viernes, 13 de febrero de 2015

Mensaje del cardenal Ouellet por el Día de Hispanoamérica, "Evangelizadores con la fuerza del Espíritu"

Tomado de: http://www.news.va/

2015-02-13 Radio Vaticana

(RV).- “Evangelizar con la fuerza del Espíritu” es lema del día de Hispanoamérica, que se celebra el próximo 1 de marzo, y que tiene como objetivo, entre otros, reconocer que de nuestras comunidades cristianas partieron para América muchos misioneros que llevaron la fe a aquel continente, donde hoy están el 50% de los católicos del mundo. Además, la intención es promover entre los fieles diversos cauces de cooperación para ayudar a las Iglesias más necesidades de América a crecer y madurar en la fe recibida.

En este contexto el cardenal Marc Ouellet, presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, escribe un mensaje en el que expresa su agradecimiento a los sacerdotes y laicos que colaboran con la misión como Fidei Donum, en particular a los cerca de 300 sacerdotes que sirven a la Iglesia en Latinoamérica acogidos a la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana (OCSHA), así como a todas las religiosas y religiosos españoles que cooperan con la evangelización en aquellas tierras.

El cardenal recuerda que esta cita anual que se celebra desde 1959, es una buena ocasión para tener presentes en la oración a todos los misioneros. Y recordando las palabras del Papa Francisco en su exhortación Evangelii Gaudium sobre el verdadero misionero, dice que lo es por ser “discí- pulo, sabe que Jesús camina con él, respira con él, trabaja con él; percibe a Jesús vivo en medio de la tarea misionera (cf. EG, 264-265). Y «si uno no lo descubre a Él presente en el corazón mismo de la entrega misionera, pronto pierde el entusiasmo y deja de estar seguro de lo que transmite, le falta fuerza y pasión. Y una persona que no está convencida, entusiasmada, segura, enamorada, no convence a nadie» (EG, 266). Es una invitación, asegura el cardenal en su mensaje, “a sumergirnos en la alegría del Evangelio y a alimentar el amor de Dios, capaz de iluminar la vocación y la misión propias”.

En el apartado del escrito del cardenal Marc Ouellet, llamado “Pasión por el pueblo”, se recuerda que la actividad misionera de la Iglesia en América Latina es una continua solicitud por los más necesitados, y así fue uno de los principales argumentos en las sucesivas Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, e invita a acudir al Documento Conclusivo de Aparecida para descubrir cómo la Iglesia sigue el ejemplo del Maestro; según recuerda el Papa Francisco, «en el hermano está la permanente prolongación de la Encarnación para cada uno de nosotros: “Lo que hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, lo hicisteis a mí” (Mt 25, 40)» (EG, 179).

Finalmente, invita a los más de 9.000 misioneros españoles al servicio de la Iglesia en América Latina, a leer y releer todo lo que escribe el papa Francisco en los últimos números de su exhortación apostólica Evangelii Gaudium respecto a ese «regalo de Jesús a su pueblo», que es la maternidad de María. Cristo nos lleva a María, pero también María nos conduce a Cristo, porque en esa imagen materna se descubren todos los misterios del Evangelio (cf. EG, 285) y porque «ella es la misionera que se acerca a nosotros para acompa- ñarnos por la vida, abriendo los corazones a la fe con su cariño materno» (EG, 286). El pueblo americano peregrina a los santuarios marianos, pedazos de cielo, para pedirle a la Virgen que transforme este continente en la casa de Jesús con «una montaña de ternura”.

(MZ-RV)

Mensaje completo del cardenal Marc Ouellet por el Día de Hispanoamérica

«Doy gracias a mi Dios cada vez que os recuerdo; siempre que rezo por vosotros, lo hago con gran alegría. Porque habéis sido colaboradores míos en la obra del Evangelio, desde el primer día hasta hoy» (Flp 1, 3-5). De este saludo del apóstol Pablo bien puede hacerse eco el papa Francisco, como también yo mismo o cada uno de los obispos de España y, en especial, S. E. Mons. Braulio Rodríguez Plaza, presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, recordando a los más de 9.000 misioneros españoles que trabajan al servicio de la evangelización en América Latina. «Gracia y paz a vosotros de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo» (Ef 1, 2).

Vaya nuestro abrazo fraterno a los sacerdotes y laicos que colaboran en la misión como Fidei donum, en particular a los cerca de 300 sacerdotes que sirven a la Iglesia en Latinoamérica acogidos a la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana (OCSHA), así como a todas las religiosas y religiosos españoles que cooperan con la evangelización en aquellas tierras. Mi palabra de gratitud se dirige también a quien preside la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias y a quienes colaboran con ella para acompañar y alentar esa corriente misionera tan importante para la misión de la Iglesia en América Latina. La próxima celebración del «Día de Hispanoamérica», tradicional cita anual que se está celebrando desde el año 1959, es una buena ocasión para tener presentes a todos esos misioneros en la oración y en la comunión eclesial, que se hace explícita en la cooperación entre las Iglesias. «Doy gracias a mi Dios continuamente por vosotros, por la gracia de Dios que se os ha dado en Cristo Jesús» (1 Cor 1, 4).

Alegría en el Espíritu Santo
Es muy bueno que, inspirándose en el capítulo V de la exhortación apostólica Evangelii Gaudium, que el santo padre Francisco ha propuesto para invitar «a una nueva etapa evangelizadora [...] e indicar caminos para la marcha de la Iglesia en los próximos años» (EG, 1; cf. 287), se haya escogido para esta nueva cita del Día de Hispanoamérica el lema «Evangelizadores con la fuerza del Espíritu». En efecto, es en Pentecostés cuando los Apóstoles, con la fuerza del Espíritu, salen de sí mismos y se convierten en evangelizadores. Ellos, que hasta ese momento habían estado aherrojados por el miedo y el temor, manifiestan con alegría y audacia su fe en Cristo resucitado. Esta transformación es fruto de esa fuerza del Espíritu, que «renueva, sacude e impulsa a la Iglesia en una salida fuera de sí para evangelizar a todos los pueblos» (EG, 261).

Fue el entonces cardenal Jorge Mario Bergoglio, como presidente de la Comisión de Redacción del Documento Conclusivo en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (Aparecida, mayo de 2007), y el hoy papa Francisco, en la redacción de esta exhortación apostólica, quien ha querido personalmente incorporar en ambos textos la alegría como una elocuente señal de identidad de los primeros evangelizadores, como debe serlo también de los de ahora, siguiendo el pensamiento de Pablo VI: «Recobremos y acrecentemos el fervor, “la dulce y confortadora alegría de evangelizar, incluso cuando hay que sembrar entre lá- grimas [...]. Y ojalá el mundo actual —que busca con angustia, a veces con esperanza— pueda así recibir la Buena Nueva, no a través de evangelizadores tristes y desalentados, impacientes o ansiosos, sino a través de ministros del Evangelio, cuya vida irradia el fervor de quienes han recibido, ante todo en sí mismos, la alegría de Cristo” (EN, 80)» (EG, 10). La propuesta que ofrece el lema de la jornada, «Evangelizadores con la fuerza del Espíritu», es fruto de la decidida confianza en el Espíritu Santo, que «acude en ayuda de nuestra debilidad» (Rom 8, 26), para seguir impulsando una corriente evangelizadora marcada por esa alegría, más fervorosa, generosa, audaz, llena de amor hasta el fin y de vida contagiosa, promovida por «evangelizadores llenos de coraje, incansables en el anuncio y capaces de una gran resistencia activa» (EG, 263).

La vocación de los misioneros Fidei donum

El origen y la causa por la que los misioneros son enviados a cooperar con otras Iglesias más necesitadas está en la iniciativa 6 Mensaje divina, que les ha llamado a estar con Él y a anunciar el Reino (cf. Mc 3, 14-15); es Dios quien les da esta vocación que transforma su vida. No marchan por iniciativa propia o por otros motivos que no sean el anuncio del Evangelio. Así sucedió en los orígenes de la primera evangelización del continente americano. Desde entonces, miles de misioneros y misioneras han llegado a América, especialmente desde España, en unos casos, para la primera evangelización; en otros, para la cooperación con aquellas Iglesias en formación. Estas personas son conscientes de su vocación divina, hasta el punto de que pueden decir con el papa Francisco: «Yo soy una misión en esta tierra, y para eso estoy en este mundo» (EG, 273).

La respuesta a tal llamada implica en cada caso un largo y muchas veces arduo camino: requiere dejar el propio terruño y sus gentes, partir hacia mundos lejanos, incorporarse en la vida de otros pueblos, compenetrarse con su historia, congeniar con su temperamento, vibrar con sus sufrimientos y esperanzas, participar en una nueva realidad eclesial, ponerse al servicio de nuevos obispos, alargar los horizontes de la solicitud apostólica universal... Tampoco se ocultan las oscuridades que el evangelizador encontrará en su trabajo misionero (cf. EG, 287). Sin embargo, este proceso es, a la vez, motivo de conversión y de renovado entusiasmo, porque el origen y el fruto de la actividad misionera no depende de los proyectos individuales, ni de las fuerzas humanas, necesarias por otra parte para el sostenimiento y el dinamismo en esa «peregrinación misionera». Es Él, el que da la vocación, quien otorga tanto la fuerza de emprender el camino para «llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio» (EG, 21), como la alegría del anuncio, para que esa luz de Cristo ilumine a cuantos todavía no lo conocen o lo han rechazado.

A la vez acontece que, en medio de la oscuridad y de los impedimentos, siempre se perciben nuevos brotes y signos de que tarde o temprano se producirá el fruto esperado. «Esa es la fuerza de la resurrección y cada evangelizador es un instrumento de ese dinamismo» (EG, 276). Por eso, el misionero tiene la seguridad de que no se perderá ninguno de sus esfuerzos realizados con amor, como no se pierde el amor de Dios; de que su trabajo dará frutos, pero sin pretender saber cómo, ni dónde, ni cuándo.

