orilla, hacia Betsaida, mientras él despedía a la multitud.
Una vez que los despidió, se retiró a la montaña para orar.
Al caer la tarde, la barca estaba en medio del mar y él permanecía solo en tierra.
Al ver que remaban muy penosamente, porque tenían viento en contra, cerca de la madrugada fue hacia ellos caminando sobre el mar, e hizo como si pasara de largo.
Ellos, al verlo caminar sobre el mar, pensaron que era un fantasma y se pusieron a gritar,
porque todos lo habían visto y estaban sobresaltados. Pero él les habló enseguida y les dijo: "Tranquilícense, soy yo; no teman".
Luego subió a la barca con ellos y el viento se calmó. Así llegaron al colmo de su estupor, porque no habían comprendido el milagro de los panes y su mente estaba enceguecida.
Palabra de Dios. Gloria a Ti Señor Jesús.
jueves, 8 de enero de 2015
El amor, camino para conocer a Dios, Francisco en su homilía
Tomado de: http://www.news.va/es/news/
2015-01-08 Radio Vaticana
(RV).- Dios nos precede siempre en el amor. Es uno de los pasajes de la homilía del Papa Francisco de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. También a esta primera celebración del Año Nuevo asistió, como es costumbre, un grupo de fieles. El Pontífice subrayó que el amor cristiano está hecho de obras concretas, y no de palabras. Y reafirmó que para conocer a Dios no basta el intelecto, sino que es necesario el amor.
Sólo por el camino del amor se conoce a Dios
En estos días después de Navidad – dijo Francisco – la palabra clave en la liturgia es “manifestación”. Jesús se manifiesta: en la fiesta de la Epifanía, en el Bautismo y también en las bodas de Caná. Pero – se preguntó el Papa – “¿cómo podemos conocer a Dios?”. Y afirmó que es precisamente éste el tema del que parte el Apóstol Juan en la Primera Lectura, subrayando que para conocer a Dios nuestro “intelecto”, “la razón” es “insuficiente”. Dios – añadió – “se conoce totalmente en el encuentro con Él y para este encuentro la razón no basta”. Se necesita algo más:
“¡Dios es amor! Y sólo por el camino del amor tú puedes conocer a Dios. Amor razonable, acompañado por la razón. ¡Pero amor! ‘¿Y cómo puedo amar lo que no conozco?'; 'Ama a aquellos que tienes cerca'. Y ésta es la doctrina de dos Mandamientos: El más importante es amar a Dios, porque Él es amor; Pero el segundo es amar al prójimo, pero para llegar al primero debemos subir por los escalones del segundo: es decir a través del amor al prójimo llegamos a conocer a Dios, que es amor. Sólo amando razonablemente, pero amando, podemos llegar a este amor”.
El amor de Dios no es una telenovela
He aquí porqué – exhortó Francisco – debemos amarnos unos a otros, porque “el amor es de Dios” y “quien ama ha sido generado por Dios”. Y añadió que para conocer a Dios es necesario amar:
“Quien ama conoce a Dios; quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. Pero no amor de telenovela. ¡No, no! Amor sólido, fuerte; amor eterno, amor que se manifiesta – la palabra de estos días, manifestación – su Hijo, que ha venido para salvarnos. Amor concreto; amor de obras y no de palabras. Para conocer a Dios se necesita toda una vida; un camino, un camino de amor, de conocimiento, de amor por el prójimo, de amor por los que nos odian, de amor por todos”.
El amor de Dios es como la flor del almendro
De este modo Francisco observó que no hemos sido nosotros, sino que ha sido “Él quien nos ha amado a nosotros y ha enviado a su Hijo como víctima de expiación por nuestros pecados”. En la persona de Jesús – fue la reflexión del Pontífice – “podemos contemplar el amor de Dios” y siguiendo su ejemplo “llegamos – escalón por escalón – al amor de Dios, al conocimiento de Dios que es amor”.
Aludiendo al profeta Jeremías, el Papa dijo que el amor de Dios nos “precede”, nos ama primero aún antes de que nosotros lo busquemos. El amor de Dios – subrayó el Papa – es como “la flor del almendro”, que es el primer árbol que florece en primavera. El Señor “nos ama primero”, “siempre tendremos esta sorpresa”. Y observó que “cuando nos acercamos a Dios a través de las obras de caridad, la oración, en la Comunión, en la Palabra de Dios”, “vemos que Él está allí primero, esperándonos, así nos ama”.
El amor de Dios nos espera siempre
El Papa dirigió de este modo su pensamiento al Evangelio del día que narra la multiplicación de los panes y de los peces por parte de Jesús. El Señor – afirmó – “tuvo compasión” de la tanta gente que había ido a escucharlo, porque “eran ovejas desorientadas, que no tenían pastor”. Y destacó que hoy tanta gente está “desorientada” en nuestras ciudades y naciones. Por esta razón Jesús les enseña la doctrina y la gente lo escucha. Después, cuando se hace tarde y pide que les den de comer, los discípulos responden “un poco nerviosos”. Una vez más – comentó el Papa – Dios ha llegado “primero, y los discípulos no habían entendido nada”:
“Así es el amor de Dios: siempre nos espera, siempre nos sorprende. Es el Padre, es nuestro Padre que nos ama tanto, que siempre está dispuesto a perdonarnos. ¡Siempre! No una vez, setenta veces siete. ¡Siempre! Come un padre lleno de amor y para conocer a este Dios que es amor, debemos subir por el escalón del amor hacia el prójimo, por las obras de caridad, por las obras de misericordia, que el Señor nos ha enseñado. Que el Señor, en estos días en que la Iglesia nos hace pensar en la manifestación de Dios, nos de la gracia de conocerlo por el camino del amor”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).(from Vatican Radio)
El Papa condena la abominable violencia homicida en Francia
Tomado de: http://www.news.va/es/news/
El Papa Francisco ha expresado su firme condena por el atentado perpetrado este miércoles a la sede del semanario satírico francés “Charlie Hebdo”, que ha costado la vida a 12 personas. Lo ha referido en un comunicado, el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, padre Federico Lombardi:
“El Santo Padre expresa la másfirme condena por el horrible atentado que ha sacudido esta mañana la ciudad de París con un alto número de víctimas, sembrando la muerte, hundiendo en la consternación a la entera sociedad francesa, turbando profundamente a todas las personas amantes de la paz, mucho más allá de los confines de Francia" - refiere padre Lombardi.
"El Papa participa con la oración al sufrimiento de los heridos y de las familias de los difuntos y exhorta a todos a oponerse con todo medio a la difusión del odio y de toda forma de violencia, física y moral, que destruye la vida humana, viola la dignidad de las personas, mina radicalmente el bien fundamental de la convivencia pacífica entre las personas y los pueblos, no obstante las diferencias de nacionalidad, de religión y de cultura.
Cualquiera sea la motivación - continúa el comunicado - la violencia homicida es abominable, no es jamás justificable, la vida y la dignidad de todos deben ser garantizados y tutelados con decisión, toda instigación al odio debe ser rechazada, el respeto del otro debe ser cultivado".
Finalmente, "el Papa expresa su cercanía, su solidaridad espiritual y su apoyo a todos aquellos que, según sus diversas responsabilidades, continúan a empeñarse con constancia por la paz, la justicia y el derecho, para curar en profundidad los origines y las causas del odio, en este momento doloroso y dramático, en Francia y en toda parte del mundo marcada por tensiones y violencias”.
(from Vatican Radio)
“El Santo Padre expresa la másfirme condena por el horrible atentado que ha sacudido esta mañana la ciudad de París con un alto número de víctimas, sembrando la muerte, hundiendo en la consternación a la entera sociedad francesa, turbando profundamente a todas las personas amantes de la paz, mucho más allá de los confines de Francia" - refiere padre Lombardi.
"El Papa participa con la oración al sufrimiento de los heridos y de las familias de los difuntos y exhorta a todos a oponerse con todo medio a la difusión del odio y de toda forma de violencia, física y moral, que destruye la vida humana, viola la dignidad de las personas, mina radicalmente el bien fundamental de la convivencia pacífica entre las personas y los pueblos, no obstante las diferencias de nacionalidad, de religión y de cultura.
Cualquiera sea la motivación - continúa el comunicado - la violencia homicida es abominable, no es jamás justificable, la vida y la dignidad de todos deben ser garantizados y tutelados con decisión, toda instigación al odio debe ser rechazada, el respeto del otro debe ser cultivado".
Finalmente, "el Papa expresa su cercanía, su solidaridad espiritual y su apoyo a todos aquellos que, según sus diversas responsabilidades, continúan a empeñarse con constancia por la paz, la justicia y el derecho, para curar en profundidad los origines y las causas del odio, en este momento doloroso y dramático, en Francia y en toda parte del mundo marcada por tensiones y violencias”.
(from Vatican Radio)
Evangelio del Jueves 8 de Enero
Jueves de tiempo de Navidad después de la Epifanía del Señor
Evangelio según San Marcos 6,34-44.
Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.
Evangelio según San Marcos 6,34-44.
Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato.
Como se había hecho tarde, sus discípulos se acercaron y le dijeron: "Este es un lugar desierto, y ya es muy tarde.
Despide a la gente, para que vaya a las poblaciones cercanas a comprar algo para comer".
El respondió: "Denles de comer ustedes mismos". Ellos le dijeron: "Habría que comprar pan por valor de doscientos denarios para dar de comer a todos".
Jesús preguntó: "¿Cuántos panes tienen ustedes? Vayan a ver". Después de averiguarlo, dijeron: "Cinco panes y dos pescados".
El les ordenó que hicieran sentar a todos en grupos, sobre la hierba verde,
y la gente se sentó en grupos de cien y de cincuenta.
Entonces él tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y los fue entregando a sus discípulos para que los distribuyeran. También repartió los dos pescados entre la gente.
Todos comieron hasta saciarse, y se recogieron doce canastas llenas de sobras de pan y de restos de pescado.
Como se había hecho tarde, sus discípulos se acercaron y le dijeron: "Este es un lugar desierto, y ya es muy tarde.
Despide a la gente, para que vaya a las poblaciones cercanas a comprar algo para comer".
El respondió: "Denles de comer ustedes mismos". Ellos le dijeron: "Habría que comprar pan por valor de doscientos denarios para dar de comer a todos".
Jesús preguntó: "¿Cuántos panes tienen ustedes? Vayan a ver". Después de averiguarlo, dijeron: "Cinco panes y dos pescados".
El les ordenó que hicieran sentar a todos en grupos, sobre la hierba verde,
y la gente se sentó en grupos de cien y de cincuenta.
