lunes, 13 de febrero de 2012

Encuentro del Obispo Mons. Oscar Sarlinga con las Hermanas Pasionistas en el Barrio “Mataderos” de Zárate

Mons. Oscar Sarlinga se manifestó muy contento y edificado del encuentro con las Hermanas Pasionistas (Hermanas de la Santa Cruz y Pasión de Nuestro Señor Jesucristo) a quienes había visitado en distintas oportunidades pero siempre lo había hecho en el contexto de encuentro con las comunidades de promoción humana integral en las que se hallan insertas. En esta oportunidad compartió una entera tarde con ellas, celebró la Misa del domingo en el oratorio y compartió la cena, con la Hna. Angélica Algorta (responsable general) y la comunidad de hermanas que con su testimonio de fe y servicio ayudan a tantos hermanos nuestros.


Más que una “visita pastoral” –dijo Mons. Sarlinga- fue un encuentro fraterno, me sentí muy enriquecido de escucharlas, de "estar" precisamente en el lugar donde se palpitan tantas necesidades (espirituales y materiales) de los hermanos, conocer mejor la modalidad de "inserción" que hicieron las hermanas, y, sencillamente, haber compartido con confianza, con diálogo sincero (a través del cual también reafirmé la importancia de estar siempre cercano) la tarde de ese domingo”.


La humilde casa de las hermanas en el barrio de Mataderos (muy parecida a las casas del resto del barrio, caracterizado por ser uno de los más humildes de Zárate) es domicilio de parte de las religiosas que actúan en la diócesis. Asistieron al encuentro también hermanas del mismo instituto religioso que se encuentran en el barrio de la capilla “San Cayetano”, ubicada en Campana, en el límite con el partido de Zárate, en gran parte más carenciado (aunque con buen apoyo del centro integrador y de la escuela municipal) y en parte de asentamiento reciente.
Como se dijo, la comunidad de las Hnas. Pasionistas es “de inserción” entre los más pobres y realiza una tarea notable entre los más desheredados, los necesitados y quienes sufren, por distintas razones, exclusión. Cabe destacar que como instituto religioso, ya en 1990 surge la primera edición del Ideario Pedagógico Pasionista, sintetizando los principios que sustentan la misión de las hermanas como educadoras, las cuales, luego de proceso de discernimiento optaron por una presencia más directa en ámbitos de inserción. Así, fueron retirándose de la presencia directa de los colegios, aunque prosiguieron acompañándolos desde la animación y la fidelidad al carisma fundacional.
Con esta modalidad se encuentran prestando su servicio en nuestra diócesis, como hemos dicho en Zárate (Barrio Mataderos) y en el partido de Campana (Barrio San Cayetano). La capilla de San Cayetano, en medio del populoso barrio que lleva su nombre, en el límite con Zárate, es “casa de Dios” y a la vez un centro de promoción humana integral, con atención a los más pobres y necesitados, a cargo del P. Bernardo Hughes, también Pasionista, quien nos ha dado un testimonio  a lo largo de años en su tarea en toda esa zona. Lo ayuda en esa misión un grupo de laicos y laicas comprometidos con el ideal de dedicarse a los hermanos y hermanas en quienes más se realiza “la Pasión” del Señor.
En cuanto a las hermanas, también llevan adelante, junto con algunos laicos y laicas, la biblioteca popular sita junto a la iglesia parroquial de la Beata Teresa de Calcuta, en Zárate. En el partido de Zárate la casa de las hermanas se encuentra en: Casa 100 (Barrio Matadero), casilla de correo: 166, 2800 ZÁRATE.
Para un mayor conocimiento de la entrega evangélica de las hermanas puede consultarse el sitio:

viernes, 3 de febrero de 2012

Presentación del Señor y Candelaria en Zárate-Campana

La “nueva familia” de Jesús no quiere “muros de enemistad” sino “el luminoso reencuentro” entre los hermanos.

CELEBRACIÓN DE LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR EN LA IGLESIA CO-CATEDRAL DE BELÉN DE ESCOBAR
Procesión de entrada
El Obispo pronunciando la homilía
Fieles de gran devoción a la Madre de Dios
Presentación de las ofrendas
Ésta fue una de las líneas de fuerza de la homilía de Mons. Oscar Sarlinga, Obispo de Zárate-Campana, en la misa de la Presentación del Señor, en la iglesia co-catedral de la Natividad, en Belén de Escobar, el 2 de febrero a las 20. En medio de una lluvia torrencial que arreció sobre la zona Norte, y en especial de Norte a Sur, desde Zárate, Campana hacia Escobar, numerosos fieles católicos se hicieron presentes para participar de la eucaristía, que comenzó con la bendición de los cirios en la capilla de la Virgen, imagen de la Candelaria, al ingreso del templo. Concelebraron el cura párroco, Pbro. Daniel Bevilacqua, el Pbro. Alfredo Antonelli y el Pbro. Mauricio Aracena. Uno de los diáconos permanentes de ordenación más reciente, Giner Santacreu, junto a numerosos acólitos, asistieron a la ceremonia, y asimismo religiosas (entre las cuales las Hnas. de Mater Dei, de Ing. Maschwitz) y vírgenes consagradas, que celebraron la jornada de la vida consagrada en ese día, como fue instituido por el Beato Juan Pablo II desde 1997.  El coro, muy bien provisto, estaba formado por una treintena de jóvenes de grupo de oración y misionero, quienes concurrieron a honrar la Presentación de Jesús al templo y a venerar a María.

En la homilía Mons. Sarlinga pidió que hiciéramos nuestras, en nuestro interior, las luminarias en el Templo de Jerusalén, e invitó a a abrir el corazón para recibir las gracias del Señor, en la celebración del luminoso testimonio y de la profecía que es la Candelaria, fiesta de Cristo, “Luz de Luz”, y de María, Madre de la “nueva familia” que es la Iglesia, conforme a las palabras del Divino Maestro: "Éstos son mi hermano, hermana, y madre" (Cf. Mc 3,35). Señaló luego que en el misterio de la unidad, la “nueva familia” de Jesús no quiere “muros de enemistad” ( citó allí a San Pablo en  Ef 2, 14)  y agregó que el Señor quiere “el luminoso reencuentro”, con el don del perdón y la reconciliación, entre los hermanos. Es la razón del antiquísimo nombre de esta festividad, celebrada por la Iglesia desde sus primeros tiempos : “Ypapantè”, sencillamente “encuentro”, que significa en lengua griega).

A continuación, basándose en Cristo, “Luz de Luz” y el mismo Jesús como “Niño-Encuentro”, en esa “Fiesta de las luces”, como la llamó (citando a Lc 2,30-32) dijo que ello fue “causa de caída y de elevación para muchos”,  pues ese “encuentro” hizo que a María una espada le atravesara el corazón, y que se manifesatan a lo largo de la historia  “claramente los pensamientos íntimos de muchos” (Cf Lc 2, 22-40..)

A continuación se refirió a la vida consagrada, "centinela que vislumbra la vida nueva", como la llamó Benedicto XVI y mencionó que desde el año 1997 el Bienaventurado Papa Juan Pablo II dispuso que el 2 de febrero, festividad de la Presentación del Señor en el templo, fuera dedicado en la Iglesia a dar gracias por el don de la vida consagrada. Agregó que el ser “centinela” tiene que ver con el profetismo y el anuncio, propio de todo cristiano, pero que en el consagrado y la consagrada han de brillar de modo especial por la profesión de los consejos evangélicos.

Prosiguió el Obispo trayendo a colación que la escena de la Presentación del Señor en el Templo de Jerusalén manifiesta, tal como la epifanía, la ampliación de las consecuencias que para la salvación significan la Navidad y el “reencuentro y reconciliación” de los seres humanos con Dios, y entre sí, en la amistad cristiana, que incluye y genera la amistad social. Es, en cierto sentido, -señaló-  lo que afirma el apóstol Pablo en un bellísimo texto de la carta a los Efesios, donde dice que Cristo abatió el muro de separación, esto es, la enemistad (Cf Ef 2, 14) y exhortó al respecto a mirar  en nuestras comunidades y ver qué bien vendría al corazón el clamar lo siguiente: basta de compartimentos tabicados, estancos entre los cristianos, basta de enemistad, ya no más “espíritu clánico”, basta de frustraciones profundas, de rencillas y odios interminables, de envidia y de venganzas, éstas últimas a veces so pretexto de restablecer justicia; basta de las consecuencias divisorias generadas por el pecado. La justicia es necesaria, dijo, no la venganza; la justicia es sublime, y la misericordia del Señor es grande.

Señaló luego que ayudará a abatir estos remanentes “muros” una “Candelaria vivida”, con su luz ponderosa y humilde, dijo, a la par que afirmó que dicha Candelaria constituirá una ocasión preciosa para redespertar en nosotros la voluntad del bien, y de crecer como una familia humana, y una familia ecclesial, edificada sobre la paz, una comunidad que no camine en la obscuridad (sea ésta de índole espiritual, psicológica, moral o social) sino que camine en la luz de la vida y de la alegría espiritual pues todos los cristianos necesitamos renovar el reemprender nuestra "Via lucis", nuestro testimonial "Camino de luz pascual" y esto en las circunstancias de nuestra vida diaria y concreta.

