martes, 11 de febrero de 2014

Nuestra Señora de Lourdes

En el centro de promociòn humana integral "Nuestra Señora de Lourdes" de la asociaciòn de fieles homònima, de la Hna. Laurentina Bussano y colaboradores, en Maquinista Savio.
Celebraciòn el domingo 16 de febrero. A las 17. Confesiones. A las 18.30. Procesiòn por el barrio con la imagen de Nuestra Señora de Lourdes. A las 19.00. Santa Misa.


VI. Miércoles 3 de marzo de 1858 : Una sonrisa y otro milagro.

A las siete de la mañana, cuando ya hay allí tres mil personas, Bernardita se encamina hacia la Gruta; pero ¡la Visión no aparece!
Al salir del colegio, siente la llamada interior de la Señora; acude a la Gruta y vuelve a preguntarle su nombre. La respuesta es una sonrisa.

El párroco Peyramale vuelve a decirle: "Si de verdad la Señora quiere una capilla, que diga su nombre y haga florecer el rosal de la Gruta."

Al final de la aparición, tuvo una gran tristeza, la tristeza de la separación. ¿Volvería a ver a la Virgen? La Virgen siempre generosa, no quiso que terminara el día sin una manifestación de su bondad: un gran milagro, un milagro maternal, coronación de la quincena de apariciones. milagro: un niño de dos años estaba ya agonizando, se llamaba Justino. Desde que nació tuvo una fiebre que iba poco a poco desmoronando su vida. Sus padres, ese día, lo creían muerto. La Madre en su desesperación lo tomó y lo llevó a la fuente. El niño no daba señales de vida. La madre lo metió 15 minutos en el agua que estaba muy fría. Al llegar a la casa, notó que se oía con normalidad la respiración del niño. Al día siguiente, Justino se despertó con tez fresca y viva, sus ojos llenos de vida, pidiendo comida y sus piernas fortalecidas. Este hecho conmocionó a toda la comarca y pronto a toda Francia y Europa; tres médicos de gran fama certificaron el milagro, llamándolo de primer orden.

Entonces el gobernador de Tarbes, ciudad a la que pertenecía Lourdes, reunió a todos los alcaldes de la zona para dar instrucciones precisas de prohibir de inmediato la asistencia a la gruta de todo ciudadano.
Todo fue en vano, cada día acudían mas peregrinos de todas partes. No obstante las persecuciones, las burlas y las injurias, Bernardita continuaba visitando la Gruta. Iba a rezar el Rosario con los peregrinos. Pero la dulce visión no aparecía. Ella ya estaba resignada a no volver a ver a la Virgen.

Jueves 4 de marzo : una muchedúmbre la acompaña

El gentío cada vez más numeroso (alrededor de ocho mil personas) está esperando un milagro al finalizar estos quince días. La visión permanece silenciosa. El cura Peyramale se mantiene en su postura. Durante los veinte días siguientes, Bernardita no acudirá a la Gruta; no siente dentro de sí la irresistible invitación .

Jueves 25 de marzo : ¡El nombre que se esperaba!

Por fin la Virgen revela su nombre; pero el rosal silvestre sobre el cual posa los pies durante las apariciones no florece. Bernardita cuenta: "LEVANTÓ LOS OJOS HACIA EL CIELO, JUNTANDO EN SIGNO DE ORACIÓN LAS MANOS QUE TENÍA ABIERTAS Y TENDIDAS HACIA EL SUELO, Y ME DIJO: QUE ERA IMMACULADA CONCEPCION."

Bernardita salió corriendo, repitiendo sin cesar, por el camino, aquellas palabras que no entiende. Palabras que conmueven al buen párroco, ya que Bernardita ignoraba esa expresión teológica que sirve para nombrar a la Santísima Virgen.
Solo cuatro años antes, en 1854, el papa Pío IX había declarado aquella expresión como verdad de fe, un dogma.

Miércoles 7 de abril : El milagro del cirio.

Durante esta Aparición, Bernardita sostiene en la mano su vela encendida, y en un cierto momento la llama lame su mano sin quemarla. Este hecho es inmediatamente constatado por el médico, el doctor Douzous.

Narración del milagro del cirio:

Este día, Bernardita volvió a la gruta, rodeada de una verdadera multitud de personas que oraban con ella. Bernardita arrodillada como era de costumbre habitual, tenia en la mano izquierda la vela encendida que le acompañaba en todas las ocasiones y la apoyaba en el suelo. Absorta en la contemplación de la Reina de los cielos, y mas sabiendo ahora con seguridad que era la Virgen Santísima, levanto sus manos y las dejo caer un poco, sin percatarse que las tenia sobre el extremo de la vela encendida; entonces la llama comenzó a pasar entre sus dedos y a elevarse por encima de ellos, oscilando de un lado para el otro, según fuera el leve soplo del viento. Los que estaban ahí gritaban: "se quema". Pero ella permanecía inmóvil. Un médico que estaba cerca de Bernardita sacó el reloj y comprobó que por mas de un cuarto de hora la mano estuvo en medio de la llama, sin hacer ella ningún movimiento. Todos gritaban ¡milagro! El medico comprobó que la mano de Bernardita estaba ilesa. Después que terminó la aparición: uno de los espectadores aproximó a la mano de Bernardita la llama de la misma vela encendida, y ella exclamó: "¿Oh que quiere usted, quemarme?.

Jueves 16 de julio: Última Aparición.

Bernardita siente interiormente el misterioso llamamiento de la Virgen y se dirige a la Gruta; pero el acceso a ella estaba prohibido y la gruta, vallada. Se dirige, pues, al otro lado del Gave, enfrente de la Gruta. "ME PARECÍA QUE ESTABA DELANTE DE LA GRUTA, A LA MISMA DISTANCIA QUE LAS OTRAS VECES, NO VEÍA MÁS QUE A LA VIRGEN, ¡JAMÁS LA HABÍA VISTO TAN BELLA!"

Bernardita había cumplido su misión, con gran amor y valentía ante todos los sufrimientos que tuvo que sobrellevar y ante todos los obstáculos que el Enemigo puso en su camino. Su confesor dijo repetidamente: "La mejor prueba de las apariciones es Bernardita misma, su vida"

RESUMEN DEL MENSAJE DE LA VIRGEN DE LOURDES

Creo que podríamos resumir el Mensaje que la Santísima Virgen dio en Lourdes, Francia, en 1858, de esta forma:

1-Es un agradecimiento del cielo por la definición del dogma de la Inmaculada Concepción, que se había declarado cuatro años antes (1854), al mismo tiempo que así se presenta Ella misma como Madre y modelo de pureza para el mundo que esta necesitado de esta virtud.

2-Es una exaltación a las virtudes de la pobreza y humildad aceptadas cristianamente, al escoger a Bernardita como instrumento de su mensaje.

3-Un mensaje importantísimo en Lourdes es el de la Cruz. La Santísima Virgen le repite que lo importante es ser feliz en la otra vida, aunque para ello sea preciso aceptar la cruz.

4-Importancia de la oración, del rosario, de la penitencia y humildad (besando el suelo como señal de ello); también, un mensaje de misericordia infinita para los pecadores y del cuidado de los enfermos.

Algunos puntos de reflexión sobre los signos visibles de la primera aparición: En ellos hay una gran enseñanza espiritual:

1-Rodeada de luz: es el símbolo de la luz de la fe, a la cual nos abrimos por el Bautismo. La fe es la luz de la vida con que debemos brillar ante el mundo. Debemos hacer resplandecer la fe por la santidad de nuestras vidas.

2-La luz era tranquila y profunda: en la fe cristiana hallaremos el reposo para nuestra alma.

3-De belleza incomparable, no hay nada igual aquí en la tierra: trabajar intensamente por adquirir la verdadera belleza que es la del alma, a fin de que Dios pueda contemplarnos con agrado.

4-Ropaje tan blanco, tan puro, tan delicado que jamas tela alguna pudo imitar: de que pureza tan perfecta y delicada ha de estar revestida delante de Dios, nuestra alma; ya que el pecado mancha nuestro blanco ropaje.

5-Pies desnudos, brillando sobre cada uno de ellos una rosa dorada y luminosa: Los pies desnudos nos predican la pobreza evangélica, esta bella y sublime virtud a la cual Jesús ha prometido el mismo Reino de los Cielos. Las rosas luminosas: Jesús nos envía a difundir por todas partes el buen olor de Cristo, el divino perfume del Evangelio.

6-Las manos siempre juntas, con el santo rosario: en ferviente oración, orando siempre y sin interrupción. La oración nuestro alimento constante, la respiración del alma, pues todas las virtudes solo nacen en un alma que ora.

lunes, 10 de febrero de 2014

Bienaventurada Virgen María de Lourdes

Mañana, 11 de febrero, celebraremos la memoria de la Bienaventurada Virgen de Lourdes, y viviremos la Jornada Mundial del Enfermo. Como todos los años, hacemos nuestro como lugar de la procesión y celebración al barrio "Santa Brígida" de Maquinista Savio, en el centro de caridad social, llamado "Nuestra Señora de Lourdes" de la hermana Laurentina y su asociación de fieles. La festividad se traslada al sábado siguiente al 11 por la tarde, con procesión, misa y compartir fraterno. Recemos todos los días por los enfermos, por la pastoral de la salud y por quienes más lo necesitan.

 Procesión con la imagen de Nuestra Señora de Lourdes en barrio de Maquinista Savio. 
Imagen de archivo del obispado de Zárate-Campana.

El Papa: la Misa de Sta. Marta no es una etapa en la visita turística de Roma

Tomado de: http://www.zenit.org/

El Santo Padre en la homilí­a de este lunes invita a profundizar sobre lo sagrado de la celebración eucarí­stica

 

Imagen de archivo
Ciudad del Vaticano, 10 de febrero de 2014 (Zenit.org)

El Santo Padre ha invitado esta mañana durante la homilía de Santa Marta a "redescubrir el sentido de lo sagrado, el misterio de la presencia real de Dios en la Misa".