Estas convicciones que animan a los misioneros brotan del convencimiento de que «ninguna motivación será suficiente si no arde en nuestros corazones el fuego del Espíritu» (EG, 261), porque saben que es Él quien precede a la actividad misionera en el secreto de los corazones y en la cultura de los pueblos. Son conscientes de que su misión es ser instrumentos en manos del Espíritu Santo, y hacen gravitar la certeza de su misión en esa seguridad de que en el interior de las personas hay una espera, aunque sea inconsciente, por conocer la verdad sobre Dios, sobre el hombre, sobre el camino que lleva a la liberación del pecado y de la muerte (cf. RM, 45; EG, 265).

Entonces descubren aún con mayor evidencia la necesidad de apoyarse en la oración, como siervos inútiles y mendicantes, pero dóciles y disponibles, y en la audacia (parresia) para proclamar el Evangelio en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente. La fuerza les viene del Espíritu. «No hay mayor libertad que la de dejarse llevar por el Espíritu, renunciar a calcularlo y controlarlo todo, y permitir que Él nos ilumine, nos guíe, nos oriente, nos impulse hacia donde Él quiera. Él sabe bien lo que hace falta en cada época y en cada momento. ¡Esto se llama ser misteriosamente fecundos!» (EG, 280).

La fuerza del primer amor

El papa Francisco recuerda en su exhortación apostólica que la primera motivación para evangelizar es el amor de Jesús que hemos recibido, esa experiencia de ser salvados por Él que nos mueve a amarlo siempre más —«¿qué amor es ese que no siente la necesidad de hablar del ser amado, de mostrarlo, de hacerlo conocer?»—. El verdadero misionero, que lo es por ser discí- pulo, sabe que Jesús camina con él, respira con él, trabaja con él; percibe a Jesús vivo en medio de la tarea misionera (cf. EG, 264-265). Y «si uno no lo descubre a Él presente en el corazón mismo de la entrega misionera, pronto pierde el entusiasmo y deja de estar seguro de lo que transmite, le falta fuerza y pasión. Y una persona que no está convencida, entusiasmada, segura, enamorada, no convence a nadie» (EG, 266). Solo desde ese saberse enviado por Dios puede el misionero vivir con alegría el servicio de iluminar, bendecir, vivificar, levantar, sanar, liberar a los demás.

De ahí el grito de Francisco: «¡No nos dejemos robar la alegría evangelizadora!» (EG, 83). Es una invitación a sumergirnos en la alegría del Evangelio y a alimentar el amor de Dios, capaz de iluminar la vocación y la misión propias. Con motivo del último DOMUND escribía el santo padre: «Os exhorto a recordar, como en una peregrinación interior, el “primer amor” con el que el Señor Jesucristo ha caldeado el corazón de cada uno, no por un sentimiento de nostalgia, sino para perseverar en la alegría. El discípulo del Señor persevera en la alegría cuando está con Él, cuando hace su voluntad, cuando comparte la fe, la esperanza y la caridad evangélica» (Mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones 2014).

Encuentro personal con Cristo

El misionero sabe, por propia experiencia, que tiene necesidad de “recomenzar” siempre su renovado encuentro personal con Jesucristo. Nada se puede dar por presupuesto ni por descontado. No puede conformarse con lo que considera “adquirido”. Las nuevas exigencias de la actividad misionera —como ocurre en el caso de América Latina, donde la fe y la vida cristiana de las comunidades parece que tardan en consolidarse— requieren siempre de un nuevo inicio, que mantenga despierto el asombro y la fascinación por ese encuentro.

Cuando más pesa el cansancio, el desaliento o la tristeza al no advertir los frutos de muchos sacrificios, y aparece la soledad difícil de sobrellevar; cuando aparece la tentación de dejarse arrastrar por apatías y escepticismos, más necesita el misionero recomenzar, con el mismo entusiasmo con el que pronunció en su momento el “sí” para salir a la misión; con el “sí” de la renovación de las promesas sacerdotales o de los votos de consagración; con aquel “sí” por el que se mostró disponible a la misión ad gentes. Como el “fiat” de la Virgen María, gracias al cual el Hijo de Dios entrega su vida al Padre y la fuerza imparable de su Resurrección se convierte en fuente inagotable de semillas de un mundo nuevo (cf. EG, 276-278).

Esa es la razón de la alegría y de la esperanza del misionero, de su continuo revivir el amor a quienes le han sido confiados, para compartir con ellos el don del encuentro con Cristo, que les llena de gozo y sentido, de fuerza y esperanza; que es la respuesta sobreabundante y totalmente satisfactoria a las «necesidades más profundas» de sus personas, que anhelan amor y verdad, justicia y felicidad. Por la fuerza del Espíritu el misionero vive, 10 Mensaje en su más absorbente actividad, la contemplación del rostro de Dios en los demás; por eso, urge recobrar un espíritu contemplativo, sin cansarse de «pedirle a Él que vuelva a cautivarnos» (EG, 264). Esta experiencia contemplativa se trueca en oración de intercesión por los demás, la cual posibilita que el poder, el amor y la fidelidad de Dios se manifiesten con mayor nitidez en el pueblo: «Interceder no nos aparta de la verdadera contemplación, porque la contemplación que deja fuera a los demás es un engaño» (EG, 281).

Para contar siempre con la presencia y compañía del Señor, «nos hace falta clamar cada día, pedir su gracia para que nos abra el corazón frío y sacuda nuestra vida tibia y superficial» (EG, 264). El papa Francisco insiste en que la misión comienza de rodillas, se alimenta y adquiere su ímpetu de entrega a través de una disciplina de oración, se despliega desde la comunión con Él en la eucaristía, necesita de tiempos de adoración, y siempre recomienza, más allá de nuestros desfallecimientos y caídas, por la frecuencia del sacramento de la reconciliación. «Sin momentos detenidos de adoración, de encuentro orante con la Palabra, de diálogo sincero con el Señor, las tareas fácilmente se vacían de sentido, nos debilitamos por el cansancio y las dificultades, y el fervor se apaga» (EG, 262).

Vivir la oración contemplativa no separa de la realidad; por eso, el santo padre advierte que «se debe rechazar la tentación de una espiritualidad oculta e individualista, que poco tiene que ver con las exigencias de la caridad y con la lógica de la Encarnación» (EG, 262). Frente a ese equívoco, ahí está el testimonio de tantos misioneros y misioneras que gastan su vida al servicio del Evangelio y ofrecen a sus gentes la memoria 11 Evangelizadores con la fuerza del Espíritu viva y grata de la presencia del Señor, que bien conoce y ama la realidad humana, especialmente la de quienes carecen de lo más necesario. Porque «Jesús no ha resucitado en vano. ¡No nos quedemos al margen de esa marcha de la esperanza viva!» (EG, 278).

Pasión por el pueblo


En estos tiempos propicios y exigentes de “salida misionera”, se confirma que «la misión es una pasión por Cristo, pero, al mismo tiempo, una pasión por su pueblo» (EG, 268). La evangelización es siempre obra de todo el pueblo de Dios y destinada a todos, sin acepción de personas ni grupos sociales. Esa capacidad de abrazar a todo pueblo al que se está destinado se encuentra, de modo muy especial, en la entraña de la vocación misionera ad gentes y ad extra. Los misioneros no caen en paracaídas sobre la gente, sino que aprenden a conocerla, a apreciarla, a quererla, a valorarla, a crecer con ella. Se enriquecen con sus expresiones de piedad popular, con sus testimonios de fe, esperanza y caridad. Y esto, dice el papa, «es fuente de gozo superior» (EG, 268). ¿No nos muestran los misioneros cómo gozan estando muy cerca de los suyos, «perdiendo el tiempo» en la convivencia, compenetrados con sus alegrías, sufrimientos y esperanzas, siempre misericordiosos, solidarios, serviciales, sin excluir a ninguno? Miran cómo lo hacía Jesús y «tocan la carne sufriente de los demás», abrazando en especial a los más pobres y necesitados. Son un ejemplo de compasión y consuelo, de sanación y liberación. Esta dinámica de identificación con el pueblo es la que hace que el misionero pueda exclamar con el papa Francisco: «Si logro ayudar a una sola persona a vivir mejor, eso ya justifica la entrega de mi vida. Es lindo ser pueblo fiel de Dios. ¡Y alcanzamos plenitud cuando rompemos las paredes y el corazón se nos llena de rostros y de nombres!» (EG, 274).

El misionero, tomado de en medio del pueblo y enviado al pueblo, manifiesta su identidad al reconocer su pertenencia a Cristo, y, por Cristo, al mundo y al pueblo al que es enviado. Esta vinculación es la que le hace ser un manantial que desborda y refresca a sus hermanos. Solamente puede ser misionero quien busca el bien de los demás y desea la felicidad de los otros. Esa apertura de su corazón es precisamente la fuente de su felicidad, hasta el punto de verificarse las palabras del Señor que recordaba Pablo a los fieles de Mileto: «Hay más dicha en dar que en recibir» (Hch 20, 35).

La actividad misionera de la Iglesia en América Latina es una continua solicitud por los más necesitados. Ha sido uno de los principales argumentos en las sucesivas Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano y del Caribe. Basta acudir al Documento Conclusivo de Aparecida para descubrir cómo la Iglesia sigue el ejemplo del Maestro; según recuerda el papa Francisco, «en el hermano está la permanente prolongación de la Encarnación para cada uno de nosotros: “Lo que hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, lo hicisteis a mí” (Mt 25, 40)» (EG, 179).