Concluyó exhortando a promover siempre más la festividad de la Presentación del Señor en el Pueblo de Dios, y el sentido simbólico de la "Candelaria", tanto en la liturgia como en la pastoral, y citó, para animar a los pastores a hacerlo, un párrafo de la exhortación "Marialis cultus” del Papa Pablo VI, dada, precisamente, el 2 de febrero, en esta festividad, en el año 1974, a saber: "También la fiesta del 2 de febrero, a la que se ha restituido la denominación de la Presentación del Señor, debe ser considerada para poder asimilar plenamente su amplísimo contenido, como memoria conjunta del Hijo y de la Madre (…) celebración de un misterio realizado por Cristo, al cual
la Virgen estuvo íntimamente unida como Madre del Siervo doliente de Yahvé (…) como modelo del nuevo Pueblo de Dios, constantemente probado en la fe y en la esperanza del sufrimiento y por la persecución (cf. Lc 2, 21-35)”.
En la iglesia catedral de Santa Florentina la misa de la Candelaria fue celebrada a las 20 y presidida por Mons. Edgardo Galuppo, vicario general.
Nuestra Señora de la Candelaria, venerada en Belén de Escobar, con el
cirio encendido, símbolo de Cristo, la Luz del mundo
Homilía de Mons. Oscar Sarlinga en la iglesia co-catedral de la Natividad del Señor, en Belén de Escobar
2 de febrero de 2012

Queridos hermanos y hermanas:
En esta festividad de las luminarias en el Templo por la Presentación del Señor, los invito a abrir el corazón para recibamos las gracias del Señor, en esta celebración del luminoso testimonio y de la profecía, en la fiesta de Cristo, “Luz de Luz”, y de María, Madre de la “nueva familia” que es la Iglesia.
Valgan hoy para nosotros de modo particular las palabras del Divino Maestro: "Éstos son mi hermano, hermana, y madre" (Cf. Mc 3,35), es decir, aquellos que escuchan la Palabra de Dios y la practican, esto, es, su Madre es por excelencia, la Mujer de la escucha de la Palabra, la Madre de Dios, la Virgen, y sus hermanos todos y todas quienes abren el corazón a la Palabra y a la misericordia divinas. Por eso esta festividad de las luminarias es invitación a la humildad y a la renuncia, a ejemplo de Aquél que, siendo “Luz de Luz”, se despojó para salvarnos; es invitación a ser en verdad miembros, y sentirnos parte de la “nueva familia” de Jesucristo, con actitud de testimonio y profecía.  
Sea ésta también ocasión para que penetremos en el misterio de la unidad en Cristo: la “nueva familia” de Jesús no quiere “muros de enemistad” (Cf Ef 2, 14) sino “el luminoso reencuentro”, con el don del perdón y la reconciliación, entre los hermanos. Es la razón del antiquísimo nombre de esta festividad, celebrada por la Iglesia desde sus primeros tiempos : “Ypapantè”, sencillamente “encuentro”, que significa en lengua griega).

I. Cristo, “Luz de Luz” y “Niño-Encuentro”
La presentación al Templo de Jesús (Cf Lc 2,22-39), todavía llamada en numerosos pueblos la “Candelaria”, puesto que este día se bendicen las “candelas” o “velas”, símbolo de Cristo “Luz de Luz”, posee un significado muy profundo. Se trata de recibir renovadamente la “luz para iluminar a las naciones”, esto es, al mismo Jesús, “Luz”. Así llamó al Niño el anciano Simeón, él mismo, viendo a Jesucristo, como transportado a la visión de una nueva luminaria del Templo, a una “Fiesta de las luces” (Cf Lc 2,30-32) por antonomasia.
Ese “Niño-Encuentro” fue “causa de caída y de elevación para muchos”, ese “encuentro” hizo que a María una espada le atravesara el corazón, ese “encuentro” Dios nos lo dio para que se manifiesten “claramente los pensamientos íntimos de muchos” (Cf Lc 2, 22-40) y para obrar la salvación.
“Encuentro” que se nos dio, por fin, para que pudiéramos experimentar en plenitud la misión maternal de la Virgen, Aquélla a quien el Pueblo de Dios puede dirigirse con filial confianza, “Aquella que está siempre dispuesta a acogerlo con afecto de madre y con eficaz ayuda de auxiliadora” . Este “encuentro” entre Dios y el ser humano es el gran don o regalo que hizo el Padre Dios a la Iglesia y al mundo con la Encarnación del Verbo, surgiente de vieda nueva, de modo que, como decía el Beato Juan Pablo II cuando nos encontrábamos en la preparación del Tercer Milenio: “Él, encarnándose en el seno de María hace veinte siglos, continúa ofreciéndose a la humanidad como manantial de vida divina" .

II. La vida consagrada, centinela que vislumbra la vida nueva
Desde el año 1997 el Bienaventurado Papa Juan Pablo II dispuso que el 2 de febrero, festividad de la Presentación del Señor en el templo, fuera dedicado en la Iglesia a dar gracias por el don de la vida consagrada. Todas las personas dedicadas a la vida consagrada, nos refirió Benedicto XVI, son "en el interior del pueblo de Dios, como centinelas que vislumbran y anuncian la vida nueva ya presente en la historia” .
El ser “centinela” tiene que ver con el profetismo y el anuncio, propio de todo cristiano, pero que en el consagrado y la consagrada han de brillar de modo especial por la profesión de los consejos evangélicos. En este día, los religiosos y religiosas de vida contemplativa se unen espiritualmente en sus Monasterios, los religiosos y religiosas de vida activa, con todos los creyentes en Cristo. Gracias a las religiosas que han venido; gracias al Monasterio de la Visitación, en Pilar, que se une a nuestra celebración; gracias a las vírgenes consagradas presentes hoy aquí en esta iglesia co-catedral; gracias a todos, a cada uno según su vocación y elección. Renovemos hoy nuestro compromiso de cumplir, todos nosotros, lo que en su momento el Papa Juan Pablo II encargó a religiosos y religiosas en el Jubileo del Año 2000, esto es, el asumir la "gran historia para construir” en el siglo XXI, misión que ya antes había encomendado a los consagrados y consagradas en la exhortación apostólica “ Vita Consecrata” . Seamos todos, “centinelas de la aurora”.

III. Luz poderosa y humilde que abate todo muro de separación y enemistad
La escena de la Presentación del Señor en el Templo de Jerusalén manifiesta, tal como la epifanía, la ampliación de las consecuencias que para la salvación significan la Navidad y el “reencuentro y reconciliación” de los seres humanos con Dios, y entre sí, en la amistad cristiana, que incluye y genera la amistad social.
Es, en cierto sentido, lo que afirma el apóstol Pablo en un bellísimo texto de la carta a los Efesios: “Cristo es nuestra paz, Él que ha hecho de los judíos y de los paganos una sola cosa, abatiendo el muro de separación que los dividía, esto es, la enemistad (Cf Ef 2, 14). Si miramos nuestras comunidades, y no menos en la Iglesia en tanto comunidad visible, nos vendría al corazón el clamar: basta de compartimentos tabicados, estancos entre los cristianos, basta de enemistad, ya no más “espíritu clánico”, basta de frustraciones profundas, de rencillas y odios interminables, de envidia y de venganzas, éstas últimas a veces so pretexto de restablecer justicia; basta de las consecuencias divisorias generadas por el pecado. La justicia es necesaria, no la venganza; la justicia es sublime, y la misericordia del Señor es grande.
 Ayudará a abatir estos remanentes “muros” una “Candelaria vivida”, con su luz ponderosa y humilde. Más aún, constituirá una vez más una ocasión preciosa para redespertar en nosotros la voluntad del bien, y de crecer como una familia humana, y una familia ecclesial, edificada sobre la paz, una comunidad que no camine en la obscuridad (sea ésta de índole espiritual, psicológica, moral o social) sino que camine en la luz de la vida y de la alegría espiritual. 
Jesús, que es Luz, nació en la obscuridad de la noche, y pese a ello iluminó al mundo, como dijo recientemente Benedicto XVI: “Él viene en la obscuridad de la noche y sin embargo su presencia es inmediatamente fuente de luz y de alegría (Cf Lc 2,9-10). En verdad, ¡el mundo es obscuro, allí donde no está iluminado por la luz divina!. En verdad, el mundo es obscuro, allí donde el hombre no reconoce más su propio vínculo con el Creador, y, de tal modo, pone en riesgo también su relación con las otras creaturas y con la creación misma” . Todos los cristianos necesitamos renovar el reemprender nuestra "Via lucis", nuestro  testimonial "Camino de luz pascual" , y esto en las circunstancias de nuestra vida diaria y concreta.

Conclusión
Por último, siendo esta celebración es profundamente cristológica y a la vez mariana, pienso que debiéramos promoverla mucho más en su alcance litúrico-pastoral. Releamos los últimos capítulos de la constitución Lumen gentium del Concilio Vaticano II (por favor, hágamoslo, son más que iluminadores).
Para animarlos a hacerlo, y a riesgo de abundar un poco en la homilía, creo que es oportuno citar a este respecto unas palabras del Siervo de Dios el Papa Paulo VI, en la exhortación “Marialis cultus”: “(…) con relación a María, como fiesta de la nueva Eva, virgen fiel y obediente, que con su "fiat" generoso (cf. Lc 1, 38) se convirtió, por obra del Espíritu, en Madre de Dios y también en verdadera Madre de los vivientes, y se convirtió también (…) en verdadera Arca de la Alianza y verdadero Templo de Dios (…). También la fiesta del 2 de febrero, a la que se ha restituido la denominación de la Presentación del Señor, debe ser considerada para poder asimilar plenamente su amplísimo contenido, como memoria conjunta del Hijo y de la Madre (…) celebración de un misterio realizado por Cristo, al cual la Virgen estuvo íntimamente unida como Madre del Siervo doliente de Yahvé (…) como modelo del nuevo Pueblo de Dios, constantemente probado en la fe y en la esperanza del sufrimiento y por la persecución (cf. Lc 2, 21-35)” .
Que el Señor Jesús nos dé participar de esta celebración con el Poder de su Amor, que Él ponga nuestros corazones, nuestras familias, nuestras buenas intenciones y proyectos, al amparo de toda oscuridad y de toda tiniebla, con la ayuda de su Madre, y Madre nuestra.
               
+Oscar Sarlinga, Obispo de Zárate-Campana 
Belén de Escobar, 2 de febrero de 2012

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Notas.