Entonces él tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y los fue entregando a sus discípulos para que los distribuyeran. También repartió los dos pescados entre la gente.
Todos comieron hasta saciarse, y se recogieron doce canastas llenas de sobras de pan y de restos de pescado.
Los que comieron eran cinco mil hombres.
Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.
miércoles, 7 de enero de 2015
Evangelio del Miércoles 7 de Enero
Miércoles de tiempo de Navidad después de la Epifanía del Señor
Evangelio según San Mateo 4,12-17.23-25.
Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.
Evangelio según San Mateo 4,12-17.23-25.
Cuando Jesús se enteró de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea.
Y, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, a orillas del lago, en los confines de Zabulón y Neftalí,
para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías:
¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, país de la Transjordania, Galilea de las naciones!
El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en las oscuras regiones de la muerte, se levantó una luz.
A partir de ese momento, Jesús comenzó a proclamar: "Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca".
Jesús recorría toda la Galilea, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias de la gente.
Su fama se extendió por toda la Siria, y le llevaban a todos los enfermos, afligidos por diversas enfermedades y sufrimientos: endemoniados, epilépticos y paralíticos, y él los curaba.
Lo seguían grandes multitudes que llegaban de Galilea, de la Decápolis, de Jerusalén, de Judea y de la Transjordania.
Y, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, a orillas del lago, en los confines de Zabulón y Neftalí,
para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías:
¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, país de la Transjordania, Galilea de las naciones!
El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en las oscuras regiones de la muerte, se levantó una luz.
A partir de ese momento, Jesús comenzó a proclamar: "Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca".
Jesús recorría toda la Galilea, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias de la gente.
Su fama se extendió por toda la Siria, y le llevaban a todos los enfermos, afligidos por diversas enfermedades y sufrimientos: endemoniados, epilépticos y paralíticos, y él los curaba.
Lo seguían grandes multitudes que llegaban de Galilea, de la Decápolis, de Jerusalén, de Judea y de la Transjordania.
Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.
martes, 6 de enero de 2015
Epifanía y una "mirada nueva".
"Pasa un poco desapercibido, el tema de la “mirada” pero también proviene de lo esencial. Por ello hemos estado compartiendo la temática, y las imágenes, de “la mirada de la Virgen”. También recoge esa inspiración la Evangelii Gaudium, en el número 287: “Nosotros hoy fijamos en ella la mirada, para que nos ayude a anunciar a todos el mensaje de salvación, y para que los nuevos discípulos se conviertan en agentes evangelizadores. En esta peregrinación evangelizadora no faltan las etapas de aridez, ocultamiento, y hasta cierta fatiga, como la que vivió María en los años de Nazaret, mientras Jesús crecía: «Éste es el comienzo del Evangelio, o sea de la buena y agradable nueva. No es difícil, pues, notar en este inicio una particular fatiga del corazón, unida a una especie de “noche de la fe” —usando una expresión de san Juan de la Cruz—, como un “velo” a través del cual hay que acercarse al Invisible y vivir en intimidad con el misterio”.
Recibir la Luz de Cristo, para crecer en semejanza de la primera comunidad de creyentes.
Podemos estar seguros de recibir la Luz de Cristo, aunque por momentos pueda estar velada a nuestra vista, o semi-velada. ¡Abramos primero los ojos del espíritu!. Abrámonos a la dulce luz del Niño que se manifestó a todos los Pueblos en la Epifanía".
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| Pesebre en la comunidad de las Misioneras de la Caridad de la Madre Teresa de Calcuta |
![]() |
| La mirada de la Virgen de Luján |
"La Epifanía es, para nosotros, en cierto sentido, una manifestación de
la Gracia que se proyecta en este nuevo Año que acabamos de comenzar,
dentro del "Proyecto de Dios" para nuestra vida. A Año Nuevo, más que de
manera maquinal o semi-mágica (lo cual a ninguna parte buena nos
llevaría) la radicación de una renovación está en “orar en espíritu y en
verdad” (¡empecemos por allí, por favor! por esa “puerta estrecha” que
en realidad es “camino ancho y real” como afirmaba Santa Teresa de
Jesús) y en aceptar el convertirnos en creaturas nuevas, por obra de la
Gracia; creaturas que, en razón de su renovación aceptada, pasan a vivir
de relaciones nuevas entre sí; creaturas que se profesan una “mirada
nueva” (Sí a las relaciones nuevas que genera Jesucristo; Cf. Evangelii
Gaudium 88). Mirémoslo con una “mirada”, también “nueva”.
![]() |
| PESEBRE VIVIENTE. Catedral Santa Florentina. |
Evangelio del Martes 6 de Enero
Solemnidad de la Epifanía del Señor
Evangelio según San Mateo 2,1-12.
Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén
y preguntaron: "¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo".
Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén.
Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías.
"En Belén de Judea, le respondieron, porque así está escrito por el Profeta:
Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo, Israel".
Herodes mandó llamar secretamente a los magos y después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella,
los envió a Belén, diciéndoles: "Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje".
Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño.
Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría,
y al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra.
Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino.
Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.
Evangelio según San Mateo 2,1-12.
Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén
y preguntaron: "¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo".
Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén.
Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías.
"En Belén de Judea, le respondieron, porque así está escrito por el Profeta:
Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo, Israel".
Herodes mandó llamar secretamente a los magos y después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella,
los envió a Belén, diciéndoles: "Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje".
Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño.
Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría,
y al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra.
Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino.
Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.
lunes, 5 de enero de 2015
EPIFANÍA como "irradiación misionera".
Les pregunto.. y me pregunto.... Y les transmito. "¿Podrían ser los niños lo que llamamos «agentes misioneros»?.
Sí, ¡y cómo!. Ellos, en su inocencia y simplicidad de «ver a Jesús» y «ver brillar su estrella» serán de aquellos que, en el sentido de palabras que el Papa pronunció hoy: «han visto la estrella y han comprendido el mensaje». Necesitan, esto sí, de la atención pastoral de las parroquias, de los curas párrocos, sacerdotes, diáconos permanentes, religiosos, religiosas, laicos preparados, para «abrirles los ojos y el corazón» y ayudarlos a conservar «un corazón sabio e inocente», que les permita «ver la estrella de la misericordia» del Señor, su Amor, que se da en la familia, en la comunidad, también en la comunidad parroquial, en todos los ambientes en el que el niño sea también «un testigo del Amor de Cristo».
Ojalá, quiera el Señor, que todas las parroquias de la diócesis puedan ir formando, con paciencia y a la vez con constancia, grupos de «Infancia Misionera». Los exhorto de corazón a los curas párrocos. Cuentan con la ayuda de la Delegación de Misiones, y la valiosa experiencia de las parroquias donde está ya funcionando, con mucho fruto de difusión del Evangelio y afianzamiento de la familia cristiana. El buen empeño de las familias será fundamental en este cometido (¡las hay tantas, de cónyuges que han hecho un retiro de impacto, de aquéllos que pertenecen a un movimiento o asociación de fieles laicos, o se encuentran dedicados a un aspecto de la pastoral parroquial!)"
+Oscar.Sí, ¡y cómo!. Ellos, en su inocencia y simplicidad de «ver a Jesús» y «ver brillar su estrella» serán de aquellos que, en el sentido de palabras que el Papa pronunció hoy: «han visto la estrella y han comprendido el mensaje». Necesitan, esto sí, de la atención pastoral de las parroquias, de los curas párrocos, sacerdotes, diáconos permanentes, religiosos, religiosas, laicos preparados, para «abrirles los ojos y el corazón» y ayudarlos a conservar «un corazón sabio e inocente», que les permita «ver la estrella de la misericordia» del Señor, su Amor, que se da en la familia, en la comunidad, también en la comunidad parroquial, en todos los ambientes en el que el niño sea también «un testigo del Amor de Cristo».
Ojalá, quiera el Señor, que todas las parroquias de la diócesis puedan ir formando, con paciencia y a la vez con constancia, grupos de «Infancia Misionera». Los exhorto de corazón a los curas párrocos. Cuentan con la ayuda de la Delegación de Misiones, y la valiosa experiencia de las parroquias donde está ya funcionando, con mucho fruto de difusión del Evangelio y afianzamiento de la familia cristiana. El buen empeño de las familias será fundamental en este cometido (¡las hay tantas, de cónyuges que han hecho un retiro de impacto, de aquéllos que pertenecen a un movimiento o asociación de fieles laicos, o se encuentran dedicados a un aspecto de la pastoral parroquial!)"
Epifanía e Infancia (y Adolescencia) Misionera (IAM).
Nosotros creemos, porque estamos convencidos de ello, que «la luz de Belén continúa resplandeciendo en todo el mundo». Por ello también de esta Epifanía queremos extraer algunas indicaciones programáticas concretas, en lo que respecta a la Pastoral de la Infancia Misionera en la diócesis. Acerca de la conveniencia de dichas indicaciones u orientaciones, recordamos lo que nos dice nuestro «Plan Pastoral diocesano»:
“Por consiguiente, este Plan Pastoral de la diócesis ha procurado brindar indicaciones programáticas concretas, como nos enseña el Documento de APARECIDA: “El proyecto pastoral de la Diócesis, camino de pastoral orgánica, debe ser una respuesta consciente y eficaz para atender las exigencias del mundo de hoy, con ‘indicaciones programáticas concretas, objetivos y métodos de trabajo, de formación y valorización de los agentes y la búsqueda de los medios necesarios, que permiten que el anuncio de Cristo llegue a las personas, modele las comunidades e incida profundamente mediante el testimonio de los valores evangélicos en la sociedad y en la cultura” (Orientación fundamental del Plan, n. 1).
Varias son las parroquias de la diócesis que cuentan con la «Infancia Misionera». En esto vemos también que, en parte, las propuestas actuales ya se encontraban de algún modo presentes, ya sea en las orientaciones o en la práctica (Cf. «Plan Pastoral Diocesano», Capítulo I, n. 1: EL CAMINO PASTORAL RECORRIDO NOS ORIENTA, Y NOS ALLANA EL CAMINO POR RECORRER). Sin embargo, queda un camino importante que emprender respecto a la implementación y puesta en obra de la Infancia Misionera, que traerá muchas bendiciones.
También en nuestro «Plan» (Capítulo I, n. 7: Profundización en la dimensión evangelizadora de toda la Pastoral) damos el sentido del llamado “estado de misión”, y luego, al pasar a sugerir o proponer profundizaciones en los distintos ámbitos de la Pastoral (n. 9 del mismo capítulo I), vemos la necesidad del «(…) fomento de la formación de agentes misioneros (para lo cual será muy importante la tarea de las Obras Misionales Pontificias y de la Delegación de Misiones, así como de las parroquias con grupos misioneros experimentados) que lleven a cabo la tarea de misionar en las parroquias que lo pidan, de una forma permanente y con dedicación preferencial a esta tarea, buscando en especial a los alejados” (Cap. I, n. 9, “c”).
