domingo, 30 de octubre de 2011

Diaconado permanente en la diócesis

El Obispo y algunos sacerdotes tienen encuentro y Santa Misa con los candidatos al diaconado permanente y sus familias en el predio de Schoenstatt, en Escobar el domingo 30 de octubre. Es el segundo encuentro del Obispo con los candidatos al diaconado permanente en el año. Esto se da en armonía con la promoción de las vocaciones sacerdotales. En varias oportunidades hemos expresado la alegría de la comunidad diocesana por el aumento, perseverancia y santificación de las vocaciones sacerdotales en la diócesis, de lo cual es manifestación nuestro Seminario diocesano “San Pedro y San Pablo”. También las vocaciones al diaconado permanente, en comunión orgánica, han crecido y se han alentado, siendo un buen grupo el que se forma en la Escuela de Ministerios diocesana. Es de destacar que también hay vocaciones al diaconado permanente célibe. Con la ordenación diaconal del Sr. Oscar Cabrera, el 29 de octubre, en Maquinista Savio, tenemos un caso de un esposo y padre de familia y padre de 9 hijos, dedicado a su trabajo, y a la evangelización en la pastoral.
Cruz del Diaconado permanente
Nuestro Plan Pastoral delinea los trazos más salientes del diaconado permanente en la diócesis. Es un Plan abierto a concreciones, y de hecho ya han comenzado a realizarse las consultas para su revisión en el año 2012, como estaba previsto.  A comenzar desde el Espíritu, esto es, en promover entre los ministros ordenados una profunda experiencia de Dios que alimente el seguimiento e imitación de Cristo «Buen Pastor». El diácono permanente ha de fomentar de modo también «permanente» una mayor vivencia de la comunidad católica, e impulsar la Nueva Evangelización como la entiende la Iglesia, viviendo el ministerio ordenado desde la perspectiva de la caridad pastoral, así como reavivar con la gracia de Dios el carisma recibido, a través de una sólida formación permanente.
El Obispo como Sucesor de los Apóstoles ordena diáconos permanentes, después de un previo discernimiento vocacional, principalmente a través de la Escuela del Diaconado Permanente,  una vez comprobadas tanto la idoneidad y formación para este ministerio como la vinculación con la comunidad (que es esencial), y en razón de las necesidades de las diócesis.  Es la diócesis la que está llamada a crear concretamente los espacios necesarios para que los diáconos colaboren en la animación de servicios pastorales, detectando y promoviendo líderes, y estimulando la corresponsabilidad de todos, en la comunión jerárquica y orgánica, para una cultura de reconciliación y solidaridad.  No podríamos olvidar la dimensión misionera de los diáconos permanentes, pues ha sido uno de los ejes fundamentales de nuestra organicidad pastoral. Estos ejes son  la comunión y la misionariedad, y han dado tanto fruto tanto en las misiones diocesanas como en  las misiones populares en las parroquias, y aquéllas emprendidas por asociaciones de fieles y movimientos. La misionariedad fructifica cuando hay comunión, por ello, el Obispo y los sacerdotes, en este aspecto que estamos considerando, han de acompañar a los diáconos permanentes en su proceso formativo y de santificación y en el ejercicio de su ministerio, integrándolos activamente en la vida pastoral y fraterna, esto es, en una «fraternidad del Orden Sagrado», en un espacio de verdadera fraternidad, que es obra del Espíritu Santo.  Nuestro Obispo solicita a menudo a los diáconos permanentes casados el mantener siempre un gran equilibrio con respecto al tiempo que le dedican a su familia, a su trabajo y a su ministerio, y que sean ejemplos vivos de la unidad y amor familiar en sus hogares.

¿Qué es el diaconado permanente?
El sacramento del ministerio apostólico comporta tres grados. De hecho «el ministerio eclesiástico de institución divina es ejercido en diversas categorías por aquellos que ya desde antiguo se llaman obispos, presbíteros, diáconos» (Conc. Ecum. Vat. II, Const. Dogm. Lumen Gentium, 28) Junto a los presbíteros y a los diáconos, que prestan su ayuda, los obispos han recibido el ministerio pastoral en la comunidad y presiden en lugar de Dios a la grey de la que son los pastores, como maestros de doctrina, sacerdotes del culto sagrado y ministros de gobierno. (Cf. ibidem, 20; C.I.C., can. 375, § 1.)La institución diaconal floreció, en la Iglesia de Occidente, hasta el siglo V; después, por varias razones conoció una lenta decadencia, terminando por permanecer sólo como etapa intermedia para los candidatos a la ordenación sacerdotal. El Concilio de Trento dispuso que el diaconado permanente fuese restablecido, como era antiguamente, según su propia naturaleza, como función originaria en la Iglesia. (Cf. Concilio de Trento, Sesión XIII, Decreto De reformatione, c. 17: Conciliorum Oecumenicorum Decreta, ed. bilingüe cit., p. 750.) Pero tal prescripción no encontró una actuación concreta. El Concilio Vaticano II determinó que «se podrá restablecer el diaconado en adelante como grado propio y permanente de la Jerarquía... (y) podrá ser conferido a los varones de edad madura, aunn casados, y también a jóvenes idóneos, para quienes debe mantenerse firme la ley del celibato», según la constante tradición.( LG 29) Las razones que han determinado esta elección fueron sustancialmente tres: a) el deseo de enriquecer a la Iglesia con las funciones del ministerio diaconal que de otro modo, en muchas regiones, difícilmente hubieran podido ser llevadas a cabo; b) la intención de reforzar con la gracia de la ordenación diaconal a aquellos que ya ejercían de hecho funciones diaconales; c) la preocupación de aportar ministros sagrados a aquellas regiones que sufrían la escasez de clero. Estas razones ponen de manifiesto que la restauración del diaconado permanente no pretendía de ningún modo comprometer el significado, la función y el florecimiento del sacerdocio ministerial que siempre debe ser generosamente promovido por ser insustituible. Pablo VI, para actuar las indicaciones conciliares, estableció, con la carta apostólica «Sacrumdiaconatusordinem» (18 de junio de 1967),(AAS 59 (1967), 697-704) las reglas generales para la restauración del diaconado permanente en la Iglesia latina. El año sucesivo, con la constitución apostólica «Pontificalisromanirecognitio» (18 de junio de 1968),(AAS 60 (1968), 369-373) aprobó el nuevo rito para conferir las sagradas órdenes del episcopado, del presbiterado y del diaconado, definiendo del mismo modo la materia y la forma de las mismas ordenaciones, y, finalmente, con la carta apostólica «Ad pascendum» (15 de agosto de 1972),(AAS 64 (1972), 534-540) precisó las condiciones para la admisión y la ordenación de los candidatos al diaconado. Los elementos esenciales de esta normativa fueron recogidos entre las normas del Código de derecho canónico, promulgado por el papa Juan Pablo II el 25 de enero de 1983. (Los cánones que hablan explícitamente de los diáconos son una decena: 236, 276, § 2, 3o; 281, § 3; 288; 1031, §§ 2-3; 1032, § 3; 1035, § 1; 1037; 1042, 1o; 1050, 3o.)

martes, 25 de octubre de 2011

El Obispo Mons. Oscar Sarlinga encabeza los actos por el Décimo Aniversario del Centro de Formación Profesional del Delta, "Nuestra Señora de las Islas"

éste artuculo puede leerse también en: http://padrenuestro.net/
Obispado de Zárate-Campana
Visita del Centro Profesional 404 “Nuestra Señora de las Islas” en el 10mo. Aniversario de su creación