01 Cf. CONC. ECUM. VAT. II, Const. Dogm. Sobre la Iglesia, Lumen Gentium, nn. 60-63; AAS 57 (1965), pp. 62-64.
02 JUAN PABLO II, Carta apostólica “Tertio Millenio adveniente” al episcopado, al clero y a los fieles como preparación del Jubileo del año 2000, Ciudad del Vaticano, 10 de noviembre del año 1994, n. 55.
03 BENEDICTO XVI, Homilía de la Misa con motivo de la fiesta de la Presentación de Jesús en el templo, día en que la Iglesia Católica celebra la Jornada de la vida consagrada, en San Pedro, el 2 de febrero de 2006.
04 Cf JUAN PABLO II, Exh. Apost. Postsinodal “Vita consecrata” del Santo Padre Juan Pablo II, el episcopado y al clero, a las órdenes y congregaciones religiosas, a las sociedades de vida apostólica, a los institutos seculares y a todos los fieles, sobre la vida consagrada y su misión en la Iglesia y en el mundo; dado en Roma junto a San Pedro, el 25 de marzo, solemnidad de la Anunciación del Señor, del año 1996; n. 110.
05 BENEDICTO XVI, Discurso al Cuerpo diplomático, lunes 9 de enero de 2012 (Discurso, pronunciado en francés, al Cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede)
06 Cf JUAN PABLO II, Exh. Apost. Postsinodal “Vita consecrata”, op. cit., n. 40.
07 PAULO VI, Exh. Apost. “Marialis cultus”, para la recta ordenación y desarrollo del culto a la Santísima Virgen María, dado en Roma, junto a San Pedro, el día 2 de febrero, Fiesta de la Presentación del Señor, del año 1974; N. 7.

martes, 31 de enero de 2012

Celebración de la Presentación del Señor (o La Candelaria)

Ésta noticia puede leerse también en: http://padrenuestro.net/

Próximo 2 del corriente: Festividad de la Presentación del Señor
Celebración de la Presentación del Señor (o "La Candelaria") y Jornada de la vida consagrada en la iglesia co-catedral de Belén de Escobar, y en la iglesia catedral de Santa Florentina (Campana)
Nuestra Señora de la Candelaria, venerada en Belén de Escobar, con el
cirio encendido, símbolo de Cristo, la Luz del mundo
Como desde años atrás, se invita a las Festividades de la Presentación del Señor, o “Candelaria” en la iglesia co-catedral de la Natividad del Señor de Belén de Escobar, el 2 de febrero, a las 20. La celebración eucarística será presidida por nuestro Obispo Mons. Oscar Sarlinga, y la bendición de las velas o candelas se hará en la capilla de Nuestra Señora del Buen Ayre, que es una imagen de la Candelaria, desde donde partirá la procesión hacia el interior de la iglesia .

Las comunidades religiosas son especialmente invitadas a participar de la Eucaristía en la jornada de la vida consagrada, para renovar en la luz del Señor Presentado al Templo la consagración que han realizado.

Con la celebración de la jornada de la vida consagrada (para ver las comunidades de vida consagrada presentes en la diócesis, consúltese en la página web del obispado el blog específico:

http://vidaconsagradazc.blogspot.com/

Exhortamos a todos los fieles a considerar como una gracia y bendición el contar con comunidades religiosas (algunas de ellas de reciente presencia en la diócesis de Zárate-Campana) cuyas iglesias u oratorios se han convertido en centros de irradiación, con la adoración al Santísimo, la liturgia, la catequesis y la caridad social.

Es la ocasión para que en dicha jornada de vida consagrada se unan en oración y si es posible en presencia las "vírgenes consagradas" de la diócesis (el "ordo virginum").

Cual único ejemplar de "vida contemplativa" en sentido estricto en Zárate-Campana, las monjas del Monasterio de la Visitación (sito en el partido de Pilar) rezan cada día por las intenciones del Papa, del Obispo y por la diócesis y la Iglesia universal. Las tendremos especialmente presentes en la jornada de la vida consagrada.

La misa principal de la Presentación del Señor en la iglesia catedral de Santa Florentina, en Campana, será presidida por el vicario general, Mons. Edgardo Galuppo, el día 2 a las 20.

Como desde años atrás, el 2 de febrero nuestro Obispo preside las celebraciones de la presentación al Templo de Jesús (Cf Lc 2,22-39), llamada “Candelaria”, porque ese día se bendicen las “candelas” o “velas”, símbolo de Cristo “Luz de Luz”, luz para iluminar a las naciones, como fue llamado el Niño por el anciano Simeón. Por eso es considerada “Fiesta de las luces” (Cf  Lc 2,30-32) y desde tiempo atrás se convirtió en una celebración a la que asisten numerosos fieles, tanto en la iglesia co-catedral como en la catedral de Santa Florentina (en Campana) y en otras parroquias de la diócesis, y “fiesta del encuentro” (como lo dice el nombre con el que la festividad era conocida por los cristianos de lengua griega, "Ypapantè", que significa “encuentro").

Participar en esta festividad renueva nuestras vidas en la luz de Cristo, pone nuestros corazones al amparo de toda oscuridad y nos abre a comprometernos a una “vida nueva”, en una síntesis entre el espíritu de la Navidad y de la Pascua. Es nuestro sincero deseo para todos los hermanos y todas las hermanas que lean estas líneas, y que vivan en paz, con trabajo y prosperidad, libres de todo temor, con espíritu de fe, con bendiciones abundantes. Como es tradición piadosa, las velas o candelas benditas serán impuestas a las gargantas de los fieles, al día siguiente, en la festividad de San Blas, el 3 de febrero.

Invitamos a la comunidad diocesana a recordar especialmente en la oración a nuestro Obispo Oscar, quien el 3 de febrero de 2006 (en la festividad de San Blas y San Oscar) fue designado por el Papa Benedicto XVI como Obispo diocesano de Zárate-Campana, luego de haber prestado su servicio episcopal por casi tres años como Obispo titular de Uzali y auxiliar de la arquidiócesis de Mercedes-Luján, habiendo sido nombrado por el Beato Papa Juan Pablo II el 12 de abril de 2003 y consagrado el 17 de mayo del mismo año.


''Invitación Fiesta de La Candelaria'' Grupo de Oración Misionero Nuestra Señora del Cielo

jueves, 12 de enero de 2012

El grupo juvenil misionero de la catedral de Santa Florentina en Campana realiza la misión en Pilar

ésta noticia puede leerse también en: http://padrenuestro.net/

Misión joven en Barrios de Pilar (Parroquia Nuestra Señora de la Paz y San Francisco de Asís).
El nuevo grupo misionero de la parroquia y su ENVIO por parte del párroco
El Obispo bautiza a una niña durante la MISIÓN
La COMISION de NIÑOS del GRUPO MISIONERO
MISA DE ENVIO MISIONERO DE LOS JOVENES DE CATEDRAL
Misa en templo de San Francisco de Asís durante la Misión

Desde el lunes 2 de enero hasta el domingo 8 de dicho mes, 75 jóvenes misioneros, de entre los grupos de jóvenes menores, jóvenes mayores, a los que acompañaron padres y madres de familia de la parroquia Catedral Santa Florentina de Campana, y de otras parroquias, llevaron a cabo una Misión evangelizadora bajo el lema “Por Cristo, con Él y en Él” en los barrios Carabassa, Manantiales, Los Grillos, San Jorge y Pilar Viejo, pertenecientes a la Parroquia Nuestra Señora de la Paz y San Francisco de Asís, en el partido de Pilar Pilar. A dichos misioneros se unieron 10 de la parroquia, recientemente creada. Nuestro Obispo nos había dicho en su Carta pastoral en el XXXV Aniversario de nuestra diócesis de Zárate-Campana, el día de la Transfiguración del Señor de 2011, que “La Misión continental tuvo inicio en nuestra diócesis el 9 de mayo de 2009, día en que hemos celebrado las fiestas patronales diocesanas (…) y, como acontecimiento profundamente marcante, la consagración de la diócesis al Sagrado Corazón de Jesús, irradiante de Amor y de Misión. Nos encontramos muy contentos de la asunción convencida y profunda del espíritu de la misión en los corazones de los sacerdotes, diáconos permanentes, religiosos, religiosas, seminaristas, y laicado”.
Durante esos días de evangelización y misión en los barrios de la parroquia de Ntra. Sra. de la Paz y San Francisco de Asís, los jóvenes misioneros estuvieron acompañados por el Padre Hugo Lovatto, párroco de la Catedral Santa Florentina, el Padre Gabriel Micheli, párroco de la Parroquia Nuestra Señora de la Paz y San Francisco de Asís, los seminaristas Jonatan Sfardini, Gustavo Parodi y Joaquin Mazzeo. El alojamiento fue brindado por las instalaciones de la Escuela N°3 del barrio de Carabassa, donde una de las aulas fue transformada en oratorio. Monseñor Oscar Sarlinga se hizo presente en algunos días de la misión, para compartir diversos momentos y celebrar la misa de la Epifanía, y también la del Bautismo del Señor (en la que efectivamente se celebraron bautismos) y también Mons. Santiago Herrera, Rector del Seminario. También visitó al grupo misionero el Padre Lucas Martínez, de la iglesia catedral.
El primer día, el grupo misionero tuvo un retiro de silencio, donde pudieron  tener un encuentro personal con el Señor, reflexionar sobre el llamado de Jesucristo a estar con Él y llevarlo a los demás, en el gozo de evangelizar. Al iniciar cada día, se realizaba Adoración Eucarística y el rezo de Laudes, uno de los momentos fundamentales de la misión, en donde los misioneros pedían a Nuestro Señor el poder ser dóciles instrumentos en sus manos.
Luego del desayuno, los jóvenes visitaban las casas de familia del barrio, llevando la Buena Nueva a través de diálogos, oraciones y canciones que realizaban junto con las familias misionadas. Informaban acerca de las actividades la Parroquia de jurisdicción, erigida hace menos de un año por nuestro Obispo Oscar, sobre la posibilidad de recibir los sacramentos y las actividades que iban a efectuarse durante la semana misional.
Por las características de los barrios, los primeros días se efectuaba la visita misional por la tarde también, y a partir del miércoles un grupo de misioneros empezó a trabajar con los niños de la zona, a los cuales, a través de dinámicas y juegos se les ensañaba la  catequesis. Otro grupo se dedicó a los jóvenes, con quienes se pudo llevar a Cristo a través de pláticas, encuentros y meriendas, con una respuesta de ellos muy positiva, e incluso enriquecedora tanto para los misionados como para los misioneros. A partir del jueves, empezó la actividad con los adultos oportunidad en la cual los misioneros pudieron enseñar y profundizar conocimientos sobre los sacramentos, acercarse a la Palabra a través de Lectio Divina, dar pláticas pre-bautismales y ayudar a que todos puedan encontrar un lugar dentro de la Parroquia en tanto “Casa y Escuela de comunión”.
Diariamente, se celebraba la Santa Misa por distintas intenciones y todos los misioneros rezaban el Santo Rosario. Al finalizar cada día, se rezaba Completas agradeciéndole a Dios y a la Santísima Virgen María por el día de misión.
El día sábado, el grupo misionero junto a la comunidad compartimos un festival, en donde hubo canciones populares y católicas, bailes folclóricos, show de prestidigitación y sobre todo una actuación de un grupo de los misioneros que invitaba a vivir en la gracia y la compañía de Cristo, a la reflexión de estar siempre cerca de Jesús, ya que no hay mayor felicidad que vivir “por Cristo, con Él y en Él”.
Con ocasión de la primera de las visitas del Obispo los jóvenes pudieron compartir con él y los sacerdotes la celebración de la Santa Misa y a continuación, ya en la Escuela, un muy grato momento en donde los jóvenes misioneros expresaron sus testimonios y  experiencias misioneras y de vida cristiana. En la misa del día del Bautismo del Señor se tuvo celebración del sacramento del Bautismo de niños de familias de los barrios misionados.
La comunidad de la Catedral recibió gratamente esta nueva experiencia misional, escuchó el testimonio de los jóvenes, al igual que los televidentes del canal de Pilar y los oyentes de la radio FM Santa María quienes hicieron varios reportajes durante los días de misión.
Completamente felices de haber compartido esta semana muy cerca de Jesús y agradecidos por el acompañamiento espiritual a las comunidades de la Parroquia Catedral, Parroquia Nuestra Señora de la Paz y San Francisco de Asís, los demás grupos misioneros de la Diócesis y nuestro Obispo. El cura párroco, P. Gabriel Micheli, se ocupó con mucha dedicación del gesto misional realizado en su parroquia, así como los miembros activos de esa comunidad (que posee dos templos, la sede parroquial, San Francisco, y la iglesia de Nuestra Señora de la Paz).