Varias son las parroquias de la diócesis que cuentan con la «Infancia Misionera». En esto vemos también que, en parte, las propuestas actuales ya se encontraban de algún modo presentes, ya sea en las orientaciones o en la práctica (Cf. «Plan Pastoral Diocesano», Capítulo I, n. 1: EL CAMINO PASTORAL RECORRIDO NOS ORIENTA, Y NOS ALLANA EL CAMINO POR RECORRER). Sin embargo, queda un camino importante que emprender respecto a la implementación y puesta en obra de la Infancia Misionera, que traerá muchas bendiciones.
También en nuestro «Plan» (Capítulo I, n. 7: Profundización en la dimensión evangelizadora de toda la Pastoral) damos el sentido del llamado “estado de misión”, y luego, al pasar a sugerir o proponer profundizaciones en los distintos ámbitos de la Pastoral (n. 9 del mismo capítulo I), vemos la necesidad del «(…) fomento de la formación de agentes misioneros (para lo cual será muy importante la tarea de las Obras Misionales Pontificias y de la Delegación de Misiones, así como de las parroquias con grupos misioneros experimentados) que lleven a cabo la tarea de misionar en las parroquias que lo pidan, de una forma permanente y con dedicación preferencial a esta tarea, buscando en especial a los alejados” (Cap. I, n. 9, “c”).
Se acerca la Epifanía del Señor... (6 de enero). Recordemos apoyar e impulsar "la Infancia Misionera".
"Quizá se pueda no estar tan al corriente que en la solemnidad de la Epifanía -manifestación de Cristo a todos los pueblos y naciones, representados por los Magos- se celebra la mencionada «Jornada de la infancia misionera», instituida por el Papa Pío XII.
Con el lema perenne “Los niños ayudan a los niños”, la Obra pontificia de la infancia misionera sostiene miles de iniciativas de solidaridad, educando a los niños para que crezcan con un espíritu de apertura al mundo y de atención a las dificultades de los menores menos favorecidos".
+Oscar Sarlinga.
Jóvenes se comprometen con la alegría del anuncio del Evangelio
Tomado de:http://www.laautenticadefensa.net/
La misión organizada entre la Parroquia Beata Teresa de Calcuta de Zárate y la Catedral Santa Florentina de Campana será llevada adelante por jóvenes católicos comprometidos con las problemáticas actuales de nuestra sociedad. A sabiendas de que las dificultades que enfrentamos como seres humanos y la raíz de todos los problemas sociales y personales se encuentran en la falta de solidaridad y compromiso entre los hermanos de la misma comunidad, éste grupo de jóvenes quiere llevar el mensaje de una fe auténtica, transformadora de la realidad cotidiana.
Bajo el lema "Jesús es mi todo en todo", los jóvenes se comprometieron a hacer frente y sin miedo a las profundas preguntas del ser humano, que no admiten una respuesta superficial, como la existencia de Dios, el rol de la Iglesia en nuestra sociedad, las preocupaciones y tristezas del hombre de hoy, la búsqueda de la verdadera felicidad, etc.
Durante las mañanas y las tardes entre el 3 y el 11 de enero visitarán las casas comprendidas entre las calles Pellegrini, Marcos Sastre, Larrea y Av. Lavalle. Además durante esos días se realizarán actividades como juegos y deportes con los niños y jóvenes a partir de las 15 hs. y charlas con los adultos a partir de las 20 hs. También habrá misa diaria a las 19 hs. donde se rezará especialmente por las familias mas necesitadas del barrio. Todas las actividades se desarrollarán en las instalaciones de la Pquia. Beata Teresa de Calcuta, ubicada en Sgto. Cabral 1960 (tel. 03487 430041).


Un grupo de casi 90 jóvenes de Campana han decidido, como dice el Papa Francisco "ser a fondo con los demás y para los demás", en una misión que irá del 3 al 11 de enero. Durante esa fecha visitarán los hogares de los barrios Villa Carmencita y Villanueva en Zárate, llevando el anuncio del Evangelio que, como ellos recuerdan, "invita insistentemente a la alegría".
La misión organizada entre la Parroquia Beata Teresa de Calcuta de Zárate y la Catedral Santa Florentina de Campana será llevada adelante por jóvenes católicos comprometidos con las problemáticas actuales de nuestra sociedad. A sabiendas de que las dificultades que enfrentamos como seres humanos y la raíz de todos los problemas sociales y personales se encuentran en la falta de solidaridad y compromiso entre los hermanos de la misma comunidad, éste grupo de jóvenes quiere llevar el mensaje de una fe auténtica, transformadora de la realidad cotidiana.
Bajo el lema "Jesús es mi todo en todo", los jóvenes se comprometieron a hacer frente y sin miedo a las profundas preguntas del ser humano, que no admiten una respuesta superficial, como la existencia de Dios, el rol de la Iglesia en nuestra sociedad, las preocupaciones y tristezas del hombre de hoy, la búsqueda de la verdadera felicidad, etc.
Durante las mañanas y las tardes entre el 3 y el 11 de enero visitarán las casas comprendidas entre las calles Pellegrini, Marcos Sastre, Larrea y Av. Lavalle. Además durante esos días se realizarán actividades como juegos y deportes con los niños y jóvenes a partir de las 15 hs. y charlas con los adultos a partir de las 20 hs. También habrá misa diaria a las 19 hs. donde se rezará especialmente por las familias mas necesitadas del barrio. Todas las actividades se desarrollarán en las instalaciones de la Pquia. Beata Teresa de Calcuta, ubicada en Sgto. Cabral 1960 (tel. 03487 430041).
Evangelio del Lunes 5 de Enero
Lectura para el lunes 5 de enero
del Santo Evangelio según San Juan 1,43-51
(Feria de tiempo de Navidad)
Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.
del Santo Evangelio según San Juan 1,43-51
(Feria de tiempo de Navidad)
Jesús resolvió partir hacia Galilea. Encontró a Felipe y le dijo: "Sígueme".
Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro.
Felipe encontró a Natanael y le dijo: "Hemos hallado a aquel de quien se habla en la Ley de Moisés y en los Profetas. Es Jesús, el hijo de José de Nazaret".
Natanael le preguntó: "¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?". "Ven y verás", le dijo Felipe.
Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: "Este es un verdadero israelita, un hombre sin doblez".
"¿De dónde me conoces?", le preguntó Natanael. Jesús le respondió: "Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera".
Natanael le respondió: "Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel".
Jesús continuó: "Porque te dije: 'Te vi debajo de la higuera', crees. Verás cosas más grandes todavía".
Y agregó: "Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre."
Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro.
Felipe encontró a Natanael y le dijo: "Hemos hallado a aquel de quien se habla en la Ley de Moisés y en los Profetas. Es Jesús, el hijo de José de Nazaret".
Natanael le preguntó: "¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?". "Ven y verás", le dijo Felipe.
Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: "Este es un verdadero israelita, un hombre sin doblez".
"¿De dónde me conoces?", le preguntó Natanael. Jesús le respondió: "Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera".
Natanael le respondió: "Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel".
Jesús continuó: "Porque te dije: 'Te vi debajo de la higuera', crees. Verás cosas más grandes todavía".
Y agregó: "Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre."
Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.
sábado, 3 de enero de 2015
Evangelio del Sábado 3 de Enero
Evangelio según San Juan 1,29-34.
Al día siguiente, Juan vio acercarse a Jesús y dijo: "Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
A él me refería, cuando dije: Después de mí viene un hombre que me precede, porque existía antes que yo.
Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua para que él fuera manifestado a Israel".
Y Juan dio este testimonio: "He visto al Espíritu descender del cielo en forma de paloma y permanecer sobre él.
Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: 'Aquel sobre el que veas descender el Espíritu y permanecer sobre él, ese es el que bautiza en el Espíritu Santo'.
Yo lo he visto y doy testimonio de que él es el Hijo de Dios".
Al día siguiente, Juan vio acercarse a Jesús y dijo: "Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
A él me refería, cuando dije: Después de mí viene un hombre que me precede, porque existía antes que yo.
Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua para que él fuera manifestado a Israel".
Y Juan dio este testimonio: "He visto al Espíritu descender del cielo en forma de paloma y permanecer sobre él.
Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: 'Aquel sobre el que veas descender el Espíritu y permanecer sobre él, ese es el que bautiza en el Espíritu Santo'.
Yo lo he visto y doy testimonio de que él es el Hijo de Dios".
viernes, 2 de enero de 2015
Evangelio del Viernes 2 de Enero
Evangelio según San Juan 1,19-28.
Este es el testimonio que dio Juan, cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas desde Jerusalén, para preguntarle: "¿Quién eres tú?".
El confesó y no lo ocultó, sino que dijo claramente: "Yo no soy el Mesías".
"¿Quién eres, entonces?", le preguntaron: "¿Eres Elías?". Juan dijo: "No". "¿Eres el Profeta?". "Tampoco", respondió.
Ellos insistieron: "¿Quién eres, para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?".
Y él les dijo: "Yo soy una voz que grita en el desierto: Allanen el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías".
Algunos de los enviados eran fariseos,
y volvieron a preguntarle: "¿Por qué bautizas, entonces, si tu no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?".
Juan respondió: "Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay alguien al que ustedes no conocen:
él viene después de mí, y yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia".
Todo esto sucedió en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan bautizaba.
Este es el testimonio que dio Juan, cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas desde Jerusalén, para preguntarle: "¿Quién eres tú?".
El confesó y no lo ocultó, sino que dijo claramente: "Yo no soy el Mesías".
"¿Quién eres, entonces?", le preguntaron: "¿Eres Elías?". Juan dijo: "No". "¿Eres el Profeta?". "Tampoco", respondió.
Ellos insistieron: "¿Quién eres, para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?".
Y él les dijo: "Yo soy una voz que grita en el desierto: Allanen el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías".
Algunos de los enviados eran fariseos,
y volvieron a preguntarle: "¿Por qué bautizas, entonces, si tu no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?".
Juan respondió: "Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay alguien al que ustedes no conocen:
él viene después de mí, y yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia".
Todo esto sucedió en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan bautizaba.
Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.
jueves, 1 de enero de 2015
Evangelio del Jueves 1 de Enero
Evangelio según san Lucas (2,16-21):
En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho. Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.