El Centro Profesional de Nuestra Señora de las Islas cumplió 10 años de su fundación. Nuestro Obispo Mons. Oscar Sarlinga junto con Mons. Edgardo Galuppo, Mons. Santiago Herrera y el Pbro. Hugo Lovatto (cura párroco de Santa Florentina, en cuya jurisdicción está la isla), de conjunto con el Ing. Papotta (representante del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca) y el Prof. Mauro Di María (representante del Municipio de Campana) acudieron a la celebración de este importante centro de promoción humana integral, que experimentó en estos últimos años un notable crecimiento. El viaje se efectuó en lancha de Prefectura, con partida desde el puerto de Campana, y el prefecto principal Maggi tuvo la gentileza de acompañar la comitiva y participar de los actos.  En 2007 pudo reanudarse el convenio con la Provincia de Buenos Aires, lo cual hace más factible la excelencia de su funcionamiento, que cuenta con la mejor voluntad y colaboración de las familias isleñas, de los profesores y del Obispado. La Sra. Estela Guntine, directora, convocó a las escuelas e instituciones de las zonas aledañas del Delta para sus festejos.
El Centro se ubica en torno de la antigua casa construída en 1894, por entonces habitada por Ernesto Blondeau, donde actualmente funciona el mencionado Centro, que recibe alumnos mayores de dieciseis años, y que pertenece al Obispado de Zárate - Campana. La dirección se encuentra a cargo de la mencionada Sra. Estela Giuntini, y tiene como fin enseñar a los isleños actividades con posibilidades de desarrollo de microemprendimientos, en el orden de la agricultura, la ganadería, las artesanías, la lengua inglesa, la computación, la apicultura, la horticultura y otros modos con notable salida laboral.  Se han realizado también progresos en el ámbito de la inseminación artificial de bovinos, del cultivo de nuez “peccan” y de otras especies que se dan muy bien en la isla. También desde hace unos años se restableció la catequesis –voluntaria-, a cargo de la parroquia de Santa Florentina (catedral) y que cuenta con muy numerosos catequizandos, tanto de alumnos como de sus familias. El Obispo puso énfasis en el sentido de la promoción humana “integral” y en nuestra contribución a la civilización del Amor, también a través de dichas obras, y destacó el espíritu de fe y de sacrificio de los pobladores del Delta, y lo mismo hizo la Sra. directora. El coro de las alumnas, o madres de alumnos, cantó varios cantos para la asamblea presente, con entonadas voces y muy buena dirección.
Los actos comenzaron con un power-point comprehensivo de las actividades del Centro desde su fundación hasta la actualidad, de palabras del Obispo, Mons. Oscar Sarlinga, del Ing. Papotta y de la Sra. directora, Estela Guntine. Siguió la plantación simbólica de dos árboles, efectuadas por el Obispo, por el Ing. Papotta y por profesores y alumnos, luego de lo cual se procedió al descubrimiento y bendición de la placa alusiva del 10mo. Aniversario, lo cual fue seguido de un ágape fraterno, para lo cual se consumió productos estrictamente producidos en la isla.
Para las festividades de la Inmaculada Concepción, los 8 de diciembre, es tradicional la peregrinación náutica desde el puerto de Campana a Nuestra Señora de las Islas.

martes, 18 de octubre de 2011

Se llevó a cabo la 5ta. Misión Joven en Pilar y concluyó con la misa de clausura del 16 de octubre

Éste articulo puede leerse también en: http://padrenuestro.net/
Culminó la Vta. Misión Joven diocesana (16 de octubre)
Tuvo lugar en Pilar (ejido urbano de la ciudad, en parroquia de Nuestra Señora del Pilar)
Como todos los años, la Misión Joven convocó una multitud de jóvenes misioneros, quienes vivieron la profunda alegría de evangelizar, al mismo tiempo que afianzaron su fe y compromiso con Cristo y la Iglesia, de acuerdo con las palabras del Beato Juan Pablo II: “la fe se fortalece dándola” (de la Redemptoris misio).
La logística organizacional, el laborioso y silencioso trabajo de la cocina y el encargo de la alimentación de los jóvenes, la organización de las visitas a las familias y las dinámicas de grupo, el equipo litúrgico y de música, estuvieron a cargo de la delegación de Pastoral de Juventud y de la parroquia anfitriona, Nuestra Señora del Pilar.
La Misión Joven es organizada por la pastoral de Juventud (a cargo del P. Hugo Lovatto con el secretariado diocesano) y con apoyo de la delegación de misiones, la puesta a disposición de la parroquia que pide la misión y toma a cargo su organización, y el acompañamiento continuo del Obispo y de los organismos pastorales diocesanos.
Este año fueron 527 los jóvenes participantes, entre los cerca de 500 inscriptos en la delegación de Juventud y los restantes "servidores" pertenecientes a la parroquia.   Durante la misión se tuvo visitas a las familias del lugar, evangelización y misión realizadas por los jóvenes, y algunos actos especiales, de carácter litúrgico, y animación misionera, así como estuvieron a disposición durante los días de misión los sacerdotes diocesanos que, numerosos (más de 20) acudieron para administrar el sacramento de la reconciliación.
Las parroquias del partido de Pilar prestaron una colaboración activa y muchos de los jóvenes misioneros eran provenientes de ellas, pero también de parroquias de Zárate, de Campana, de Baradero, de San Antonio de Areco, de Exaltación de la Cruz y de Escobar. 
Durante la misión se tuvieron también algunos espectáculos, como el musical católico, a cargo del P. Poli, secundado por los jóvenes de la parroquia de Nuestra Señora de Pilar, procesión nocturna, y distintas dinámicas de grupo, que afianzaron a los jóvenes en su espíritu misionero.
En la misa de clausura, el domingo 16 de octubre, a las 11, concelebrada por 15 sacerdotes, con la asistencia de todos los seminaristas, fue presidida por Mons. Oscar Sarlinga y concelebrada por el cura párroco, Pbro. Jorge Ritacco, el vicario, Mons. Edgardo Galuppo, el Rector del Seminario, Mons. Santiago Herrera, el decano de Pilar, Pbro. Oscar Iglesias y otros sacerdotes del decanato y del resto de la diócesis.
En su homilía el Obispo destacó el espíritu misionero y esperanzador de los jóvenes, fruto de la presencia del Espíritu Santo, e hizo referencia al sentido de la misión, a la necesidad de ser "concordantes" (en el sentido de aportar concordia y unión de los corazones) y "esperanzados", antes que "discordantes" y "quejosos", porque con estas dos actitudes últimas, la Iglesia no hace misión. Agradeció a todos, autoridades presentes, a los laicos, especialmente a quienes tuvieron a cargo la logística de la misión (de la parroquia de Ntra. Sra. del Pilar), al colegio "Nuestra Señora del Pilar" que prestó toda su colaboración, y en especial a los jóvenes misioneros, quienes multitudinariamente participaron de la misa, junto con otros jóvenes y familias de la zona. También destacó el sentido de la “nueva evangelización”, a la expresión del Beato Juan Pablo II en la Redemptoris missio (“la fe se fortalece dándola”) y al anuncio que esa misma mañana había hecho el Papa Benedicto XVI acerca de la próxima convocación al “Año de la fe”.
A continuación ofrecemos algunos aspectos del Plan pastoral que se refieren a la Misión Joven.
La «Misión Joven» diocesana, se encuentra en el contexto de nuestra opción por la comunión y la misionariedad, que han quedado plasmados en nuestro «Plan Pastoral diocesano», el cual, en la INTRODUCCIÓN, I: «ORIENTACIÓN FUNDAMENTAL del PLAN» nos habla en primer lugar de la dimensión «discipular» a la que nos llama el Documento de Aparecida, a saber:
“En este sentido, dicho Documento de Aparecida nos lleva a ver en dicha pastoral orgánica una dimensión discipular: "Una dimensión constitutiva del acontecimiento cristiano es la pertenencia a una comunidad concreta, en la que podamos vivir una experiencia permanente de discipulado y comunión con los sucesores de los Apóstoles y con el Papa”.
La «conversión a Jesucristo» es fundamental para redescubrir el sentido de la misión; por esta causa sigue diciéndonos nuestro «Plan»:
“A los fines de asegurar la vitalidad de esta pastoral ordinaria y orgánica sobre todo hemos de retomar con energía el proceso de la reforma y conversión de nuestras parroquias, procurando su renovación en profundidad y en ámbito evangelizador, aprovechando la totalidad de sus potencialidades pastorales para llegar efectivamente a cuantos le están encomendados, asumiendo de modo decidido y convencido un «estado permanente de misión», en primer lugar dentro de su propio territorio”.
Por supuesto, tenemos una historia, y la vocación por la dimensión misionera de toda la pastoral hemos venido trabajándola en las distintas instancias de nuestra Iglesia local desde hace más de tres años. En nuestro «Plan Pastoral» (en el capítulo I: «EL CAMINO PASTORAL RECORRIDO NOS ORIENTA, Y NOS ALLANA EL CAMINO POR RECORRER»), en el n. 2, se nos brindan «Orientaciones programáticas efectivamente realizadas y re-asumidas en este Plan Pastoral», entre las cuales las siguientes:  -La Misión como una necesidad permanente y una actitud necesaria para la evangelización de nuestra diócesis. -El impulso de la Pastoral de Juventud y Pastoral Vocacional -El apoyo a los Movimientos eclesiales en la diócesis y a su integración en la Pastoral orgánica.  Asimismo, en el capítulo I, n. 7, cuando se habla de la profundización en la dimensión evangelizadora de toda la Pastoral, se nos recuerda a todos que “(…) el Proyecto pastoral debe profundizarse aún más al considerar el aspecto evangelizador, el objetivo de lograr una diócesis misionera. También en ese sentido, el «camino recorrido», o la misma realidad eclesial vivida, tiene mucho para proponernos.  Ya se había reflexionado sobre la necesidad de la misión entendida en primer lugar hacia dentro de la misma comunidad diocesana. Ése es el sentido del llamado "estado de misión".  En el Mensaje que nos dirigió nuestro Obispo con motivo de la apertura del «Año Paulino Jubilar» nos decía nuestro Pastor:  "Este tiempo de gracia es ocasión propicia también para que reflexionemos en la relación esencial entre justicia y caridad, virtudes inseparables, tema al cual el Papa le ha dedicado una especial consideración en la segunda parte de su Encíclica «Deus Caritas est». No existe caridad sin justicia. Al mismo tiempo, el cristiano está llamado a buscar siempre la justicia, llevando dentro de sí el impulso superador que proviene del Amor, que supone la justicia y la trasciende. Reaprender a ser justos, a compartir, a crear condiciones de justicia y paz, implica abrir el corazón a Dios y a los hermanos. Que sea éste un tiempo en que podamos ver cómo la fe abre puertas extraordinarias al trabajo por un orden justo en la sociedad, a una «caridad social» rectamente entendida y aplicada, y en particular en lo referente a los fieles laicos, en la participación personal en la vida pública, cooperando con los demás ciudadanos" (Carta pastoral del Obispo con motivo del Año Paulino")  Ahora entonces, fijémonos en la referencia concreta que hace el «Plan Pastoral diocesano» a las misiones juveniles (capítulo I, n. 7):  “La propuesta y puesta en práctica de las «misiones juveniles» llevadas a cabo en distintas ciudades y localidades de la diócesis por parte de grupos de jóvenes misioneros ha tenido una importancia clave en el conocimiento mutuo, en el amor por el sentido de la misión, y en la revitalización de comunidades católicas que hasta ahora habían sido visitadas más bien por otros grupos religiosos o incluso por sectas”.  Conjugando la Pastoral Litúrgica, con la de Juventud, con la Pastoral misionera, la vocacional y la caritativa institucional, fueron planificadas las misiones juveniles en el mismo lugar, ciudad o partido donde iban a ser celebradas las Fiestas Patronales diocesanas (en torno al 8 de mayo), día en que se viene llevando a cabo una entera «Jornada Pastoral», compuesta principalmente por la dimensión catequística, juvenil y caritativa”.  Todo un programa de vida y de vida misionera. Pongamos aquí nuestro corazón, para que tantos hermanos se encuentren con la Palabra de Jesucristo, con la Eucaristía, que se reconcilien con el Señor y con la Iglesia, que es el Cuerpo de Cristo y Pueblo de Dios, que se reconcilien con el Amor con el que Dios nos amó, y dén de ese Amor a los demás, para construir una sociedad nueva.