De entre las cinco (5) nuevas parroquias que ha erigido nuestro Obispo Mons. Oscar Sarlinga desde el año 2006, cuatro (4) de ellas se encuentran en el partido de Pilar, a saber: San Luis Gonzaga (Manzanares-Fátima), San Manuel Mártir (La Lonja), Nuestra Señora de Luján y San José Obrero (Zelaya) y ahora, como se ha dicho, “Nuestra Señora de la Paz y San Francisco de Asís”, que abarca toda la franja poblacional del barrio “Carabasa” y su entorno (incluyendo el histórico “Pilar viejo”), así como la zona conocida como “Estancias del Pilar”. El nuevo cura párroco, Pbro. Gabriel Micheli, será presentado el día sábado 19 de febrero, a las 20, en Nuestra Señora de la Paz, y tomará posesión canónica el día domingo 20, a las 10 de la mañana, en San Francisco de Asís.
OTORGO a la nueva parroquia el territorio delimitado al Norte con Calle Tres Arroyos, antigua Ruta 8 y calle Mercedes; al Este con la ruta 34; al Sur con el Partido de Luján y al Oeste con el Río Luján. ESTABLEZCO que la sede parroquial sea la iglesia San Francisco de Asís, cita en Av. San Jorge esquina Los Paraísos; Barrio San Jorge, Pilar y de modo supletorio la iglesia de Nuestra Señora de la Paz, en la zona conocida como “Estancias del Pilar” cuyos títulos legítimamente se poseen.

La otra parroquia que erigió fue “Nuestra Señora de Luján y los Santos Apóstoles Pedro y Pablo”, en la ciudad de Campana, así como también restableció “San Juan de la Cruz” en Escobar. Por cierto que las parroquias con su jurisdicción son fruto de toda una labor pastoral previa, el trabajo apostólico con comunidades de católicos, un acrecentamiento de la evangelizción, o una “nueva evangelización” en el sentido como lo entiende la Iglesia, y asimismo el proveer a contar con los elementos esenciales de una parroquia, una porción del Pueblo de Dios, templo, salones pastorales y de atención de los fieles (tales como sede de Cáritas, salones de catequesis, entre otros; esto es, la “infraestructura pastoral”) y asimismo el dotar a la nueva parroquia de un “pastor propio”, el cura párroco, del cual es ideal que se trate de un sacerdote con experiencia pastoral previa, apto para pastorear o apacentar al pueblo fiel que se le confía, laicos y laicas que tienen ellos mismos la misión de evangelizar, de estar en el mundo como fermento evangelizador y humanizador.El próximo sábado 19 a las 20, en la iglesia de Nuestra Señora de la Paz (Estancias del Pilar) y el domingo 20, a las 10, en la iglesia de San Francisco de Asís del barrio San Jorge (donde tomará posesión el nuevo cura párroco) quedarán inauguradas dos nuevas parroquias dependientes de la Diócesis de Zárate-Campana. Los actos de inauguración contarán con la presencia del obispo Oscar Sarlinga y también fueron invitadas las autoridades municipales. Luego de dos años de preparación de la comunidad, así como de la terminación del templo, la construcción de la casa parroquial y de los salones pastorales y la reafirmación de los títulos de propiedad, Sarlinga ha priorizado la creación de parroquias en las zonas más pobladas y que experimentaron un crecimiento poblacional mayor en los últimos años, así como ha primado el criterio de la atención pastoral. Entre las cinco nuevas parroquias que ha erigido el obispo desde el año 2006, cuatro de ellas se encuentran en el Partido de Pilar, a saber: San Luis Gonzaga (Manzanares-Fátima), San Manuel Mártir (La Lonja), Nuestra Señora de Luján y San José Obrero (Zelaya) y ahora, como se ha dicho, “Nuestra Señora de la Paz y San Francisco de Asís”, que abarca toda la franja poblacional de los barrios Carabassa, San Jorge y su entorno (incluyendo el histórico Pilar viejo), así como la zona de Estancias del Pilar. El nuevo cura párroco, Gabriel Micheli, será presentado el día sábado 19 de febrero, a las 20, en Nuestra Señora de la Paz, y tomará posesión canónica el día domingo 20, a las 10 de la mañana, en San Francisco de Asís.
Visita El Obispo de Zárate-Campana, Oscar Sarlinga, visitó nuevamente, luego de haberlo hecho en 2009 y 2010, el centro de promoción humana integral llamado “Nuestra Señora de Lourdes”, llevado por la hermana Laurentina Bussano y la asociación que lleva el mismo nombre mencionado de la advocación de la Virgen, ubicado en el barrio Santa Brígida de la localidad de luis Lagomarsino. En ese lugar se ofrece catequesis, apoyo alimentario a los niños de familias más carenciadas y también el apoyo escolar en sus estudios de la escuela primaria.
Primeras fiestas patronales de San Francisco de Asís en Pilar La recientemente creada parroquia de Nuestra Señora de la Paz y San Francisco de Asís, en Pilar, con sede en la iglesia de San Francisco, del barrio “Carabasa” de la citada ciudad, celebró por primera vez sus fiestas patronales, presididas por el obispo Mons. Oscar Sarlinga y concelebradas por el cura párroco, P. Gabriel Micheli, el vicario general, Mons. Galuppo, el delegado de las misiones, Mons. Marcelo Monteagudo y el Pbro. Rodrigo Domínguez, en la solemnidad trasladada del seráfico Santo, el día domingo 9 de octubre. Participaron de las ceremonias el Intendente Municipal, distintos concejales y diversos representantes de instituciones de la ciudad.
Con oportunidad de las primeras fiestas patronales, fueron confirmados 21 jóvenes, los primeros de la parroquia, y se lanzó la misión parroquial, con los trípticos alusivos bendecidos por el obispo. Una reliquia insigne y autenticada de San Francisco de Asís, que había sido donada por el obispo el día de la puesta en posesión del primer párroco fue colocada de modo visible en la iglesia y asimismo, en el frente del templo, una efigie del hoy Beato Juan Pablo II, que Mons. Sarlinga había recibido en el Santuario de la Divina Misericordia, en las cercanías de Cracovia, en Polonia, y que también donó a la nueva parroquia. En el ofertorio una familia del lugar donó una muy antigua imagen de la Virgen de Luján, del siglo XIX. En su homilía el obispo Mons. Oscar Sarlinga pidió a los fieles renovar el sentido de la misionariedad, siguiendo la nueva evangelización a que nos han llamado el Beato Juan Pablo II y el Papa Benedicto XVI, “tanto con gestos concretos de misión” –dijo- “como sobre todo con espíritu misionero y dimensión misionera de toda la pastoral”. En su homilía, luego de brindar algunos trazos de la vida de San Francisco de Asís, pidió que viviéramos en el corazón el espíritu que lo animó en su célebre “oración” (la oración de San Francisco de Asís) y en especial cuando rogamos: “donde haya odio, ponga yo amor, donde haya ofensa, ponga yo perdón, donde haya discordia, pongamos unión, donde haya error, pongamos la verdad”. Dijo que la intercesión de San Francisco de Asís nos traerá la paz de Cristo, que es “tranquilidad en el orden” como la llamaba San Agustín, sobre todo en el interior, aunque los ámbitos en que nos toca actuar a veces puedan ser adversos. Recordó también cómo tuvo que luchar el rey David para lograr la paz en su reino, poniendo primero paz en su corazón, y a ese respecto exhortó a leer y meditar el Ier. Libro de las Crónicas, capítulo 12. La jurisdicción parroquial abarca distintas aglomeraciones y urbanizaciones y posee una población actual de unos 8.000 habitantes, aunque se encuentra en franca expansión. La iglesia de San Francisco de Asís es la sede, en el corazón del barrio atravesado por la ruta provincial y en los alrededores de una de las urbanizaciones se encuentra la también recientemente inaugurada iglesia de Nuestra Señora de la Paz. Luego de una fructífera novena, de la que participaron fieles de todos los ámbitos de la parroquia, y en la que predicaron numerosos sacerdotes, el día domingo a las 10.30 se concentraron los fieles en la rotonda de ingreso a la ruta y desde allí partió la procesión con la imagen de San Francisco de Asís, junto con todos los jóvenes de confirmación, sus catequistas, representantes de escuelas de la zona, grupos gauchescos y representación de otras instituciones. El coro parroquial tomó parte en todos los momentos de la celebración, y asimismo el nutrido grupo de catequistas y el grupo misionero, el cual, recién naciente, ya ha asumido la “misión parroquial” intensiva, casa por casa, lo cual se hizo por última vez cuando la gran misión en Pilar en 1983, pero en tiempos en que esa zona era conformada por unos campos con algunas casas y un camino. Al término de la misa hubo un ágape y también en la vera de los terrenos aledaños se realizó una feria artesanal alusiva. La nueva parroquia se ha integrado bien en el conjunto del partido de Pilar. De hecho, de entre las seis nuevas parroquias que en los últimos años se han erigido, cuatro (4) de ellas se encuentran en dicha circunscripción. De entre las parroquias creadas en el partido de Pilar contamos: San Luis Gonzaga (Manzanares-Fátima), San Manuel Mártir (La Lonja), Nuestra Señora de Luján y San José Obrero (Zelaya) y Nuestra Señora de la Paz y San Francisco de Asís. Esta última abarca toda la franja poblacional del barrio “Carabasa” y su entorno (incluyendo el histórico “Pilar viejo”), así como la zona conocida como “Estancias del Pilar”, todas esas zonas desmembradas de la iglesia matriz, Nuestra Señora del Pilar (con su histórico templo). Todas estas constituyen realidades pastorales que conllevan un desafío, evangelizador puesto que enteras zonas populares, afectadas por la pobreza, conviven con nuevas urbanizaciones.