En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho. Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.
miércoles, 31 de diciembre de 2014
Último día del año 2014. Felicidades y bendición para el AÑO NUEVO 2015.
Les deseo, auguro, de corazón, un bendecido Nuevo Año, transformados, animados e impulsados por la Gracia del Señor Jesús. El primer día del Año, 1ro. de enero, está signado por la maternidad de María, la Virgen Madre. La Iglesia celebra a María, Madre de Dios (y Madre nuestra). En sus manos de Madre de Misericordia ponemos nuestras vidas, nuestra salud, nuestras familias, ocupaciones y recorrido existencial, tanto personal como comunitario. Bendiciones de lo Alto con la sonrisa de Jesús Niño.
+Oscar.
+Oscar.
1ro. de enero. Solemnidad de María, Madre de Dios.
![]() |
María, Madre de Dios y la Santísima Eucaristía. . |
Felicidades y bendiciones. Rezo por todos y cada uno de ustedes.
Para profundizar sobre el misterio de Dios en María, Virgen y Madre, podemos ver el concilio vaticano II, const. dogm. Lumen gentium, n. 52. Pero sobre todo lo profundizamos desde la oración del corazón y desde el poner nuestras vidas en las Manos paternas de Dios, por intercesión de María, Madre Nuestra.
Evangelio del Miércoles 31 de Diciembre
7mo día de la Octava de Navidad
Evangelio según San Juan 1,1-18.
Evangelio según San Juan 1,1-18.
Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.
Al principio estaba junto a Dios.
Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe.
En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron.
Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan.
Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.
El no era la luz, sino el testigo de la luz.
La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre.
Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció.
Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron.
Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios.
Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios.
Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él, al declarar: "Este es aquel del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo".
De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia:
porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo.
Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Hijo único, que está en el seno del Padre.
martes, 30 de diciembre de 2014
Evangelio del Martes 30 de Diciembre
6to día de la Octava de Navidad
Evangelio según San Lucas 2,22.36-40.
Evangelio según San Lucas 2,22.36-40.
Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor,
Estaba también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casada en su juventud, había vivido siete años con su marido.
Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones.
Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.
Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea.
El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él.
lunes, 29 de diciembre de 2014
Evangelio de Lunes 29 de Diciembre
5to día de la Octava de Navidad
Evangelio según San Lucas 2,22-35.
Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.
Evangelio según San Lucas 2,22-35.
Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: Todo varón primogénito será consagrado al Señor.
También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor.
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor.
Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo:
"Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos:
luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel".
Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él.
Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: "Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos".
También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor.
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor.
Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo:
"Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos:
luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel".
Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él.
Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: "Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos".
Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.
domingo, 28 de diciembre de 2014
Fiesta de la Sagrada Familia
En el día de la Fiesta de la Sagrada Familia: Jesús, María y José, los invitamos a unirse en oración queridos amigos con estas bellas palabras de la Beata Teresa de Calcuta (1910-1997), fundadora de las Hermanas Misioneras de la Caridad.
«Regresaron a Galilea, a su pueblo de Nazaret»
Padre nuestro que estás en el cielo, tú nos has dado un modelo de vida
en la Sagrada Familia de Nazaret.
Ayúdanos, Padre amantísimo, a hacer de nuestra familia
un nuevo Nazareth donde reine la alegría y la paz.
Que sea profundamente contemplativa,
intensamente eucarística y vibrante de gozo.
Ayúdanos a permanecer unidos en los gozos y en las penas
gracias a la oración familiar.
Enséñanos a reconocer a Jesús
en cada miembro de nuestra familia,
particularmente cuando sufre y está herida.
Que el Corazón eucarístico de Jesús
haga nuestros corazones suaves y humildes, semejantes al suyo (Mt 11,29).
Ayúdanos a cumplir santamente nuestra vocación familiar.
Que nos podamos amar los unos a los otros
como Dios nos ama a cada uno
cada día más,
y nos perdonemos mutuamente nuestras faltas
así como tú perdonas nuestros pecados.
Ayúdanos, Padre amantísimo,
a acoger todo lo que nos das
con una amplia sonrisa.
Corazón inmaculado de María, causa de nuestra alegría,
ora por nosotros.
Santos ángeles de la guardia,
permaneced junto a nosotros,
guiadnos, protegednos.
Amén.
![]() |
| La bienaventurada Madre Teresa con San Juan Pablo II |
La Familia de Nazaret es santa, porque está centrada en Jesús, explicó Francisco en el Ángelus
En el domingo de la Fiesta de la Sagrada Familia, sumergidos en el clima de la Navidad, ante la multitud de fieles y peregrinos que llegaron a la Plaza del Santuario de San Pedro para rezar con el Papa y recibir su bendición, Francisco invitó a imaginar a esta pequeña familia en medio de tanta gente en el gran templo. No se distinguen, pero no pasan desapercibidos a dos ancianos llenos del Espíritu Santo y de profecía que los reconocen.
"El mensaje que proviene de la Sagrada Familia -explicó el Obispo de Roma- es sobre todo un mensaje de fe. En la vida familiar de María y José, Dios es verdaderamente el centro en la persona de Jesús. Por esto la Familia de Nazaret es santa, porque está centrada en Jesús. Cuando los padres y los hijos respiran juntos este clima de fe, poseen una energía que les permite afrontar pruebas también difíciles, como muestra la experiencia de la Sagrada Familia, por ejemplo, el evento de la dramática huída a Egipto".
Y el Sucesor de Pedro afirmó: "Esta luz que viene de la Sagrada Familia nos anima ofrecer calor humano en aquellas situaciones familiares en las que, por varios motivos, les falta la paz, les falta la armonía y el perdón. Que nuestra solidaridad concreta no venga a menos, especialmente con aquellas familias que están viviendo situaciones muy difíciles por las enfermedades, la falta de trabajo, la discriminación, la necesidad de emigrar… Confiemos a María, Reina de la familia, todas las familias del mundo, para que puedan vivir en la fe, en la concordia, en la ayuda recíproca, y para esto invoco sobre ellas la materna protección de Aquella que fue madre e hija de su Hijo".
Para Tu Radio, jesuita Guillermo Ortiz de RADIO VATICANA
Texto completo de la reflexión del Papa antes de la oración del ángelus
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
En este primer domingo después de Navidad, mientras estamos todavía inmersos en el clima gozoso de la fiesta, la Iglesia nos invita a contemplar la Santa Familia de Nazaret. El Evangelio hoy nos presenta a la Virgen y San José en el momento en el cual, cuarenta días después del nacimiento de Jesús, se dirigen al templo de Jerusalén. Lo hacen en religiosa obediencia a la Ley de Moisés, que prescribe ofrecer al Señor al primogénito (cfr. Lc 2,22-24).
Podemos imaginar esta pequeña familia, en medio a tanta gente, en los grandes patios del templo. No resalta a los ojos, no se distingue… ¡Pero todavía no pasa inobservada! Dos ancianos, Simeón y Ana, movidos por el Espíritu Santo, se acercan y se ponen a alabar a Dios por ese Niño, en el cual reconocen al Mesías, luz de las gentes y salvación de Israel (cfr. Lc 2,22-38). Es un momento simple pero rico de profecía: el encuentro entre dos jóvenes esposos llenos de alegría y de fe por las gracias del Señor; y dos ancianos, también ellos llenos de alegría y de fe por la acción del Espíritu. ¿Quién los hace encontrar? Jesús. Jesús los hace encontrar: a los jóvenes y a los ancianos. Jesús es Aquel que acerca a las generaciones. Es la fuente de aquel amor que une a las familias y a las personas, venciendo toda desconfianza, todo aislamiento, todo alejamiento. Esto nos hace pensar también a los abuelos: ¡Cuánto es importante su presencia, la presencia de los abuelos! ¡Cuánto es precioso su rol en las familias y en la sociedad! Las buenas relaciones entre jóvenes y ancianos es decisiva para el camino de la comunidad civil y eclesial. ¡Y mirando a estos dos ancianos, estos dos abuelos – Simeón y Ana – saludamos desde aquí, con un aplauso, a todos los abuelos del mundo!
El mensaje que proviene de la Sagrada Familia es sobre todo un mensaje de fe. En la vida familiar de María y José, Dios está verdaderamente al centro, y lo está en la persona de Jesús. Por esto la familia de Nazaret es santa. ¿Por qué? Porque está centrada en Jesús. Cuando los padres y los hijos respiran juntos este clima de fe, poseen una energía que les permite afrontar pruebas también difíciles, como muestra la experiencia de la Sagrada Familia, por ejemplo, en el evento dramático de la huida en Egipto: una dura prueba.
El Niño Jesús con su Madre María y con San José son un icono familiar sencillo pero sobre todo luminoso. La luz que irradia es luz de misericordia y de salvación para el mundo entero, luz de verdad para todo hombre, para la familia humana y para cada familia. Esta luz que viene de la Sagrada Familia nos anima a ofrecer calor humano en aquellas situaciones familiares en el cual, por diversos motivos, falta la paz, falta la armonía y falta el perdón. Que nuestra concreta solidaridad no disminuya especialmente en relación a las familias que están viviendo situaciones muy difíciles por las enfermedades, la falta de trabajo, las discriminaciones, la necesidad de emigrar… Y aquí nos detenemos un instante y en silencio rezamos por todas estas familias en dificultad, sean dificultades de enfermedad, de falta de trabajo, discriminaciones, necesidad de emigrar, sea necesidad de entenderse (porque a veces no se entiende) y también de desunión (porque a veces se está desunido). En silencio rezamos por todas estas familias.
(Traducción del italiano, Renato Martinez – Radio Vaticano)
Saludos del Papa después del Ángelus
Queridos hermanos y hermanas,
Mi pensamiento va, en este momento, a los pasajeros del avión malayo desaparecido mientras estaba en vuelo entre Indonesia y Singapur, como también a los pasajeros de los barcos en tránsito en las últimas horas en las aguas del mar Adriático afectados en algunos incidentes. Estoy cerca con el afecto y la oración a los familiares y a cuantos viven con tristeza y sufrimiento estas difíciles situaciones y a cuantos están comprometidos en las operaciones de rescate.
¡Hoy el primer saludo va a todas las familias presentes! La Sagrada Familia los bendiga y los guie en su camino.
Saludo a todos ustedes, romanos y peregrinos; en especial, a los numerosos jóvenes de la diócesis de Bergamo y de Vicenza que han recibido o están por recibir la Confirmación. Saludo a las familias del Oratorio de la catedral de Sarzana, a los fieles de San Lorenzo en Banale (Trento), a los monaguillos de Sambruson (Venecia), a los scouts de Villamassargia y a los colaboradores de la Fraterna Domus.