La primera lectura del día habla de una teofanía de Dios en los tiempos del rey Salomón. El Señor baja como nube sobre el Templo, que se llena de la gloria de Dios. El Papa ha comentado que el Señor habla a su pueblo de muchas formas: a través de los profetas, los sacerdotes, la Sagrada Escritura. Pero con las teofanías habla de otra manera, "distinta de la Palabra: es otra presencia, más cercana, sin mediación, cercana. Es Su presencia". Y así explica el Papa que "esto sucede en la celebración litúrgica. La celebración litúrgica no es un acto social, un buen acto social; no es una reunión de los creyentes para rezar juntos. Es otra cosa. En la liturgia, Dios está presente", pero es una presencia más cercana. De hecho, en la Misa, "la presencia del Señor es real, propio real".

Francisco lo ha explicado así: "Cuando celebramos la Misa, nosotros no hacemos una representación de la Última Cena: no, no es una representación. Es otra cosa: es precisamente la Última Cena. Es precisamente vivir otra vez la Pasión y la muerte redentora del Señor. Es una teofanía: el Señor se hace presente sobre el altar para ser ofrecido al Padre por la salvación del mundo. Nosotros escuchamos o decimos: 'Pero, yo no puedo, ahora, debo ir a Misa, debo ir a escuchar Misa'. La Misa no se 'escucha', se participa, y se participa en esta teofanía, en este misterio de la presencia del Señor entre nosotros".

Francisco ha explicado que el pesebre, el Vía Crucis, son representaciones; pero la Misa, sin embargo, "es una conmemoración real, es decir es una teofanía: Dios se acerca y está con nosotros, y nosotros participamos en el misterio de la Redención". Asimismo, ha afirmado que "lamentablemente muchas veces miramos el reloj en Misa, "contamos los minutos": "no es la actitud propia que nos pide la liturgia: la liturgia es tiempo de Dios y espacio de Dios, y nosotros debemos meternos ahí, en el tiempo de Dios, en el espacio de Dios y no mirar el reloj".

A continuación ha proseguido recordando que "la liturgia es precisamente entrar en el misterio de Dios, dejarse llevar al misterio y estar en el misterio. Por ejemplo, estoy seguro que todos vosotros venís aquí para entrar en el misterio; pero, quizá alguno dice: 'Ah, yo debo ir a Misa a Santa Marta porque en la visita turística de Roma hay que ir a visitar al Papa a Santa Marta, todas las mañanas: ¿es un sitio turístico, no? Todos vosotros venís aquí, nosotros nos reunimos para entrar en el misterio: esta es la liturgia. Es el tiempo de Dios, es el espacio de Dios, es la nube de Dios que nos envuelve a todos".

Por otro lado, Francisco ha recordado que, de niño, durante la preparación a la Primera Comunión, había un canto que indicaba como el altar estaba custodiado por los ángeles para dar "el sentido de la gloria de Dios, del espacio de Dios, del tiempo de Dios". Y cuando durante las pruebas, se llevaban las ostias, decían a los niños: "Mirad que éstas no son las que vosotros recibiréis: estas no valen para nada, ¡porque después habrá consagración!" Así, ha concluido el Papa, "celebrar la liturgia es tener esta disponibilidad a entrar en el misterio de Dios", en su espacio, en su tiempo y encomendarse "a este misterio".

Finalmente ha invitado el Pontífice: "Nos hará bien hoy pedir al Señor que nos dé a todos nosotros este 'sentido de lo sagrado', este sentido que nos hace entender que una cosa es rezar en casa, rezar en la iglesia, rezar el Rosario, rezar tantas oraciones bonitas, hacer el Vía Crucis, tantas cosas bonitas, leer la Biblia... y otra cosa es la celebración eucarística. En la celebración entramos en el misterio de Dios, en ese camino que nosotros podemos controlar: solamente es Él el Único, Él la gloria, Él es el poder, Él es todo. Pidamos esta gracia: que el Señor nos enseñe a entrar en el misterio de Dios".

Texto traducido y adaptado de Radio Vaticana por Rocío Lancho García

Santa Escolástica - 10 de febrero

Nació en el año 480, en Nursia, Italia. Su madre murió de parto. Es hermana gemela de San Benito - quien fundo la primera comunidad religiosa de occidente-. Ambos se entregaron a Dios desde muy jóvenes y alcanzaron la santidad en la vida religiosa.

Después que su hermano se fuera a Montecasino a establecer el famoso monasterio, ella se estableció a unas cinco millas de distancia, en Plombariola, donde fundó un monasterio y la orden de las monjas benedictinas la cual gobernó siguiendo la regla de su hermano.

San Benito y Sta. Escolástica regularmente se reunían para orar juntos y compartir sobre la vida espiritual.

Murió hacia el año 547. San Benito murió poco después.

Su vida....

Desde muy joven se dedicó también ella a la vida religiosa y fue superiora de un convento de monjas. Su hermano dirigía un gran convento para hombres en el Monte Casino, y Escolástica fundó un convento para mujeres a los pies de ese mismo monte.

Aunque eran hermanos y se amaban mucho, San Benito no iba a visitar a Escolástica sino una vez cada año, pues él era muy mortificado en hacer visitas. El día de la visita lo pasaban los dos hablando de temas espirituales.

Pocos días antes de la muerte de la santa fue su hermano a visitarla y después de haber pasado el día entero en charlas religiosas, el santo se despidió y se dispuso a volver al monasterio. Era el primer jueves de Cuaresma del año 547.

Escolástica le pidió a San Benito que se quedara aquella noche charlando con ella acerca del cielo y de Dios. Pero el santo le respondió: ¿Cómo se te ocurre hermana semejante petición? ¿No s

Escolástica, hermana de Benito, dedicada desde su infancia al Señor todopoderoso, solía visitar a su hermano una vez al año. El varón de Dios se encontraba con ella fuera de las puertas del convento, en las posesiones del monasterio. Cierto día vino Escolástica, como de costumbre, y su venerable hermano bajó a verla con algunos discípulos, y pasaron el día entero entonando las alabanzas de Dios y entretenidos en santas conversaciones. Al anochecer, cenaron juntos.

Con el interés de la conversación se hizo tarde y entonces aquella santa mujer le dijo: «Te ruego que no me dejes esta noche y que sigamos hablando de las delicias del cielo hasta mañana».

A lo que respondió Benito: «¿Qué es lo que dices, hermana? No me está permitido permanecer fuera del convento». Pero aquella santa, al oír la negativa de su hermano, cruzando sus manos, las puso sobre la mesa y, apoyando en ellas la cabeza, oró al Dios todopoderoso.

Al levantar la cabeza, comenzó a relampaguear, tronar y diluviar de tal modo, que ni Benito ni los hermanos que le acompañaban pudieron salir de aquel lugar.

Comenzó entonces el varón de Dios a lamentarse y entristecerse, diciendo: «Que Dios te perdone, hermana. ¿Qué es lo que acabas hacer?».

Respondió ella: «Te lo pedí, y no quisiste escucharme; rogué a mi Dios, escuchó. Ahora sal, si puedes, despídeme y vuelve al monasterio».

Benito, que no había querido quedarse voluntariamente, no tuvo, al fin, más remedio que quedarse allí. Así pudieron pasar toda la noche en vela, en santas conversaciones sobre la vida espiritual, quedando cada uno gozoso de las palabras que escuchaba a su hermano.

No es de extrañar que al fin la mujer fuera más poderosa que el varón, ya que, como dice Juan: Dios es amor, y, por esto, pudo más porque amó más.

A los tres días, Benito, mirando al cielo, vio cómo el alma de su hermana salía de su cuerpo en figura de paloma y penetraba en el cielo. Él, congratulándose de su gran gloria, dio gracias al Dios todopoderoso con himnos y cánticos, y envió a unos hermanos a que trajeran su cuerpo al monasterio y lo depositaran en el sepulcro que había preparado para sí.

Así ocurrió que estas dos almas, siempre unidas en Dios, no vieron tampoco sus cuerpos separados ni siquiera en la sepultura.

domingo, 9 de febrero de 2014

Ser “la sal de la tierra y la luz del mundo”, invitación del Papa antes del rezo del Ángelus

Tomado de: http://www.news.va/

2014-02-09 Radio Vaticana

(RV).-  Este mediodía, antes del rezo de la oración mariana del Ángelus, el Papa Francisco recordó a todos los bautizados que “somos discípulos misioneros y estamos llamados a convertirnos en el mundo en un evangelio viviente: con una vida santa daremos ‘sabor’ en los diversos ambientes y los defenderemos de la corrupción, como hace la sal; y llevaremos la luz de Cristo con el testimonio de una caridad genuina”. “Si los cristianos pierden sabor y se apagan, su presencia pierde eficacia”, precisó el Obispo de Roma, quien invitó a todos a ser "lámparas encendidas". El Papa también hizo mención a la celebración de la memoria de la Bienaventurada Virgen de Lourdes, el próximo 11 de febrero, Jornada Mundial del Enfermo. “Ocasión propicia - auguró Francisco- para colocar a las personas enfermas al centro de la comunidad, rezar por ellas y con ellas y estarles cercanos”. El Santo Padre dedicó diferentes saludos a los fieles presentes y a los que están más lejos. Brindó unas palabras para los participantes en los Juegos Olímpicos en Sochi, Rusia, y dijo que espera que esa “sea una verdadera fiesta del deporte y de la amistad”. También quiso recordar a todas aquellas personas en Italia y el mundo que lo están pasando mal por las catástrofes naturales, e invitó a “preveer en la medida de lo posible, las consecuencias más graves”. (RC, MZ-RV)

Palabras del Papa antes del rezo del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas buenos días,
En el Evangelio de este domingo, que viene inmediatamente después de las Bienaventuranzas, Jesús dice a sus discípulos: «Ustedes son la sal de la tierra… Ustedes son la luz del mundo» (Mt 5,13.14). Pero esto nos sorprende un poco, si pensamos en quienes tenía Jesús ante sí cuando decía estas palabras. ¿Quiénes eran aquellos discípulos? Eran pescadores, gente simple… Pero Jesús los mira con los ojos de Dios, y precisamente su afirmación se entiende como una consecuencia de las Bienaventuranzas. Él quiere decir: si serán pobres de espíritu, si serán dóciles, si serán puros de corazón, si serán misericordiosos… ¡serán la sal de la tierra y la luz del mundo!