Nació en Nápoles, Italia, el 20 de mayo de 1927, aunque su nacionalidad es argentina, ya que su padre se desempeñaba como cónsul argentino en Nápoles; ordenado sacerdote en la Congregación de los Misioneros Hijos del Corazón Inmaculado de María el 1 de agosto de 1954; elegido obispo de Zárate-Campana el 21 de abril de 1976 por Pablo VI; ordenado obispo el 4 de julio de 1976, por Mons. Pío Laghi, nuncio apostólico (co-consagrantes Mons. Ramón José Castellano, arzobispo de Córdoba y Mons. José María Márquez Bernal CMF, obispo prelado de Humahuaca); tomó posesión e inició su ministerio pastoral como primer obispo de Zárate-Campana el 4 de julio de 1976; renunció por razones de salud el 18 de diciembre de 1991.
Carta pastoral de Mons. Oscar Sarlinga en el XXXV Aniversario de nuestra diócesis de Zárate-Campana, en la Transfiguración del Señor
III Peregrinar del Pueblo de Dios en nuestra diócesis; no nos cansemos de peregrinar a la Casa del Padre No quisiera abundar en datos; una carta del Obispo no es un tratado de historia ni de teología pastoral. Recordemos, hagamos “memoria” (como el Pueblo de Israel) de los acontecimientos fundantes. Nuestro primer Obispo diocesano, el llorado Mons. Alfredo Mario Espósito Castro, claretiano, desarrolló su misión como sucesor de los Apóstoles, en razón de la consagración episcopal y mediante la comunión jerárquica, signado en particular por el sufrimiento y la enfermedad; así, unido a la Cruz, fue “principio visible y el garante de la unidad de su Iglesia particular” . La fecha de su consagración episcopal (4 de julio) generó la costumbre que durante años se celebrara “el aniversario de la diócesis” más que el día de su creación por parte del Pontífice (el 21 de abril), en el día de la consagración del primer Obispo y su toma de posesión (por parte del entonces Nuncio Apostólico, Mons. Pío Laghi). Me parece bien, salvo mejor y autorizada opinión, continuar con esta costumbre del 4 de julio; sólo este año nos hemos tomado la licencia de hacerlo en agosto, por la consagración e inauguración de la segunda catedral de la diócesis. Mons. Alfredo Esposito Castro fue fundador del Seminario “San Pedro y San Pablo”, y dimitió en 1991 a la cura pastoral de la diócesis por razones serias de salud; luego de diversos destinos, fue acogido en la clínica San Camilo, donde fue cuidado y atendido amorosamente y allí falleció el 1ro. de enero de 2010, habiendo sido celebrada la misa de cuerpo presente en la iglesia catedral de Santa Florentina el día 2, y allí, en la renovada iglesia criptal de Santa Florentina y sus hermanos Obispos Padres de la Iglesia Hispana, en el área tumbal que se creara a tales efectos, espera la resurrección de los muertos, junto al altar del Sagrado Corazón de Jesús. Su báculo, la mitra de su consagración y una fotografía se hallan en un cofre vidriado sobre su tumba, como perpetuo recuerdo para la piedad de los fieles.

Les pido también recordemos en la oración el día 1ro. de enero a nuestro primer Obispo, Mons. Alfredo Esposito Castro, quien hace exactamente dos años partió a la Casa del Padre.

Durante el fin de semana se celebrará una misa en Belén de Escobar en memoria del Padre Tomás Gutiérrez, al cumplirse un nuevo aniversario de su muerte. Será en la Capilla Madre de los Dolores, en Mitre y Cuyo, barrio Phillips.
Este recordado padre, un símbolo para los escobarenses, falleció el 8 de enero de 2007. En esa época, el sacerdote era parte de la Medalla Milagrosa. Tras su muerte, se creó el Centro comunitario que lleva su nombre. Tenía 84 años al momento de fallecer, tiempo después de cumplir 60 años de ordenación, obtenida en la Basílica de Luján. Obtuvo además una licenciatura en Filosofía en la Universidad de Roma y un doctorado en Suiza. En 1997 fue nombrado “Ciudadano Ilustre” de Escobar.

domingo, 1 de enero de 2012

Mensaje por el Nuevo Año de Mons. Oscar Sarlinga

La Madre de Dios nos introduce en el Año 2012
Hermanos, hermanas, en esta solemnidad de María Madre de Dios y a la vez flamante comienzo de un Nuevo Año en medio de nuestros transcurrientes tiempos, auguro, deseo, felicidad y paz para todos ustedes, sus queridas familias, las parroquias y comunidades todas. Nos dé Dios un Año Nuevo signado por el Amor de Cristo, por la esperanza que no defrauda, y por la fe. Ese Amor lo auguro también y sinceramente para quienes no comparten nuestra fe, no nos conocen, o tal vez no nos quieren tanto.
Los cristianos, renovémonos en la Gracia. Acojamos cada día de nuevo el don de la regocijante fe, como la de María Santísima, que fue proclamada bienaventurada por su prima Isabel, “por haber creído en el cumplimientode lo que el Señor le ha dicho” (Lc 1,45). Y que  a nosotros, creyentes, se aplique la bienaventuranza proferida por Jesús, siendo bienaventurados, por creer “aún sin haber visto” (Cf Jn 20,19), incluso en medio de pruebas y dificultades, que no nos van a faltar, pero que no nos vencerán, con la ayuda divina.
Que nuestra comunidad diocesana, se convierta cada vez más en semejante imagen de la primera comunidad de los creyentes, la cual, unida a María la Madre de Dios, no tuvo necesidad de ver “físicamente” para creer en el Poder del Resucitado (Cf Jn 4,48), porque ese Poder obraba en ellos.
Crezca en nuestro interior la visión espiritual del moviente y confortante signo, que lo es a la vez de María y de la Iglesia: “Un gran signo apareció en el cielo: una Mujer revestida de sol, con la luna bajo sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas” (Ap 12,1). Es el “Signum Magnum” que proseguirá a reflorecer, incluso sin verse ostensible, en nuestro mundo de hoy, aunque quizá no sin algo de dolor; sólo Dios sabe cómo, nosotros vivamos en el realismo de la esperanza.
Y que dicho signo, profundamente enraizado en nuestro espíritu, lejos de quedar fijado en una intimista impresión, nos mueva a trabajar por la Paz de Dios, y la solidaridad realizada y transformadora de nuestros ambientes de vida, en esta Jornada Mundial de la Paz a que nos invita el Papa Benedicto XVI.
En nuestra diócesis iniciamos el año con las celebraciones y con las “Misiones juveniles”, que se sucederán durante todo el verano. Los jóvenes creyentes nos ayudan a rejuvenecer. Quiera Dios hacernos rejuvenecer día a día en el Espíritu, y también, cada día, “nacer de nuevo”. Les pido también recordemos en la oración el día 1ro. de enero a nuestro primer Obispo, Mons. Alfredo Esposito Castro, quien hace exactamente dos años partió a la Casa del Padre.
¡Feliz y sereno 2012!. Con un corazón que los abrazo a todos y todas, en el Señor de todos, implorando protección de la Virgen Madre.
+Oscar Sarlinga

sábado, 24 de diciembre de 2011

Mensaje de Navidad de Mons. Oscar Sarlinga, Obispo de Zárate-Campana

Imagen del Belén en la iglesia co-catedral de la Natividad del Señor en Belén de Escobar
Queridos hermanos y hermanas
Queridos hijos en el Señor,


Con amor les dirijo este mensaje, el cual, en el discurrir de los pensamientos, pareciera que se hizo como una carta pastoral o una larga meditación. Pero verán que no lo es, quiso ser un mensaje espiritual, en el que trasunté algunas cuantas cosas que fui viendo, con la ayuda de la oración y que quise transmitirles para la cercana Navidad. Lean lo que puedan, no he querido ser abstracto ni académico, sino pastoral, y si fui en algo académico, ha sido sin voluntad expresa. Tomen de este mensaje lo que puedan o lo que el Señor les mueva a tomar, y si aún así no lo hacen, recen por mí. Yo lo hago por todos ustedes.