A todos les deseo un buen domingo. Les agradezco por sus saludos y por sus oraciones, y continúen rezando por mí. ¡Buen almuerzo y hasta la vista!
(from Vatican Radio)
Evangelio de Sábado 27 de Diciembre
Fiesta de la Sagrada Familia: Jesús, María y José
Evangelio según San Lucas 2,22-40.
Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.
Evangelio según San Lucas 2,22-40.
Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: Todo varón primogénito será consagrado al Señor.
También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor.
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor.
Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo:
"Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos:
luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel".
Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él.
Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: "Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos".
Estaba también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casada en su juventud, había vivido siete años con su marido.
Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones.
Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.
Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea.
El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él.
Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.
sábado, 27 de diciembre de 2014
Francisco: El misterio de la Navidad es dar la vida por los demás
Tomado de: http://www.aica.org/
Ciudad del Vaticano (AICA):
“Pensar, sentir y vivir como cristianos. Le pedimos a San Esteban la gracia de la coherencia cristiana”, dijo esta mañana, desde la ventana del estudio apostólico frente a la Plaza de San Pedro, el papa Francisco, en el Ángelus del 26 de diciembre, al recordar a los seguidores de Cristo discriminados por su fe, observando que la liturgia del día recuerda el testimonio de san Esteban, el primer mártir de la Iglesia.
El Pontífice pidió a los fieles que oren por los cristianos discriminados. “Yo le diría a cada uno de ellos: si ustedes llevan esta cruz con amor, ustedes han entrado en el misterio de la Navidad, se encuentran en el corazón de Cristo y de la Iglesia”.
Asimismo, pidió rezar también porque “gracias al sacrificio de estos mártires de hoy, se fortalece en cada parte del mundo el compromiso para reconocer y lograr la libertad religiosa, que es un derecho inalienable de toda persona humana”.
El Papa aseguró que el misterio de la Navidad es dar la vida por los demás. San Esteban “con su martirio honra la venida al mundo del Rey de reyes, ofreciéndole el don de su propia vida. Y así nos muestra cómo vivir plenamente el misterio de la Navidad”.
El evangelio –subrayó el Pontífice- habla de las dificultades que deben enfrentar los discípulos de Jesús- "Y serán odiados por todos por causa de mi nombre. Pero el que persevere hasta el fin, éste será salvo".
“Estas palabras del Señor –explicó- no arruinan la celebración de la Navidad, pero la desvisten de esa falsa capa empalagosa que no es suya. Entendemos que en las pruebas que aceptamos en la fe, la violencia es derrotada por el amor, la muerte por la vida, para aceptar realmente a Jesús en nuestra vida y prolongar la alegría de la Noche Santa”.
Se trata de dar testimonio de “Jesús en la humildad, en el servicio silencioso, sin miedo a ir en contra de la corriente. Y si no todos están llamados, como san Esteban, a derramar su sangre, para todo cristiano, sin embargo, se requiere que sea coherente en todo momento con la fe que profesa”.
El camino que lleva a Jesús es exigente, aclaró el Papa, pero “los que siguen el camino con fidelidad y valor reciben el regalo prometido por el Señor a los hombres y mujeres de buena voluntad”.
En efecto, “en Belén los ángeles anuncian a los pastores: "En la tierra paz entre los hombres que Dios ama". Esta paz dada por Dios es capaz de calmar la conciencia de los que, a través de las pruebas de la vida, están dispuestos a aceptar la Palabra de Dios y tratar de observarlo con perseverancia hasta el final”.
Después del ángelus, el Obispo de Roma renovó sus saludos de Navidad a todos los fieles junto sus mejores deseos de paz para “las familias, parroquias y comunidades religiosas, movimientos y asociaciones”.
Finalizada la oración y bendición, el Papa agradeció a todos los mensajes y saludos de Navidad: “No siendo posible responder a cada uno, expreso hoy a todos mi sentido agradecimiento, especialmente por las oraciones. ¡Gracias de corazón! ¡Que el Señor los recompense con su generosidad!”.
Evangelio del Sábado 27 de Diciembre
Fiesta de san Juan, apóstol y evangelista
Evangelio según San Juan 20,2-8.
Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.
Evangelio según San Juan 20,2-8.
El primer día de la semana, María Magdalena corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto".
Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro.
Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más rápidamente que Pedro y llegó antes.
Asomándose al sepulcro, vio las vendas en el suelo, aunque no entró.
Después llegó Simón Pedro, que lo seguía, y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo,y también el sudario que había cubierto su cabeza; este no estaba con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte.
Luego entró el otro discípulo, que había llegado antes al sepulcro: él también vio y creyó.
Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.
viernes, 26 de diciembre de 2014
Evangelio de Viernes 26 de Diciembre
Fiesta de san Esteban, protomártir
Evangelio según San Mateo 10,17-22.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Evangelio según San Mateo 10,17-22.
Jesús dijo a sus apóstoles:
Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en las sinagogas.
A causa de mí, serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los paganos.
Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento, porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes.
El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los harán morir.
Ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero aquel que persevere hasta el fin se salvará.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
jueves, 25 de diciembre de 2014
Misa de NAVIDAD
En el Hogar de la Paz y la Alegría de las Misioneras de la Caridad de la Madre Teresa de Cacuta, en Zárate. Junto con el P. Lucas Martínez, párroco de Nuestra Señora de Fátima (del bajo de Zárate, la parroquia de jurisdicción). Con las hermanas Misioneras de la caridad, y la nueva superiora (la hermana Damiana) habiendo saludado y despedido a la hermana Tessy, quien fue al capítulo general y le han dado otro destino pastoral. Junto con los ancianos, las niñas, el lindo coro, los colaboradores, los fieles que aman ese lugar y esa gente. Gracias por tanto amor y tanta bondad. Feliz y Santa Navidad y el Señor les dé el Ciento por uno.
+Oscar.![]() |
| MISA DE NAVIDAD. Hogar de la Paz y la Alegría |
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| Al término de la misa de NAVIDAD. Hogar de la Paz y la Alegría. Hermanas de la Madre Teresa |
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| VILLANCICOS NAVIDEÑOS. Las hermanas cantan maravillosamente. El obispo y el padre hicieron cuanto mejor pudieron |
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| Compartir fraterno después de la Misa de Navidad |
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| PESEBRE DEL HOGAR DE LA PAZ Y LA ALEGRÍA DE LAS HERMANAS MISIONERAS DE LA CARIDAD DE LA MADRE TERESA DE CALCUTA EN ZÁRATE |
Evangelio del Jueves 25 de Diciembre
Solemnidad de la Natividad del Señor (Misa del día)
Evangelio según San Juan 1,1-18.
Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.
Al principio estaba junto a Dios.
Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe.
En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron.
Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan.
Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.
El no era la luz, sino el testigo de la luz.
La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre.
Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció.
Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron.
Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios.
Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios.
Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él, al declarar: "Este es aquel del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo".
De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia:
porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo.
Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Hijo único, que está en el seno del Padre.
Evangelio según San Juan 1,1-18.
Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.
Al principio estaba junto a Dios.
Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe.
En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron.
Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan.
Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.
El no era la luz, sino el testigo de la luz.
La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre.
Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció.
Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron.
Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios.
Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios.
Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él, al declarar: "Este es aquel del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo".
De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia:
porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo.
Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Hijo único, que está en el seno del Padre.
Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesús.
miércoles, 24 de diciembre de 2014
ISAAC, LA SANTA RISA, LAS PROMESAS Y SORPRESAS DE DIOS.
Isaac, generador de la “santa risa” y de la “estupefacción feliz” (pienso que en ese contexto también podemos ver “las sorpresas de Dios” de las que nos ha predicado el Papa Francisco).
En el Libro de Génesis, Isaac (en hebreo יִצְחָקYitzhak o Yiṣḥāq en árabe إسحاق Ish'aq, "reirá" o "risa") es presentado como uno de los patriarcas del pueblo de Israel; hijo de Abraham y Sara. Como dijimos, su nombre significa «hará reír» y esto se produjo en dos vertientes: por un lado, por causa de la hilaridad que causó a su madre, ya anciana, el anuncio por parte de un viajero al que había hospedado acerca de que ella iba a dar aluz a un hijo. Con una lógica humana «dada su edad, no podía creer estar embarazada» (Génesis 17:16-17).
Pero hay un significado más profundo y más feliz de la risa patriarcal que causó Isaac: el gozo de la alianza, el solazarse en la alianza, la alegría de la Ley (y de la nueva Ley del Espíritu Santo). Ya en la tradición bíblica, el parto sobrenatural de Isaac fue un resultado del pacto que realizó Yavé con Abraham, y que selló la elección del pueblo judío como receptor de la ley divina (en hebreo, ברית מילה, brit milah). Esta alianza significa literalmente «pacto» (Génesis 17:10). La alianza requiere de "humildad" de nuestra parte. Y la humildad conlleva "humor" (de hecho Santo Tomás de Aquino en la Suma Teológica relaciona a los humildes con quienes tienen "sentido del humor").
Como sabemos, Isaac fue hijo de Abraham y Sara y, sí, su nombre está relacionado con la risa, pues significa "haré reír". Siendo único hijo de Abraham con Sara (cf Ge,17:19), iba a ser sacrificado por su padre, siguiendo una orden divina (Cf Ge. 22).Isaac casó con Rebeca y con ella tuvo dos hijos: Esaú y Jacob, el elegido.
Se aposentó en Beersaba, donde renovó la alianza con Dios. En la Nueva Alianza son expresados distintos paralelismos que hacen ver en Isaac su carácter de “figura anunciadora” (paradéigma, typos) del Cordero Inocente, Jesucristo:
En el Nuevo Testamento:
- Es el hijo de la promesa, Ga.4:28.
- Un héroe de la fe, Heb.11:20.
- Nuestro padre, Ro.11:10.
- Figura de Cristo, Ga.3:16, Heb.11:19
- Fue esperado largo tiempo.
- Nace por un milagro, Ge.18, Lc.l.
- Motivo de gran alegría, Ge.21, Lc.2
- Hijo único del padre, Ge.22:2, Jn.3: 16.
- Carga leña para el sacrificio, Jesús cargó su cruz, Ge.22, Jn.19:17.
- Se dispone a ser víctima, Ge.22:7¬8, Fi1.2:8.
- Dios pondrá el cordero, Ge.22:8, Jesús es el Cordero, Jn.1:29.
Con los mejores deseos de Feliz y Santa Navidad.
+Oscar.