De la mano de María

Bendigo de corazón a los misioneros y misioneras, y a todos los que acompañan y apoyan esta cooperación con las Iglesias 12 Mensaje13 Evangelizadores con la fuerza del Espíritu en formación de América Latina, para que el anuncio del Evangelio pueda resonar en todos los rincones de este continente. Ellos encarnan, según las mencionadas palabras del beato Pablo VI, «la dulce y confortadora alegría de evangelizar» (EN, 80). María, mujer orante y trabajadora en Nazaret y Nuestra Señora de la prontitud, sigue siendo el ejemplo de este “salir alegres” para auxiliar a los demás “sin demora” (Lc 1, 39) y hacer presente la justicia y la ternura que salen el encuentro de los otros. A todos y cada uno de los 9.000 misioneros españoles al servicio de la Iglesia en América Latina los invito, en fin, a leer y releer, a gustar en la oración, todo lo que escribe el papa Francisco en los últimos números de su exhortación apostólica Evangelii gaudium respecto a ese «regalo de Jesús a su pueblo», que es la maternidad de María. Cristo nos lleva a María, pero también María nos conduce a Cristo, porque en esa imagen materna se descubren todos los misterios del Evangelio (cf. EG, 285) y porque «ella es la misionera que se acerca a nosotros para acompa- ñarnos por la vida, abriendo los corazones a la fe con su cariño materno» (EG, 286).

El pueblo americano peregrina a los santuarios marianos, pedazos de cielo, para pedirle a la Virgen que transforme este continente en la casa de Jesús con «una montaña de ternura». Pidamos también nosotros a María la gracia de tener siempre presentes su camino de obediencia a los designios del Padre, su estar dispuesta a la efusión de gracia del Espíritu Santo para que el Verbo se hiciera carne en su carne, su inseparable relación con su Hijo, su maternidad llena de ternura y consuelo, su intercesión ante la Santísima Trinidad, su testimonio de prime-ra discípula, su guía como Estrella de la nueva evangelización, «para que esta invitación a una nueva etapa evangelizadora sea acogida por toda la comunidad eclesial» (EG, 287).

A todos y cada uno, vaya mi bendición pastoral y un abrazo fraterno,

Marc Card. Ouellet, Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina

Evangelio del Viernes 13 de Febrero

Viernes de la quinta semana del tiempo ordinario

Evangelio según San Marcos 7,31-37.


Cuando Jesús volvía de la región de Tiro, pasó por Sidón y fue hacia el mar de Galilea, atravesando el territorio de la Decápolis.
Entonces le presentaron a un sordomudo y le pidieron que le impusiera las manos.
Jesús lo separó de la multitud y, llevándolo aparte, le puso los dedos en las orejas y con su saliva le tocó la lengua.
Después, levantando los ojos al cielo, suspiró y le dijo: "Efatá", que significa: "Abrete".
Y enseguida se abrieron sus oídos, se le soltó la lengua y comenzó a hablar normalmente.
Jesús les mandó insistentemente que no dijeran nada a nadie, pero cuanto más insistía, ellos más lo proclamaban y, en el colmo de la admiración, decían: "Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos". 

Palabra de Dios. Gloria a Ti Señor Jesús.  

jueves, 12 de febrero de 2015

Oración del Papa: Lampedusa, Consistorio, Virgen de Lourdes y Jornada Mundial del Enfermo

 
2015-02-12 Radio Vaticana

(RV).- En su audiencia general, en el momento dedicado a la oración, el Papa Francisco hizo un llamamiento ante la nueva tragedia, en la que han muerto al menos 200 inmigrantes, mientras intentaban llegar a la isla italiana de Lampedusa. Lugar, recordamos, donde el Papa Bergoglio realizó su primera visita como Pontífice, al ser símbolo de otros tantos lugares del mundo, que conocen las tragedias de la emigración. Allí - el 8 de julio de 2013 - rezó por los hermanos que han muerto buscando una vida mejor, bendijo la caridad y acogida de los que reciben a los más necesitados, alentando a no caer en la indiferencia ante semejante sufrimiento y rogando la conversión de los corazones de quienes los explotan y esclavizan. Éstas fueron las palabras este 11 de febrero:

«Sigo con preocupación las noticias que llegan de Lampedusa, donde se cuentan otros muertos entre los inmigrados a causa del frío a lo largo de la travesía del Mediterráneo. Deseo asegurar mi oración por las víctimas y alentar nuevamente a la solidaridad, para que a nadie le falte el necesario socorro».

El Obispo de Roma invitó asimismo a rezar por el Consistorio del 14 de febrero:

«Invito a rezar por el Consistorio, que tendrá lugar los próximos días. Que el Espíritu Santo asista los trabajos del Colegio Cardenalicio e ilumine a los nuevos Cardenales y su servicio a la Iglesia».

En el día de Nuestra Señora de Lourdes y Jornada Mundial del Enfermo instituida por San Juan Pablo II, el Papa Francisco dirigió un saludo especial a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados, alentando con el título de su Mensaje para esta Jornada - a la «Sapientia cordis. ‘Era yo los ojos del ciego y del cojo los pies» (Jb 29,15)

«Hoy celebramos la memoria de la Bienaventurada Virgen María de Lourdes y la XXIII Jornada Mundial del Enfermo. Queridos jóvenes, dispónganse a ser ‘ojos del ciego y del cojo los pies’. Queridos enfermos siéntanse siempre sostenidos por la oración de la Iglesia. Queridos recién casados, amen la vida que es siempre sagrada, aun cuando está marcada por la fragilidad y la enfermedad».

(CdM – RV) (from Vatican Radio)

JESUCRISTO, ARGENTINA TE NECESITA

http://obispadodezaratecampana.org/

Evangelio del Jueves 12 de Febrero

Jueves de la quinta semana del tiempo ordinario

Evangelio según San Marcos 7,24-30.

Después Jesús partió de allí y fue a la región de Tiro. Entró en una casa y no quiso que nadie lo supiera, pero no pudo permanecer oculto.
En seguida una mujer cuya hija estaba poseída por un espíritu impuro, oyó hablar de él y fue a postrarse a sus pies.
Esta mujer, que era pagana y de origen sirofenicio, le pidió que expulsara de su hija al demonio.
El le respondió: "Deja que antes se sacien los hijos; no está bien tomar el pan de los hijos para tirárselo a los cachorros".
Pero ella le respondió: "Es verdad, Señor, pero los cachorros, debajo de la mesa, comen las migajas que dejan caer los hijos".
Entonces él le dijo: "A causa de lo que has dicho, puedes irte: el demonio ha salido de tu hija".
Ella regresó a su casa y encontró a la niña acostada en la cama y liberada del demonio. 

Palabra de Dios. Gloria a Ti Señor Jesús.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Jornada Mundial del Enfermo

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO CON OCASIÓN DE LA XXIII JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO 2015

Sapientia cordis.
«Era yo los ojos del ciego y del cojo los pies»
(Jb 29,15)