domingo, 16 de octubre de 2011

Festejos del centenario del templo de Santa Teresa de Jesús en Garín y cincuentenario de la parroquia homónima, en el año jubilar parroquial.

La ciudad de Garín, en la cual existen dos jurisdicciones parroquiales (Santa Teresa de Jesús y Jesús Misericordioso) forma parte del partido de Escobar. Presidió las celebraciones el Obispo diocesano, Mons. Oscar Sarlinga. De la ceremonia participaron 10 sacerdotes, 2 diáconos, numerosos hermanos y hermanas, autoridades municipales, encabezadas por la concejal Mónica Bono, y representantes de las instituciones de la ciudad.
Con oportunidad de las fiestas patronales de Santa Teresa de Jesús, este último 15 de octubre, la parroquia homónima vivió su “año jubilar” en el centenario de la dedicación del templo, por parte de Mons. Francisco Alberti (por entonces de La Plata) y en el cincuentenario de la creación como iglesia “parroquial” por parte de Mons. Aguirre, Obispo de San Isidro, circunscripción a la cual pertenecía Garín en esa época. Los preparativos de los festejos incluyeron el jubileo de las instituciones y grupos de la parroquia, la gran caravana evangelizadora, la apertura solemne del mes teresiano, y asimismo la novena estuvo centrada en las virtudes teologales y cardinales, habiendo participado en cada caso, las autoridades municipales y asociaciones y entidades de bien público, los clubes y deportistas de distintas disciplinas, los matrimonios, los grupos misioneros, evangelizadores, catequistas, niños y jóvenes, los trabajadores, establecimientos educativos, maestros y estudiantes, los profesionales de la salud, los enfermos y los ancianos. No faltó la misa en el cementerio local, por los fundadores del pueblo y por los seres queridos difuntos, y la jornada de oración por las vocaciones sacerdotales y religiosas.
La parroquia de Santa Teresa de Jesús fue confiada en el año 2007 por Mons. Oscar Sarlinga al instituto religioso de los Discípulos de Jesús y de San Juan Bautista, de derecho diocesano de la arquidiócesis de Salta. Su actual párroco es el R.P. Juan de Dios, dj. El día de la festividad litúrgica en honor de Santa Teresa de Jesús se comenzó temprano con el canto comunitario de las “mañanitas” y el Rosario de la Aurora, y a las 18.30 se tuvo la solmene procesión con la imagen y reliquia insigne de Santa Teresa, culminando a las 19.30 con la misa presidida por Mons. Sarlinga y concelebrada por 10 sacerdotes, de la que participaron autoridades, instituciones, escuelas y colegios con sus estandartes y abanderados, y fieles de las distintas capillas de la jurisdicción parroquial y asimismo de las capillas pertenecientes a la parroquia de Jesús Misericordioso (la segunda de Garín, cuyo templo fue inaugurado en 2007).
El Obispo en su homilía hizo referencia a Santa Teresa de Jesús, religiosa, fundadora y Doctora de la Iglesia, al auxilio del Espíritu Santo en la misión que recibió, razón por la cual –dijo- se la representa con el símbolo del Espíritu, la “paloma” en gesto de inspiración sobre sus escritos, y de cómo los dones del mismo Espíritu, principalmente la inteligencia, ciencia, entendimiento y consejo, se hallan abocados a auxiliar a la virtud de la prudencia, la primera de las virtudes cardinales. “La crisis de nuestra civilización actual –mencionó Mons. Sarlinga- si bien se trasunta más en cuestiones de justicia e injusticia –y esto es cierto- se basa sobre todo en una crisis respecto de la prudencia, y ésta entendida bien, más que a su caricatural manera de comprenderla como “el reternerse, el ser cauto o astuto”, la prudencia consiste en la recta razón del buen obrar, en la sabiduría de lo concreto, en la sabiduría para vivir y obrar rectamente y como mejor conviene al bien personal y al bien común, y para dejar que nuestra vida sea transformada por la Gracia del Espíritu y así se encamine en el gran Proyecto de Dios”.  Acto seguido hizo un historial de los antecedentes de la parroquia, cuyos orígenes se remontan al 15 de octubre de 1911, y mencionó la persona y obra del Pbro. Pedro Alberto Perna (quien fue el primero en establecerse de modo estable en Garín, como capellán, en mayo de 1959, y luego, en 1961, nombrado cura párroco) y al Pbro. Agustín Arévalo (presente en la celebración) quien fuera cura párroco por 17 años de dicha comunidad.
Al término de la celebración eucarística se descubrió una placa de bronce al ingreso del templo parroquial, con un recuerdo de todo lo mencionado, y siguieron festejos populares, con fuegos artificiales, danzas folklóricas y ágape comunitario, en la plaza principal de la ciudad, contigua al templo.

miércoles, 12 de octubre de 2011

La recientemente creada parroquia de Nuestra Señora de la Paz y San Francisco de Asís celebró por vez primera sus patronales