En el Libro de Génesis, Isaac (en hebreo יִצְחָקYitzhak o Yiṣḥāq en árabe إسحاق Ish'aq, "reirá" o "risa") es presentado como uno de los patriarcas del pueblo de Israel; hijo de Abraham y Sara. Como dijimos, su nombre significa «hará reír» y esto se produjo en dos vertientes: por un lado, por causa de la hilaridad que causó a su madre, ya anciana, el anuncio por parte de un viajero al que había hospedado acerca de que ella iba a dar aluz a un hijo. Con una lógica humana «dada su edad, no podía creer estar embarazada» (Génesis 17:16-17).
Pero hay un significado más profundo y más feliz de la risa patriarcal que causó Isaac: el gozo de la alianza, el solazarse en la alianza, la alegría de la Ley (y de la nueva Ley del Espíritu Santo). Ya en la tradición bíblica, el parto sobrenatural de Isaac fue un resultado del pacto que realizó Yavé con Abraham, y que selló la elección del pueblo judío como receptor de la ley divina (en hebreo, ברית מילה, brit milah). Esta alianza significa literalmente «pacto» (Génesis 17:10). La alianza requiere de "humildad" de nuestra parte. Y la humildad conlleva "humor" (de hecho Santo Tomás de Aquino en la Suma Teológica relaciona a los humildes con quienes tienen "sentido del humor").
Como sabemos, Isaac fue hijo de Abraham y Sara y, sí, su nombre está relacionado con la risa, pues significa "haré reír". Siendo único hijo de Abraham con Sara (cf Ge,17:19), iba a ser sacrificado por su padre, siguiendo una orden divina (Cf Ge. 22).Isaac casó con Rebeca y con ella tuvo dos hijos: Esaú y Jacob, el elegido.
Se aposentó en Beersaba, donde renovó la alianza con Dios. En la Nueva Alianza son expresados distintos paralelismos que hacen ver en Isaac su carácter de “figura anunciadora” (paradéigma, typos) del Cordero Inocente, Jesucristo:
En el Nuevo Testamento:
- Es el hijo de la promesa, Ga.4:28.
- Un héroe de la fe, Heb.11:20.
- Nuestro padre, Ro.11:10.
- Figura de Cristo, Ga.3:16, Heb.11:19
- Fue esperado largo tiempo.
- Nace por un milagro, Ge.18, Lc.l.
- Motivo de gran alegría, Ge.21, Lc.2
- Hijo único del padre, Ge.22:2, Jn.3: 16.
- Carga leña para el sacrificio, Jesús cargó su cruz, Ge.22, Jn.19:17.
- Se dispone a ser víctima, Ge.22:7¬8, Fi1.2:8.
- Dios pondrá el cordero, Ge.22:8, Jesús es el Cordero, Jn.1:29.
Con los mejores deseos de Feliz y Santa Navidad.
+Oscar.
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| ABRAHAM DISPUESTO A SACRIFICAR A ISAAC ES DETENIDO POR EL ÁNGEL |
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| LA NATIVIDAD (Navidad) del SEÑOR |
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| LA PUERTA DE LA HUMILDAD DE LA BASÍLICA DE LA NATIVIDAD EN BELÉN.
O del "sentido del humor" (ver el posting)
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"La Navidad sea una verdadera ocasión para sanar las heridas y las faltas". El Papa a los empleados del Vaticano
Tomado de: http://es.radiovaticana.va/
| Saludo del Papa a los trabajadores del Vaticano - OSS_ROM |
(RV).- La mañana de este lunes el Papa Francisco recibió en el Aula Pablo VI a los empleados de la Santa Sede y de la Gobernación del Vaticano para el tradicional intercambio de saludos por Navidad.
Tomando como inspiración la etimología de la palabra “curia”, el Santo Padre exhortó a los empleados a transformar la navidad en una “verdadera ocasión para sanar las heridas y para superar las faltas”. En esta segunda navidad de Bergoglio en el Vaticano, quiso encontrar y saludar a cuantos trabajan sin hacerse ver, los llamados “invisibles o desconocidos”: «No he querido pasar mi segunda Navidad en Roma sin encontrar a las personas que trabajan en la Curia; sin encontrar a las personas que trabajan sin hacerse ver y que se definen irónicamente “los desconocidos, los invisibles”: los jardineros, el personal de limpieza, los porteros, los ascensoristas, los secretarios… y tantos, tantos otros. Gracias a su trabajo cotidiano y a su premurosa fatiga… ».
En su discurso el Papa invitó a realizar un momento de meditación y de examen de conciencia en preparación a una Santa Navidad: «los exhorto paternalmente a meditar este texto poniéndolo como un punto de reflexión para un fructuoso examen de conciencia, en preparación a la Santa Navidad y al Año Nuevo. ¡Los exhorto también a acercarse al sacramento de la Confesión con ánimo dócil, a recibir la misericordia del Señor que toca a la puerta de nuestro corazón, en la alegría de la familia!». Recordando la doctrina de San Pablo sobre el cuerpo, el Obispo de Roma resaltó la importancia que tiene cada miembro del cuerpo, incluso aquel que consideramos de menor cuidado.
Poniendo como ejemplo el cuidado que tiene una madre por su hijo enfermo, el Sucesor de Pedro explico lo que significa cuidar o sanar a alguien o a algo.
«Me viene a la mente la imagen de una mamá que cuida a su hijo enfermo, con total dedicación, considerando como propio el dolor de su hijo. Ella no mira jamás el reloj, no se lamenta jamás por no haber dormido toda la noche, no desea otra cosa que verlo sanar, cueste lo que cueste». En este tiempo trascurrido en medio a ustedes, recordó el Pontífice, he podido notar el cuidado que tienen por su trabajo, y por esto les agradezco mucho. Todavía, permítanme exhortarlos a transformar esta Santa navidad en una verdadera ocasión para “sanar” toda herida y para “curar” toda falta y a ellos los exhortó a: «Cuidar su vida espiritual, su relación con Dios; cuidar su vida familiar; cuidar sus relaciones con los demás, transformando la fe en vida y las palabras en obras buenas; cuidar su hablar, purificando la lengua de las palabras ofensivas; sanar las heridas del corazón con el aceite del perdón; cuidar su trabajo, cumpliendo con entusiasmo, con humildad, con eficacia, con pasión, con ánimo que sabe agradecer al Señor; cuidarse de la envidia, de la concupiscencia, del odio y de los sentimientos negativos que devoran nuestra paz interior; cuidarse del rencor que nos lleva a la venganza; cuidar a los hermanos débiles; cuidar que esta Santa Navidad no sea jamás una fiesta del consumismo comercial, de la apariencia o de los regalos inútiles, o de los gastos superfluos, sino que sea la fiesta de la alegría de recibir al Señor en el pesebre y en el corazón». Todo esto es posible si pusiéramos en práctica la regla de oro descrito en el Sermón de la montaña del Evangelio de Mateo agregó Francisco.
Cuidar tantas cosas, dijo, y animó a los padres jóvenes a analizar el tiempo que transcurren con sus hijos: «“¿Yo tengo tiempo para jugar con mis hijos, o estoy siempre ocupado, y no tengo tiempo para mis hijos?”. Les dejo esta pregunta. Jugar con los hijos: es tan hermoso. Y esto siembra futuro».
Antes de concluir recordó el verdadero sentido de la Navidad y el motivo principal de la venida del Hijo de Dios al mundo. «Esta es la verdadera Navidad: la fiesta de la pobreza de Dios que se despojó de sí mismo tomando la naturaleza de esclavo (cfr. Fil 2,6); de Dios que se pone a servir a la mesa (cfr. Mt 22,27); de Dios que se esconde a los inteligentes y los sabios y que se revela a los pequeños, a los simples y a los pobres (cfr. Mt 11,25); del «Hijo del hombre que no ha venido para ser servido, sino para servir, y para dar su vida como precio de rescate por muchos» (Mc 10,45)».
Francisco terminó diciendo que no habría verdadera Navidad sin el perdón de unos a otros y les dijo: «No quiero terminar estas palabras de saludos sin pedirles perdón por las faltas, las mías y la de mis colaboradores, y también por algunos escándalos, que hacen tanto mal. Perdónenme».
Renato Martinez -RV
TEXTO COMPLETO DEL SALUDOS DEL SANTO PADRE
Ha sido el orgullo que ha transformado a los ángeles en diablos;
Es la humildad que hace a los hombres iguales a los ángeles (San Agustín).
Queridos colaboradores y colaboradoras, !buenos días!
Queridos empleados de la Curia – no desobedientes de la Curia, como alguno los ha involuntariamente definido cometiendo un error de escritura – hace poco he encontrado a los jefes de los Dicasterios y a los Superiores de la Curia Romana para el tradicional intercambio de saludos por la Navidad, y ahora los recibo a ustedes, para expresar a cada uno mi más sentido agradecimiento y mis más sinceros deseos de una verdadera Navidad del Señor.
Es un dato real que la mayor parte de ustedes son de nacionalidad italiana, por eso permítanme expresar un especial, y diría debido, agradecimiento a los italianos que a lo largo de la historia de la Iglesia y de la Curia Romana ha obrado constantemente con ánimo fiel y generoso, poniendo al servicio de la Santa Sede y del Sucesor de Pedro la propia singular laboriosidad y la dedicación filial , ofreciendo a la Iglesia grandes Santos, Papas, mártires, misioneros, artistas que ninguna sombra pasajera de la historia podrá oscurecer. ¡Muchas gracias!
Agradezco a las personas que provienen de otros países y que trabajan generosamente en la Curia, lejos de sus países y de sus familias, representando para la Curia el rostro de la “catolicidad” de la Iglesia.
Hablando a los Superiores de la Curia Romana, comparando a un Cuerpo que busca siempre estar más unido y más armonioso para reflejar, en cierto sentido, el Cuerpo místico de Cristo, es decir la Iglesia, los exhorto paternalmente a meditar este texto poniéndolo como un punto de reflexión para un fructuoso examen de conciencia, en preparación a la Santa navidad y al Año Nuevo. ¡Los exhorto también a acercarse al sacramento de la Confesión con ánimo dócil, a recibir la misericordia del Señor que toca a la puerta de nuestro corazón, en la alegría de la familia!
No he querido pasar mi segunda Navidad en Roma sin encontrar a las personas que trabajan en la Curia; sin encontrar a las personas que trabajan sin hacerse ver y que se definen irónicamente “los desconocidos, los invisibles”: los jardineros, el personal de limpieza, los porteros, los ascensoristas, los secretarios… y tantos, tantos otros. Gracias a su trabajo cotidiano y a su premurosa fatiga, la Curia se expresa como un cuerpo vivo y en camino: un verdadero mosaico rico de fragmentos diversos, necesarios y complementarios.