Para comprender mejor estas imágenes, tenemos presente que la ley hebraica prescribía colocar un poco de sal sobre cada ofrenda presentada a Dios, como signo de alianza. La luz, además, era para Israel el símbolo de la revelación mesiánica que triunfa sobre las tinieblas del paganismo. Los cristianos, nuevo Israel, reciben por lo tanto una misión en relación a todos los hombres: con la fe y con la caridad pueden orientar, consagrar, hacer fecunda a la humanidad. Todos nosotros bautizados somos discípulos misioneros y estamos llamados a convertirnos en el mundo en un evangelio viviente: con una vida santa daremos “sabor” en los diversos ambientes y los defenderemos de la corrupción, como hace la sal; y llevaremos la luz de Cristo con el testimonio de una caridad genuina. Pero si los cristianos perdemos sabor, y apagamos nuestra presencia de sal y de luz, perdemos la eficacia. ¡Pero qué bonita es esta misión de dar luz al mundo! Pero es una misión que nosotros tenemos. ¡Es bonita! Es también muy bonito conservar la luz que hemos recibido de Jesús. Custodiarla. Conservarla. El cristiano debería ser una persona luminosa, que lleva la luz, ¡siempre da luz! Una luz que no es suya, pero es el regalo de Dios, es el regalo de Jesús. Y nosotros llevamos esta luz adelante. Si el cristiano apaga esta luz, su vida no tiene sentido: es un cristiano de nombre solamente, que no lleva luz, una vida sin sentido. Pero yo querría preguntarles ahora, ¿cómo quieren vivir ustedes? ¿Como una lámpara encendida o como una lámpara apagada? ¿Apagada o encendida? ¿Cómo quieren vivir? ¡Pero no escucho bien desde aquí! ¿Cómo? Lámpara encendida, ¿eh? Es justamente Dios que nos da esta luz y nosotros la damos a los demás. ¡Lámpara encendida! Ésta es la vocación cristiana.

Después de la oración del Ángelus el Papa añadió:

Pasado mañana, 11 de febrero, celebraremos la memoria de la Bienaventurada Virgen de Lourdes, y viviremos la Jornada Mundial del Enfermo. Es la ocasión propicia para colocar a las personas enfermas al centro de la comunidad. Recen por ellas y con ellas, estarles cercanos. El Mensaje para esta Jornada está inspirado en una expresión de san Juan: Fe y caridad: «También nosotros debemos dar la vida por los hermanos» (1 Jn 3,16). En particular, podemos imitar la actitud de Jesús hacia los enfermos, enfermos de todo tipo: el Señor se ocupa de todos, comparte con ellos el sufrimiento y abre el corazón a la esperanza.

Pienso también en todos los operadores sanitarios: ¡qué trabajo precioso hacen! ¡Muchas gracias por su precioso trabajo. Ellos encuentran cada día en los enfermos no sólo cuerpos marcados por la fragilidad, sino a personas, a quienes ofrecer atención y respuestas adecuadas. La dignidad de la persona jamás se reduce a sus facultades o capacidades, y no viene a menos cuando la misma persona es débil, inválida y necesitada de ayuda. Pienso también en las familias, donde es normal ocuparse de quien está enfermo; pero a veces las situaciones pueden ser más difíciles… Muchos me escriben, y hoy quisiera asegurar una oración para todas estas familias, y les digo: ¡no tengan miedo de la fragilidad! ¡No tengan miedo de la fragilidad! Ayúdense unos a otros con amor, y sentirán la presencia consoladora de Dios.

La actitud generosa y cristiana hacia los enfermos es sal de la tierra y luz del mundo. Que la Virgen María te ayude a practicarla, y obtenga paz y consuelo para todos los sufrientes.
En estos días se están llevando a cabo en Sochi, en Rusia, los Juegos Olímpicos de Invierno. Querría hacer llegar mi saludo a los organizadores y a todos los atléticos, con el presagio de que sea una verdadera fiesta del deporte y de la amistad.

Saludo a todos los peregrinos presentes hoy, las familias. Todos los peregrinos, ¡todos! Las familias, los grupos parroquiales, las asociaciones. En particular saludo a los profesores y a los estudiantes que vienen de Inglaterra; el grupo de teología cristiana de diferentes países europeos que están en Roma por una convención estudio; a los fieles de las parroquias de Santa María Inmaculada y San Vicente de Paoli en Roma, aquellos venidos de Cavallina y Montecarelli, y la escuela de San Luca- Bovalino, en Calabria.
Rezo por aquellos que están sufriendo daños y lo están pasando mal por las calamidades naturales, en diferentes países, también aquí en Roma, estoy cerca de ellos. La naturaleza nos desafía a ser comprensivos y estar atentos a la protección de la creación, incluso preveer, en medida de lo posible, las consecuencias más graves. Y antes de despedirme, me viene en mente la pregunta que he hecho: ¿lámpara encendida o apagada? ¿Qué querría? ¿Encendida o apagada? Eh, ¡el cristiano lleva la luz! ¡Es una lámpara encendida! ¡Siempre adelante con la luz de Jesús!

A todos les deseo un buen domingo y un buen almuerzo.

Hasta Pronto

San Cirilo de Alejandría

El obispo que defendió el ser de María como "Madre de Dios". En este 9 de febrero, en la conmemoración del obispo y doctor de la Iglesia San Cirilo de Alejandría: una semblanza de su persona, su ser pastoral y su misión.
San Cirilo de Alejandría. Pintado por Emmanouil Tzanes
San Cirilo, obispo de Alejandría (en el actual Egipto) nació en el año 370, y desde el 412 hasta el 444, año de su muerte, gobernó como pastor la Iglesia en Egipto, dedicándose al mismo tiempo en una de las épocas más difíciles en la historia de la Iglesia de Oriente a la lucha por la ortodoxia, es decir, la buena doctrina cristiana, en comunión con el Papa san Celestino, de Roma. En esta firmeza al servicio de la doctrina y de la praxis apostólica, así como en la valentía demostrada en defensa de la verdad católica radica la santidad del luchador obispo de Alejandría, aunque reconocida más bien tardíamente, por lo menos en Occidente.

En efecto, solamente bajo el pontificado de León XIII su culto se extendió a toda la Iglesia latina, y tuvo el título de “doctor”.

Acerca de la defensa de la doctrina cristiana, debió enfrentarse con las concepciones de Nestorio, obispo de Constantinopla, la ciudad imperial y sede de la corte. Por esta razón, y por la oposición que le hizo el poder secular tanto como Nestorio, corrió el riesgo de ser desterrado, habiendo vivido incluso algunos meses la humillación de la cárcel: “Nosotros—escribió—por la fe de Cristo estamos listos a padecerlo todo: Las cadenas, la cárcel, todas las incomodidades de la vida y la misma muerte”.

En el concilio de Éfeso, del que Cirilo fue protagonista, quedó derrotado el error de su adversario Nestorio, que había suscitado una verdadera tempestad en el seno de la Iglesia, pues negaba la maternidad divina de María (y por consiguiente la unión de la divinidad y de la humanidad de Jesucristo, en la Persona del Verbo que se hizo hombre, y fue concebido en el seno de María Virgen, y de ella nació , razón por la cual, precisamente por ello, la Virgen es “Madre de Dios”).

Título de gloria para el obispo de Alejandría fue el haber elaborado en esta ocasión una auténtica y límpida teología de la Encarnación. “El Emanuel tiene con seguridad dos naturalezas: la divina y la humana. Pero el Señor Jesús es uno, único verdadero hijo natural de Dios, al mismo tiempo Dios y hombre; no un hombre deificado, semejante a los que por gracia se hacen partícipes de la divina naturaleza, sino Dios verdadero que por nuestra salvación apareció en la forma humana”. De particular interés es la cuarta de las siete homilías que pronunció durante el concilio de Efeso, el célebre “Sermo in laudem Deiparæ”, o “Sermón en honor de la Madre de Dios”. En este importante ejemplo de predicación mariana, que da comienzo a un rico florecimiento de literatura en honor de la Virgen, Cirilo celebra las grandezas divinas de la misión de María, que es verdaderamente Madre de Dios, por la parte que tuvo en la concepción y en el parto de la humanidad del Verbo hecho carne.

Junto con el ser un gran obispo, Cirilo estuvo adornado de las dotes de un teólogo de mirada aguda, lo cual lo impulsaba al mismo tiempo por el celo de las almas. En efecto, además de sus tratados exclusivamente doctrinales, tenemos de él 156 Homilías sobre san Lucas, de carácter pastoral y práctico, y las más conocidas, las “Cartas pastorales”, que se encuentran en 29 homilías pascuales.

sábado, 8 de febrero de 2014

Misa en Luján por el cardenal Pironio

Tomado de: http://www.aica.org/

Viernes 7 Feb 2014

Luján (Buenos Aires) (AICA): Este domingo 9 de febrero, a las 11, el arzobispo de Santa Fe y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor José María Arancedo, presidirá una celebración eucarística pidiendo por el eterno descanso del siervo de Dios cardenal Eduardo Pironio, al cumplirse 16 años de su fallecimiento. Luego del oficio religioso se rezará un responso en el altar lateral del santuario, donde descansan los restos del purpurado.

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Este domingo 9 de febrero, a las 11, el arzobispo de Santa Fe y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor José María Arancedo, presidirá una celebración eucarística en la basílica de Nuestra Señora de Luján pidiendo por el eterno descanso del siervo de Dios cardenal Eduardo Pironio, al cumplirse 16 años de su fallecimiento.

La misa será un punto de encuentro para adherentes de la Acción Católica Argentina, de la que el cardenal Pironio fue asesor general y gran animador. También estarán presentes miembros de la Pastoral de Juventud de la Conferencia Episcopal y los responsables de llevar adelante el proceso de beatificación. Luego del oficio religioso se rezará un responso en el altar lateral del santuario, donde descansan los restos del purpurado.

Eduardo Francisco Pironio nació en Nueve de Julio, provincia de Buenos Aires, Argentina, el 3 de diciembre de 1920 y murió en Roma el 5 de febrero de 1998. Completados sus estudios eclesiásticos en el Seminario San José, de La Plata, fue ordenado sacerdote el 5 de diciembre de 1943.

Tras su ordenación fue nombrado asesor eclesiástico de la Asociación de Jóvenes de Acción Católica (AJAC) de la diócesis de Mercedes, y posteriormente fue designado Asesor Nacional de la Acción Católica Argentina.

Fue obispo auxiliar de La Plata y luego obispo residencial de Mar del Plata. Durante un tiempo fue secretario y luego presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam). En 1975, el papa Pablo VI lo llamó a Roma y lo designó prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.