La Luz del Señor es eterna, la Eternidad ha irrumpido ya en el mundo con el Divino Niño, porque, como dice la Escritura, “(…) Yahvé será tu luz eterna, y tu Dios tu esplendor” (Is. 60,19-20).

Es Navidad, queridos hermanos, estamos casi en los umbrales del 2012. “Ayer”, por expresarnos así, comenzábamos el 2011, era “anteayer”, también metafóricamente, cuando estábamos esperando el año 2000. El tiempo transcurre de modo inexorable, y esto sí que ni alguien afectado de complejo de psicológica omnipotencia lo podría negar con convicción, porque nadie, nadie le puede poner oposición a esta verdad fáctica: tempus fugit. En cambio, ¡qué alegría nos proporciona sabernos imbuidos de Eternidad!.

LUZ, PERDÓN Y ALEGRÍA NATALICIOS

Creo que una urgencia de nuestro tiempo es que los cristianos, con humildad, nos levantemos, brillemos con la luz de Cristo y, asumamos la “dramática” urgencia del anuncio natalicio. Allí veo un elemento qua coadyuvaría a que la “nueva evangelización” cobre renovado vigor. La fortaleza y la serenidad del ánimo por la luminosa esperanza en las gracias especiales que recibiremos en el tiempo de Navidad favorecen, alientan en nosotros el profetismo de nuestro espíritu, el munus propheticum, pues si somos humildes de verdad “y en la verdad”  Dios nos dará “nataliciamente” el don de conocimiento para el bien, toda luz, todo perdón, toda alegría, aun en medio de pruebas e incluso de sufrimientos. Prepararse para el tiempo litúrgico de Navidad (mucho más que para una mera fiesta del almanaque) es cosa seria, cosa de fuertes y de mansos, de seres que quieren “renacer de lo Alto”.

Nos preguntamos: ¿podemos re-nacer, nacer de nuevo?. Físicamente no, en estas mismas coordenadas de tiempo y lugar. En la bienaventurada esperanza, sí. La Luz de Belén re-nace en verdad en nosotros, y nos hace re-nacer en el Espíritu, si ponemos las debidas disposiciones a la acción todopoderosa de Dios. La actitud para renacer es de esperanza: ¡levantemos el corazón!.  Acontece que, por no dejarnos iluminar por Dios, por no permitir que el suave poder del Espíritu del Señor disipe tinieblas, es que pululan tantas “obras de la carne” (en sentido paulino), envidias, venganzas, frustraciones interminables, desánimos, todas ellas penosas manifestaciones causadas por el orgullo. En última instancia causadas por no haber “puesto el rostro en tierra” (humus, tierra, de donde proviene humilis, humilde).

Sí, curiosamente, porque “poner rostro en tierra” es la mejor actitud para ver al Niño naciente con el mismo fulgor con que lo adoraron los Magos o vieron los Apóstoles a Jesús resplandeciente en el Tabor, con el mismo fulgor velado como lo vieron María Santísima y San Juan junto a la Cruz.  Es la humildad la que puede darnos la visión espiritual, sin ella, toda visión es “puramente humana”. Humildad es, en ese sentido, tener conciencia de que todo nos ha sido dado, que nada hay que no hayamos recibido, que hemos de vivir en fortaleza, vivir en verdad, nuevamente dicho, “poner el rostro el tierra”. Es virtud medicinal, la medicina de Dios.

MEDICINA DE DIOS

El orgullo es como una peste. Infectó al ser angélico –porque él quiso, en su autocomplacencia e insano remedo de querer ser como Dios. Ese ser no cesa de envidiar la obra de Dios en nosotros. Aborrece especialmente la Encarnación y la Cruz; nos induce a la soberbia, que es la que caracteriza a él y constituye la antítesis de la humildad del verdadero Omnipotente, que es el Señor. Dios nos lo enseña, cual Maestro, el camino de la humildad. Es la lección fundamental y primera que nos da el Altísimo, como la lección basal, de su “misterio”: Él se hizo hombre. Se humilló. Sería ideal que profundizáramos en ese itinerario de humildad.  Ojalá demos algunos pasos vivos en su aprendizaje. Cuesta. Y nadie aprende humildad sin sufrimiento. El orgullo y el rencor que con él viene son dolencias espirituales básicas que nos conducen al vacío y a la nada.

Más aún, como “dolencia-madre”, pecado generador, el orgullo engendra todos los demás. Así, ¿qué duda cabe que el ejemplo de la humildad de Dios constituye, a la vez, como lo refiere San Agustín, la medicina fundamental de la cual tenemos tanta necesidad hoy en día? . ¿Nos dejaremos curar, sanar, por el Divino Niño, que es ya desde su cuna el Divino Médico?. Está en nosotros, pues Dios nos hizo libres. Poderosa medicina es la confianza en Dios. Si no confiamos, trastabillamos y caemos. En el fondo hay orgullo cuando se sucumbe al miedo, a los terrores que pudieran crearse en nuestro espíritu ante una eventual desolación.

Como nuestra confianza puede ser muy pobre, no siempre vemos que Dios nunca se desentiende de nosotros, Él, que tuvo la humildad de hacerse Hombre, el Emmanu-El, y está con nosotros siempre, al punto que pareciera que el profeta Isaías, en su iluminada exhortación se dirigiera a particulares circunstancias de nuestras vidas: “¡Levántate, brilla, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti! Mira: las tinieblas cubren la tierra, la oscuridad los pueblos; pero sobre ti amanecerá el Señor, su gloria aparecerá sobre ti; y acudirán los pueblos a tu luz, los reyes al resplandor de tu aurora” (Is. 60,1-2). Amanecerá el Señor y nos dará su medicina, crecerá el resplandor de nuestra aurora (siempre desde la Gracia y en unión con la Cruz). Bebámosla, la medicina, es el “kairós”, el momento propicio, no lo desperdiciemos.

JAMÁS SUCUMBIR AL MIEDO, EN EL NIÑO ESTÁ LA OMNIPOTENCIA DIVINA

Navidad es fragilidad y fortaleza. Fragilidad del Niño recién nacido. Fortaleza de Dios hecho Hombre. Navidad es antídoto frente al caer en el paralizante temor, so pena de abrirle las puertas a un misterioso e inicuo poder de tinieblas, antitético de la Navidad. Diversos poderes que no vienen de Dios pueden pretender hacernos sucumbir al miedo, “a los lobos”, al desánimo, o a rapacidades diversas que pueden acecharnos con contrariedades que intenten desanimarnos.

Contrariedades varias no nos faltarán. No menores, entre otras, pueden ser los procederes de quienes, lejos de acrecentar la vida de la Iglesia como misterio de comunión, direccionen más bien su vida por “amor al poder”, dificultando así un renacimiento en la evangelización y misión. Es una actitud difícil de detectar, cuando está, se encuentra como muy replegada dentro, y esto en el ámbito que fuere, incluso con ribetes surrealistas: no olvidemos el espléndido relato del reyezuelo del planetita que describió Antoine de Saint-Exupéry en “Le petit prince”, es la descripción de una actitud, con psicológica penetración de parte del autor.

Entregarse al “amor al poder” no es otra cosa que el afloramiento del egoísmo. El “poder del amor” es unirse a la Cruz y el Amor de Cristo. Si no entregamos de lleno la vida al “poder del amor” nos  empobrecemos, no cumpliremos misión, y se producirá escándalo, más temprano o más tarde. Si queremos ser “dueños” per se vamos por mal camino. No creamos que esto pueda ocurrir sólo o principalmente en “los grandes ámbitos”. Puede darse también en ámbitos muy pequeños y poco valiosos a los ojos del mundo. Es una cuestión de espíritu, de actitud. Más que patrones, somos administradores, y tenemos que serlo “fielmente”. En este trayecto, no pocas veces las luchas que tenemos que afrontar en este mundo en el desenvolvimiento de nuestra misión pueden intentar agobiarnos y obnubilar nuestra vista, hasta pretender querer hacernos perder en parte el rumbo. El Soberbio por excelencia, nuestro enemigo, se alegrará mucho de ese daño, si lo pudo inducir, porque habrá hecho descender obscuridad y confusión, que es lo que se dedica a hacer y lo que lo complace.

Es verdad que no es fácil darse cuenta de todo ello ni advertirlo en sí mismo (tanto puede llegar a estar cauterizada la conciencia) porque es cierto que hay quien no llega a apercibirse del todo acerca de cuánto así obra. Ocurre que para “verse a sí mismo” también hay que asumir una actitud  valiente; no es fácil mirarse en el intimior intimo meo (la expresión es de San Agustín), necesitamos para ello el don del Espíritu.

Un “efecto espejo” o “mirroring effect” ayudará, pero no alcanzará si nos reducimos al ámbito psicológico. Aquí hay que invocar los dones del Espíritu Santo, en especial el discernimiento, y rogar a Dios que nos dé un espíritu de servicio, que aleje de nosotros la soberbia, y nos una a su Cruz gloriosa, aunque tengamos que sufrir, cual espiritual abono para obtener esa gracia, aunque tengamos que expiar.