Dice San Pablo, hablando del Cuerpo de Cristo, que «no puede el ojo decir a la mano: “No te necesito”; ni la cabeza a los pies: “No tengo necesidad de ti”. Al contrario aquellos miembros del cuerpo que parecen los más débiles son más necesarios – pensemos en los ojos – y aquellas partes del cuerpo que consideramos menos importantes los consideramos con mayor respeto … Dios ha compuesto el cuerpo, confiriendo mayor honor a lo que le faltaba, para que no hubiese desunión en el cuerpo, sino al contrario los diversos miembros tuvieran cuidado uno de los otros» (1 Cor 12,21-25).
Queridos colaboradores y colaboradoras de la Curia, pensando en las palabras de San Pablo y en ustedes, es decir en las personas que forman parte de la Curia y que la hacen un Cuerpo vivo, dinámico y bien cuidado, he querido escoger la palabra “cuidado” como referencia de este encuentro.
Cuidar significa manifestar interés diligente y premuroso, que empeña sea nuestro ánimo sea nuestra actividad, hacia alguno o alguna cosa; significa mirar con atención a alguien que necesita cuidado sin pensar a otro; significa aceptar de dar o recibir el cuidado. Me viene a la mente la imagen de una mamá que cuida a su hijo enfermo, con total dedicación, considerando como propio el dolor de su hijo. Ella no mira jamás el reloj, no se lamenta jamás por no haber dormido toda la noche, no desea otra cosa que verlo sanar, cueste lo que cueste.
En este tiempo trascurrido en medio a ustedes he podido notar el cuidado que tienen a su trabajo, y por esto les agradezco mucho. Todavía, permítanme exhortarlos a transformar esta Santa navidad en una verdadera ocasión para “sanar” toda herida y para “curar” toda falta.
Por esto los exhorto a:
Cuidar su vida espiritual, su relación con Dios, porque esta es la columna vertebral de todo lo que hacemos y de todo lo que somos. Un cristiano que no se nutre con la oración, los sacramentos y la Palabra de Dios, inevitablemente se marchita y se seca. Cuidar la vida espiritual;
Cuidar su vida familiar, dando a los hijos y sus familiares no solo dinero, sino sobre todo tiempo, atención y amor;
Cuidar sus relaciones con los demás, transformando la fe en vida y las palabras en obras buenas, especialmente hacia los más necesitados;
Cuidar su hablar, purificando la lengua de las palabras ofensivas, de su vulgaridad y del diccionario de decadencia mundana;
Sanar las heridas del corazón con el aceite del perdón, perdonando a las personas que nos han herido y medicando las heridas que hemos hecho a los otros;
Cuidar su trabajo, cumpliendo con entusiasmo, con humildad, con eficacia, con pasión, con ánimo que sabe agradecer al Señor;
Cuidarse de la envidia, de la concupiscencia, del odio y de los sentimientos negativos que devoran nuestra paz interior y nos transforman en personas destruidas y destructivas;
Cuidarse del rencor que nos lleva a la venganza, y de la pereza que nos lleva a la eutanasia existencial, del apuntar el dedo que nos lleva a la soberbia, y de lamentarnos continuamente que nos lleva a la desesperación. Yo sé que algunas veces, por conservar el trabajo, se habla mal de alguien, para defenderse. Yo entiendo estas situaciones, pero el camino no termina bien. Al final seremos todos destruidos entre nosotros, y esto no, no sirve. Más bien, pedir al Señor la sabiduría de saber moderar la lengua a tiempo, para no decir palabras injuriosas, que después te dejan la boca amarga;
Cuidar a los hermanos débiles: he visto tantos bellos ejemplos entre ustedes, en esto, y les agradezco, ¡felicitaciones! Es decir, cuidar a los ancianos, los enfermos, los hambrientos, los sin techo y los extranjeros porque sobre esto seremos juzgados;
Cuidar que esta Santa Navidad no sea jamás una fiesta del consumismo comercial, de la apariencia o de los regalos inútiles, o de los gastos superfluos, sino que sea la fiesta de la alegría de recibir al Señor en el pesebre y en el corazón.
Cuidar. Cuidar tantas cosas. Cada uno de nosotros puede pensar: “¿Cuál es la cosa que yo debo curar más?”. Piensen en esto: “Hoy curo esto”. ¡Pero sobre todo cuidar la familia! La familia es un tesoro, los hijos son un tesoro.
Una pregunta que los padres jóvenes pueden hacerse: “¿Yo tengo tiempo para jugar con mis hijos, o estoy siempre ocupado, y no tengo tiempo para mis hijos?”. Les dejo esta pregunta. Jugar con los hijos: es tan hermoso. Y esto siembra futuro.
Queridos colaboradores y colaboradoras,
Imaginamos como cambiaria nuestro mundo si cada uno de nosotros iniciaría enseguida, y aquí, a cuidar seriamente y a sanar generosamente la propia relación con Dios y con el prójimo; si pondríamos en práctica la regla de oro del Evangelio, propuesto por Jesús en el Sermón de la montaña: «Todo cuanto quieran que los hombres hagan con ustedes, también ustedes háganlo a ellos: esto de hecho es la lay y los Profetas» (Mt 7,12); si miráramos al otro, especialmente al más necesitado, con los ojos de la bondad y de la ternura, como Dios nos mira, nos espera y nos perdona; si encontráramos en la humildad nuestra fuerza y nuestro tesoro! ¡Y tantas veces tenemos temor de la ternura, tenemos miedo de la humildad!
Esta es la verdadera Navidad: la fiesta de la pobreza de Dios que se despojó de sí mismo tomando la naturaleza de esclavo (cfr. Fil 2,6); de Dios que se pone a servir a la mesa (cfr. Mt 22,27); de Dios que se esconde a los inteligentes y los sabios y que se revela a los pequeños, a los simples y a los pobres (cfr. Mt 11,25); del «Hijo del hombre que no ha venido para ser servido, sino para servir, y para dar su vida como precio de rescate por muchos» (Mc 10,45).
Pero es sobre todo la fiesta de la Paz traída a la tierra por el Niños Jesús: «Paz entre el cielo y la tierra, paz entre todos los pueblos, paz en nuestros corazones» (Himno litúrgico); la paz cantado por los Ángeles: «Gloria a Dios en el alto del cielo y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad» (Lc 2,14).
¡La paz necesita nuestro entusiasmo, nuestro cuidado, para calentar los corazones congelados, para alentar las almas desconsoladas y para iluminar los ojos apagados con la luz del rostro de Jesús!
Con esta paz en el corazón quisiera saludar a ustedes y sus familiares. ¡También a ellos quiero decirles gracias y darles un abrazo, sobre todo a sus hijos y especialmente a los más pequeños!
No quiero terminar estas palabras de saludos sin pedirles perdón por las faltas, las mías y la de mis colaboradores, y también por algunos escándalos, que hacen tanto mal. Perdónenme. ¡Feliz Navidad y, por favor, recen por mí! Oremos a la Virgen: Ave María …
Traducción del original italiano: Renato Martinez - Radio Vaticana
Tomando como inspiración la etimología de la palabra “curia”, el Santo Padre exhortó a los empleados a transformar la navidad en una “verdadera ocasión para sanar las heridas y para superar las faltas”. En esta segunda navidad de Bergoglio en el Vaticano, quiso encontrar y saludar a cuantos trabajan sin hacerse ver, los llamados “invisibles o desconocidos”: «No he querido pasar mi segunda Navidad en Roma sin encontrar a las personas que trabajan en la Curia; sin encontrar a las personas que trabajan sin hacerse ver y que se definen irónicamente “los desconocidos, los invisibles”: los jardineros, el personal de limpieza, los porteros, los ascensoristas, los secretarios… y tantos, tantos otros. Gracias a su trabajo cotidiano y a su premurosa fatiga… ».
En su discurso el Papa invitó a realizar un momento de meditación y de examen de conciencia en preparación a una Santa Navidad: «los exhorto paternalmente a meditar este texto poniéndolo como un punto de reflexión para un fructuoso examen de conciencia, en preparación a la Santa Navidad y al Año Nuevo. ¡Los exhorto también a acercarse al sacramento de la Confesión con ánimo dócil, a recibir la misericordia del Señor que toca a la puerta de nuestro corazón, en la alegría de la familia!». Recordando la doctrina de San Pablo sobre el cuerpo, el Obispo de Roma resaltó la importancia que tiene cada miembro del cuerpo, incluso aquel que consideramos de menor cuidado.
Poniendo como ejemplo el cuidado que tiene una madre por su hijo enfermo, el Sucesor de Pedro explico lo que significa cuidar o sanar a alguien o a algo.
«Me viene a la mente la imagen de una mamá que cuida a su hijo enfermo, con total dedicación, considerando como propio el dolor de su hijo. Ella no mira jamás el reloj, no se lamenta jamás por no haber dormido toda la noche, no desea otra cosa que verlo sanar, cueste lo que cueste». En este tiempo trascurrido en medio a ustedes, recordó el Pontífice, he podido notar el cuidado que tienen por su trabajo, y por esto les agradezco mucho. Todavía, permítanme exhortarlos a transformar esta Santa navidad en una verdadera ocasión para “sanar” toda herida y para “curar” toda falta y a ellos los exhortó a: «Cuidar su vida espiritual, su relación con Dios; cuidar su vida familiar; cuidar sus relaciones con los demás, transformando la fe en vida y las palabras en obras buenas; cuidar su hablar, purificando la lengua de las palabras ofensivas; sanar las heridas del corazón con el aceite del perdón; cuidar su trabajo, cumpliendo con entusiasmo, con humildad, con eficacia, con pasión, con ánimo que sabe agradecer al Señor; cuidarse de la envidia, de la concupiscencia, del odio y de los sentimientos negativos que devoran nuestra paz interior; cuidarse del rencor que nos lleva a la venganza; cuidar a los hermanos débiles; cuidar que esta Santa Navidad no sea jamás una fiesta del consumismo comercial, de la apariencia o de los regalos inútiles, o de los gastos superfluos, sino que sea la fiesta de la alegría de recibir al Señor en el pesebre y en el corazón». Todo esto es posible si pusiéramos en práctica la regla de oro descrito en el Sermón de la montaña del Evangelio de Mateo agregó Francisco.
Cuidar tantas cosas, dijo, y animó a los padres jóvenes a analizar el tiempo que transcurren con sus hijos: «“¿Yo tengo tiempo para jugar con mis hijos, o estoy siempre ocupado, y no tengo tiempo para mis hijos?”. Les dejo esta pregunta. Jugar con los hijos: es tan hermoso. Y esto siembra futuro».