Queridos hermanos y hermanas:
Con ocasión de la XXIII Jornada Mundial de Enfermo, instituida por san Juan Pablo II, me dirijo a vosotros que lleváis el peso de la enfermedad y de diferentes modos estáis unidos a la carne de Cristo sufriente; así como también a vosotros, profesionales y voluntarios en el ámbito sanitario.
El tema de este año nos invita a meditar una expresión del Libro de Job: «Era yo los ojos del ciego y del cojo los pies» (29,15). Quisiera hacerlo en la perspectiva de la sapientia cordis, la sabiduría del corazón.
1. Esta sabiduría no es un conocimiento teórico, abstracto, fruto de razonamientos. Antes bien, como la describe Santiago en su Carta, es «pura, además pacífica, complaciente, dócil, llena de compasión y buenos frutos, imparcial, sin hipocresía» (3,17). Por tanto, es una actitud infundida por el Espíritu Santo en la mente y en el corazón de quien sabe abrirse al sufrimiento de los hermanos y reconoce en ellos la imagen de Dios. De manera que, hagamos nuestra la invocación del Salmo: «¡A contar nuestros días enséñanos / para que entre la sabiduría en nuestro corazón!» (Sal 90,12). En esta sapientia cordis, que es don de Dios, podemos resumir los frutos de la Jornada Mundial del Enfermo.
2. Sabiduría del corazón es servir al hermano. En el discurso de Job que contiene las palabras «Era yo los ojos del ciego y del cojo los pies», se pone en evidencia la dimensión de servicio a los necesitados de parte de este hombre justo, que goza de cierta autoridad y tiene un puesto de relieve entre los ancianos de la ciudad. Su talla moral se manifiesta en el servicio al pobre que pide ayuda, así como también en el ocuparse del huérfano y de la viuda (vv.12-13).
Cuántos cristianos dan testimonio también hoy, no con las palabras, sino con su vida radicada en una fe genuina, y son «ojos del ciego» y «del cojo los pies». Personas que están junto a los enfermos que tienen necesidad de una asistencia continuada, de una ayuda para lavarse, para vestirse, para alimentarse. Este servicio, especialmente cuando se prolonga en el tiempo, se puede volver fatigoso y pesado. Es relativamente fácil servir por algunos días, pero es difícil cuidar de una persona durante meses o incluso durante años, incluso cuando ella ya no es capaz de agradecer. Y, sin embargo, ¡qué gran camino de santificación es éste! En esos momentos se puede contar de modo particular con la cercanía del Señor, y se es también un apoyo especial para la misión de la Iglesia.
3. Sabiduría del corazón es estar con el hermano. El tiempo que se pasa junto al enfermo es un tiempo santo. Es alabanza a Dios, que nos conforma a la imagen de su Hijo, el cual «no ha venido para ser servido, sino para servir y a dar su vida como rescate por muchos» (Mt 20,28). Jesús mismo ha dicho: «Yo estoy en medio de vosotros como el que sirve» (Lc 22,27).
Pidamos con fe viva al Espíritu Santo que nos otorgue la gracia de comprender el valor del acompañamiento, con frecuencia silencioso, que nos lleva a dedicar tiempo a estas hermanas y a estos hermanos que, gracias a nuestra cercanía y a nuestro afecto, se sienten más amados y consolados. En cambio, qué gran mentira se esconde tras ciertas expresiones que insisten mucho en la «calidad de vida», para inducir a creer que las vidas gravemente afligidas por enfermedades no serían dignas de ser vividas.
4. Sabiduría del corazón es salir de sí hacia el hermano. A veces nuestro mundo olvida el valor especial del tiempo empleado junto a la cama del enfermo, porque estamos apremiados por la prisa, por el frenesí del hacer, del producir, y nos olvidamos de la dimensión de la gratuidad, del ocuparse, del hacerse cargo del otro. En el fondo, detrás de esta actitud hay frecuencia una fe tibia, que ha olvidado aquella palabra del Señor, que dice: «A mí me lo hicisteis» (Mt 25,40).
Por esto, quisiera recordar una vez más «la absoluta prioridad de la “salida de sí hacia el otro” como uno de los mandamientos principales que fundan toda norma moral y como el signo más claro para discernir acerca del camino de crecimiento espiritual como respuesta a la donación absolutamente gratuita de Dios» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 179). De la misma naturaleza misionera de la Iglesia brotan «la caridad efectiva con el prójimo, la compasión que comprende, asiste y promueve» (ibíd.).
5. Sabiduría del corazón es ser solidarios con el hermano sin juzgarlo. La caridad tiene necesidad de tiempo. Tiempo para curar a los enfermos y tiempo para visitarles. Tiempo para estar junto a ellos, como hicieron los amigos de Job: «Luego se sentaron en el suelo junto a él, durante siete días y siete noches. Y ninguno le dijo una palabra, porque veían que el dolor era muy grande» (Jb 2,13). Pero los amigos de Job escondían dentro de sí un juicio negativo sobre él: pensaban que su desventura era el castigo de Dios por una culpa suya. La caridad verdadera, en cambio, es participación que no juzga, que no pretende convertir al otro; es libre de aquella falsa humildad que en el fondo busca la aprobación y se complace del bien hecho.
La experiencia de Job encuentra su respuesta auténtica sólo en la Cruz de Jesús, acto supremo de solidaridad de Dios con nosotros, totalmente gratuito, totalmente misericordioso. Y esta respuesta de amor al drama del dolor humano, especialmente del dolor inocente, permanece para siempre impregnada en el cuerpo de Cristo resucitado, en sus llagas gloriosas, que son escándalo para la fe pero también son verificación de la fe (Cf. Homilía con ocasión de la canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II, 27 de abril de 2014).
También cuando la enfermedad, la soledad y la incapacidad predominan sobre nuestra vida de donación, la experiencia del dolor puede ser lugar privilegiado de la transmisión de la gracia y fuente para lograr y reforzar la sapientia cordis. Se comprende así cómo Job, al final de su experiencia, dirigiéndose a Dios puede afirmar: «Yo te conocía sólo de oídas, mas ahora te han visto mis ojos» (42,5). De igual modo, las personas sumidas en el misterio del sufrimiento y del dolor, acogido en la fe, pueden volverse testigos vivientes de una fe que permite habitar el mismo sufrimiento, aunque con su inteligencia el hombre no sea capaz de comprenderlo hasta el fondo.
6. Confío esta Jornada Mundial del Enfermo a la protección materna de María, que ha acogido en su seno y ha generado la Sabiduría encarnada, Jesucristo, nuestro Señor.
Oh María, Sede de la Sabiduría, intercede, como Madre nuestra por todos los enfermos y los que se ocupan de ellos. Haz que en el servicio al prójimo que sufre y a través de la misma experiencia del dolor, podamos acoger y hacer crecer en nosotros la verdadera sabiduría del corazón.
Acompaño esta súplica por todos vosotros con la Bendición Apostólica.

Vaticano, 30 de diciembre de 2014
Memorial de San Francisco Javier

Evangelio del Miércoles 11 de Febrero

Miércoles de la quinta semana del tiempo ordinario

Evangelio según San Marcos 7,14-23.

Y Jesús, llamando otra vez a la gente, les dijo: "Escúchenme todos y entiéndanlo bien.
Ninguna cosa externa que entra en el hombre puede mancharlo; lo que lo hace impuro es aquello que sale del hombre.
¡Si alguien tiene oídos para oír, que oiga!".
Cuando se apartó de la multitud y entró en la casa, sus discípulos le preguntaron por el sentido de esa parábola.
El les dijo: "¿Ni siquiera ustedes son capaces de comprender? ¿No saben que nada de lo que entra de afuera en el hombre puede mancharlo, porque eso no va al corazón sino al vientre, y después se elimina en lugares retirados?". 
Así Jesús declaraba que eran puros todos los alimentos.
Luego agregó: "Lo que sale del hombre es lo que lo hace impuro.
Porque es del interior, del corazón de los hombres, de donde provienen las malas intenciones, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, la maldad, los engaños, las deshonestidades, la envidia, la difamación, el orgullo, el desatino.
Todas estas cosas malas proceden del interior y son las que manchan al hombre". 

Palabra de Dios. Gloria a Ti Señor Jesús.

martes, 10 de febrero de 2015

Evangelio del Martes 10 de Febrero

Martes de la quinta semana del tiempo ordinario

Evangelio según San Marcos 7,1-13.

Los fariseos con algunos escribas llegados de Jerusalén se acercaron a Jesús, y vieron que algunos de sus discípulos comían con las manos impuras, es decir, sin lavar.
Los fariseos, en efecto, y los judíos en general, no comen sin lavarse antes cuidadosamente las manos, siguiendo la tradición de sus antepasados; y al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones. Además, hay muchas otras prácticas, a las que están aferrados por tradición, como el lavado de los vasos, de las jarras y de la vajilla de bronce.
Entonces los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús: "¿Por qué tus discípulos no proceden de acuerdo con la tradición de nuestros antepasados, sino que comen con las manos impuras?".
El les respondió: "¡Hipócritas! Bien profetizó de ustedes Isaías, en el pasaje de la Escritura que dice: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.
En vano me rinde culto: las doctrinas que enseñan no son sino preceptos humanos.
Ustedes dejan de lado el mandamiento de Dios, por seguir la tradición de los hombres".
Y les decía: "Por mantenerse fieles a su tradición, ustedes descartan tranquilamente el mandamiento de Dios.
Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre, y además: El que maldice a su padre y a su madre será condenado a muerte.
En cambio, ustedes afirman: 'Si alguien dice a su padre o a su madre: Declaro corbán -es decir, ofrenda sagrada- todo aquello con lo que podría ayudarte...'
En ese caso, le permiten no hacer más nada por su padre o por su madre.
Así anulan la palabra de Dios por la tradición que ustedes mismos se han transmitido. ¡Y como estas, hacen muchas otras cosas!".

Palabra de Dios. Gloria a Ti Señor Jesus. 

lunes, 9 de febrero de 2015

Conmemoración litúrgica.

Anna Catalina Emmerick, religiosa (+1824)
09/02 Beatificada por San Juan Pablo II en 2004.
La beata Ana Catalina Emmerick (Coesfeld, 8 de septiembre de 1774 - Dülmen, 9 de febrero de 1824) fue una monja alemana, agustina canóniga, mística e inspiradora de escritos (realizados en su gran parte por Clemens Brentano). Nació en Flamske, una comunidad agraria, actualmente en la diócesis de Münster, en Westfalia, y murió en Dülmen a los 49 años. Su vida se desarrolló en épocas difíciles y aún tumultuosas en la Alemania de entonces, entre otras cosas por el arreciar del Kulturkampf ("la lucha cultural" podría traducirse, aunque significó mucho más que eso). Sometida a diversas revisiones inquisitivas y perquisitivas (mandadas por el Estado y aceptadas por la diócesis), formadas por comisiones también diversas, en razón de sus estigmas y otras manifestaciones de la vida mística. Su proceso de beatificación fue considerablemente retrasado y llegó a lo que pareció un punto de no retorno, debido a algunas declaraciones calumniosas de parte de algunas afirmaciones de dichas comisiones de pesquisa. El bienaventurado Pablo VI tuvo el mérito de levantar todo "vetitum" para que prosiguiera el proceso de beatificación. Fue beatificada por el papa San Juan Pablo II el 3 de octubre de 2004.

¿"NO TE HE DICHO QUE SI CREES, VERÁS LA GLORIA DE DIOS?".

LOURDES y las "OBRAS ADMIRABLES" de DIOS a través de MARÍA.

Los milagros existen (no todos son de "curación física"). Puede que algunos "no crean" en la posibilidad de los milagros (incluso siendo creyentes en general). Por cierto que la credulidad inadvirtiente y la milagrería son desviaciones. Pero si prestamos una atención espiritual, encontraremos incluso en nuestra vida grandes y "pequeños-grandes" milagros... obras admirables de Dios ("miracula" en latín, significa... "cosas admirables"). Por otra parte, muchas "obras admirables" divinas, en lo espiritual, en lo psicológico, o en lo comportamental, nos pasan inadvertidas. "Miremos" ahora con ese espíritu, la "obra admirable" del Señor a través de la misión de la Virgen en Lourdes.
Nuestra Señora de Lourdes
Como todos los años, nos congregamos en el centro de promociòn humana integral "Nuestra Señora de Lourdes" de la asociaciòn de fieles homònima, de la Hna. Laurentina Bussano y colaboradores, en Maquinista Savio (en la jurisdicción parroquial de la Inmaculada Concepción de Maquinista Savio).