La noticia puede verse también en: http://padrenuestro.net/

Diócesis de Zárate-Campana
Primeras fiestas patronales de San Francisco de Asís en Pilar
La recientemente creada parroquia de Nuestra Señora de la Paz y San Francisco de Asís, en Pilar, con sede en la iglesia de San Francisco, del barrio “Carabasa” de la citada ciudad, celebró por primera vez sus fiestas patronales, presididas por el obispo Mons. Oscar Sarlinga y concelebradas por el cura párroco, P. Gabriel Micheli, el vicario general, Mons. Galuppo, el delegado de las misiones, Mons. Marcelo Monteagudo y el Pbro. Rodrigo Domínguez, en la solemnidad trasladada del seráfico Santo, el día domingo 9 de octubre. Participaron de las ceremonias el Intendente Municipal, distintos concejales y diversos representantes de instituciones de la ciudad.
Con oportunidad de las primeras fiestas patronales, fueron confirmados 21 jóvenes, los primeros de la parroquia, y se lanzó la misión parroquial, con los trípticos alusivos bendecidos por el obispo. Una reliquia insigne y autenticada de San Francisco de Asís, que había sido donada por el obispo el día de la puesta en posesión del primer párroco fue colocada de modo visible en la iglesia y asimismo, en el frente del templo, una efigie del hoy Beato Juan Pablo II, que Mons. Sarlinga había recibido en el Santuario de la Divina Misericordia, en las cercanías de Cracovia, en Polonia, y que también donó a la nueva parroquia. En el ofertorio una familia del lugar donó una muy antigua imagen de la Virgen de Luján, del siglo XIX. En su homilía el obispo Mons. Oscar Sarlinga pidió a los fieles renovar el sentido de la misionariedad, siguiendo la nueva evangelización a que nos han llamado el Beato Juan Pablo II y el Papa Benedicto XVI, “tanto con gestos concretos de misión” –dijo- “como sobre todo con espíritu misionero y dimensión misionera de toda la pastoral”. En su homilía, luego de brindar algunos trazos de la vida de San Francisco de Asís, pidió que viviéramos en el corazón el espíritu que lo animó en su célebre “oración” (la oración de San Francisco de Asís) y en especial cuando rogamos: “donde haya odio, ponga yo amor, donde haya ofensa, ponga yo perdón, donde haya discordia, pongamos unión, donde haya error, pongamos la verdad”. Dijo que la intercesión de San Francisco de Asís nos traerá la paz de Cristo, que es “tranquilidad en el orden” como la llamaba San Agustín, sobre todo en el interior, aunque los ámbitos en que nos toca actuar a veces puedan ser adversos. Recordó también cómo tuvo que luchar el rey David para lograr la paz en su reino, poniendo primero paz en su corazón, y a ese respecto exhortó a leer y meditar el Ier. Libro de las Crónicas, capítulo 12.
La jurisdicción parroquial abarca distintas aglomeraciones y urbanizaciones y posee una población actual de unos 8.000 habitantes, aunque se encuentra en franca expansión. La iglesia de San Francisco de Asís es la sede, en el corazón del barrio atravesado por la ruta provincial y en los alrededores de una de las urbanizaciones se encuentra la también recientemente inaugurada iglesia de Nuestra Señora de la Paz. Luego de una fructífera novena, de la que participaron fieles  de todos los ámbitos de la parroquia, y en la que predicaron numerosos sacerdotes, el día domingo a las 10.30 se concentraron los fieles en la rotonda de ingreso a la ruta y desde allí partió la procesión con la imagen de San Francisco de Asís, junto con todos los jóvenes de confirmación, sus catequistas, representantes de escuelas de la zona, grupos gauchescos y representación de otras instituciones. El coro parroquial tomó parte en todos los momentos de la celebración, y asimismo el nutrido grupo de catequistas y el grupo misionero, el cual, recién naciente, ya ha asumido la “misión parroquial” intensiva, casa por casa, lo cual se hizo por última vez cuando la gran misión en Pilar en 1983, pero en tiempos en que esa zona era conformada por unos campos con algunas casas y un camino. Al término de la misa hubo un ágape y también en la vera de los terrenos aledaños se realizó una feria artesanal alusiva.
La nueva parroquia se ha integrado bien en el conjunto del partido de Pilar. De hecho, de entre las seis nuevas parroquias que en los últimos años se han erigido, cuatro (4) de ellas se encuentran en dicha circunscripción. De entre las parroquias creadas en el partido de Pilar contamos: San Luis Gonzaga (Manzanares-Fátima), San Manuel Mártir (La Lonja), Nuestra Señora de Luján y San José Obrero (Zelaya) y Nuestra Señora de la Paz y San Francisco de Asís. Esta última abarca toda la franja poblacional del barrio “Carabasa” y su entorno (incluyendo el histórico “Pilar viejo”), así como la zona conocida como “Estancias del Pilar”, todas esas zonas desmembradas de la iglesia matriz, Nuestra Señora del Pilar (con su histórico templo). Todas estas constituyen realidades pastorales que conllevan un desafío, evangelizador puesto que enteras zonas populares, afectadas por la pobreza, conviven con nuevas urbanizaciones.

viernes, 23 de septiembre de 2011

La "Madonna del Pozzo" será entronizada en la iglesia de la Sagrada Familia de Los Cardales (partido de Exaltación de la Cruz)

Mons. Oscar Sarlinga entronizará el segundo ícono de la "Madonna del Pozzo" (del siglo XIII) Patrona de quienes sufren depresión. Será en Los Cardales, el 1ro. de octubre
A continuación reproducimos la carta que ha escrito monseñor Oscar Domingo Sarlinga, obispo de Zárate-Campana, en la celebración de la festividad de la Santísima Virgen María en su advocación de «Nuestra Señora del Pozo» (septiembre de 2007) dirigida a quienes «sufren depresión, angustia y situaciones de grave necesidad».

BUENOS AIRES, sábado, 29 septiembre 2007.

CARTA DEL PASTOR DIOCESANO A QUIENES SUFREN DEPRESIÓN, ANGUSTIA Y SITUACIONES DE GRAVE NECESIDAD
En la celebración de la festividad de la Santísima Virgen María en su advocación de «Ntra. Sra. del Pozo» («Madonna del Pozzo», 1256)

I. DEPRESIÓN Y ANGUSTIA, MALES COMPLEJOS DENTRO DEL MISTERIO DEL SUFRIMIENTO
En el pasado año de 2006 tuve la ocasión de declarar a la Santísima Virgen, en su advocación de Ntra. Sra. del Pozo, o «Madonna del Pozzo», como Patrona para quienes sufren depresión y estados de angustia y situaciones de grave necesidad, en esta diócesis de Zárate-Campana. Entronizada su imagen en la parroquia de Santa Rosa de Lima, en Villa Rosa (Pilar)y en otras capillas de la diócesis (como Santa Teresita, en Manuel Alberti, y María de Nazaret, en Zárate)(1), allí han acudido miles de fieles a lo largo de este año, con el maravilloso don de la Fe, o bien pidiendo al Señor ese don, junto con las gracias que necesitan, también el don de la salud, viendo como del todo natural que el cristiano enfermo o deprimido vuelva sus ojos a la Santísima Virgen Maria, «Causa de nuestra alegría y Salud de los enfermos»(2). Nada hay de especialísimo en dicha advocación: «Casa de María» son todas las iglesias donde se encuentra Jesús Eucarístico y la presencia espiritual de la Madre. El tema sí es especial; me mueve a dirigirles ésta sobre todo la necesidad pastoral que veo de afrontar con Fe y Esperanza el panorama de angustia y depresión en que viven no pocos hermanos y hermanas nuestros.
Nos mueve la Fe, que es un magnífico don de gracia; es la Fe en Jesucristo, Hijo del Dios Vivo, a quien Su Madre, la Santísima Virgen, nos atrae a todos con singular predilección, especialmente a quienes más lo necesitan, abriéndonos caminos de alegría y paz. Es por ello que la Iglesia siempre ha tenido tan en alto la preocupación por los enfermos y sufrientes, a imitación del propio Jesús, como lo refería el Papa Benedicto XVI en una reciente visita pastoral a una clínica: “Encontrándome entre vosotros, pienso de modo espontáneo en Jesús, que durante su existencia terrena siempre mostró una particular atención a los que sufrían, curándolos y dándoles la posibilidad de volver a la vida de relación familiar y social, que la enfermedad había impedido. Pienso también en la primera comunidad cristiana, donde, (…) muchas curaciones y prodigios acompañaban la predicación de los Apóstoles. La Iglesia, siguiendo el ejemplo de su Señor, manifiesta siempre una predilección especial por quienes sufren y (…) ve en el que sufre a Cristo mismo, y no cesa de prestar a los enfermos la ayuda necesaria, la ayuda técnica y el amor humano, consciente de que está llamada a manifestar el amor y la solicitud de Cristo a ellos y a quienes los atienden (…)”(3). Así también nosotros debemos tener una especial solicitud para con los enfermos y los que sufren, y en especial para con los deprimidos y angustiados; más aún, en nuestras parroquias, movimientos y asociaciones de fieles, todo ello debiera ser un aspecto más que destacado de la pastoral.
Sí sabemos que se sufre como persona, con las características físicas, psicológicas y espirituales que cada persona posee. Tiene mucho, muchísimo que ver con el sentido de la vida que cada uno tenga, como afirma Cassell(4). Así, la esencia del sufrimiento consiste en cierta desintegración del ser, incluyendo el pasado, el futuro, el sentido de la vida de alguien, sus intenciones y proyectos, sus ideas de fuerza y sus creencias. El sufrimiento se da, pues, en una cultura, que es propia del ser humano. A este respecto, un valioso Documento del Pontificio Consejo para la Cultura, llamado «Para una pastoral de la cultura», recuerda que esta última “(…) es tan connatural en el ser humano que la naturaleza de éste no posee rostro sino cuando se realiza en su cultura”(5). Así también se realiza el rostro del sufrimiento, y por ende, de la depresión, la angustia, el sentimiento del estado de grave necesidad.
Ahora bien, la depresión y la angustia son siempre manifestaciones de sufrimiento. Pero la inversa no es igualmente cierta. Nos preguntamos, pues: ¿Qué es el sufrimiento?; ¿por qué el sufrimiento?. Y, todavía mejor, ¿para qué el sufrimiento?. ¿Existe un sentido de él?. Expongo estas preguntas (los cristianos tenemos una Respuesta, con mayúscula), pero, creo, no sería el momento de intentar dilucidar aquí cuestiones tan cruciales para el ser humano, y tampoco de establecer distinciones entre dolor y sufrimiento, y dentro de éstos, de profundizar en las causas psíquicas de la depresión y la angustia. Más que al sufrimiento en general, esta carta desea estar referida sobre todo a estas dos últimas, con una mirada pastoral.
Para introducirnos en tema, algo importante es no confundir el estado de ánimo triste, que constituye un malestar psicológico frecuente (y que conlleva el sentirse triste o deprimido) pero que no configura el padecimiento de una depresión en sí, puesto que ésta indica signos, síntomas, síndromes, un estado emocional permanente, una reacción clínica bien definida. En la depresión como estado pato-lógico se pierde la alegría y satisfacción de vivir, la capacidad de actuar y obrar, y la esperanza de recobrar el bienestar, cayendo en un sombrío ánimo. Precisamente, aquélla se acompaña de manifestaciones evaluables clínicamente en la esfera del estado de ánimo(6) del pensamiento(7), de la actividad psico-motriz(8) y de las manifestaciones somáticas(9).
Siempre considerando el no ser especialistas, podemos también afirmar, lato sensu, que el fenómeno de la depresión es complejo y multicausal(10). En ese sentido, el Papa Juan Pablo II, quien trató en distintas ocasiones el tema de la depresión desde una perspectiva humana amplia, hacía referencia a “(…) los diferentes aspectos de la depresión en su complejidad: van desde la enfermedad profunda, más o menos duradera, hasta un estado pasajero, ligado a acontecimientos difíciles –conflictos conyugales y familiares, graves problemas laborales, estados de soledad...–, que comportan una fisura o una ruptura en las relaciones sociales, profesionales, familiares. La enfermedad es acompañada con frecuencia por una crisis existencial y espiritual, que lleva a dejar de percibir el sentido de la vida”(11). Se encuentran allí mencionados los diversos aspectos y causas de la depresión, difusos hoy como nunca, tal como se ha expresado más arriba, en la cultura moderna.
Sin entrar en especializaciones, podemos genéricamente constatar, esto sí, es que la depresión es un mal particularmente complejo y presente en nuestra época contemporánea(12), caracterizada –como ninguna otra época- por el avance de los conocimientos científicos y del dominio del hombre sobre el planeta, pero también signada por el abandono, la soledad, la incertidumbre y las mil y una posibilidades de frustración, tantas veces originadas en el sinsentido de la vida, esto es, en que la vida humana aparece para muchos desprovista de sentido, o bien en factores externos, como graves injusticias infligidas, injusta miseria, desengaños, calumnias, estafas, trágica pérdida de seres queridos, pérdida de fe y esperanza por escándalo o pereza o malevolencia de quienes debían ayudar.
En general, queridos hermanos y hermanas, hay a nuestro alrededor todo un mundo del dolor del que nos compadeceríamos mucho más, si miráramos aunque más no fuera un poco, saliendo de nuestro propio mundo –o mundillo- de auto-suficiencia y auto-miramiento, o del fárrago de nuestros propios problemas. ¡Si aunque sea siempre rezáramos un Padrenuestro por los que más sufren!. ¡O los incluyéramos siempre en las intenciones de la Santa Misa!. Puestos en el Corazón de Cristo, ya sería muchísimo, y también mucho es lo que podemos hacer, en Cristo, conforme a las exigencias de la vida cristiana, en la «eucaristía vivida» de nuestra vida diaria.