Antes de concluir recordó el verdadero sentido de la Navidad y el motivo principal de la venida del Hijo de Dios al mundo. «Esta es la verdadera Navidad: la fiesta de la pobreza de Dios que se despojó de sí mismo tomando la naturaleza de esclavo (cfr. Fil 2,6); de Dios que se pone a servir a la mesa (cfr. Mt 22,27); de Dios que se esconde a los inteligentes y los sabios y que se revela a los pequeños, a los simples y a los pobres (cfr. Mt 11,25); del «Hijo del hombre que no ha venido para ser servido, sino para servir, y para dar su vida como precio de rescate por muchos» (Mc 10,45)».
Francisco terminó diciendo que no habría verdadera Navidad sin el perdón de unos a otros y les dijo: «No quiero terminar estas palabras de saludos sin pedirles perdón por las faltas, las mías y la de mis colaboradores, y también por algunos escándalos, que hacen tanto mal. Perdónenme».
Renato Martinez -RV
TEXTO COMPLETO DEL SALUDOS DEL SANTO PADRE
Ha sido el orgullo que ha transformado a los ángeles en diablos;
Es la humildad que hace a los hombres iguales a los ángeles (San Agustín).
Queridos colaboradores y colaboradoras, !buenos días!
Queridos empleados de la Curia – no desobedientes de la Curia, como alguno los ha involuntariamente definido cometiendo un error de escritura – hace poco he encontrado a los jefes de los Dicasterios y a los Superiores de la Curia Romana para el tradicional intercambio de saludos por la Navidad, y ahora los recibo a ustedes, para expresar a cada uno mi más sentido agradecimiento y mis más sinceros deseos de una verdadera Navidad del Señor.
Es un dato real que la mayor parte de ustedes son de nacionalidad italiana, por eso permítanme expresar un especial, y diría debido, agradecimiento a los italianos que a lo largo de la historia de la Iglesia y de la Curia Romana ha obrado constantemente con ánimo fiel y generoso, poniendo al servicio de la Santa Sede y del Sucesor de Pedro la propia singular laboriosidad y la dedicación filial , ofreciendo a la Iglesia grandes Santos, Papas, mártires, misioneros, artistas que ninguna sombra pasajera de la historia podrá oscurecer. ¡Muchas gracias!
Agradezco a las personas que provienen de otros países y que trabajan generosamente en la Curia, lejos de sus países y de sus familias, representando para la Curia el rostro de la “catolicidad” de la Iglesia.
Hablando a los Superiores de la Curia Romana, comparando a un Cuerpo que busca siempre estar más unido y más armonioso para reflejar, en cierto sentido, el Cuerpo místico de Cristo, es decir la Iglesia, los exhorto paternalmente a meditar este texto poniéndolo como un punto de reflexión para un fructuoso examen de conciencia, en preparación a la Santa navidad y al Año Nuevo. ¡Los exhorto también a acercarse al sacramento de la Confesión con ánimo dócil, a recibir la misericordia del Señor que toca a la puerta de nuestro corazón, en la alegría de la familia!
No he querido pasar mi segunda Navidad en Roma sin encontrar a las personas que trabajan en la Curia; sin encontrar a las personas que trabajan sin hacerse ver y que se definen irónicamente “los desconocidos, los invisibles”: los jardineros, el personal de limpieza, los porteros, los ascensoristas, los secretarios… y tantos, tantos otros. Gracias a su trabajo cotidiano y a su premurosa fatiga, la Curia se expresa como un cuerpo vivo y en camino: un verdadero mosaico rico de fragmentos diversos, necesarios y complementarios.
Dice San Pablo, hablando del Cuerpo de Cristo, que «no puede el ojo decir a la mano: “No te necesito”; ni la cabeza a los pies: “No tengo necesidad de ti”. Al contrario aquellos miembros del cuerpo que parecen los más débiles son más necesarios – pensemos en los ojos – y aquellas partes del cuerpo que consideramos menos importantes los consideramos con mayor respeto … Dios ha compuesto el cuerpo, confiriendo mayor honor a lo que le faltaba, para que no hubiese desunión en el cuerpo, sino al contrario los diversos miembros tuvieran cuidado uno de los otros» (1 Cor 12,21-25).
Queridos colaboradores y colaboradoras de la Curia, pensando en las palabras de San Pablo y en ustedes, es decir en las personas que forman parte de la Curia y que la hacen un Cuerpo vivo, dinámico y bien cuidado, he querido escoger la palabra “cuidado” como referencia de este encuentro.
Cuidar significa manifestar interés diligente y premuroso, que empeña sea nuestro ánimo sea nuestra actividad, hacia alguno o alguna cosa; significa mirar con atención a alguien que necesita cuidado sin pensar a otro; significa aceptar de dar o recibir el cuidado. Me viene a la mente la imagen de una mamá que cuida a su hijo enfermo, con total dedicación, considerando como propio el dolor de su hijo. Ella no mira jamás el reloj, no se lamenta jamás por no haber dormido toda la noche, no desea otra cosa que verlo sanar, cueste lo que cueste.
En este tiempo trascurrido en medio a ustedes he podido notar el cuidado que tienen a su trabajo, y por esto les agradezco mucho. Todavía, permítanme exhortarlos a transformar esta Santa navidad en una verdadera ocasión para “sanar” toda herida y para “curar” toda falta.
Por esto los exhorto a:
Cuidar su vida espiritual, su relación con Dios, porque esta es la columna vertebral de todo lo que hacemos y de todo lo que somos. Un cristiano que no se nutre con la oración, los sacramentos y la Palabra de Dios, inevitablemente se marchita y se seca. Cuidar la vida espiritual;
Cuidar su vida familiar, dando a los hijos y sus familiares no solo dinero, sino sobre todo tiempo, atención y amor;
Cuidar sus relaciones con los demás, transformando la fe en vida y las palabras en obras buenas, especialmente hacia los más necesitados;
Cuidar su hablar, purificando la lengua de las palabras ofensivas, de su vulgaridad y del diccionario de decadencia mundana;
Sanar las heridas del corazón con el aceite del perdón, perdonando a las personas que nos han herido y medicando las heridas que hemos hecho a los otros;
Cuidar su trabajo, cumpliendo con entusiasmo, con humildad, con eficacia, con pasión, con ánimo que sabe agradecer al Señor;
Cuidarse de la envidia, de la concupiscencia, del odio y de los sentimientos negativos que devoran nuestra paz interior y nos transforman en personas destruidas y destructivas;
Cuidarse del rencor que nos lleva a la venganza, y de la pereza que nos lleva a la eutanasia existencial, del apuntar el dedo que nos lleva a la soberbia, y de lamentarnos continuamente que nos lleva a la desesperación. Yo sé que algunas veces, por conservar el trabajo, se habla mal de alguien, para defenderse. Yo entiendo estas situaciones, pero el camino no termina bien. Al final seremos todos destruidos entre nosotros, y esto no, no sirve. Más bien, pedir al Señor la sabiduría de saber moderar la lengua a tiempo, para no decir palabras injuriosas, que después te dejan la boca amarga;
Cuidar a los hermanos débiles: he visto tantos bellos ejemplos entre ustedes, en esto, y les agradezco, ¡felicitaciones! Es decir, cuidar a los ancianos, los enfermos, los hambrientos, los sin techo y los extranjeros porque sobre esto seremos juzgados;
Cuidar que esta Santa Navidad no sea jamás una fiesta del consumismo comercial, de la apariencia o de los regalos inútiles, o de los gastos superfluos, sino que sea la fiesta de la alegría de recibir al Señor en el pesebre y en el corazón.
Cuidar. Cuidar tantas cosas. Cada uno de nosotros puede pensar: “¿Cuál es la cosa que yo debo curar más?”. Piensen en esto: “Hoy curo esto”. ¡Pero sobre todo cuidar la familia! La familia es un tesoro, los hijos son un tesoro.
Una pregunta que los padres jóvenes pueden hacerse: “¿Yo tengo tiempo para jugar con mis hijos, o estoy siempre ocupado, y no tengo tiempo para mis hijos?”. Les dejo esta pregunta. Jugar con los hijos: es tan hermoso. Y esto siembra futuro.
Queridos colaboradores y colaboradoras,
Imaginamos como cambiaria nuestro mundo si cada uno de nosotros iniciaría enseguida, y aquí, a cuidar seriamente y a sanar generosamente la propia relación con Dios y con el prójimo; si pondríamos en práctica la regla de oro del Evangelio, propuesto por Jesús en el Sermón de la montaña: «Todo cuanto quieran que los hombres hagan con ustedes, también ustedes háganlo a ellos: esto de hecho es la lay y los Profetas» (Mt 7,12); si miráramos al otro, especialmente al más necesitado, con los ojos de la bondad y de la ternura, como Dios nos mira, nos espera y nos perdona; si encontráramos en la humildad nuestra fuerza y nuestro tesoro! ¡Y tantas veces tenemos temor de la ternura, tenemos miedo de la humildad!
Esta es la verdadera Navidad: la fiesta de la pobreza de Dios que se despojó de sí mismo tomando la naturaleza de esclavo (cfr. Fil 2,6); de Dios que se pone a servir a la mesa (cfr. Mt 22,27); de Dios que se esconde a los inteligentes y los sabios y que se revela a los pequeños, a los simples y a los pobres (cfr. Mt 11,25); del «Hijo del hombre que no ha venido para ser servido, sino para servir, y para dar su vida como precio de rescate por muchos» (Mc 10,45).
Pero es sobre todo la fiesta de la Paz traída a la tierra por el Niños Jesús: «Paz entre el cielo y la tierra, paz entre todos los pueblos, paz en nuestros corazones» (Himno litúrgico); la paz cantado por los Ángeles: «Gloria a Dios en el alto del cielo y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad» (Lc 2,14).
¡La paz necesita nuestro entusiasmo, nuestro cuidado, para calentar los corazones congelados, para alentar las almas desconsoladas y para iluminar los ojos apagados con la luz del rostro de Jesús!
Con esta paz en el corazón quisiera saludar a ustedes y sus familiares. ¡También a ellos quiero decirles gracias y darles un abrazo, sobre todo a sus hijos y especialmente a los más pequeños!
No quiero terminar estas palabras de saludos sin pedirles perdón por las faltas, las mías y la de mis colaboradores, y también por algunos escándalos, que hacen tanto mal. Perdónenme. ¡Feliz Navidad y, por favor, recen por mí! Oremos a la Virgen: Ave María …
Traducción del original italiano: Renato Martinez - Radio Vaticana
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