Algunos aspectos de la devoción mariana en la advocación de Nuestra Señora de Lourdes. En la “historia vivida”.
Miércoles 3 de marzo de 1858: Una sonrisa y otro milagro.
A las siete de la mañana, cuando ya hay allí tres mil personas, Bernadette se encamina hacia la Gruta; pero ¡la Visión no aparece!
Al salir del colegio, siente la llamada interior de la Señora; acude a la Gruta y vuelve a preguntarle su nombre. La respuesta es una sonrisa.
El párroco Peyramale vuelve a decirle: "Si de verdad la Señora quiere una capilla, que diga su nombre y haga florecer el rosal de la Gruta."
Al final de la aparición, tuvo una gran tristeza, la tristeza de la separación. ¿Volvería a ver a la Virgen? La Virgen siempre generosa, no quiso que terminara el día sin una manifestación de su bondad: un gran milagro, un milagro maternal, coronación de la quincena de apariciones. Ocurrió un milagro: un niño de dos años estaba ya agonizando, se llamaba Justino. Desde que nació tuvo una fiebre que iba poco a poco desmoronando su vida. Sus padres, ese día, lo creían muerto. La Madre en su desesperación lo tomó y lo llevó a la fuente. El niño no daba señales de vida. La madre lo metió 15 minutos en el agua que estaba muy fría. Al llegar a la casa, notó que se oía con normalidad la respiración del niño. Al día siguiente, Justino se despertó con tez fresca y viva, sus ojos llenos de vida, pidiendo comida y sus piernas fortalecidas. Este hecho conmocionó a toda la comarca y pronto a toda Francia y Europa; tres médicos de gran fama certificaron el milagro, llamándolo de primer orden.
Entonces el gobernador de Tarbes, ciudad a la que pertenecía Lourdes, reunió a todos los alcaldes de la zona para dar instrucciones precisas de prohibir de inmediato la asistencia a la gruta de todo ciudadano.
Todo fue en vano, cada día acudían mas peregrinos de todas partes. No obstante las persecuciones, las burlas y las injurias, Bernadette continuaba visitando la Gruta. Iba a rezar el Rosario con los peregrinos. Pero la dulce visión no aparecía. Ella ya estaba resignada a no volver a ver a la Virgen.
Jueves 4 de marzo: una muchedumbre la acompaña
El gentío cada vez más numeroso (alrededor de ocho mil personas) está esperando un milagro al finalizar estos quince días. La visión permanece silenciosa. El cura Peyramale se mantiene en su postura. Durante los veinte días siguientes, Bernadette no acudirá a la Gruta; no siente dentro de sí la irresistible invitación .
Jueves 25 de marzo: ¡El nombre que se esperaba!
Por fin la Virgen revela su nombre; pero el rosal silvestre sobre el cual posa los pies durante las apariciones no florece. Bernadette cuenta: "Levantó los ojos hacia el Cielo, juntando en signo de oración las manos que tenía abiertas y tendidas hacia el suelo, y me dijo: “Yo soy la Inmaculada Concepción”.
Bernadette salió corriendo, repitiendo sin cesar, por el camino, aquellas palabras que no entiende. Palabras que conmueven al buen párroco, ya que Bernadette ignoraba esa expresión teológica que sirve para nombrar a la Santísima Virgen, pues solo cuatro años antes, en 1854, el papa Pío IX había declarado aquella expresión como verdad de fe, un dogma.
Miércoles 7 de abril: El milagro del cirio.
Durante esta Aparición, Bernadette sostiene en la mano su vela encendida, y en un cierto momento la llama lame su mano sin quemarla. Este hecho es inmediatamente constatado por el médico, el doctor Douzous.
Narración del milagro del cirio:
Este día, Bernadette volvió a la gruta, rodeada de una verdadera multitud de personas que oraban con ella. Bernadette arrodillada como era de costumbre habitual, tenia en la mano izquierda la vela encendida que le acompañaba en todas las ocasiones y la apoyaba en el suelo. Absorta en la contemplación de la Reina de los cielos, y mas sabiendo ahora con seguridad que era la Virgen Santísima, levanto sus manos y las dejo caer un poco, sin percatarse que las tenia sobre el extremo de la vela encendida; entonces la llama comenzó a pasar entre sus dedos y a elevarse por encima de ellos, oscilando de un lado para el otro, según fuera el leve soplo del viento. Los que estaban ahí gritaban: "se quema". Pero ella permanecía inmóvil. Un médico que estaba cerca de Bernadette sacó el reloj y comprobó que por mas de un cuarto de hora la mano estuvo en medio de la llama, sin hacer ella ningún movimiento. Todos gritaban ¡milagro! El medico comprobó que la mano de Bernadette estaba ilesa. Después que terminó la aparición: uno de los espectadores aproximó a la mano de Bernadette la llama de la misma vela encendida, y ella exclamó: "¿Oh que quiere usted, quemarme?.
Jueves 16 de julio: Última Aparición.
Bernadette siente interiormente el misterioso llamamiento de la Virgen y se dirige a la Gruta; pero el acceso a ella estaba prohibido y la gruta, vallada. Se dirige, pues, al otro lado del Gave, enfrente de la Gruta. "Me parecía que estaba delante de la gruta, a la misma distancia que las otras veces, no veía más que a la Virgen; ¡jamás la había visto tan bella!.
Bernadette había cumplido su misión, con gran amor y valentía ante todos los sufrimientos que tuvo que sobrellevar y ante todos los obstáculos que el Enemigo puso en su camino. Su confesor dijo repetidamente: "La mejor prueba de las apariciones es Bernadette misma, su vida"

RESUMEN DEL SIMBOLISMO Y DEL MENSAJE DE LA VIRGEN EN SU ADVOCACIÓN DE NUESTRA SEÑORA DE LOURDES

Creo que podríamos resumir el Mensaje que la Santísima Virgen dio en Lourdes, Francia, en 1858, de esta forma:
1-Es un agradecimiento del cielo por la definición del dogma de la Inmaculada Concepción, que se había declarado cuatro años antes (1854), al mismo tiempo que así se presenta Ella misma como Madre y modelo de pureza para el mundo que esta necesitado de esta virtud.
2-Es una exaltación a las virtudes de la pobreza y humildad aceptadas cristianamente, al escoger a Bernadette como instrumento de su mensaje.
3- Constituye un mensaje importantísimo en Lourdes el de LA CRUZ. La Santísima Virgen le repite que lo importante es ser feliz en la otra vida, aunque para ello sea preciso aceptar la cruz.
4- Destaca la importancia de la oración, del rosario, de la penitencia y humildad (besando el suelo como señal de ello); también, un mensaje de misericordia infinita para los pecadores y del cuidado de los enfermos.

SIGNOS VISIBLES

Algunos puntos de reflexión sobre los signos visibles de la primera aparición: En ellos hay una gran enseñanza espiritual:
1-Rodeada de luz: es el símbolo de la luz de la fe, a la cual nos abrimos por el Bautismo. La fe es la luz de la vida con que debemos brillar ante el mundo. Debemos hacer resplandecer la fe por la santidad de nuestras vidas.
2-La luz era tranquila y profunda: en la fe cristiana hallaremos el reposo para nuestra alma.
3-De belleza incomparable, no hay nada igual aquí en la tierra: trabajar intensamente por adquirir la verdadera belleza que es la del alma, a fin de que Dios pueda contemplarnos con agrado.
4-Ropaje tan blanco, tan puro, tan delicado que jamas tela alguna pudo imitar: de que pureza tan perfecta y delicada ha de estar revestida delante de Dios, nuestra alma; ya que el pecado mancha nuestro blanco ropaje.
5-Pies desnudos, brillando sobre cada uno de ellos una rosa dorada y luminosa: Los pies desnudos nos predican la pobreza evangélica, esta bella y sublime virtud a la cual Jesús ha prometido el mismo Reino de los Cielos. Las rosas luminosas: Jesús nos envía a difundir por todas partes el buen olor de Cristo, el divino perfume del Evangelio.
6-Las manos siempre juntas, con el santo rosario: en ferviente oración, orando siempre y sin interrupción. La oración nuestro alimento constante, la respiración del alma, pues todas las virtudes solo nacen en un alma que ora.

http://mensajesdeoscarsarlinga.blogspot.com.ar/2014/02/nuestra-senora-de-lourdes.html


Evangelio dell Lunes 9 de Febrero

Lunes de la quinta semana del tiempo ordinario

Evangelio según San Marcos 6,53-56.

Después de atravesar el lago, llegaron a Genesaret y atracaron allí.
Apenas desembarcaron, la gente reconoció en seguida a Jesús, y comenzaron a recorrer toda la región para llevar en camilla a los enfermos, hasta el lugar donde sabían que él estaba.
En todas partes donde entraba, pueblos, ciudades y poblados, ponían a los enfermos en las plazas y le rogaban que los dejara tocar tan sólo los flecos de su manto, y los que lo tocaban quedaban curados.

Palabra de Dios. Gloria a Ti Señor Jesus. 

domingo, 8 de febrero de 2015

Evangelio del Domingo 8 de Febrero

Quinto Domingo del tiempo ordinario

Evangelio según San Marcos 1,29-39.

Jesús salió de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés.
La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron de inmediato.
El se acercó, la tomó de la mano y la hizo levantar. Entonces ella no tuvo más fiebre y se puso a servirlos.
Al atardecer, después de ponerse el sol, le llevaron a todos los enfermos y endemoniados,
y la ciudad entera se reunió delante de la puerta.
Jesús curó a muchos enfermos, que sufrían de diversos males, y expulsó a muchos demonios; pero a estos no los dejaba hablar, porque sabían quién era él.
Por la mañana, antes que amaneciera, Jesús se levantó, salió y fue a un lugar desierto; allí estuvo orando.
Simón salió a buscarlo con sus compañeros,
y cuando lo encontraron, le dijeron: "Todos te andan buscando".
El les respondió: "Vayamos a otra parte, a predicar también en las poblaciones vecinas, porque para eso he salido".
Y fue predicando en las sinagogas de toda la Galilea y expulsando demonios.

Palabra de Dios. Gloria a Ti Señor Jesús.

sábado, 7 de febrero de 2015

Evangelio del Sábado 7 Febrero

Sábado de la cuarta semana del tiempo ordinario

Evangelio según San Marcos 6,30-34.

Los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.
El les dijo: "Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco". Porque era tanta la gente que iba y venía, que no tenían tiempo ni para comer.
Entonces se fueron solos en la barca a un lugar desierto.
Al verlos partir, muchos los reconocieron, y de todas las ciudades acudieron por tierra a aquel lugar y llegaron antes que ellos.
Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato.