INCLINAR LA CABEZA BAJO LA PODEROSA MANO DE DIOS

Navidad conlleva como actitud, dijimos, “levantar el corazón”. Levantamos el corazón inclinando y agachando, a la vez, nuestra cabeza bajo la poderosa mano de Dios, cual signo de confianza en Él y en su ternura; hay que aceptar para ello vivir una ascesis, pues existe un no pequeño trecho entre “concebir intelectualmente” que somos “servidores”, y el aceptarlo vivencialmente. Aceptar esta realidad que implica una ascética significa que sea la Palabra de Él la que se haga en nosotros, a imitación de las virtudes de María Santísima.

Por ello, para que se disipe la tiniebla, para que nuestros ojos contemplen el misterio de la Navidad, amanece el Señor, Sol que nace de lo Alto. Conseguiremos compenetrarnos del espíritu de Navidad, más que alzando ansiosas miradas, inclinando la cabeza delante de la poderosa y amorosa mano de Dios para así abrirnos al don de la Fe, de la confianza. De este modo el Niño Jesús, nos hablará, sí, nos hablará al interior, incluso recién nacido, desde su pesebre, con inconfundible acento, a la vez penetrante y suave, y nos exhortará, nos enseñará, con tan sabios sones, que si tomáramos a fondo conciencia no podríamos desechar de ningún modo su palabra de bienaventuranza, y ya, desde entonces, nos inundaría una felicidad que nadie nos podría quitar: “bienaventurados aquellos que escuchan la Palabra de Dios y la practican” (Lc. 11, 28).

¡Bienaventurados!. Ésa es epifánica palabra veritativa y de bondad que nos dirige para nuestra vida, para toda la vida que ya hemos vivido (y de la cual ni un solo instante podemos cambiar) y para la vida por vivir. El Niño lo ve todo, ve nuestro decurso vivido, lo ve todo y en todas sus dimensiones, lo ve así, desde Niñito, desde su humana pequeñez, en un humilde pesebre, y posando sus ojitos sobre dicho decurso histórico y vivencial, y mirándolo con Amor, lo sana, si es que nos dejamos obrar por su medicina. Ya desde el pesebre la misión del Niño empezó a ser epifánica, ya entonces "(…) se manifestó la bondad de Dios nuestro  Salvador y su amor a los hombres” (Tit.3,4).  ¿Lo creemos?. Sí, pienso que lo creemos, pero tengo la certeza de la necesidad de clamar: Señor, creemos, ¡pero aumenta nuestra fe!.

UNA ESPIRITUAL SEMIÓTICA

Una espiritual semiótica, no obstante, es lícito efectuar, en el sentido siguiente. El preguntarnos qué significa para nuestros cristianos (¿quizá también para quienes están más cercanos en nuestras parroquias?) la Navidad, el Misterio de la Natividad o Nacimiento. ¿Cuál es su significación vivencial para nuestra sociedad?. El Papa Benedicto XVI nos exhortó hoy mismo, en la audiencia del miércoles, con paternal dulzura: "En la sociedad actual, donde por desgracia las fiestas que se avecinan están perdiendo progresivamente su valor religioso, es importante que los signos externos de estos días no nos alejen del significado genuino del misterio que celebramos" , afirmó. A la vez nos animó a vivir con gozo el nacimiento de Cristo y aseguró que Dios está cerca de cada uno de nosotros "y desea que lo descubramos, para que con su luz se disipen las tinieblas que encubren nuestra vida y la humanidad" . Toda tiniebla se disipa si en el corazón que recibe a Cristo naciente nace el clamor de Navidad. Prestemos atención a su paterna palabra: “que se disipen las tinieblas que encubren nuestra vida y a la humanidad”.

El Papa Paulo VI, quien en distintos momentos de su magisterio, con la profética y literaria expresión que lo caracterizaba, hacía referencia al “drama” y a lo “dramático”. Visualizó muchas veces las distintas dimensiones del “drama” humano y de la redención. Traigo a colación cuando dijo una vez que el anuncio navideño, visto en todas sus implicancias, conlleva un “drama”, a saber: “Pero aquí nuestro gozoso anuncio natalicio suscita un nuevo drama. Un drama en el cual nosotros todos estamos comprometidos, como vigorosamente nos lo recuerda San Pablo: ¿quién es el que cree en lo que escucha de nosotros? (Rom. 10, 16) –y proseguía, preguntándoselo, el Papa- ¿quién acoge nuestra evangelización?” . Porque la tentación del desánimo acecha; el Padrenuestro nos renueva.

El desánimo se disipa cuando el clamor de Navidad nos mueve a que renazca en nosotros el espíritu de alabanza. Se trata de alabar (y de obrar), ello es obra del Espíritu. Se trata de gozar de la alabanza divina, y también, corresponsablemente, de asumir el desafío, el reto, de evangelizar desde esa alabanza y desde esa alegría que brota del corazón evangelizado.

Es verdad, en este “maravilloso y dramático” mundo, algunos nos escuchan y otros no, algunos facilitan que podamos cumplir una misión, otros no hacen una cosa ni otra, y otros, para qué decirlo, no trasuntan precisamente una ayuda. Asumamos esto también con el realismo de la esperanza, no caigamos en idealismos filosóficos.

Muchos, muchos acogen la evangelización, muchos se acercan y están junto a Cristo y rezan por nosotros, muchos que están visiblemente en la Iglesia y muchos que ni figuran en nuestros cerebrales registros, muchos que sólo el Señor conoce, y los conduce con su Amor. Dios obra siempre y misteriosamente; es más impresionante de lo que podríamos barruntar lo que el Espíritu Santo está obrando, incluso en estos tiempos en que se dan no pocas tinieblas (y las vemos concretamente, no es un cuento).

¿Cuál es el criterio de genuinidad que hemos de asumir en nuestra misión, entonces?. ¿Cómo puede renovarnos la Navidad?. Porque nosotros mismos tenemos que ser honestos en esto. Pienso que un aspecto en el discernimiento de la índole genuina de nuestro proceder es “el buen fruto”. Pero creo que más profundamente aún uno de los criterios de genuinidad es avenirse a aguantarse las bofetadas y escupidas (en no pocas oportunidades sutilmente esputadas), sin abrigar deseos de venganza, sin anidar odio alguno. Antes bien, aunque humanamente cueste y sea casi como un cruento sacrificio, cultivar siempre el Amor y la Paz de Cristo, y “la Justicia que mira desde el Cielo” (Ps 85) para con quienes esas cosas nos infligen.  La Justicia divina es infinitamente superior a la pobre justicia humana y la Misericordia de Dios es infinita.

Hemos de poner todo ello, creo, dentro del religioso “drama” de no ser más el servidor que su Dueño. Forma parte de la asunción de lo “teodramático”. Y vale para clérigos, laicos, religiosos, religiosas, familias, comunidades, pienso que vale para todos. Por ello, “perdonar es divino”. De tal modo, la alegría deviene infinita, cristológica y cristocéntrica en nuestros corazones.

Así pues, quien quiera dedicarse a ser un natalicio o navideño evangelizador, haga interiormente carne en sí mismo la exhortación de Jesús: “Vengan a mí”, y esto cuando el anuncio cuesta, o cuando es contrariado (no pocas veces más que por los “de fuera” por los “de dentro”). Esto es, re-cordemos, traigamos a nuestro interior, la palabra del Maestro: “Vengan a mí, todos ustedes, que están fatigados y oprimidos, que Yo los aliviaré”. Sólo Jesús nos alivia, nos descansa, nos reanima, nos devuelve (incluso cuando dormimos) la fortaleza y el ánimo.

“GRACIAS” Y “PERDÓN” EN NAVIDAD

Para conservar el ánimo y la fortaleza nos servirán de mucho dos realidades, muy buenas también para “expresar” (porque son mucho más que dos “términos”, son realidades, pero nos cuesta mucho decírselas a las personas): “Gracias” y “Perdón”.

Preguntó Pedro a Jesús: ¿cuántas veces debo perdonar a mi hermano, hasta siete veces?... respondió Jesús: no te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete" (Mt. 18, 21). Nosotros también necesitamos ser perdonados (porque si miramos bien, mucho hemos pecado) y también necesitamos perdonar. Es la ocasión de reflexionarlo: ¿Cómo lo hemos visualizado en nuestra preparación a la Navidad?. ¿Con qué disposición hemos acudido al sacramento de la reconciliación, o lo hemos promovido o alentado?. A cada uno la respuesta. Pero si descuidamos el sacramento de la reconciliación ningún renacimiento florecerá.

INGRESEMOS EN LA “TEODRAMÁTICA” DEL NIÑO

Al Eterno ya nos lo ha manifestado, Él, Jesús, que es la Epifanía del Padre, pues "nadie conoce al Padre sino el Hijo" (Mt 11,27). En su Venida Gloriosa lo veremos “cara a cara”. La Eternidad beata es nuestra esperanza. Mientras tanto, nosotros conocemos a Dios porque  el Niño nos lo ha dado a conocer, para que tuviéramos vida, pues "esta es la voluntad del Padre, que todo el que ve al Hijo y cree en El, tenga vida eterna"(Jn 6,40). Es lo que cuenta, con todas las buenas consecuencias que tiene para la vida humana, en camino a la Patria del Cielo. Todo lo demás pasa, “como la hierba que se seca”.

Así, entonces, con gran afecto pido que esta Navidad nos sumerja más y más en lo Eterno, y a la vez nos haga resurgir a una vida nueva y nos reafirme en nuestra responsabilidad de evangelizar (fácil es decirlo, difícil es “dejarse renovar”). Al “drama” que significa esta vida, dejémoslo transformar por Dios; puede hacerlo, quiere hacerlo, según el mayor bien para nosotros. Aceptemos que Él sea “Señor” de nuestra propia historia, en salvífica “teodramática”, no importa cuántas tristes vicisitudes podamos haber experimentado, quizá también con alguna “dies amara valde” (día de infinita amargura). La alegría del Corazón de Cristo todo lo supera y si la asumimos, nadie nos la podrá quitar.