Más tarde, Juan Pablo II lo designó presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, desde el que promovió las Jornadas Mundiales de la Juventud. Falleció el 5 de febrero de 1998; apenas ocho años después, más precisamente el 23 de junio de 2006, se abrió en Roma la fase diocesana del proceso de beatificación y canonización, cuyo principal actor es la Conferencia Episcopal Argentina.+

8 de febrero: Santa Josefina Bakhita

 La paciencia, la misericordia, la irradiación evangelizadora del Amor.


Sepulcro de Santa Josefina Bakhita.


Es la memoria litúrgica de Santa Josefina Bakhita, del Sudán. Podemos aprender más sobre su apasionante vida en:
http://www.aciprensa.com/

Más sobre Santa Josefina Bakhita. Ahora que se considera tanto la cualidad de la "resiliencia" -y bien que está- pienso que en la vida de esta mujer -paradojal pero realmente llamada "afortunad" o "bakhita"- podemos desentrañar los vectores más profundos, más luminosos del "levantarse" y "volver a empezar".
http://www.aleteia.org/

También este 8 de febrero la Iglesia conmemora a San Jerónimo Emiliani.

Por favor ver:
San Jerónimo Emiliani, patrón de los huérfanos y la infancia abandonada, con recursos audiovisuales.

http://catequesisenfamilia.org/

.«Dios quiere probaros como al oro en el crisol. El fuego va consumiendo la ganga del oro, pero el oro bueno permanece y aumenta su valor. De igual modo se comporta Dios con su siervo bueno que espera y persevera en la tribulación. El Señor lo levanta y le devuelve, ya en este mundo, el ciento por uno de todo lo que dejó por amor suyo, y después le da la vida eterna».
San Jerónimo Emiliani

viernes, 7 de febrero de 2014

El Papa destaca la figura de Juan Pablo II y pide a obispos polacos que no haya divisiones

Gracias a la información de Aica
http://www.aica.org/

El Papa destaca la figura de Juan Pablo II y pide a obispos polacos que no haya divisiones


Ciudad del Vaticano (AICA): El papa Francisco recibió hoy, casi en vísperas de la canonización del beato Juan Pablo II, a los obispos de la Conferencia Episcopal de Polonia al final de su quinquenal visita “ad limina” y se refirió al próximo santo como a un “gran pastor que nos guía desde el Cielo y nos recuerda lo importante que es la comunión espiritual y pastoral entre los obispos”, e invitó a sus compatriotas a que nada ni nadie introduzca divisiones entre ellos porque están llamados “a construir la comunión y la paz enraizadas en el amor fraternal y a dar a todos un ejemplo alentador” que brindará a su pueblo “la fuerza de la esperanza”. También los exhortó a preguntarse cómo mejorar la preparación de los jóvenes para el matrimonio a fin de que “descubran la belleza de esta unión fundada en el amor y la responsabilidad” y cómo “ayudar a las familias a vivir y apreciar tanto los momentos de alegría como los de dolor y debilidad”.
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El papa Francisco recibió hoy, casi en vísperas de la canonización del beato Juan Pablo II, a los obispos de la Conferencia Episcopal de Polonia al final de su quinquenal visita “ad limina” y se refirió al próximo santo como a un “gran pastor que nos guía desde el Cielo y nos recuerda lo importante que es la comunión espiritual y pastoral entre los obispos”, e invitó a sus compatriotas a que nada ni nadie introduzca divisiones entre ellos porque están llamados “a construir la comunión y la paz enraizadas en el amor fraternal y a dar a todos un ejemplo alentador “ que brindará a su pueblo “la fuerza de la esperanza”.

Según el Vatican Information Service (VIS), las conversaciones que el Obispo de Roma tuvo estos días con los prelados polacos confirmaron que la Iglesia en Polonia tiene “un gran potencial de fe y oración, de caridad y práctica cristiana” y esto “favorece la formación del pueblo cristiano, la práctica motivada y comprometida la disponibilidad de los laicos y religiosos a cooperar activamente en la comunidad eclesial y en las estructuras sociales”.

Sin embargo, también hay un cierto declive en varios aspectos de la vida cristiana que requieren “un discernimiento , una búsqueda de motivos y formas de afrontar nuevos retos, como - por ejemplo - la idea de la libertad sin límites, la tolerancia hostil o desconfiada de la verdad, o el malhumor por la justa oposición de la Iglesia al relativismo imperante”.

“La familia, 'lugar donde se aprende a convivir en la diferencia y a pertenecer unos a otros y donde los padres transmiten la fe a sus hijos', debe ocupar el centro del ministerio pastoral ordinario de los obispos, también porque “hoy el matrimonio se considera a menudo una forma de gratificación emocional que se puede constituir de cualquier forma y modificar de acuerdo a la sensibilidad de cada uno. Por desgracia, esta visión también afecta a la mentalidad de los cristianos y desemboca en la facilidad para recurrir al divorcio o a la separación de hecho”, precisó.

Por eso, recordó que “los pastores están llamados a interrogarse sobre cómo ayudar a los que viven en esta situación, para que no se sientan excluidos de la misericordia de Dios, del amor fraternal de otros cristianos, ni de la solicitud de la Iglesia por su salvación”. También deben plantearse la cuestión de cómo ayudarlos “a no abandonar la fe y a hacer crecer a sus hijos en la plenitud de la experiencia cristiana”. En este ámbito hay que preguntarse igualmente cómo mejorar la preparación de los jóvenes para el matrimonio para que “descubran la belleza de esta unión fundada en el amor y la responsabilidad” y cómo “ayudar a las familias a vivir y apreciar tanto los momentos de alegría como los de dolor y debilidad”.

Con la perspectiva de la próxima Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que tendrá lugar en Cracovia en 2016, el Papa piensa en los jóvenes, “que con las personas mayores son la esperanza de la Iglesia” y a los que hoy un mundo informático “proporciona nuevas oportunidades para la comunicación pero al mismo tiempo reduce las relaciones interpersonales de contacto directo, de intercambio de valores y experiencias compartidas. Sin embargo, en los corazones de los jóvenes hay una aspiración a algo más profundo, que valorice en plenitud su personalidad y hay que salir al encuentro de ese deseo”. Una buena oportunidad, en ese sentido la ofrece la catequesis a la que participan en Polonia la mayoría de los alumnos en las escuelas y alcanzan así una buena comprensión de las verdades de la fe. “La religión cristiana, sin embargo -ha subrayado Francisco- no es una ciencia abstracta, sino un conocimiento existencial de Cristo, una relación personal con Dios que es amor “.

El tercer tema del discurso del Papa fue la vocación al sacerdocio y a la vida consagrada. Después de constatar que son muchos los sacerdotes polacos que ejercen su ministerio tanto en las Iglesias locales como en el extranjero y en las misiones, elogió las universidades y facultades de Teología de Polonia en las que “los seminaristas consiguen una válida preparación intelectual y pastoral... que debe ir siempre acompañada de la formación humana y espiritual”.

Pero, en el sacerdocio, “la luz del testimonio puede ofuscarse o 'esconderse debajo de un almud' si le faltara el espíritu misionero, la voluntad de 'salir' en una renovada conversión misionera para buscar - también en las periferias - y acercarse a los que esperan la Buena Nueva de Cristo. Este estilo apostólico requiere también un espíritu de pobreza, de abandono, para ser libres en el anuncio y sinceros en el testimonio de la caridad”, recordó.

Al referirse a las vocaciones a la vida consagrada, especialmente las de las mujeres, el Papa sostuvo que “preocupa la disminución de la afiliación a las congregaciones religiosas en Polonia, un fenómeno complejo cuyas causas son múltiples”. “Espero -apuntó- que los institutos religiosos femeninos sigan siendo -de forma adecuada a nuestros tiempos- lugares privilegiados de la afirmación y el crecimiento humano y espiritual de la mujer. Y las religiosas deben estar listas para hacer frente a tareas y misiones difíciles y exigentes, que valoricen sus capacidades intelectuales, afectivas y espirituales, su talentos y carismas personales”.

Francisco concluyó exhortando a la solicitud por los pobres porque también en Polonia, a pesar del actual desarrollo económico del país, “hay tantos necesitados, desempleados, personas sin hogar, enfermos, abandonados, así como muchas familias - sobre todo numerosas - sin medios suficientes para vivir y educar a sus hijos. ¡Estén cerca de ellos! Sé todo lo que en este campo hace la Iglesia en Polonia, mostrando gran generosidad no sólo en patria, sino también en otros países de todo el mundo. Les doy las gracias. Continúen alentando a todos a tener la "creatividad de la caridad " y a practicarla siempre. Y no se olviden de los que, por diversas razones dejan el país y tratan de construir una nueva vida en el extranjero. Su creciente número y sus necesidades quizás requieran más atención por parte de la Conferencia Episcopal. Acompáñelos con la atención pastoral adecuada para que puedan mantener la fe y las tradiciones religiosas del pueblo polaco”.+

La Virgen María en la Presentación del Señor.

Recordamos una reflexión (Exh. Marialis cultus, de S.S. Paulo VI) acerca de la Presentación del Señor, la Candelaria, o las Luminarias del Templo....El Niño Dios (el Servidor doliente de Yahvé) presentado al Templo.

“También la fiesta del 2 de febrero, a la que se ha restituido la denominación de la Presentación del Señor, debe ser considerada para poder asimilar plenamente su amplísimo contenido, como memoria conjunta del Hijo y de la Madre, es decir, celebración de un misterio de la salvación realizado por Cristo, al cual la Virgen estuvo íntimamente unida como Madre del Siervo doliente de Yahvé, como ejecutora de una misión referida al antiguo Israel y como modelo del nuevo Pueblo de Dios, constantemente probado en la fe y en la esperanza del sufrimiento y por la persecución (cf. Lc 2, 21-35)”.

Pablo VI, Exhortación “Marialis cultus”, del 2 de febrero, fiesta de la Presentación del Señor, del año 1974. S.S. Paulo VI en su viaje apostólico a Fátima.

7 de febrero: conmemoración litúrgica del beato Pío IX.

En la fotografía, lugar de su sepultura en la basílica de San Lorenzo in campo verano, en Roma. Fue beatificado por el beato Juan Pablo II.

Beato Pío IX, ruega por nosotros.