Palabra de Dios. Gloria a Ti Señor Jesus. 

viernes, 6 de febrero de 2015

Evangelio del Viernes 6 de Febrero

Viernes de la cuarta semana del tiempo ordinario

Evangelio según San Marcos 6,14-29.

El rey Herodes oyó hablar de Jesús, porque su fama se había extendido por todas partes. Algunos decían: "Juan el Bautista ha resucitado, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos:
Otros afirmaban: "Es Elías". Y otros: "Es un profeta como los antiguos".
Pero Herodes, al oír todo esto, decía: "Este hombre es Juan, a quien yo mandé decapitar y que ha resucitado".
Herodes, en efecto, había hecho arrestar y encarcelar a Juan a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, con la que se había casado.
Porque Juan decía a Herodes: "No te es lícito tener a la mujer de tu hermano".
Herodías odiaba a Juan e intentaba matarlo, pero no podía,
porque Herodes lo respetaba, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protegía. Cuando lo oía quedaba perplejo, pero lo escuchaba con gusto.
Un día se presentó la ocasión favorable. Herodes festejaba su cumpleaños, ofreciendo un banquete a sus dignatarios, a sus oficiales y a los notables de Galilea.
La hija de Herodías salió a bailar, y agradó tanto a Herodes y a sus convidados, que el rey dijo a la joven: "Pídeme lo que quieras y te lo daré".
Y le aseguró bajo juramento: "Te daré cualquier cosa que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino".
Ella fue a preguntar a su madre: "¿Qué debo pedirle?". "La cabeza de Juan el Bautista", respondió esta.
La joven volvió rápidamente adonde estaba el rey y le hizo este pedido: "Quiero que me traigas ahora mismo, sobre una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista".
El rey se entristeció mucho, pero a causa de su juramento, y por los convidados, no quiso contrariarla.
En seguida mandó a un guardia que trajera la cabeza de Juan.
El guardia fue a la cárcel y le cortó la cabeza. Después la trajo sobre una bandeja, la entregó a la joven y esta se la dio a su madre.
Cuando los discípulos de Juan lo supieron, fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.


Palabra de Dios. Gloria a Ti Señor Jesus. 

jueves, 5 de febrero de 2015

Evangelio del Jueves 5 de Febrero

Jueves de la cuarta semana del tiempo ordinario

Evangelio según San Marcos 6,7-13.

Entonces llamó a los Doce y los envió de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus impuros.
Y les ordenó que no llevaran para el camino más que un bastón; ni pan, ni alforja, ni dinero;
que fueran calzados con sandalias, y que no tuvieran dos túnicas.
Les dijo: "Permanezcan en la casa donde les den alojamiento hasta el momento de partir.
Si no los reciben en un lugar y la gente no los escucha, al salir de allí, sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos".
Entonces fueron a predicar, exhortando a la conversión;
expulsaron a muchos demonios y curaron a numerosos enfermos, ungiéndolos con óleo.


Palabra de Dios. Gloria a Ti Señor Jesús. 

miércoles, 4 de febrero de 2015

Un buen padre es mediador y custodio de la fe, dijo el Papa

 
2015-02-04 Radio Vaticana

(RV).- En su catequesis de la audiencia general, celebrada el primer miércoles de febrero en el Aula Pablo VI del Vaticano, el Papa Francisco prosiguió sus reflexiones sobre la figura del padre, deteniéndose en su aspecto positivo y decisivo.

El Obispo de Roma recordó que toda familia necesita un padre; un padre que no se vanaglorie de que el hijo sea como él, sino que se alegre de que aprenda la rectitud y la sensatez, que es lo que cuenta en la vida; lo que constituirá – dijo – la mejor herencia que podrá transmitir al hijo.

De hecho el Papa destacó que un padre trata de enseñar lo que el hijo aún no sabe, corregir los errores que aún no ve, orientar su corazón, protegerlo en el desánimo y la dificultad. Y todo esto – dijo Francisco – con cercanía, dulzura y una firmeza que no humilla.

El Pontífice también afirmó que para ser buen padre, ante todo hay que estar presente en la familia, compartiendo los gozos y las penas y acompañando a los hijos a medida que van creciendo.

Por eso recordó que la parábola evangélica del hijo pródigo nos muestra al padre que espera en la puerta de casa el regreso del hijo. Sabiendo esperar y perdonar. De ahí que hoy los hijos, al volver a casa con sus fracasos, necesiten a un padre que los espere, los proteja, los anime y les enseñe cómo seguir por el buen camino, aunque muchas veces no lo admitan.

Al saludar a los fieles y peregrinos procedentes de América Latina y de España, el Papa Bergoglio invitó a pedir al Señor que nunca falte en las familias la presencia de un buen padre, que sea mediador y custodio de la fe en la bondad, la justicia y la protección de Dios, como san José.

(María Fernanda Bernasconi - RV).

"Todo surge del corazón del hombre".

Prestemos atención a que, por causa del pecado (consentido) puede surgir una "contradinámica" con consecuencias estructurales y no sólo personales.
Desde el corazón puede surgir una contra-dinámica anti-paz y anti-civilización.
"Pues de las personas se hacen los grupos, las comunidades, los pueblos, las naciones. Y por eso, corazones egoístas, autorreferenciales, complejos, omnipotentes, van generando en otros una dinámica de empodrecimiento que es más bien una contra-dinámica que genera, a la vez, una anti-civilización, aquella donde prevalece el odio y la guerra, y se pone a las personas y a los pueblos al borde de la ruina. En esta vigilia nuestra no es el caso de analizar culpabilizar a unos o a otros. De lo que se trata, en y desde la oración, es de responsabilizarse, de “hacerse cargo” de los corazones, de las personas, de las familias, de los pueblos, de las naciones, y tanto más lo será cuánta mayor sea la responsabilidad que cada uno tiene en el concierto de las naciones: la paz es posible y se puede construirla. Para eso hoy estamos, para poner el motor fundamental, la oración y la petición de la gracia divina, pues sabemos que sólo “en Aquél que nos conforta” podemos hacernos cargo".

De la Homilía de Mons. Oscar Sarlinga en la Misa de la Vigilia por la Paz.
En la iglesia catedral de Santa Florentina,
sábado 7 de septiembre de 2014 a las 19 hs.
La Santa Cruz con el fondo del vitral de la Virgen de Fátima
(obra de Estruch).
Parroquia Nuestra Señora de Fátima Zárate.

Evangelio del Miércoles 4 de Febrero

Miércoles de la cuarta semana del tiempo ordinario

Evangelio según San Marcos 6,1-6.

Jesús salió de allí y se dirigió a su pueblo, seguido de sus discípulos.
Cuando llegó el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba estaba asombrada y decía: "¿De dónde saca todo esto? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada y esos grandes milagros que se realizan por sus manos?
¿No es acaso el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanas no viven aquí entre nosotros?". Y Jesús era para ellos un motivo de tropiezo.
Por eso les dijo: "Un profeta es despreciado solamente en su pueblo, en su familia y en su casa".
Y no pudo hacer allí ningún milagro, fuera de curar a unos pocos enfermos, imponiéndoles las manos.
Y él se asombraba de su falta de fe. Jesús recorría las poblaciones de los alrededores, enseñando a la gente. 
Palabra de Dios. Gloria a Ti Señor Jesús.

martes, 3 de febrero de 2015

3 de febrero. La Iglesia conmemora a San Blas, obispo y mártir, a San Oscar, obispo y fundador de iglesia, y también a San Tiziano de Brescia, obispo.