II. ACTOS DEL DRAMA INTERIOR
¿Es un drama la vida?. En el ámbito de la filosofía, no pocos consideran que el grito de Friedrich Nietzche, acerca de «la muerte de Dios» plantea en realidad la trágica cuestión de «la muerte del ser humano». El declive postmoderno desde Michel Foucault a Claude Levi-Straus, desde el «sueño antropológico» del primero, que deviene en «muerte del hombre» hasta la mitológica tetralogía del segundo, con su «crepúsculo de los hombres», caracterizado por la «nada»(13).
No son éstas, pienso, consideraciones exquisitas y desprovistas de sentido. Nosotros, personas religiosas, tenemos mucho que orar y mucho que obrar por el bien; sin creernos más que nadie sino partiendo de las energías de Amor del «homo religiosus», energías que el Espíritu del Señor ha puesto para bien de los que lo aman. Frente al drama del vacío existencial, pongamos Amor, y allí donde haya odio, envidia, paranoia consentida, también. Como en la oración de San Francisco de Asís. Incluso frente al horror del campo de concentración, expresión sin par del vacío existencial al que nos referíamos, y de la ominosa Shoah, el gran neurólogo Viktor Frankl, vienés, hebreo, luego profesor de Harvard, Stanford, Pittsburgh e Dallas, fallecido a los 92 años en 1997, encontró el sentido de la vida y el sentido del Amor. En su obra, «Le dieu inconscient», nos habla del «poder de contestación del espíritu». Y parte del principio que «la exigencia fundamental del hombre –es- (…) la plenitud de sentido»(14).
He aquí un gran remedio a la tristeza y depresión. Aparece aquí el tema de la «voluntad de sentido», que abren vías de salida al ser frustrado, presa del vértigo del vacío existencial, que puede caracterizarse como pérdida de la capacidad para interesarse, ilusionarse y disfrutar de todas o casi todas las cosas y circunstancias de la vida, disminución general de la vitalidad, pérdida de la confianza en sí mismo, con sentimientos de inutilidad, inferioridad o de culpabilización excesiva, perspectiva negra del futuro, ideas de muerte e incluso de suicidio. Este vértigo en el que el ser humano puede caer se manifiesta como rampante tristeza, ideas negras, repliegue sobre sí mismo con obsesión de muerte, y caída en el vacío. Presas del miedo, tantos hermanos y hermanas nuestros ven todo con temor, hastío de vivir, voluntad abandonada. Es la náusea y la desesperación. Es el drama interior, que necesita de un profesional especializado, y también de atención pastoral.
A nivel humano en general, sin embargo, pienso que en el drama de la depresión pueden existir algunos factores de predisposición, pero aquí sí, más que nunca, no se debe generalizar, teniendo en cuenta, sobre todo, la multicausalidad a la que hemos hecho alusión más arriba.
Sin entrar ahora en estas líneas en el plano de la responsabilidad moral, creo que para nada menor puede constituir un factor a considerar como desencadenante de la depresión (más allá de todas las predisposiciones genéticas y otras causales), el excesivo perfeccionismo de la persona (¿es ésta una manifestación obsesiva?), es decir, el ansia desmesurada de obtener resultados «perfectos», que nadie pueda atacar o criticar (lo cual esto último, curiosamente, hace a la persona muy vulnerable a la frustración). El perfeccionismo podría ser confundido con el sentido genérico de la «responsabilidad», pero en realidad denota cierto sentimiento de omnipotencia y, diríamos, de «irrealismo», en el sentido de rehusar admitir las propias limitaciones. No es el caso la mayoría de las veces, pero puede ocurrir que dicho perfeccionismo hiperintencional (utilizando un lenguaje más o menos frankliano) se vea teledirigido a logros de anti-valores, como tantas veces son pregonados por algunos medios masivos de comunicación(15).
Ya más en el orden psíquico y psicológico, otro factor importante puede constituir la psico-estructura del sujeto con caracteres paranoicos o paranoides, factor que adquiere repercusión sobre el tema pues quien adolece de una tendencia paranoica es, en cierta medida, impermeable a la experiencia «fáctica»(16) teniendo, como lo tiene, afectado el sentido del discernimiento de sus propias limitaciones o responsabilidades y culpando a los demás(como normalmente su trastorno de personalidad lo lleva a hacerlo) de sus fracasos y frustraciones, los cuales serían otros tantos complots en su contra. Dicha actitud le hace ver a muchos de los que lo rodean (o a todos) como un conjunto de adversarios y enemigos conjurados. Ello le ocasiona aislamiento y rechazo, y, quizá, depresión. Reitero que no estamos tratando aquí de la falta moral (no hay que confundir esto, sin tampoco escindir).
En el mismo orden, tampoco podríamos dejar de mencionar como factores depresivos a la agobiante «soledad» (no la fecunda, sino esa soledad destructiva, que frustra, algunas veces causada por la desconfianza sistemática) y a la parálisis o atrofia de la actividad (mencionada magistralmente por Frankl como hiperintención paralizante)(17), en la cual la persona deprimida experimenta una exacerbación de su sentido de autocrítica y tiende a teñir de negativo sus posibilidades de actuación.
La actitud pastoral: desde un punto de vista psicológico, y humano, diríamos, una persona que ha caído en depresión necesita compañía y ayuda a fines de superar la soledad y aislamiento, necesita que alguien le abra camino a la luz en su vida, necesita ejercitar alguna actividad satisfactoria que le resulte exitosa, abrirse al Bien y a la Verdad, y para ello es preciso que descubra cuáles son las fisuras y grietas de su personalidad por dónde se han filtrado las aguas negras de la depresión. Para esto puede ayudar grandemente una perspectiva espiritual profunda, que redimensione enteramente los actos del drama, para transformarlos en una nueva actuación de vida.