El único Señor de la Historia es Dios. El único real Protagonista de la Evangelización es el Espíritu Santo. La Iglesia es el Cuerpo Místico de Cristo y el Pueblo de Dios. Nosotros cultivemos cada día más el espíritu de servidores. Imploremos la ayuda de la Virgen Inmaculada Madre de Dios, Madre de la Iglesia, y del Patriarca San José, “varón Justo” Patrono de la Iglesia; ellos fueron por excelencia de las excelencias los más puros anawim, en su espíritu manso, dulce y fuerte, ellos creyeron, contra toda expectativa humana, que “para Dios nada hay imposible" (Lc 1,37) y se sintieron confortados en Aquél Único que nos conforta (Cf Flp 4,13) pues María y José vivieron en plenitud esta certeza: el que, “para quienes aman a Dios todas las cosas contribuyen al bien” (Rm 8,28).

Sí, en el mysterium pietatis, misterio de piedad, todo se transforma en Bien para los que aman a Dios. Nosotros aferrémonos a que todo es posible para el que cree. Preguntémoselo, en nuestro interior, a María, “la Mujer creyente”.

Feliz Navidad, con todo el corazón, y “con todo el amor del que soy capaz” (en el sentir del Beato Charles de Foucault) muy feliz renacimiento en los corazones, en las familias y en las comunidades, bendiciones de lo Alto de las manos del Divino Niño; tengamos esperanza, sembremos esperanza. Paz y Bien.

Con afecto pastoral, en el Señor Jesús,


+Oscar

21 de diciembre de 2011



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Notas.
(1) Cf San Agustín, de Trin. 8, 5, 7; P.L. 42, 952.
(2) Benedicto XVI, Audiencia pública del miércoles 21 de diciembre en el Aula Pablo VI del Vaticano.
(3) Ibid.
(4) Pablo VI,  MESSAGGIO URBI ET ORBI   Solennità del Natale del Signore  Giovedì, 25 dicembre 1975

jueves, 15 de diciembre de 2011

Anuncio del Año Jubilar del quincuagésimo aniversario de la parroquia de Presidente Derqui (Pilar) con oportunidad de las multitudinarias confirmaciones

la noticia puede leerse también en: Padrenuestro.net

El día domingo 11 ppdo. El Obispo de Zárate-Campana, Mons. Oscar Sarlinga junto con el cura párroco de San Antonio de Padua de Presidente Derqui y decano de Pilar, Pbro. Oscar Iglesias anunciaron el inicio del año jubilar que culminará en junio de 2012 para el quincuagésimo aniversario de la parroquia, precisamente en las fiestas de San Antonio de Padua, su patrono.
El año jubilar incluye gestos especiales de misión, inicio de lugares de culto y de promoción social en lugares de recentísima población o asentamientos en esa populosa zona del partido (tal como el muy reciente barrio “La Escondida” por ejemplo) y promoción de la evangelización en las distintas localidades y barriadas de esa zona del partido de Pilar, que según cálculos municipales supera los 80.000 habitantes, y contiene en sí barriadas que forman como mini-regiones, tales como el barrio Monterrey (de fuerte inmigración paraguaya, con su vicaría de Nuestra Señora de Caacupé, a cargo del Padre Dino Baldán, en la que se calculan 32.000 habitantes, y donde trabajan apostólicamente los Padres de los Misioneros de San Juan, las Hnas. del Niño Jesús y la asociación de los Apóstoles de la Palabra).
Es una zona de contrastes, `pero llena de potencialidades, donde el anuncio del año jubilar quiso dar nuevo impulso a la “nueva evangelización” con gestos y actitudes concretas, y a la vez con la dimensión misionera de toda la pastoral, también en lo que se refiere a la celebración de los sacramentos. En el caso, ese día domingo, fueron confirmados 310 jóvenes y adultos de las distintas comunidades barriales y también del colegio de las Hnas. de Santa Ana, presentes en Pte. Derqui desde hace muchos años. Concelebraron con el Obispo Mons. Oscar Sarlinga el cura párroco mencionado, Pbro. Oscar Iglesias, junto con Mons. Edgardo Galuppo, vicario general, y el P. Emo, colaborador externo de la parroquia.
El Obispo explicó el sentido del Adviento, del sacramento d ella confirmación como plenitud, a la vez sello y envío, y se refirió a la relación esencial entre evangelización y promoción humana integral. Sobre la revalorización de la función de los sacramentos en la evangelización, mencionó lo expresado en el Plan Pastoral diocesano, que dice que, tal como fue explicado en Evangelii nuntiandi, en todo el Magisterio posterior, y en Navega Mar adentro: “(…) la evangelización no se agota con la predicación y la enseñanza de una doctrina. Porque aquella debe conducir a la vida: a la vida natural a la que da un sentido nuevo (…); a la vida sobrenatural, que (…) encuentra su expresión viva en los siete sacramentos y en la admirable fecundidad de gracia y santidad que contienen”. Esto es así, dijo, porque, en efecto, la evangelización despliega de este modo toda su riqueza cuando realiza la unión más íntima, o mejor, una intercomunicación jamás interrumpida, entre la Palabra y los sacramentos. Porque es equívoco y nocivo el oponerla evangelización a la sacramentalización. Lo que hay que evitar es el «sacramentalismo».
Es seguro que si los sacramentos se administran sin darles un sólido apoyo de catequesis sacramental y de catequesis global, se acabaría por quitarles gran parte de su eficacia: “(…) la finalidad de la evangelización es precisamente la de educar en la fe, de tal manera, que conduzca a cada cristiano a vivir -y no a recibir de modo pasivo o apático- los sacramentos como verdaderos sacramentos de la fe”. Y la fe ha de llevarnos “a una vida conforme a la fe”, tal como lo afirma el Papa Benedicto XVI en su motu proprio “Porta fidei”, documento papal que Mons. Oscar Sarlinga presentó a los fieles en esa ocasión.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Miles de fieles participaron de la solemnidad de la Inmaculada Concepción en Campana

  La diócesis de Zárate-Campana está bajo el patronazgo de la Inmaculada, siendo la imagen de Nuestra Señora de Luján (título patronal de la diócesis), una "humilde imagen de la Pura y Limpia Concepción" que quiso quedarse (…) para manifestar su maternal protección sobre el pueblo argentino” como reza el prefacio de su misa ritual. Por la tarde, ya antes de las 19 había una gran congregación de gente junto a la plaza Eduardo Costa.
Las campanas del carillón de Santa Florentina anunciaban la buena nueva y convocaban a la procesión, de la que participaron todos los niños que hicieron su “segunda comunión solemne” y consagración a la Virgen, de distintos colegios de la ciudad, entre los cuales principalmente el Santo Tomás de Aquino, el Padre Aníbal María di Francia y el  San Roque. Todos fueron acompañados por sus padres, familiares, amigos. Participaron las autoridades municipales, entre las cuales la Sra. Intendente, Doña Stella Maris Giroldi, y la manifestación de fe y devoción fue presidida por el Obispo Mons. Sarlinga, acompañado por el vicario general, Mons. Edgardo Galuppo, los párrocos de la ciudad, Pbro. Hugo Lovatto, R.P. Giovanni Guarino, P. Joaquín Ocampo, dj. Mons. Marcelo Monteagudo, delegado para las misiones, el Pbro. Pablo Iriarte y el Pbro. Lucas Martínez.  El coro de jóvenes de la iglesia catedral alegró en todo momento la procesión, ritmada por meditaciones en las esquinas de la amplia y renovada plaza de la ciudad, que abarca cuatro manzanas. 
Todas las parroquias del centro de la ciudad colaboraron con la organización del acontecimiento, y el Obispo y el clero se ubicaron en el atrio del complejo catedralicio, así como las autoridades. Con el Obispo concelebraron los sacerdotes mencionados y estuvieron también presentes el diácono Dib y los candidatos al diaconado permanente, acólitos Bruno y Pandiani, así como seminaristas del Seminario “San Pedro y San Pablo”. El Obispo Mons. Sarlinga se refirió al misterio de la Inmaculada Concepción, a su misión de darnos al Salvador del Mundo, a la inmensa alegría de vivir ya en la certeza de la eternidad bienaventurada que el Señor nos tiene preparada y a la necesidad de colaborar en esta tierra, con la preeminencia de la Gracia divina, la civilización del Amor, un humanismo cristiano integral y solidario, signado por la presencia de la Virgen. Aludió a la colaboración en la sociedad civil según el principio de la Gaudium et spes, “mutua autonomía y sana colaboración” y asimismo exhortó a profundizar en los discursos de Benedicto XVI acerca de la “sana laicidad”. Luego citó a la carta apostólica “Signum Magnum” de Pablo VI, del año 1967, donde pone a la vez como imagen de “María” y de “la Iglesia” a “la Mujer revestida de Sol, con la luna bajo sus pies” del Ap. 12.1ss y dijo que “esa Mujer revestida de Sol” es la imagen de la humanidad renovada por la Gracia, y en un sentido “toda la humanidad en la medida en que está “llamada” a ser la Iglesia. Exhortó a profundizar en la Sagrada Escritura, y a los niños les dijo que se aferraran muy fuerte a la Palabra de Dios, a la eucaristía y a la devoción a la Virgen, todo ello alimentado por la oración, a comenzar por el Padrenuestro, que es la oración que Jesús nos enseñó”.
Al término de la celebración eucarística, el Obispo, la Sra. Intendenta y las autoridades se desplazaron hacia la plaza E. Costa, acompañados de gran cantidad de gente que se había congregado, para la bendición del gran árbol de Navidad emplazado y que al término de la bendición, realizada por el obispo, fue enteramente iluminado. Siguió un espectáculo de cantos de tenores (a comenzar por el Ave María) en la explanada del palacio municipal, y luego la congregación de numerosísimos niños en torno del personaje de “Papá Noel”, en preparación a la cercana Navidad. El cololario de celebración cívica en el día de la Inmaculada Concepción fue un digno broche de oro en honor de nuestra Madre la Virgen María.