Sepultura del Papa Pío IX, en la Basilica de San Lorenzo in campo verano. Roma.

jueves, 6 de febrero de 2014

San Pablo Miki y Compañeros

Tomado de: http://www.aciprensa.com/

6 de Febrero

"Llegado a este momento final de mi existencia en la tierra, seguramente que ninguno de ustedes va a creer que me voy a atrever a decir lo que no es cierto. Les declaro pues, que el mejor camino para conseguir la salvación es pertenecer a la religión cristiana, ser católico."

Fueron 26, martirizados el mismo día, 5 de febrero del año 1597.

En el año 1549 San Francisco Javier llegó al Japón y convirtió a muchos paganos.

Ya en el año 1597 eran varios los miles de cristianos en aquel país. Y llegó al gobierno un emperador sumamente cruel y vicioso, el cual ordenó que todos los misioneros católicos debían abandonar el Japón en el término de seis meses. Pero los misioneros, en vez de huir del país, lo que hicieron fue esconderse, para poder seguir ayudando a los cristianos. Fueron descubiertos y martirizados brutalmente. Los que murieron en este día en Nagasaki fueron 26. Tres jesuitas, seis franciscanos y 16 laicos católicos japoneses, que eran catequistas y se habían hecho terciarios franciscanos.

Los mártires jesuitas fueron: San Pablo Miki, un japonés de familia de la alta clase social, hijo de un capitán del ejército y muy buen predicador: San Juan Goto y Santiago Kisai, dos hermanos coadjutores jesuitas. Los franciscanos eran: San Felipe de Jesús, un mexicano que había ido a misionar al Asia. San Gonzalo García que era de la India, San Francisco Blanco, San Pedro Bautista, superior de los franciscanos en el Japón y San Francisco de San Miguel.

Entre los laicos estaban: un soldado: San Cayo Francisco; un médico: San Francisco de Miako; un Coreano: San Leon Karasuma, y tres muchachos de trece años que ayudaban a misa a los sacerdotes: los niños: San Luis Ibarqui, San Antonio Deyman, y San Totomaskasaky, cuyo padre fue también martirizado.

A los 26 católicos les cortaron la oreja izquierda, y así ensangrentados fueron llevados en pleno invierno a pie, de pueblo en pueblo, durante un mes, para escarmentar y atemorizar a todos los que quisieran hacerse cristianos.

Al llegar a Nagasaki les permitieron confesarse con los sacerdotes, y luego los crucificaron, atándolos a las cruces con cuerdas y cadenas en piernas y brazos y sujetándolos al madero con una argolla de hierro al cuello. Entre una cruz y otra había la distancia de un metro y medio.

La Iglesia Católica los declaró santos en 1862.

Testigos de su martirio y de su muerte lo relatan de la siguiente manera: "Una vez crucificados, era admirable ver el fervor y la paciencia de todos. Los sacerdotes animaban a los demás a sufrir todo por amor a Jesucristo y la salvación de las almas. El Padre Pedro estaba inmóvil, con los ojos fijos en el cielo. El hermano Martín cantaba salmos, en acción de gracias a la bondad de Dios, y entre frase y frase iba repitiendo aquella oración del salmo 30: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu". El hermano Gonzalo rezaba fervorosamente el Padre Nuestro y el Avemaría".

Al Padre Pablo Miki le parecía que aquella cruz era el púlpito o sitio para predicar más honroso que le habían conseguido, y empezó a decir a todos los presentes (cristianos y curiosos) que él era japonés, que pertenecía a la compañía de Jesús, o sociedad de los Padres jesuitas, que moría por haber predicado el evangelio y que le daba gracias a Dios por haberle concedido el honor tan enorme de poder morir por propagar la verdadera religión de Dios. A continuación añadió las siguientes palabras:

"Llegado a este momento final de mi existencia en la tierra, seguramente que ninguno de ustedes va a creer que me voy a atrever a decir lo que no es cierto. Les declaro pues, que el mejor camino para conseguir la salvación es pertenecer a la religión cristiana, ser católico. Y como mi Señor Jesucristo me enseñó con sus palabras y sus buenos ejemplos a perdonar a los que nos han ofendido, yo declaro que perdono al jefe de la nación que dio la orden de crucificarnos, y a todos los que han contribuido a nuestro martirio, y les recomiendo que ojalá se hagan instruir en nuestra santa religión y se hagan bautizar".

Luego, vueltos los ojos hacia sus compañeros, empezó a darles ánimos en aquella lucha decisiva; en el rostro de todos se veía una alegría muy grande, especialmente en el del niño Luis; éste, al gritarle otro cristiano que pronto estaría en el Paraíso, atrajo hacia sí las miradas de todos por el gesto lleno de gozo que hizo. El niño Antonio, que estaba al lado de Luis, con los ojos fijos en el cielo, después de haber invocado los santísimos nombres de Jesús, José y María, se pudo a cantar los salmos que había aprendido en la clase de catecismo. A otros se les oía decir continuamente: "Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía". Varios de los crucificados aconsejaban a las gentes allí presentes que permanecieran fieles a nuestra santa religión por siempre.

Luego los verdugos sacaron sus lanzas y asestaron a cada uno de los crucificados dos lanzazos, con lo que en unos momentos pusieron fin a sus vidas.

El pueblo cristiano horrorizado gritaba: ¡Jesús, José y María!

Fuente: ewtn.com

miércoles, 5 de febrero de 2014

Una Iglesia "que camina".

Gracias a los jóvenes, los seminaristas, los sacerdotes que participaron y a las "familias misioneras" de la diócesis. 

  
Gracias a la información de Aica.  http://www.aica.org/

Vacaciones misionando

Lunes 3 Feb 2014
Pilar (Buenos Aires) (AICA): Del 2 al 13 de enero tuvo lugar en el partido de Pilar el “Verano Misionero”, una acitividad que congregó a unos 120 jóvenes de la diócesis de Zárate-Campana, además de seminaristas y sacerdotes, para compartir la fe con los vecinos que viven en jurisdicción de las parroquia Nuestra Señora de la Paz y San Francisco de Asís. Durante la misión se bautizaron niños, jóvenes y adultos y se celebraron matrimonios, muchos de ellos fruto de la visita de los misioneros.
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Del 2 al 13 de enero tuvo lugar en el partido de Pilar el “Verano Misionero”, una acitividad que congregó a unos 120 jóvenes de la diócesis de Zárate-Campana, además de seminaristas y sacerdotes, para compartir la fe con los vecinos que viven en jurisdicción de la parroquia Nuestra Señora de la Paz y San Francisco de Asís.

La actividad, acompañada también por las familias de los misioneros, contó con la presencia del obispo diocesano, monseñor Oscar Sarlinga-, quien celebró misas, impartió sacramentos y compartió otros momentos con los participantes de esta misión de verano.

Los misioneros estuvieron organizados en grupos, dependiendo de las edades y asignados a tareas determinadas. Durante los once días de misión visitaron hogares, asistieron a charlas formativas, compartieron testimonios, momentos de oración y la misa. También tuvieron la posibilidad de adorar a Jesús en el Santísimo Sacramento.

Durante la misión se bautizaron niños, jóvenes y adultos y se celebraron matrimonios, muchos de ellos fruto de la visita de los misioneros, o del encuentro con sacerdotes y miembros de las comunidades parroquiales.

Durante la misión de verano se realizó un taller de iniciación de la Infancia y Adolescencia Misionera (IAM), preparado por agentes de las Obras Misionales Pontificias. Como fruto de la actividad, algunos jóvenes asumieron el compromiso de formar la IAM en cuatro nuevas comunidades de la diócesis, en los decanatos de Zárate, Campana y Pilar.+

5 de febrero : Santa Agueda - Virgen y Mártir

Todas las generaciones cristianas han mirado con admiración la figura de esta hermosa heroína siciliana. Su nombre aparece en el canon de la Misa, se lee en los más viejos calendarios, y ya en el siglo IV cantaba su gloria el papa San Dámaso. Como sucede con frecuencia, la devoción de los pueblos la ha envuelto de leyenda. Sus actas son una de aquellas novelas edificantes que tanto apasionaban a la Edad Media. Pueden recogerse en ellas rasgos de auténticos ecos de las tradiciones históricas y hasta de los documentos notariales. Así, por ejemplo, este diálogo entre ella y el gobernador de Sicilia, que tan genuinamente nos refleja los sentimientos y el lenguaje de los cristianos del siglo III:

—¿Cuál es tu condición?
—Soy de condición libre y de noble nacimiento, y de ello da testimonio todo mi linaje.
—Si eres noble y de ilustre familia, ¿por qué te entregas a la vida de los esclavos?
—Soy sierva de Cristo y, por tanto, de condición servil.
—Si en realidad fueses noble, te desdeñarías de hablar de esa manera.
—La verdadera nobleza es ser esclava de Cristo.

Nacida en Catania o en Palermo hacia el año 230, de nobles y ricos padres, dedica su juventud al servicio del Señor, a quien no duda en ofrecer no ya sólo su vida, sino también su virginidad y las gracias con que profusamente se veía adornada. Agueda, como, Cecilia, Inés, Catalina..., prefiere seguir el camino de las vírgenes, dando de lado las instituciones y promesas que pudieran ofrecerle sus admiradores.

Le ha tocado vivir, por otra parte, en tiempos de persecución, y más ahora, cuando en el trono de Roma se sienta un príncipe ladino, Decio, que pretende deshacer en sus mismas raíces toda la semilla de los cristianos, muy extendida ya en aquel entonces por todos los ámbitos del Imperio. Decio, "execrable animal", como le llama Lactancio, comprende la inutilidad de hacer tan sólo mártires entre los cristianos, y pretende ahora organizar en manera sistemática su total exterminio. Inventa nuevos artificios y seducciones; se ha de emplear el soborno y los halagos. Después, en caso de negarse, la opresión, el destierro, la confiscación de bienes y los tormentos. Sólo, como en último recurso, se les había de condenar a muerte.

Por el año 250 hace que se publique un edicto general en el Imperio, por el que se citan a los tribunales, con el fin de que sacrifiquen a los dioses, a todos los cristianos de cualquier clase y condición, hombres, mujeres y niños, ricos y pobres, nobles y plebeyos. Es suficiente, para quedar libres, que arrojen unos granitos de incienso en los pebeteros que arden delante de las estatuas paganas o que participen de los manjares consagrados a los ídolos. Al que se negara, se le privaba de su condición de ciudadano, se le desposeía de todo, se le condenaba a las minas, y a otros tormentos más refinados y a la misma esclavitud. El intento del emperador, al decir de San Cipriano, no era el de no "hacer mártires", sino "deshacer cristianos", con todos los malos tratos posibles, pero sin el consuelo de la condenación y de la muerte. Esto se vino a hacer con nuestra santa, Agueda, que por entonces residía en Catania, donde mandaba, en nombre del emperador, el déspota Quinciano, gobernador de la isla de Sicilia.