II. UNA RECUPERACIÓN DESDE LA FUENTE DE LA DIMENSIÓN ESPIRITUAL
Lo primero es la aceptación de la propia realidad, la cual, en la medida en que Dios la quiso, o permitió por lo menos, llega a ser «historia sagrada» en el sentido en que ni un cabello cae de nuestra cabeza sin que el Padre celestial lo sepa. En la vida no estamos dejados «A la deriva», como dramática y genialmente lo narra el cuento de Horacio Quiroga… (lo recuerdo de la escuela primaria…) Porque para quienes tienen Fe, “(…) todo coopera al bien de los que aman a Dios” (Rm 8, 28); también la autoestima coopera, y en grande, porque no puede amar a los otros quien no se ama (no «más allá del Sol y de las estrellas», en el decir de Dante Alighieri, sino en la justa medida), por debajo de Dios y amando al prójimo como a sí mismo.
Es claro que si la persona que sufre depresión es creyente, más aún, un cristiano, un católico con claro conocimiento de su fe y de la doctrina sobre Dios Providente y Misericordioso, que puede “(…) hacer de las mismas piedras hijos de Abrahám” (Mt 3, 9), hay elementos muy sólidos para superar el mundo de oscuridad y frustración y de parálisis psíquica.
Por ello, en la atención pastoral de quien padece angustia y depresión ocupa un lugar de primer plano todo lo que pueda robustecer la Fe, comprendiendo por ésta las certezas acerca de la bondad y sabiduría de Dios (en quien «vivimos, nos movemos y existimos» como reza Hch 17, 28), acerca de su presencia y su amoroso poder, acerca del destino de felicidad que Dios quiere para todos los seres humanos, al punto que nos dio a su propio Hijo (cf. Jn 3, 16). También acerca del recibimiento tierno que Dios prodiga a sus hijos descarriados (cf. Lc 15, 11-24), aun sabiendo perfectamente acerca de nuestras limitaciones, flaquezas, astucias y «agachadas» (cf. Salmo 103, 14).
La depresión y la angustia, en lo espiritual, constituyen una dura prueba. El papel de los que cuidan de la persona deprimida, y no tienen una tarea terapéutica específica (por ejemplo quienes atienden a nivel pastoral a quienes más sufren), consiste sobre todo en ayudarle a recuperar la estima de sí misma, la confianza en sus capacidades, el interés por el futuro y el deseo de vivir(18). Por eso, es importante tender la mano a todos los enfermos, ayudarles a percibir el Amor y la ternura de Dios, integrarlos en una comunidad de fe y de vida donde puedan sentirse acogidos, comprendidos, sostenidos, en una palabra, dignos de amar y de ser amados. Para ellos, como para cualquier otro, contemplar a Cristo y dejarse "mirar" por él es una experiencia que los abre a la esperanza y los impulsa a abrirse a la vida en abundancia (cf. Dt 30, 19).
Algo muy importante en la búsqueda de sentido, para un creyente, es asumir el sufrimiento (y por ende la depresión y la angustia), sin quedantismo ni –ciertamente- como forma de trágico masoquismo sino como forma de «participación en la pasión y en la cruz de Cristo» y como una realidad dolorosa que nos habilita, en el decir de San Pablo, para “(…) completar lo que falta a la pasión de Cristo, en favor de su cuerpo que es la Iglesia” (Col 1, 24).
Esto es causa de esperanza y de apertura de una gran ventana de luz, que da a la comprensión del destino de bienaventuranza de la persona humana, al punto que se haga prácticamente manifiesto cómo el camino hacia la vida eterna puede tener que atravesar por una prueba, casi como, en cierto sentido, un propio aniquilamiento y sentimiento de abandono, a imitación de Cristo(19). La oración (¡qué maravilloso es abrirnos a orar!), la participación fructuosa en los sacramentos de la Iglesia serán entonces de inmensa ayuda, en especial la Eucaristía, la Penitencia y la Unción de los enfermos.
Una recuperación espiritual será de invalorable ayuda para quien sufre angustia, depresión y estados de urgente necesidad, porque lo ayudará a amarse más, a valorarse más, y a recobrar el sentido de la justa lucha, de la esperanza y de la salida a la oscuridad de la desesperación. Entonces la gracia y la paz se podrán derramarse como una fuente de bendición, porque siempre podemos salir para ayudar a otros que sufren, y esto trae bendición, porque lo dijo Jesús: “Cuanto ustedes hicieron a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mi me lo hicieron” (Mt. 25,40-45).
Así es para con los enfermos, los más pobres, los que sufren, los abandonados, angustiados y deprimidos.
IV
CONCLUSIÓN
La alegría pascual refulge siempre magnífica en la Iglesia y para la humanidad, pues el gozo es el don de Dios del cual, aquélla, la Iglesia, es portadora, en tanto portadora del Evangelio. «La alegría – escribía el converso Paul Claudel, convertido por intercesión de la Virgen durante el cántico del Magníficat en la catedral de Notre Dame – es la primera y la última palabra del Evangelio»(20).
Tanto el anticuerpo como el antídoto para la enfermedad de la oscuridad del corazón es la Fe en Aquél que nos dijo: «Yo soy el camino, la verdad y la vida». Entonces nuestra vida se transforma en una Eucaristía vivida, aun con sufrimiento y dolor (de los cuales, cuanto más aborrecimiento tengamos, más expuestos al sufrimiento estaremos). La alegría cristiana, en cambio, proviene de la esperanza que no defrauda, ese «ya pero todavía no» que es anticipación de la Gloria del Cielo. El Nuevo Testamento está todo penetrado de la Vida que Jesús nos transmite y comunica, y Vida en abundancia (cf Mt 25,21-23; Lc 1,14; 2,10). Nos la comunica a todos sus discípulos; por ello el Evangelio de Juan afirma que la alegría de Jesús vive en el discípulo (Cf Jn 17,13; 1 Jn 1,4; 2 Jn 12), podemos decir, es una «alegría discipular», la cual no cesa incluso coexistiendo con el sufrimiento (Cf Jn 16,20-24; 14,28). El gran Obispo y Doctor de la Iglesia, San Agustín, tiene unas estupendas meditaciones sobre la alegría del discípulo(21), que tantas veces los cristianos tendríamos que poner más en práctica, también los pastores del Pueblo de Dios; y me incluyo el primero.
Porque esa realidad de Fe y de Esperanza en nuestra vida hace irradiar de luz a todo nuestro ser, y se transforma en fuente de bendición y alegría para los demás, alentando el espíritu y el rostro feliz de cuantos entren en contacto con nosotros, como dice el Libro de los Proverbios sobre el «corazón» (en sentido bíblico: «Lev»): “Corazón contento, cara feliz, corazón abatido, desalienta el espíritu” (Prov. 15, 13).
Pedimos al Señor, por intercesión de la Santísima Virgen María, en su advocación de «Nuestra Señora del Pozo», que saque a nuestros hermanos caídos en el pozo de oscuridad y angustia y nos haga ver su Luz –también a través de las causas segundas de la ciencia-, un Camino de Luz, para pasar «haciendo el bien».
En la Fiesta de Nuestra Señora de la Merced, la Libertadora de los cautivos, 24 de septiembre de 2007