Según la tradición, Blas de Sebaste era conocido por su don de curación milagrosa, que aplicaba tanto a personas como a animales. Se cuenta en su haber el haber salvado la vida de un niño que se ahogaba, al habérsele trabado en la garganta una espina de pescado. Este sería el origen de la costumbre de bendecir las gargantas el día de su fiesta el 3 de febrero (de acuerdo con la piadosa costumbre de bendecir las gargantas con las velas bendecidas el día de la Presentación del Señor o “Candelaria”).
Es conocida su relación con los animales (propio de las almas pacificadas). Cuando llegó a Sebaste la persecución de Agricola (gobernador de Capadocia) contra los cristianos (la última persecución romana), sus cazadores fueron a buscar animales para los juegos de la arena en el bosque de Argeus y encontraron muchos de ellos esperando fuera de la cueva de san Blas. Allí encontraron a Blas en oración y le detuvieron.
El gobernador Agrícola trató sin éxito de hacerle renegar de su fe. En la prisión, Blas sanó a algunos prisioneros. Entonces el gobernador le mandó matar y fue arrojado a un lago. Pero Blas, de pie sobre la superficie (como el milagro atribuido también a Jesucristo), invitó a sus perseguidores a caminar sobre las aguas y así demostrar el poder de sus dioses. Pero todos se ahogaron. Cuando volvió a tierra (por orden de un ángel), fue torturado (colgado de un poste y lacerado con rastrillos de cardar) y finalmente decapitado.
San Oscar de Bremen, monje y obispo
San Oscar, obispo de Hamburgo y después también de Bremen, en Sajonia, que, siendo monje del monasterio de Corbie, fue designado por el papa Gregorio IV como legado para todas las tierras del norte de Europa. Anunció el Evangelio a grandes multitudes de Dinamarca y Suecia, consolidó allí la Iglesia de Cristo y, después de superar con ánimo invicto muchas dificultades, desgastado por sus trabajos murió en Bremen.
Llamado el Apóstol del Norte, nació en Picardía, el 8 de septiembre del 801, y murió el 5 de febrero del 865. Entró como benedictino en Corbie, de donde pasó a Westfalia. Con Harold -el Rey de Dinamarca que se había bautizado recientemente, y que había sido expulsado de su reino pero ahora regresaba- Autbert y Oscar fueron a predicar la fe en ese país donde Ebbo, el arzobispo de Reims, ya había trabajado (aunque sin mucho éxito).
Oscar fundó una escuela en Schleswig, pero el celo desmedido de Harold provocó otra tormenta que terminó en una segunda expulsión del rey, y la consiguiente retirada de los misioneros. En compañía de los embajadores de Luis el Piadoso (Ludovico Pío), entró entonces en Suecia, y predicó el Evangelio allí. Aunque la embajada había sido atacada en el camino y aparentemente había abandonado su misión, Oscar logró entrar en el país, y fue recibido favorablemente por el rey, que le permitió predicar. El jefe de los consejeros reales, Herigar, se convirtió, y construyó la primera iglesia de Suecia.
Oscar permaneció allí un año y medio, y a su regreso fue nombrado obispo de la nueva sede de Hamburgo, e instituido por Gregorio IV legado de las naciones del norte. Restableció también la abadía de Turholt, en Flandes, y fundó una escuela allí. En el año 845, Eric, el rey de Jutlandia, apareció frente a Hamburgo con una flota de 600 buques, y destruyó la ciudad. Oscar fue durante algún tiempo un fugitivo, incluso privado de sus posesiones de Flandes por Carlos el Calvo, pero con el ascenso de Luis el Germánico fue restaurado en su sede. El obispado de Bremen, que había sido la sede de Leudric, su enemigo, quedaba al mismo tiempo, unida a Hamburgo, pero aunque el acuerdo se hizo en el año 847 no fue confirmado por el Papa hasta el 857, y Oscar llegó a ser el primer arzobispo. Mientras tanto, hizo frecuentes excursiones a Dinamarca, aparentemente en calidad de enviado del rey Luis (el Germánico). Construyó una iglesia en Schleswig y después fue como embajador danés a su antigua misión de Suecia. El rey Olaf lo miró favorablemente, pero la cuestión de permitir o no predicar fue consultada a los oráculos, que se dice que dieron una respuesta favorable, posiblemente debido a las oraciones del santo. Se construyó allí una iglesia y quedó establecido un sacerdote. En el 854 lo encontramos de vuelta en Dinamarca, donde consiguió convertir la enemistad del rey Eric en amistad. Eric había expulsado a los sacerdotes que habían sido dejados en Schleswig, pero a petición de Oscar fueron nuevamente llamados. El santo construyó otra iglesia en Jutlandia, e introdujo el uso de las campanas, que los paganos consideraban como instrumentos mágicos. Además convenció al rey vikingo de mitigar los horrores de la trata de esclavos.
Fue eminente por su piedad, mortificación y observancia de la regla monástica; construyó hospitales, rescató cautivos, envió cuantiosas limosnas al extranjero, y sólo lamentó no haber sido hallado digno del martirio. A pesar de que escribió varias obras, muy poco de ello ha quedado. Añadió frases devocionales a los salmos, que -de acuerdo con Fabricio, en su «Biblioteca Latina de la Edad Media»- son un monumento ilustre a la piedad del santo prelado. También había compilado una vida de san Willehad, primer obispo de Bremen, y el prefacio que escribió fue considerado una obra maestra de esa época. Todos su éxito como misionero lo atribuía a la piedad de Luis el Piadoso y al celo apostólico de su predecesor en el trabajo, Ebbo, arzobispo de Reims, que sin embargo, de hecho, había fracasado.
http://evangeliodeldia.org/main.php…
San Blas, en la Basílica de Itatí.
San Oscar, obispo y fundador de Iglesia
(por ello se lo representa con una iglesia en su mano).
Ícono alemán, de estilo oriental.
San Oscar el Obispo.
Representación de inicios del Renacimiento.

Evangelio del Martes 3 de Febrero

Martes de la cuarta semana del tiempo ordinario

Evangelio según San Marcos 5,21-43.

Cuando Jesús regresó en la barca a la otra orilla, una gran multitud se reunió a su alrededor, y él se quedó junto al mar.
Entonces llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verlo, se arrojó a sus pies,
rogándole con insistencia: "Mi hijita se está muriendo; ven a imponerle las manos, para que se cure y viva".
Jesús fue con él y lo seguía una gran multitud que lo apretaba por todos lados.
Se encontraba allí una mujer que desde hacía doce años padecía de hemorragias.
Había sufrido mucho en manos de numerosos médicos y gastado todos sus bienes sin resultado; al contrario, cada vez estaba peor.
Como había oído hablar de Jesús, se le acercó por detrás, entre la multitud, y tocó su manto,
porque pensaba: "Con sólo tocar su manto quedaré curada".
Inmediatamente cesó la hemorragia, y ella sintió en su cuerpo que estaba curada de su mal.
Jesús se dio cuenta en seguida de la fuerza que había salido de él, se dio vuelta y, dirigiéndose a la multitud, preguntó: "¿Quién tocó mi manto?".
Sus discípulos le dijeron: "¿Ves que la gente te aprieta por todas partes y preguntas quién te ha tocado?".
Pero él seguía mirando a su alrededor, para ver quién había sido.
Entonces la mujer, muy asustada y temblando, porque sabía bien lo que le había ocurrido, fue a arrojarse a sus pies y le confesó toda la verdad.
Jesús le dijo: "Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz, y queda curada de tu enfermedad".
Todavía estaba hablando, cuando llegaron unas personas de la casa del jefe de la sinagoga y le dijeron: "Tu hija ya murió; ¿para qué vas a seguir molestando al Maestro?".
Pero Jesús, sin tener en cuenta esas palabras, dijo al jefe de la sinagoga: "No temas, basta que creas".
Y sin permitir que nadie lo acompañara, excepto Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago,
fue a casa del jefe de la sinagoga. Allí vio un gran alboroto, y gente que lloraba y gritaba.
Al entrar, les dijo: "¿Por qué se alborotan y lloran? La niña no está muerta, sino que duerme".
Y se burlaban de él. Pero Jesús hizo salir a todos, y tomando consigo al padre y a la madre de la niña, y a los que venían con él, entró donde ella estaba.
La tomó de la mano y le dijo: "Talitá kum", que significa: "¡Niña, yo te lo ordeno, levántate".
En seguida la niña, que ya tenía doce años, se levantó y comenzó a caminar. Ellos, entonces, se llenaron de asombro, y él les mandó insistentemente que nadie se enterara de lo sucedido. Después dijo que le dieran de comer.

Palabra de Dios. Gloria a Ti Señor Jesus. 

lunes, 2 de febrero de 2015

Presentación del Señor

En la PRESENTACIÓN DEL SEÑOR. Hacernos cargo, de una "cultura del encuentro", sí... y más profundamente aún, de una "espiritualidad del encuentro" y de nuestra "vocación al encuentro". Para ello hemos de luchar, para vencer al mal en todas sus formas, con "el poder del Amor".

"Hagamos nuestras, en nuestro interior, las luminarias en el Templo de Jerusalén, y abramos el corazón para recibir las gracias del Señor, en la celebración del luminoso testimonio y de la profecía que es la Candelaria, fiesta de Cristo, “Luz de Luz”, y de María, Madre de la “nueva familia” que es la Iglesia, conforme a las palabras del Divino Maestro: "Éstos son mi hermano, hermana, y madre" (Cf. Mc 3,35). Señaló luego que en el misterio de la unidad, la “nueva familia” de Jesús no quiere “muros de enemistad” ( citó allí a San Pablo en Ef 2, 14).

El Señor quiere “el luminoso reencuentro”, con el don del perdón y la reconciliación, entre los hermanos. Es la razón del antiquísimo nombre de esta festividad, celebrada por la Iglesia desde sus primeros tiempos : “Ypapantè”, sencillamente “encuentro”, que significa en lengua griega)" 

(De la homilía en la fiesta de la Presentación del Señor en Belén de Escobar, en 2012).

A veces su presencia en la Presentación del Señor queda algo obnubilada,
pero él fue siempre "padre terreno amantísimo" de Jesús.
Imagen de San José
en la iglesia catedral de Santa Florentina
en Campana.

Lunes 2 de febrero: Jornada Mundial de la Vida Consagrada.

En razón de la Jornada de la vida consagrada, nuestro Obispo Oscar celebra hoy la Presentación del Señor en la iglesia de la ORDEN DE LOS SIERVOS DE MARÍA. En el día de la Presentación del Señor al Templo, por disposición del entonces Papa San Juan Pablo II, se celebra la Jornada Mundial de la Vida consagrada. Felicidades a consagrados y consagradas; nos comprometemos a rezar especialmente por ellos.

Lunes 2 de febrero: Jornada Mundial de la Vida Consagrada.
http://www.aica.org/16176-jornada-mundial-de-la-vida-consag…

Evangelio del Lunes 2 de Febrero

Fiesta de la Presentación del Señor

Evangelio según San Lucas 2,22-40.

Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: Todo varón primogénito será consagrado al Señor.
También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor.
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor.
Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo:
"Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos: luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel".
Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él.
Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: "Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos".
Estaba también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casada en su juventud, había vivido siete años con su marido.
Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones.
Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.
Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea.
El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él. 

Palabra de Dios. Gloria a Ti Señor Jesús.

domingo, 1 de febrero de 2015

“Fraternidad, paz, diálogo interreligioso y amistad” en la próxima visita del Papa a Sarajevo del 6 de junio



2015-02-01 Radio Vaticana

(RV).- Después de recordar la importancia de la autoridad de Jesús, el primado de la Palabra de Dios e invocar la protección materna de la Madre de Jesús en el Ángelus, el Papa Francisco anunció que el próximo sábado 6 de junio visitará la ciudad de “Sarajevo, capital de Bosnia y Herzegovina, para animar a los católicos de esa región, fortalecer la fraternidad y la paz, incentivar el diálogo interreligioso y la amistad”.

El frio y lluvia de este domingo de invierno romano, no impidieron que El Santo Padre saludara a los miles de peregrinos llegados de diversas partes del mundo al santuario de San Pedro para el rezo del Ángelus. A ellos los animó a seguir meditando la palabra de Dios y defender la vida humana.