De acuerdo a las Actas, ya de antes Quinciano, el procónsul, se había enamorado de Agueda, "cuya belleza sobrepujaba a la de todas las doncellas de la época". Esta había rechazado siempre sus pretensiones, y ahora el desairado gobernador se prometía reducirla intimándola con la persecución y los tormentos a que se hacía acreedora por su constancia en defender la religión cristiana.

Obedeciera o no a esta medida, el hecho es que Agueda, como tantos cristianos de la isla, fue llevada ante el tribunal para que prestara también su sacrificio a los dioses. La Santa no teme a la muerte, pero le hacen temblar los infames propósitos del gobernador para hacerla suya. Decidida y llena de fe y de confianza, ofrece de nuevo al Señor su virginidad y se prepara para el martirio.

No eran éstos, sin embargo, los propósitos inmediatos del procónsul que, para forzar su voluntad e intimidarla, la pone en manos de una mujer liviana y perversa, y en compañía de otras de su misma deplorable condición. Durante treinta días estuvo la Santa sufriendo duramente en su sensibilidad, pero no pudieron desviarla de seguir en su propósito de esposa de Jesucristo.

Desengañado, el procónsul manda llamar a Agueda a quien increpa ásperamente: "Pero tú, ¿de qué casta eres?" "Aunque soy de familia noble y rica -le contesta- , mi alegría es ser sierva y esclava de Jesucristo".

Quinciano se enfurece. Le hace ver los castigos a que la va a condenar si sigue en su decisión, como a un vulgar asesino; la vergüenza que con ello vendría a su familia, la juventud, la hermosura que va a desperdiciar...

"¿No comprendes, le insinúa, cuán ventajoso sería para ti el librarte de los suplicios?"

"Tú sí que tienes que mudar de vida, le responde, si quieres librarte de los tormentos eternos."

Desarmado ante tal fortaleza, Quinciano manda la sometan al rudo tormento de los azotes, y ya despechado, sin tener en cuenta los sentimientos más elementales de humanidad, hace que allí mismo vayan quemando los pechos inmaculados de la virgen, y se los corten después de su misma raíz. Deshecha en su cuerpo y en los espasmos de un fiero dolor, es arrojada la Santa en el calabozo, donde a media noche se le aparece un anciano venerable, que le dice dulcemente: "El mismo Jesucristo me ha enviado para que te sane en su nombre. Yo soy Pedro, el apóstol del Señor". Agueda queda curada, da gracias a Dios, pero le pide a su vez que le conceda por último la corona del martirio.

Pronto el gobernador la vuelve a llamar a su tribunal.

-¿Quién se ha atrevido a curarte?

-Jesucristo, Hijo de Dios vivo.

-¿Aún pronuncias el nombre de tu Cristo?...

-No puedo -le responde decidida- callar el nombre de Aquel que estoy invocando dentro de mi corazón.

Quinciano quiere tentar la última prueba. Allí mismo prepara una hoguera de carbones encendidos y hace extender el cuerpo desnudo de la Santa sobre las brasas. En esto, un espantoso terremoto se extiende por toda la ciudad. Mueren algunos amigos del gobernador. El pueblo mismo se solivianta. Y entonces Quinciano manda se lleven de su presencia a la heroica doncella, que está casi a medio expirar. Cuando la vuelven a meter en el calabozo, su alma se le va saliendo por las heridas, y después de balbucear: "Gracias te doy, Señor y Dios mío", descansa tranquila en la paz de su martirio y de su virginidad. Era el 5 de febrero del año 251, último de la persecución de Decio.

Los cristianos recogen sus reliquias y pronto se extiende por todas las cristiandades la fama de su heroísmo. Con la paz de la Iglesia, escriben de ella los Padres y Doctores y son numerosos los templos que van levantándose por todas partes en su honor. En el pueblo queda prendida la llama de su constancia y de su martirio, llegando a ser su devoción una de las más extendidas de todos los tiempos.

Las reliquias de Santa Agueda reposaron en un principio en Catania, pero ante el temor de los sarracenos fueron llevadas por un tiempo a Constantinopla, de donde se rescataron por fin en el año 1126. Hoy se veneran todavía en la misma ciudad que fuera testigo de su martirio.

martes, 4 de febrero de 2014

No usar a Dios y al pueblo para defenderse en los momentos de dificultad , el Papa el lunes en Santa Marta

Tomado de: http://www.news.va/es/news/

2014-02-03 Radio Vaticana
(RV).- Comentando la actitud del rey David ante la traición del hijo Absalón, el Papa Francisco exhortó esta mañana en la misa en la Casa de Santa Marta a elegir siempre el camino de la confianza en Dios.
El rey David huye porque su hijo Absalón lo ha traicionado. El Santo Padre centró su homilía en la Primera lectura, tomada del Segundo Libro de Samuel, que narra de esta “gran traición” y de sus consecuencias. David está triste porque “también el pueblo” estaba con el hijo en contra del rey. Y siente “como si este hijo estuviese muerto”. Pero “¿cuál es, entonces, la reacción de David ante esta traición del hijo?”. El Pontífice indicó tres actitudes. Ante todo, David, “hombre de gobierno, toma la realidad como es y sabe que esta guerra será muy” dura y “que habrán muchos muertos”. Por lo tanto, “toma la decisión de no hacer morir a su pueblo”. Él, observó el Papa, “podía luchar en Jerusalén contra las fuerzas de su hijo”, pero decide que Jerusalén no sea destruida:
“David, ésta es la primera actitud, para defenderse no usa a Dios ni a su pueblo, y esto significa el amor de un rey por su Dios y su pueblo. Un rey pecador – conocemos la historia – pero también un rey con este amor tan grande: era tan apegado a su Dios y tan apegado a su pueblo y para defenderse no usa ni a Dios ni a su pueblo. En los malos momentos de la vida ocurre que quizás en la desesperación uno busque defenderse como puede y también usar a Dios y usar a la gente. Él no, la primera actitud es ésta: no usar a Dios y a su pueblo”.
Entonces David elige huir. Su segunda actitud es “penitencial”. Sube al monte “llorando”, caminando “con la cabeza cubierta y los pies descalzos”. Y toda la “gente que estaba con él tenía la cabeza cubierta y, subiendo, lloraba”. Es verdaderamente “un camino penitencial”. “Quizás – fue la reflexión del Obispo de Roma – en su corazón había pensado muchas cosas terribles, muchos pecados, que había cometido”, piensa no ser “inocente”. Piensa también que no sea justo que el hijo lo traicione, pero reconoce no ser un santo y “elige la penitencia”:
“Esta subida al monte nos hace pensar en esa otra salida de Jesús, también Él adolorido, descalzo, con su cruz subía el monte. Esta actitud penitencial. David acepta estar de luto y llora. Nosotros, cuando en nuestra vida nos pasa algo así buscamos siempre – es un instinto que tenemos – justificarnos. David no se justifica, es realista, busca salvar el arca de Dios, su pueblo, y hace penitencia por ese camino. Es un grande: un gran pecador y un gran santo. Como van juntas estas dos cosas… ¡Dios lo sabe!”.
En el camino, agregó el Papa, aparece otro personaje: Simei, que lanza piedras contra David y contra todos sus siervos. Es un “enemigo” que va maldiciendo a David. Uno de los amigos del rey afirma, por lo tanto, querer matar a este “desgraciado”, este “perro muerto”. Pero David lo detiene: “en vez de elegir la venganza contra tantos insultos, escoge confiarse en Dios”. Es más, dice dejar que Simei lo maldiga porque “se lo ha ordenado el Señor”. Y agrega: “Él siempre sabe aquello que ocurre, el Señor lo permite”. "Quizás - piensa David - el Señor mirará mi aflicción y me hará del bien en lugar de la maldición de hoy". La tercera actitud de David es entonces el confiarse en el Señor. El comportamiento de David, observó Francisco, también nos puede ayudar, “porque todos nosotros pasamos en la vida” por momentos de oscuridad y de prueba. He aquí entonces las tres actitudes de David: “No negociar a Dios” y “nuestra pertenencia”; “aceptar la penitencia y llorar sobre nuestros errores”; finalmente “no buscar, nosotros, hacer justicia con nuestras manos, sino confiarnos en Dios”:
“Es hermoso sentir esto y ver estas tres actitudes: un hombre que ama a Dios, ama a su pueblo y no lo negocia; un hombre que se siente pecador y hace penitencia; un hombre que es seguro de su Dios y se confía en Él. David es un santo y nosotros lo veneramos como santo. Pidámosle que nos enseñe estas actitudes en los momentos malos de la vida”. (RC-RV)

lunes, 3 de febrero de 2014

Fiesta de la Presentación del Señor


El domingo, día de la Presentación del Señor, fue celebrada la misa de la festividad en la parroquia de Santa Rosa de Lima, en Villa Rosa, Pilar. Pese a la lluvia persistente, tantos fieles de esa querida parroquia se hicieron presentes, también de las distintas comunidades barriales y de grupos apostólicos. Con el obispo concelebró el P. José de Estrada y asistió el Diácono permanente Sergio Pandiani. Los cirios o candelas fueron bendecidos al inicio de la misa, aunque no pudo hacerse la procesión por las condiciones climáticas, razón por la cual fueron encendidos al momento del Credo, cual signo de Cristo, Luz de Luz. Al término de la misa, el obispo y el P. José saludaron uno por uno a los fieles presentes, como comunidad de fe y amor. En la misa se oró en especial por los enfermos, por los fieles difuntos, por la Iglesia y por los más necesitados. Numerosos fieles de las comunidades barriales pidieron una visita a sus capillas o centros pastorales, lo cual se hará durante el año. ¡Felicidades en el día de la Presentación del Señor!. Y un agradecimiento de corazón por el recibimiento cordial y fraterno de siempre.

A continuación la homilía de nuestro obispo.

Homilía de Mons. Oscar Sarlinga en la Fiesta de la Presentación del Señor, en Villa Rosa (Pilar) el domingo 2 de febrero de 2014.