+Oscar D. Sarlinga

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1 La homilía completa de quien suscribe con ocasión de la entronización de la «Madonna del Pozzo», con el significado bíblico y existencial del «pozo», puede encontrarse, entre otros sitios de la web, en:
o bien en la página web del Obispado (obzaratecampana.com.ar) o bien en Camineo.info:
2 La Virgen tuvo durante su vida terrena (y esto está constatado en la Sagrada Escritura) muchos momentos de dolor espiritual, aunque no pudiéramos hablar propiamente de depresión psicológica: la profecía de la espada de dolor que atravesaría su alma (cf. Lc 2, 35); la huida y el exilio en Egipto (cf. Mt 2, 13-15); la pérdida del Niño Jesús, al que encontró luego enseñando en el Templo (cf. Lc 2, 41-50) y su angustiosa presencia al pie de la Cruz (cf. Jn 19, 25-27). Esa experiencia de dolor le brindó, sin embargo, una capacidad especial para compadecer a los miembros de su Hijo sumidos en la aflicción y para interceder por ellos, pidiendo el don del consuelo, la alegría y la fortaleza.
3 BENEDICTO XVI, Discurso a los enfermos, a los médicos y al personal del Hospital Policlínico San Mateo, de Pavía, en la Visita pastoral a Vigévano y Pavía, Domingo 22 de abril de 2007.
4 E. CASSELL, "Recognizing Suffering", Hasings Center Report 21 (1991): 24-31, p. 25.
5 La vida humana no se realiza sino en las diversas y concretas modalidades de la actividad humana, que configura el «existir». Esta última constituye una realidad compleja, la de ser, a la vez, «homo faber» y «homo amicus», «homo politicus» e «homo sapiens», sin olvidar el ser «homo religiosus». (Cf PONTIFICIO CONSEJO PARA LA CULTURA, Per una pastorale della cultura, Pentecoste 1999, n. 2).
6 Tales como la tristeza, pérdida de interés, apatía, falta del sentido de esperanza.
7 Como la capacidad de concentración disminuida, indecisión, pesimismo, deseo de muerte.
8 Manifestada, por ejemplo, a través de la inhibición, lentitud, falta de comunicación o inquietud, impaciencia e hiperactividad.
9 Es decir, corporales, tales como el insomnio, alteraciones no provocadas por otras causas del apetito y peso, disminución del deseo, pérdida de energía.
10 Muchos estudiosos de la psicología y de la psiquiatría diferencian entre tres grandes grupos o tipos de depresión: las depresiones «endógenas» (en su origen etimológico: «generadas desde dentro»), que son aquellas no ocasionadas –al menos según lo que se ve clínicamente- por cosa alguna externa, esto es, factor alguno de sufrimiento psicológico. Aquí puede incidir de modo importante la matriz genética. Una segunda especie la constituyen las depresiones llamadas «distímicas», relacionadas con «trastornos» (en el lenguaje moderno, puesto que ya casi no se habla de neurosis) de la personalidad. La frustración, el descontento y la desafección de sí mismas y de lo que las rodean, caracterizan a estas personalidades. Revisten la clásica «amargura» y «frustración» y generalmente hacen episodios depresivos, de mayor o menor intensidad, con carácter crónico. Por último, el tercer grupo, llamado de las «depresiones reactivas», o también conocidas como «trastornos adaptativos depresivos», configura un cuadro depresivo que aparece, precisamente, por motivos «reactivos», o «de reacción a» acontecimientos disparadores, tales como separaciones matrimoniales, problemas familiares, pérdida de un ser querido, dificultades de autoestima, enfermedades físicas, problemas de relación. Son frecuentes en adolescentes y jóvenes, e incluso, con distinta sintomatología e intensidad, en niños.
11 JUAN PABLO II, Discurso a los participantes en la XVIII Conferencia Internacional sobre «La depresión», promovida por el Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud, Ciudad el Vaticano, 14 noviembre 2003, n. 2.
12 En cuanto a la historia antigua, la primera manifestación acerca de lo que hoy llamaríamos depresión que conocemos, se halla en Hipócrates, quien en su obra «Las epidemias de la bilis negra», hace referencia a ella, y pone como su síntoma más importante la tristeza. Más adelante se refirieron a la actualmente denominada depresión el gran Celso (del siglo I) y posteriormente Galeno, en el siglo II, quien describe tres modalidades de la llamada «melancolía».
13 C. LÉVI-STRAUSS, L’homme nu, Plon, 1971.
14 V. FRANKL, Le dieu inconscient, Coll. Religion et sciences de l’homme, Edition du Centurion, 1975, p. 92-93.
15 “Es importante ser conscientes de las repercusiones que tienen los mensajes transmitidos por los medios de comunicación sobre las personas, al exaltar el consumismo, la satisfacción inmediata de los deseos, la carrera a un bienestar material cada vez mayor. Es necesario proponer nuevos caminos para que cada uno pueda construir la propia personalidad, cultivando la vida espiritual, fundamento de una existencia madura” (Juan Pablo II, Discurso a los participantes en la XVIII Conferencia Internacional sobre «La depresión», promovida por el Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud, Ciudad el Vaticano, 14 noviembre 2003, n. 2).
16 Es decir, no es la realidad fáctica lo que le interesa sino cómo la ve desde su psico-estructura, por ejemplo, con sospecha.
17 En «El hombre doliente», Herder, Barcelona, 1987.
18 “El papel de quienes atienden a una persona deprimida sin una función específicamente terapéutica consiste sobre todo en ayudarla a recuperar la propia estima, la confianza en sus capacidades, el interés por el futuro, las ganas de vivir. Por eso, es importante tender la mano a los enfermos, hacerles percibir la ternura de Dios, integrarlos en una comunidad de fe y de vida en la que se sientan acogidos, comprendidos, sostenidos, en una palabra, dignos de amar y de ser amados. Para ellos, al igual que para cualquier otra persona, contemplar a Cristo y dejarse «guiar» por Él es la experiencia que les abre a la esperanza y les lleva a optar por la vida” (Juan Pablo II, Discurso a los participantes en la XVIII Conferencia Internacional sobre «La depresión», promovida por el Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud, Ciudad el Vaticano, 14 noviembre 2003, n. 2).
19 Cuya angustia se tradujo en copioso sudor de sangre (cf. Lc 22, 44), y especialmente, cuando Él en la cruz pronunció el grito desgarrador de “Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado” (Mt 27, 46; Mc 15, 34). Creer en el poder de la gracia es la condición necesaria para rechazar la tentación de la desesperación, y tiene su base en creer en la «kenosis», el anonadamiento de Cristo (cf. Flp 2, 6-9).
20 Cf. P. POUPARD (Card.), Le christianisme à l’aube du IIIème millénaire, III, L’avenir est à l’espérance, Plon-Mame, 1999, p. 248.
21 San Agustín, Obispo y Doctor de la Iglesia, profundo conocedor del alma (y de la «psykhé») humana, comenta, respecto a lo que hemos llamado la «alegría discipular»: “Dado que Jesús mismo es la alegría de sus discípulos, esta afirmación del Señor se halla en perfecta armonía con lo que dice San Pablo: «Una vez resucitado de entre los muertos, Cristo no muere más, y la muerte ya no tiene poder sobre él»” (SAN AGUSTÍN, In Joannem, 101,3). El desafío, sin embargo, radica en entrar cada día más en contacto existencial con Jesús Resucitado, a través de la vida del discípulo, la oración, los sacramentos y la práctica de la virtud teologal de la caridad.
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miércoles, 21 de septiembre de 2011

Celebración de la Exaltación de la Cruz en la diócesis de Zárate-Campana

El día 14 fueron celebradas con toda solemnidad las fiestas patronales de la Exaltación de la Santa Cruz, en Capilla del Señor. Los actos cívicos tuvieron lugar desde temprano, con participación de instituciones y de distintas representaciones de la vida de la comunidad en ese partido, que comprende diversos "cuarteles", entre los cuales Capilla del Señor, Los Cardales y Parada Robles, entre otros.
   
La celebración de la misa tuvo lugar a las 10, presidida por Mons. Oscar Sarlinga, Obispo diocesano y concelebrada por 15 sacerdotes, entre los cuales el vicario general, Mons. Edgardo Galuppo, el cura párroco, Pbro. Walberto Morales y el decano de Pilar, Pbro. Oscar Iglesias, entre otros miembros del clero, y además dos diáconos permanentes. Mons. Sarlinga se refirió en la homilía a "la impaciencia" que afectó al pueblo que había sido liberado de la esclavitud del faraón, y de cómo esa impaciencia tenía que ver con "la desesperanza". Asimismo manifestó la gravedad que conllevó no sólo el invocar vanamente el Nombre sagrado de parte de algunos, sino de hablar mal de Él y del guía que les había puesto, Moisés, razón por la cual Dios mandó las "serpientes abrasadoras", de modo que al hacer unas figuras de bronce quedara de resalto ante todos que la rebeldía y la desesperanza no podían salvar, mientras que la Promesa del Señor sí portaba salvación. Luego dijo como San Pablo refiere esa "exaltación" o "puesta en alto" al Hijo del Hombre, y cómo Jesucristo, más que "elevado" en un sentido de triunfo, es levantado sobre todos en la Cruz, que es salvadora y que siempre tiene un sentido pascual, "la cruz pascual" porque en la Pascua encontramos cumplida plenamente la Promesa de Dios, hecha desde el Protoevangelio. Participaron de la celebración el Sr. Intendente, el senador local, autoridades de la policía departamental, autoridades educativas, los grupos scouts y gran cantidad de fieles. El coro municipal y la banda engalanaron las celebraciones.
Al término de la Santa Misa el Obispo, el clero y los fieles salieron en procesión para la tradicional procesión con la reliquia de la Vera Cruz, habiendo impartido Mons. Sarlinga con dicha reliquia la bendición hacia los cuatro puntos cardinales en cada esquina. Muchos jóvenes se hicieron presentes en la procesión alrededor de la plaza. Al término de la procesión todos se congregaron junto al atrio de la iglesia donde el obispo dio la bendición final, luego de lo cual la feligresía pudo saludarlo, y también al clero presente.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Fiestas patronales en Villa Rosa (Pilar), en “Beata Teresa de Calcuta” (Zárate) y en Manuel Alberti (Pilar) en la diócesis de Zárate-Campana

Fiestas Patronales 2011 en la Parroquia de Santa Rosa de Lima de Villa Rosa.
El sábado 3 de septiembre la parroquia de Santa Rosa de Lima de Villa Rosa se vio engalanada por la multitudinaria participación de los festejos patronales, de miles de personas, que incluyeron un momento cívico, en el cual fueron inauguradas distintas obras en beneficio de la comunidad, y luego desde la plaza fue iniciada la procesión hacia el gran escenario puesto frente al templo parroquial, con la imagen de Santa Rosa de Lima, encabezada aquélla por el cura párroco, Pbro. Pablo Castelnovo, las autoridades municipales y muy numeroso pueblo. Mons. Oscar Sarlinga esperó en el templo la llegada de la procesión y dio luego comienzo la celebración de la misa, que tuvo lugar en el gran palco puesto a disposición por el municipio. El Obispo destacó la figura de Santa Rosa de Lima, su entrega por entero a Dios y a los hermanos, en especial a los necesitados, y habló también del desarrollo integral, la integración entre el legítimo progreso y el desarrollo espiritual, el auge de la catequesis en la parroquia, y asimismo también el sentido existencial y religioso del “peregrinar” en nuestra vida, del valor de la familia y de la importancia de impregnar los valores cívicos con un contenido religioso que, para nosotros, tienen su fuente en el cristianismo, y en una visión católica que nos anima a la esperanza y a no bajar nunca los brazos sino a perseverar con la gracia de Cristo. Destacó también la importancia de las economías zonales y regionales, en una festividad que se ha transformado también  en un incentivo a la cultura del trabajo en las familias de la región. Participaron de la Santa Misa el Sr. Intendente municipal, Dr. Humberto Zuccaro, el delegado municipal, concejales y diversas fuerzas vivas de Villa Rosa.