Palabras del Papa Francisco después del Ángelus

Anuncio de la visita a Sarajevo

Queridos hermanos y hermanas,

Deseo anunciar que el sábado 6 de junio, Dios mediante, iré a Sarajevo, la capital de Bosnia y Herzegovina. Les pido desde ahora rezar para que mi visita a esas queridas poblaciones sea de aliento para los fieles católicos, suscite fermentos de bien y contribuya a la consolidación de la fraternidad y de la paz, del diálogo interreligioso, de la amistad.

Congreso Mundial organizado por Scholas Occurrentes

Saludo a los participantes del IV Congreso Mundial organizado por Scholas Occurrentes, que se llevará a cabo en el Vaticano del 2 al 5 de febrero, sobre el tema “Responsabilidad de todos en la educación para una cultura del encuentro”. Saludo a las familias, las parroquias, las asociaciones y a todos aquellos que han venido de Italia y de tantas partes del mundo. En especial, a los peregrinos de Líbano y de Egipto, a los estudiantes de Zafra y de Badajoz (España); a los fieles de Sassari, Salerno, Verona, Módena, Scano Montiferro y Taranto.

Jornada por la Vida en Italia

Hoy se celebra en Italia la Jornada por la Vida, que tiene como lema “Solidarios para la vida”. Dirijo mi aprecio a las asociaciones, a los movimientos y a todos aquellos que defienden la vida humana. Me uno a los Obispos italianos para solicitar “un renovado reconocimiento de la persona humana y un cuidado más adecuado de la vida, desde el concebimiento hasta su fin natural” (Mensaje para la 37 Jornada nacional para la Vida).

Cuando se abre a la vida y se sirve a la vida, se experimenta la fuerza revolucionaria del amor y de la ternura (cfr. Exh. Evangelii gaudium, 288), inaugurando un nuevo humanismo: el humanismo de la solidaridad, el humanismo de la vida.

Saludo al Cardenal Vicario, a los docentes universitarios de Roma y a cuantos están comprometidos en promover la cultura de la vida.

A todos les deseo buen domingo. Por favor no se olviden de rezar por mí.

Buen almuerzo y ¡hasta la vista!

(Renato Martinez - RV)

El Evangelio cambia el corazón, dijo el Papa a la hora del Ángelus


2015-02-01 Radio Vaticana

Primacía de la Palabra de Dios

(RV).- Al rezar la oración mariana del Ángelus del primer domingo de febrero y IV del tiempo ordinario, con los miles de fieles y peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco comentó el episodio del evangelista Marcos que relata que Jesús, un día sábado, fue a la sinagoga y se puso a enseñar dando la primacía de la Palabra de Dios, al llegar a Cafarnaúm, la ciudad más grande de Galilea en la que vivía Pedro.

Palabra que hay que escuchar, acoger y anunciar

Tras destacar lo que supone esta Palabra de Dios, que hay que escuchar, acoger y anunciar, el Obispo de Roma destacó que la gente de la época de Jesús permanece asombrada de sus enseñanzas en la sinagoga porque lo hacía como quien tiene autoridad. De ahí la pregunta de ¿qué significa “con autoridad”?

Quiere decir, explicó Francisco, que en las palabras humanas de Jesús se sentía toda la fuerza de la Palabra de Dios, se sentía la misma autoridad de Dios, inspirador de las Sagradas Escrituras. De las características de la Palabra de Dios el Pontífice destacó que realiza lo que dice, tal como lo refiere el Evangelio en que Jesús demuestra su autoridad liberando a un hombre que estaba poseído por el demonio.

El Evangelio no oprime, sino que libera a los esclavos de los espíritus malvados de este mundo

El Papa Bergoglio recordó asimismo que el Evangelio es palabra de vida que no oprime a las personas, sino que libera a cuantos son esclavos de tantos espíritus malvados de este mundo, como la vanidad, el apego al dinero, el orgullo y la sensualidad.

Porque el Evangelio cambia el corazón, cambia la vida, transforma las inclinaciones al mal en propósitos de bien, por eso los cristianos deben difundir su fuerza redentora, llegando a ser misioneros y heraldos de la Palabra de Dios.

Antes de rezar a la Madre de Dios Francisco invitó a invocar su materna intercesión para que Ella nos enseñe a ser escuchas asiduos y anunciadores acreditados del Evangelio de Jesús.

(María Fernanda Bernasconi - RV).

Texto completo de la alocución del Papa Francisco antes de rezar el Ángelus:

Queridos hermanos y hermanas ¡buenos días!

El pasaje evangélico de este domingo (cfr. Mc 1, 21-28) presenta a Jesús que, con su pequeña comunidad de discípulos, entra en Cafarnaúm, la ciudad en la que vivía Pedro y que en aquellos tiempos era la más grande de Galilea. Y Él entra en aquella ciudad.

El evangelista Marcos relata que Jesús, siendo aquel día un sábado, fue inmediatamente a la sinagoga y se puso a enseñar (cfr. v. 21). Esto hace pensar en la primacía de la Palabra de Dios, Palabra que hay que escuchar, Palabra que hay que acoger, Palabra que hay queanunciar. Al llegar a Cafarnaúm, Jesús no posterga el anuncio del Evangelio, no piensa primero en la disposición logística, ciertamente necesaria, de su pequeña comunidad, no se detiene en la organización. Su preocupación principal es la de comunicar la Palabra de Dioscon la fuerza del Espíritu Santo. Y la gente en la sinagoga permanece asombrada, porque Jesús “porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas” (v. 22).

¿Qué significa “con autoridad”? Quiere decir que en las palabras humanas de Jesús se sentía toda la fuerza de la Palabra de Dios, se sentía la misma autoridad de Dios, inspirador de lasSagradas Escrituras. Y una de las características de la Palabra de Dios es que realiza lo que dice. Porque la Palabra de Dios corresponde a su voluntad. En cambio, nosotros con frecuencia pronunciamos palabras vacías, sin raíz, o palabras superfluas, palabras que no corresponden a la verdad. En cambio la Palabra de Dios corresponde a la verdad, es unidad a su voluntad y hace lo que dice. En efecto, Jesús, después de haber predicado, demuestra inmediatamente su autoridad liberando a un hombre, presente en la sinagoga, que estabaposeído por el demonio (cfr. Mc 1 ,23-26).

Precisamente la autoridad divina de Cristo había suscitado la reacción de satanás, escondido en aquel hombre; Jesús, a su vez, reconoció inmediatamente la voz del maligno y “ordenó severamente: ¡Cállate y sal de este hombre!” (v. 25). Sólo con la fuerza de su palabra, Jesús libera a la persona del maligno. Y una vez más los presentes permanecen asombrados: “¡Da órdenes a los espíritus impuros, y estos le obedecen!” (v. 27). “Pero este hombre, ¿de dónde viene? Da órdenes a los espíritus impuros, ¡y estos le obedecen!” (v. 27). La Palabra de Dios provoca asombro en nosotros. Tiene esa fuerza: nos asombra, bien.

El Evangelio es palabra de vida: no oprime a las personas, al contrario, libera a cuantos sonesclavos de tantos espíritus malvados de este mundo: tanto el espíritu de la vanidad, el apego al dinero, el orgullo, la sensualidad… El Evangelio cambia el corazón, El Evangelio, el corazón, cambia la vida, transforma las inclinaciones al mal en propósitos de bien. ¡El Evangelio es capaz de cambiar a las personas! Por tanto, es deber de los cristianos difundir por doquier sufuerza redentora, llegando a ser misioneros y heraldos de la Palabra de Dios.

Nos lo sugiere también el mismo pasaje de hoy que se cierra con una apertura misionera e dice así: “Su fama – la fama de Jesús – se extendió rápidamente por todas partes, en toda la región de Galilea” (v. 28). La nueva doctrina que Jesús enseña con autoridad es la que la Iglesia lleva al mundo, junto con los signos eficaces de su presencia: la enseñanza acreditaday la acción liberadora del Hijo de Dios se transforman en las palabras de salvación y los gestos de amor de la Iglesia misionera.

¡Acuérdense siempre que el Evangelio tiene la fuerza de cambiar la vida! No se olviden de esto. Él es la Buena Nueva, que nos transforma sólo cuando nos dejamos transformar por ella. He aquí porqué les pido siempre que tengan un contacto cotidiano con el Evangelio, quelean cada día un pasaje, un pasaje, que lo mediten y también que lo lleven con ustedes por doquier: en el bolsillo, en la cartera… Es decir que se alimenten cada día de esta fuente inagotable de salvación. ¡No se olviden! Lean un pasaje del Evangelio cada día. Es la fuerza que nos cambia, que nos trasforma: cambia la vita, cambia el corazón.

Invoquemos la materna intercesión de la Virgen María, Aquella que ha acogido la Palabra y la ha generado para el mundo, para todos los hombres. Que Ella nos enseñe a ser escuchas asiduos y anunciadores acreditados del Evangelio de Jesús.

(from Vatican Radio)

Evangelio del Domingo 1 de Febrero

Cuarto Domingo del tiempo ordinario

Evangelio según San Marcos 1,21-28.


Entraron en Cafarnaún, y cuando llegó el sábado, Jesús fue a la sinagoga y comenzó a enseñar.
Todos estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.
Y había en la sinagoga un hombre poseído de un espíritu impuro, que comenzó a gritar:
"¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios".
Pero Jesús lo increpó, diciendo: "Cállate y sal de este hombre".
El espíritu impuro lo sacudió violentamente y, dando un gran alarido, salió de ese hombre.
Todos quedaron asombrados y se preguntaban unos a otros: "¿Qué es esto? ¡Enseña de una manera nueva, llena de autoridad; da órdenes a los espíritus impuros, y estos le obedecen!".
Y su fama se extendió rápidamente por todas partes, en toda la región de Galilea.  

Palabra de Dios. Gloria a Ti Señor Jesús.