Queridos hermanos, hermanas.
Gracias por estar. Pese a la lluvia persistente desde ayer por la mañana, y que no ha cesado, los veo numerosos que han concurrido a la llamada del Señor en el día de su Presentación al Templo, y noto en especial la presencia de gente de las distintas comunidades y grupos apostólicos de la “comunidad de comunidades” que es la parroquia, todos deseosos de venir al encuentro de Cristo, Luz de Luz.
Esta festividad era celebrada desde muy antiguo en Jerusalén, desde los albores de la Iglesia en esa ciudad santa. Y era llamada con un nombre que a muchos les puede resultar familiar porque resuena parecido a una palabra de la hermosa lengua guaraní, pero que viene del griego: “Ypapanté”, es decir, “encuentro”. La Presentación del Señor es “encuentro” porque Dios hecho Niño viene al templo al encuentro con su Pueblo, para iluminarlo, y porque su Pueblo viene a su encuentro, representado por el anciano Simeón y la profetisa Ana, símbolos por excelencia del profetismo y de la piedad de Israel.
Es encuentro también con la Virgen María (y con José, ese varón justísimo y santo); la Virgen a quien la profecía anunció que una espada atravesaría su corazón, significando así la unión con los misterios de su Hijo, al punto que en el momento culminante del teodramatismo de la misión de Cristo, en la Pasión, ella misma la vive en su interior, en su corazón, en unión íntima y suprema con Él, el fruto de su vientre. Por ello, orar por la intercesión de María, nos lleva directamente, y en unión total, a Cristo, que padeció, murió, resucitó y está hoy con nosotros, iluminándonos con su Amor, en este gran tiempo de Pentecostés que es el tiempo de la Iglesia. Oremos en la contemplación, hoy, aquí, en esta celebración, en este misterio que estamos viviendo, en esta chispa de eternidad de nuestro “aquí y ahora”, de nuestra historia vivida.
¿Contemplar?. ¿Aquí y ahora, sin más?. Sí, contemplar. No son necesarios ritos iniciáticos para contemplar. Se trata de sumergirnos en la Gracia que Dios nos da. Y el contemplativo, la contemplativa, se distingue por una “señal”. Un filósofo. Henri Bergson, señaló como un signo distintivo de los grandes místicos cristianos el que, en ellos, la contemplación “desborda” en un amor activo y eficaz del prójimo. Este “sumergirnos” en pedir cada día más la unción de la oración y de la caridad, la caridad de veras, nos hace signos visibles de esa unción “para el mundo de hoy”, tan necesitado, tan sediento, tan hambriento, de ella.
Esta fiesta, en la cual bendecimos estos cirios, velas, candelas, que encenderemos en una Candelaria viviente, espiritual, operante, en nuestras vidas, proyectará una luz sobre tinieblas existenciales. ¿Cuáles tinieblas?. El concepto tampoco trasunta algo iniciático. Pienso que las peores tinieblas se adensan en el corazón. Quizá la peor obscuridad, es la del mal abandono y la tiniebla del desconsuelo, de la desesperación y de la desesperanza. Podemos, de tal modo, quedar “sumidos” en esa obscuridad, la más densa, la del desánimo (des-ánimo, como si nos quitaran el alma), de la decepción profunda o de la confusión. A ese tipo de obscuridad, la existencial (es decir, como dije antes, la del corazón) sólo la Luz de Jesús la puede penetrar. Pidamos hoy que brille la Luz de quien es “Luz de Luz”, Jesucristo, para nosotros, en la renovada esperanza, es decir, el don de la esperanza teologal, y también de la esperanza humana. Sintámonos también “deudores” de quien ha perdido las razones de creer y de esperar. Y dejémonos hacer por Jesús unas “creaturas nuevas” en un renovado “volver a empezar”, hoy, desde esta chispa de eternidad que, aquí y ahora, vivimos en la fe.
Amén

jueves, 30 de enero de 2014

2 de febrero: Fiesta de la Candelaria.

Dentro de muy pocos días la iglesia estará celebrando la fiesta de Candelaria, donde se conmemora la presentación del Señor Jesús en el templo y la purificación de María Santísima.
Antiguamente se la conocía también como la "Fiesta de las Luces": La Santísima Virgen María dio a luz, a la Luz del Mundo - Jesucristo- ; y se manifestó al anciano Simeón y a la profetisa Ana.
Evangelio de San Lucas 2, 22-40 :" Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones.» Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.
Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.»
Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño.
Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre: «Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma.»
Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén. Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazareth. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba. "

sábado, 25 de enero de 2014

25 de enero: LA CONVERSIÓN DE SAN PABLO.

La Sagrada Biblia, en el capítulo 9 de los Hechos de los Apóstoles, narra así La Conversión de San Pablo:La Conversión de San Pablo
"Saulo, respirando amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al Sumo Sacerdote y le pidió cartas de recomendación para las sinagogas de los judíos de Damasco, para que si encontraba algunos seguidores de Cristo, los pudiera llevar presos y encadenados a Jerusalén.
Y sucedió que yendo de camino, cuando estaba cerca de Damasco, de repente le rodeó una luz venida del cielo; cayó en tierra y oyó una voz que le decía: "Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues?". El respondió: ¿Quién eres tú Señor? Y oyó que le decían: "Yo soy Jesús a quien tú persigues. Pero ahora levántate; entra en la ciudad, y allí se te dirá lo que tendrás que hacer".

Los hombres que iban con él se habían detenido mudos de espanto, pero no veían a nadie. Saulo se levantó del suelo, y aunque tenía los ojos abiertos no veía nada. Lo llevaron de la mano y lo hicieron entrar en Damasco. Pasó tres días sin comer y sin beber.

Había en Damasco un discípulo llamado Ananías. El Señor le dijo en una visión: ¡Ananías! El respondió: "Aquí estoy Señor" y el Señor le dijo: "Levántate. Vete a la calle Recta y pregunta en la casa de Judas por uno de Tarso que se llama Saulo; mira: él está en oración y está viendo que un hombre llamado Ananías entra y le coloca las manos sobre la cabeza y le devuelve la vista.

Respondió Ananías y dijo: "Señor, he oído a muchos hablar de ese hombre y de los males que ha causado a tus seguidores en Jerusalén, y que ha venido aquí con poderes de los Sumos Sacerdotes para llevar presos a todos los que creen en tu nombre".

El Señor le respondió: "Vete, pues a éste lo he elegido como un instrumento para que lleve mi nombre ante los que no conocen la verdadera religión y ante los gobernantes y ante los hijos de Israel. Yo le mostraré todo lo que tendrá que padecer por mi nombre".

Fue Ananías. Entró en la casa. Le colocó sus manos sobre la cabeza y le dijo: "Hermano Saulo: me ha enviado a ti el Señor Jesús, el que se te apareció en el camino por donde venías. Y me ha enviado para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu Santo". Al instante se le cayeron de los ojos unas como escamas y recobró la vista. Se levantó y fue bautizado. Tomó alimento y recobró las fuerzas.

Estuvo algunos días con los discípulos de Damasco y enseguida se puso a predicar en favor de Jesús, en las sinagogas o casas de oración, y decía que Jesús es el Hijo de Dios. Todos los que lo escuchaban quedaban admirados y decían: ¿No es éste el que en Jerusalén perseguía tan violentamente a los que invocaban el nombre de Jesús? Y ¿No lo habían enviado los Sumos Sacerdotes con cartas de recomendación para que se llevara presos y encadenados a los que siguen esa religión? "Pero Saulo seguía predicando y demostraba a muchos que Jesús es el Mesías, el salvador del mundo".

Saulo se cambió el nombre por el de Pablo. Y en la carta a los Gálatas dice: "Cuando Aquél que me llamó por su gracia me envió a que lo anunciara entre los que no conocían la verdadera religión, me fui a Arabia, luego volví a Damasco y después de tres años subí a Jerusalén para conocer a Pedro y a Santiago". Las Iglesias de Judea no me conocían pero decían: "El que antes nos perseguía, ahora anuncia la buena noticia de la fe, que antes quería destruir". Y glorificaban a Dios a causa de mí. 

La conversión de San Pablo, de Michelangelo.

viernes, 24 de enero de 2014

La "Conversión de San Pablo"

24 de enero por la tarde: vísperas de la "Conversión de San Pablo", Apóstol de las Gentes, o de las Naciones. Vaso de elección de Jesucristo, en el segundo año después de su Ascensión.
Estatua de San Pablo, en la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, en Venezia.

24 de enero. La Iglesia conmemora al obispo San Francisco de Sales.

Podemos ver una buena semblanza de este Santo, patrono de escritores y periodistas, en:

http://www.religionenlibertad.com/

De San Francisco de Sales, santo patrono de escritores y periodistas, en el día de su onomástica

Castillo de Thorens en el que nace Francisco
Sí señor, patrono de escritores y periodistas, es decir, de todos cuantos con mejor o peor fortuna, no hacemos otra cosa que juntar letras para que, una vez convertidas en palabras, despierten en el espíritu ideas, vivencias y emociones. 

Francisco Buenaventura nace en Thorens, ciudad sita en el Ducado de Saboya, en Francia hoy día, el 21 de agosto de 1567. El mayor de seis hermanos, es su padre Francisco de Sales de Boisy, y su madre, la piadosa Francisca de Sionnaz, verdadera responsable de la inclinación religiosa de Francisco, pertenecientes los dos a la más recia aristocracia saboyana.

Tras pasar por los colegios de estudios superiores de La Roche y Annecy, Francisco estudia retórica, humanidades y teología en el colegio jesuíta de Clermont en París, y leyes en Padua, doctorándose con 25 años de edad.

De carácter amable, piadoso y caritativo, algo inclinado a la ira, Francisco es un joven de lo más prometedor. Su padre le ha arreglado un interesante matrimonio y él se halla a punto de ser elegido para ingresar en el senado de Saboya. Pero tras haber hecho voto de castidad ante la imagen de Nuestra Señora en San Esteban de las Rocas, declara su intención de abrazar la vida eclesiástica, lo que, como era de esperar, le enfrenta a su progenitor. Con 26 años de edad, en 1594, Francisco recibe finalmente las órdenes sagradas.