Fiestas Patronales 2011 en la Parroquia de la Beata Teresa de Calcuta.
El pasado domingo 4 de septiembre se llevaron a cabo los festejos referidos a las fiestas patronales de la Parroquia Beata Teresa de Calcuta de la Ciudad de Zárate.
Pasadas las 09.00 de la mañana, con un clima que amenazaba la llamada “tormenta de Santa Rosa”, pero en medio de un clima de alegría, devoción y piedad, comenzaron los Festejos  Patronales de la Parroquia Beata Teresa de Calcuta con la Hora Santa, de Adoración eucarística. Tras la reserva del Santísimo Sacramento, dio inicio la Santa Misa, con multitudinaria participación, la cual fue presidida por nuestro Obispo S.E.R Monseñor Oscar Sarlinga y concelebrada por el Pbro. Alfredo Meoniz, párroco de la comunidad y delegado diocesano para la Pastoral de Emigrantes e Itinerantes.
Como fuerzas vivas de la comunidad, estuvieron presentes en la celebración de la Santa Misa el Capitán de Navío Rubén José López Franco, Comandante del área naval fluvial y jefe de la base naval de Zarate; autoridades civiles y diversas instituciones; y las Hermanas Misioneras de la Caridad de Madre Teresa de Calcuta; las Hermanas  pasionistas y el grupo scout “San Maximiliano Kolbe”, que cuenta con unos 50 miembros. Era claro que no faltaron las numerosas Catequistas y niños de la catequesis de todos los centros, como así también laicos de las capillas que forman parte de las comunidades parroquiales, Santa  Teresita, San Vicente de Paul, Ntra. Sra. de Itati, así como fielesde la nueva comunidad del centro misional “Los Ceibos”.
A su vez, se hicieron presentes en la ceremonia fieles de toda la Ciudad de Zárate y de la Comunidad Parroquial Inmaculada Concepción de Maquinista Savio, entre los cuales el Sr. Oscar Cabrera, guía del equipo de monaguillos y próximo diácono permanente. 
En el transcurso de la Misa el Obispo confirmó a  28 personas entre niños, adolescentes y adultos. En su homilía Monseñor Oscar mencionó el festejo patronal, iluminó a los confirmandos y habló de la delegación de emigrantes, recordando el día Mundial de los Migrantes (5 de septiembre según el calendario civil). A su vez, el prelado regaló a la comunidad, por motivos de los festejos, un cuadro del Beato Juan Pablo II.
Al culminar la celebración de la Santa Misa se compartió un momento comunitario, que incluyó una torta artesanal con la representación del rostro de la Beata Teresa de Calcuta y un chocolate caliente para todos.


El marco preparatorio de las Fiestas Patronales en Beata Teresa de Calcuta.
Desde un mes antes de los Festejos Patronales, la comunidad parroquial comenzó a preparar sus patronales con diferentes actividades.
La comunidad rezó  considerando el marco del plan pastoral diocesano asumiendo el camino recorrido, iluminados por el acontecimiento de Emaús y sintiéndose llamados a:  Fortalecer la adhesión a Jesucristo y su compromiso en el anuncio del Evangelio, arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe. Tomando como base esto sus líneas de acción fueron:
- Crecer en el conocimiento de Jesucristo.
- Fomentar la oración, el espíritu de comunión, la misionariedad fruto de la comunión y la participación consciente y provechosa en los sacramentos.
- Testimoniar nuestra fe por la palabra y la acción.
La principal y más importante de todas las actividades fueron las horas de adoración al Santísimo que se llevaron a cabo antes del domingo 4 de septiembre. Durante el transcurso del mes de Agosto se llevaban a cabo 3 horas de adoración eucarística por fin de semana antes y después de las misas.
A su vez se llevó  a cabo una series de catequesis, entre las que se destacaron una exposición sobre la Virgen de Guadalupe y otra acerca de la Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia de Juan Pablo II llevada adelante por el Padre Atilio Rosatte.
Los festejos del Día del Niño, también se llevaron a cabo en marco a los festejos patronales. El mismo estuvo animado por el  Grupo scout Maximiliano Kolbe. Durante el transcurso del día se llevaron a cabo dos obras de teatro (animadas por el club de Leones). El evento contó con la participación  mago Julián, exhibición de tortas y proyección de un video. La celebración concluyo con la Celebración de la Santa Misa presidida por un sacerdote capuchino Fray Carmelo. Al culminar la misma se realizó entregas de juguetes y golosinas.  
Después de lo vivido, la comunidad parroquial ha tomado  iniciando en el mes de septiembre una maratón bíblica para acercarse, conocer y meditar la Palabra de Dios.

En Manuel Alberti
El mismo domingo 4 tuvieron lugar las festividades de Santa Rosa de Lima en Manuel Alberti, en celebración frente a la iglesia y mirando a la plaza. Por pedido del Padre Tomás Llorente, cura párroco, presidió la eucaristía Mons. Santiago Herrera, pro-vicario general y rector del Seminario. Concelebró el Padre Alexandre, del Sodalicio de vida cristiana. Algunos miles de fieles, gran parte alumnos del colegio “María Madre Nuestra”  y numerosos padres de familia participaron de la celebración, en la que también estuvieron presentes el Intendente municipal, concejales y autoridades zonales.

lunes, 5 de septiembre de 2011

La Diócesis de Zárate-Campana participó del 1º Seminario de Formación para Equipos Diocesanos de Comunicación Social

Se llevó a cabo durante el 26,27 y 28 de Agosto en Retiro Betania, La Falda (Córdoba)

Bajo el lema “Construyamos redes para comunicar la vida”, se realizó en La Falda – Córdoba el I Seminario de Formación para Equipos Diocesanos de Comunicación Social. Este encuentro fue Organizado por la Comisión Episcopal de Comunicación Social y en esta oportunidad el objetivo principal fue “la construcción de una sólida red de comunicadores que permita diseñar e instrumentar una pastoral de las comunicaciones y una estrategia de comunicación entre la Iglesia y la sociedad”.
En representación de nuestra diócesis de Zárate-Campana (Comprendida por los partidos de Pilar, Escobar, Exaltación de a Cruz, San Antonio de Areco y Baradero) el Obispo Mons. Oscar Sarlinga designó al Periodista Pilarense José Cuello como representante exclusivo para tal misión. En ese sentido Cuello compartió la actualidad y proyectos de nuestra Diócesis, junto a colegas de la Región Platense a la que Zárate-Campana pertenece. Así mismo dicha la región Platense interactuó con sus pares del NOA, NEA, Centro, y Patagonia.
Más de 70 delegados de comunicación y responsables de las oficinas de prensa de 39 Diócesis del país participaron durante los días 26, 27 y 28 de agosto en la casa de retiros Betania, de la localidad cordobesa de La Falda.
En el primer día del seminario se trabajó tomando como referencia y punto de partida el Manual de Procedimientos para Equipos Diocesanos y se analizaron  criterios teniendo en cuenta las Líneas Pastorales enriquecidas con el Documento de Aparecida. Los resultados del trabajo fueron expuestos y considerados por los participantes en un plenario. Al día siguiente se dialogó con el director del Centro RIIAL Guadalupe, sobre “Comunicación, las redes eclesiales y nuevas tecnologías”, compartiendo con los presentes el camino realizado por la Red de Informática de la Iglesia en América Latina desde su creación. La última jornada concluyó con el aporte del presbítero Jorge Oesterheld, que compartió el proceso de trabajo de la Comisión Episcopal de Comunicación, de la que es secretario ejecutivo.
(Foto: Mons. Agustín Radrizzani de la arquidiócesis Luján-Mercedes, María Jimena Ciuró y el Pbro. Marcelo Panebianco de Mar Del Plata, Claudio Andiarena de Tandíl-Azul y José Cuello de Zárate-Campana)