Destinado en Annecy, sede de la Diócesis de Ginebra, Francisco se entrega a la evangelización de la región del Chablais, recién restituída al Ducado de Saboya y en la que ha calado profundamente la reforma protestante. La empresa, en la que llega a poner en peligro su propia vida, se ve coronada con un gran éxito. Es durante esa época que, en una frenética actividad literaria que podemos calificar como de verdaderamente “periodística”, publica para la misión una serie de pasquines diarios que son lo más parecido entonces a un noticiero. A los efectos, téngase en cuenta que el que se considera el primer periódico del mundo, “La Gazette” del Dr. Théophraste Renaudot, sólo va a aparecer el 30 de mayo de 1631, es decir, casi cuatro décadas después.

Elegido coadjutor del obispo de Ginebra, su gran amigo y mentor Claudio De Granier, es enviado a Roma. De ahí pasa a París, donde entra en el círculo real, entablando gran amistad con el Cardenal de Bérulle, Antoine Deshayes, y con el mismísimo Rey Enrique IV, como se sabe, el primer Borbón, convertido del protestantismo al catolicismo, el célebre autor de la frase “París bien vale una misa”.

Muerto el obispo Claudio de Granier, Francisco, treinta y cinco años de edad a la sazón, es consagrado su sucesor. Inicia la reforma de las comunidades religiosas, y continúa su fecunda labor literaria, que le vale un lugar entre los forjadores de la bella lengua francesa. Junto con Santa Juana Francisca de Chantal funda en 1607 el Instituto de la Visitación de la Santísima Virgen.

De vuelta en París, cultiva la amistad de San Vicente de Paúl. Aunque recibe interesantes ofertas como la rica abadía de Santa Genoveva y la coadjutoría del episcopado de París, rehúsa ambos para regresar a Annecy.

En esas está cuando en 1622 es elegido para acompañar a la corte saboyana en su viaje a Francia, con tan mala fortuna que a su paso por Lyon, el día 27 de diciembre le sobreviene una apoplejía, de la que muere sólo un día después. Apenas tiene 55 años de edad.

Su cuerpo será enterrado en el Convento de la Visitación de Annecy, aunque su corazón se queda en Lyon a modo de reliquia, ciudad de la que en tiempos de la Revolución Francesa es llevado por las monjas de la Visitación a Venecia, donde hoy es venerado.

San Francisco de Sales deja, como ya se ha dicho, una vasta e importante obra escrita. Para empezar, los folletos que repartía para la misión entre los habitantes del Chablais y de los que ya hemos hablado. Y junto a ellos, su “Defensa del Estandarte de la Cruz”; su “Introducción a la Vida Devota”, con la que entra en una de las grandes cuestiones de su época, la del “libre albedrío” frente a la “fe sin obras” luterana, que es, a la vez, una obra maestra de psicología y moral; su “Tratado del Amor de Dios” en doce libros; sus “Conferencias Espirituales”, sobre las virtudes religiosas, dirigidas a las monjas de la Visitación y por ellas compiladas; sus “Sermones”, tanto los que él mismo escribe como los que le compilan quienes los oyeron; sus “Cartas”, en su mayor parte escritas para la dirección espiritual; y un gran número de tratados y opúsculos. En 1892 el benedictino inglés Dom Mackey realiza una maravillosa edición de su obra.

Transcurridos cuarenta años de su muerte, Francisco es beatificado, y sólo cuatro años después, en 1665, Alejandro VII lo canoniza. En 1877, Pío IX, quien lo denomina “maestro y restaurador de la elocuencia sagrada”, lo proclama doctor de la Iglesia como “Doctor Amable”. Y el 26 de enero de 1923, Pío XI, mediante la Encíclica “Rerum Omniun”, lo nombra santo patrón de escritores y periodistas:

“Dado que los herejes simulaban no escuchar sus predicaciones, Francisco de Sales decidió refutarles los errores a través de hojas sueltas, redactadas entre dos predicaciones y distribuidas como circulares a ser copiadas que, pasando de mano en mano, acababan apareciendo entre los hermanos separados”.

El ejemplo de Francisco inspirará durante el s. XIX muchas fundaciones que aunque no creadas por él, llevan su nombre. Así los Misioneros de San Francisco de Sales de Annecy, fundados en 1838 por el Padre Pierre-Marie Mermier; los Oblatos de San Francisco de Sales de Troyes, fundados por el Padre Louis Brisson en 1873; y por encima de todos, los Salesianos, fundados en Turín en 1859 por San Juan Bosco, especialmente dedicados a la educación de los más pobres.

jueves, 23 de enero de 2014

África Central; misión bajo ataque

Artículo tomado de:  http://vaticaninsider.lastampa.it/es/

Una decena de rebeldes de la Seleka asaltó a los misioneros; tres muertos y saqueos. La población huyó a la selva y la ciudad de Bocaranga está desierta

Terror en África Central
DAVIDE DEMICHELIS
ROMA

«Eran una decena. Dispararon por doquier: en la calle, a las ventanas, a la gente que trataba de escapar». La voz de Denis Ngoto todavía tiembla por la fuerte emoción. El ataco fue hace dos días, pero él se quedó en la selva, en busca de refugio, a cinco kilómetros de Bocaranga, en el norte de la República Centroafricana. Denis es un catequista y también se encontraba en la misión el martes pasado, cuando llegaron los rebeldes de la Seleka. Todos huyeron: padres, monjas, catequistas. Denis todavía no sabe en dónde están los demás. Bocaranga tenía alrededor de 16 mil habitantes antes de la guerra; ahora está prácticamente desierta.

Denis es seguramente uno de los pocos que todavía tiene un teléfono celular. Su voz va y viene porque la señal es muy débil. Pero logra contar esos dramáticos momentos: «Entraron a la misión. El padre Robert salió, trató de dialogar con ellos, les suplicó que se fueran. Pero ellos no le escucharon, ni a él ni al padre Néstor, que salió para ayudarle». Los rebeldes estaban huyendo de África Central y pasaron por Bocaranga, que se encuentra a pocos kilómetros de la frontera con Chad. Querían sembrar el terror y, sobre todo, llevarse todo lo que encontraran. Robaron unas diez motos, un coche, computadoras, teléfonos, cámaras fotográficas, dinero y todo lo que hallaron a su paso.

«Cuando vio que no podía hacer nada, el padre Robert les suplicó que, por lo menos, no dañaran a nadie». Denis recuerda con la voz entrecortada esos interminables instantes de terror. «Y, al contrario, cuando vieron que un hombre trataba de huir lo mataron. Su cuerpo todavía estará allí. Después también mataron a un hombre y a una mujer. Por suerte no tocaron a todas las demás mujeres que acampaban alrededor; muchas llevaban a sus hijos en brazos».

«Dispararon y dispararon enloquecidos», confirmó el padre Serge Mbremandji, superior de los Frailes capuchinos de la República Centroafricana. «Fue horrible; también fray Néstor fue herido en un brazo. Indicamos a todos los religiosos que tomaran todas las precauciones para el caso». Hoy en Bocaranga los pocos que quedaron temen un nuevo ataque de los Seleka, pues otro grupo de guerrilleros fue visto en la carretera que lleva hacia Chad. «Eran chadianos, les escuché hablar en árabe –recuerda Denis–, pero también había algunos centroafricanos. Les escuché también expresarse en francés y en nuestra lengua, el sango».

Un día antes de este ataque, el Consejo nacional de transición de África Central eligió a la nueva presidenta: Catherine Samba-Phanza. La primer mujer encargada de guiar la República Centroafricana pidió a todas las milicias que dejaran las armas, y a la comunidad internacional que intervenga con mayores medios para volver a llevar la paz al país. Al día siguiente, mientras los rebeldes de la Seleka atacaban Bocaranga, una delegación de centroafricanos (en la sede de la Comunidad de Sant’Egidio de Roma) pidió un mayor compromiso para un nuevo pacto republicano. Una delegación de Sant’Egidio viajará a Bangui en los próximos días para reunirse con la nueva presidenta. Mientras tanto, el arzobispo y el imán de Bangui, Dieudonné Nzapalainga y Oumar Kobine Layama, recordaron hoy en París que, mientras en Bangui la situación está relativamente bajo control, en el resto del país la población sigue estando a merced de los rebeldes de la Seleka y Anti-balaka. De hecho, Denis, los misioneros y gran parte de la población siguen escondidos en la selva.

23 de enero. La Iglesia conmemora a San Ildefonso, obispo.

San Ildefonso con sus atributos episcopales, obra de El Greco.
Lo más conocido acerca de su vida, en la piedad popular, es el llamado "milagro de la Virgen":
La noche del 18 de diciembre del 665 San Ildefonso junto con sus clérigos y algunos otros, fueron a la iglesia, para cantar himnos en honor a la Virgen María. Encontraron la capilla brillando con una luz tan deslumbrante, que sintieron temor. Todos huyeron excepto Ildefonso y sus dos diáconos. Estos entraron y se acercaron al altar. Ante ellos se encontraba la Virgen María, sentada en la silla del obispo, rodeada por una compañía de vírgenes entonando cantos celestiales. María al ir hizo una seña con la cabeza para que se acercara. Habiendo obedecido, ella fijó sus ojos sobre él y dijo: "Tu eres mi capellán y fiel notario. Recibe esta casulla la cual mi Hijo te envía de su tesorería." Habiendo dicho esto, la Virgen misma lo invistió, dándole las instrucciones de usarla solamente en los días festivos designados en su honor.

Esta aparición y la casulla fueron pruebas tan claras, que el concilio de Toledo ordenó un día de fiesta especial para perpetuar su memoria. El evento aparece documentado en el Acta Sanctorum como El Descendimiento de la Santísima Virgen y de su Aparición. La importancia que adquiere este hecho milagroso sucedido en plena Hispania Ghotorum y transmitido ininterrumpidamente a lo largo de los siglos ha sido muy grande para Toledo y su catedral. Los árabes, durante la dominación musulmana, al convertirse la Basílica cristiana en Mezquita respetaron escrupulosamente este lugar y la piedra allí situada por tratarse de un espacio sagrado relacionado con la Virgen María a quien se venera en el Corán. Esta circunstancia permite afirmar que el milagro era conocido antes de la invasión musulmana y que no se trata de una de las muchas historias piadosas medievales que brotaron de la fantasía popular. En la catedral los peregrinos pueden aún venerar la piedra en que la Virgen Santísima puso sus pies cuando se le apareció a San Ildefonso.